Los
procesos de dolarización de América
Latina
Presentación de la Dra.
Liliana Rojas-Suárez, Directora del
Deutsche Bank Securities de Nueva York,
en el seminario "La dolarización en
Ecuador y sus efectos en el comercio
subregional andino"
Lima, 25 de agosto de
2000
Es
como siempre un placer venir a Lima a
discutir temas como estos. No es la
primera vez, ni creo que será la última,
porque es un tema que se discutirá
durante bastante tiempo, dada la
importancia del proceso y las diferentes
opiniones que existen sobre esta visión
de dolarización.
No
cabe duda que el tema de los procesos de
dolarización de América Latina ha
generado especial importancia después de
la dolarización emprendida por Ecuador.
Mi presentación va a analizar los
aspectos a favor y en contra y,
básicamente, va a destacar por qué,
desde mi punto de vista, creo que en
tiempos de calma, o sea en tiempos de no
crisis, América Latina en general, no
está todavía preparada para la
dolarización.
Con
esto no quiero decir que no reconozco
los enormes beneficios en términos de la
eficiencia que pueden ganarse con la
dolarización. Obviamente, como todos
sabemos, ningún país de América Latina
puede emitir deuda en su propia moneda.
Ni siquiera puede comerciar en su propia
moneda. Entonces, tener una moneda que
le permita hacer las transacciones,
tanto comerciales como financieras, es
una ganancia en eficiencia.
Hay
otro punto aún más importante y es que
no hay préstamos de largo plazo en
moneda doméstica. Los préstamos de largo
plazo, en casi todos los países de la
región, son en dólares, aunque
últimamente el financiamiento de la
región se está desplazando del dólar al
euro. Pero ese es otro tema. Como les
decía, los préstamos son en moneda
extranjera, pero los proyectos -
normalmente el pago de sueldos,
salarios, impuestos,, etc- son en moneda
nacional. Entonces, existe un
descalce (o desfase)
muy grande entre activos y pasivos en
los balances financieros, no solamente
del sistema bancario sino de las
empresas. Eliminar ese desbalance en
monedas, también trae una ganancia neta
muy importante en términos de eficiencia
y esto también, definitivamente, lo
reconozco.
Lo que
sucede es que yo no creo que este
momento, es el momento de dolarizar.
Creo que debe tratarse de converger , no
necesariamente hacia la dolarización,
sino hacia una moneda comun. Pero en
este momento hay restricciones
fundamentales que hacen que la
dolarización o la convergencia a una
moneda pueda simplemente no funcionar.
Entonces, sobre ese aspecto voy a
expandirme y luego me centraré en los
problemas, beneficios y situación
general de la dolarización en Ecuador en
la Comunidad Andina
En
primer lugar, considero que la
importancia que se le da al riesgo
cambiario en la región es excesivo. Las
tasas de interés de la región están
mucho más dominadas por el riesgo país
que por el riesgo cambiario. Ecuador
está dolarizado pero tiene el spread más
alto internacionalmente en la región.
En
segundo lugar, América Latina, es uno de
los grupos del mundo más sujetos a shock
en los términos de intercambio y
volatilidad en los flujos de capital Eso
es sabido y no hay necesidad de
explicarlo una y otra vez porque la
volatidad se viene manifestando. Y
entonces, simplemente tienen que
ajustarse los precios relativos entre
los bienes comerciables y no
comerciables. Ese ajuste en los precios
relativos puede hacerse de muchas
formas: una es moviendo el tipo de
cambio; otra, es moviendo los precios
domésticos o el crecimiento. Desde mi
punto de vista, es más costoso hacerlo
cuando una economía está dolarizada.
El
tercer aspecto que me interesa destacar
se refiere a los tres requisitos que se
necesitan para que una dolarización
funcione establemente, para que se
implemente y se quede en vez de ser
abandonada. Y por último, yo creo que
para la gran mayoría de los países de la
región ( y en toda la presentación voy a
hablar de la gran mayoría, porque hay
casos y no se puede generalizar para
todos) la combinación más beneficiosa
para un país es la que combina la
flexibilidad del tipo de cambio con una
abundancia impresionante de reservas
internacionales. Este punto normalmente
suena contradictorio en los libros de
texto de la economía, pero voy a ahondar
un poco sobre ello, para mostrar por qué
no tiene ninguna contradicción.
Primer
punto, el riesgo país es crucial. Ahora,
eso tiene mucho que ver no solamente con
la actuación de los países dentro de sus
propias economías, sino con la evolución
de los mercados internacionales.
Básicamente lo que ha sucedido en los
90s es un movimiento hacia emisión de
bonos, en vez de dependencia de
préstamos bancarios, pero ambos
mercados, el mercado de bonos y el
mercado de préstamos bancarios, son muy
diferentes. Los bancos pueden reunirse y
formar grupos en los cuales solucionan
fácilmente las situaciones donde no hay
pagos o existen demoras en los pagos
internacionales. Sin embargo, en los
mercados de bonos, todavía no existe
ningún organismo internacional - lo que
se llama un bank bankruptcy – es decir,
un organismo de bancarrota internacional
que permita de alguna forma mediar entre
países y el mercado internacional. Por
lo tanto, en esa situación, los
tenedores de los bonos se encuentran muy
sensibles a las variaciones de lo que
sucede en los países, porque simplemente
si no les pagan, no tienen a quién
acudir. Eso hace que el riesgo país sea
la variable dominante y sea la razón por
la cual, ante el menor indicio de algún
problema en algún país, inmediatamente
los inversionistas reaccionan o
saliendo, o cobrando spread muy altos,
porque sienten que están tomando un
riesgo extremadamente grave.
Además, justamente porque los países
están mucho más abiertos - lo cual es
una ventaja pero también una restricción
- cada vez que sube el riesgo país,
suben también las tasas de interés
domésticas. La razón es muy sencilla,
una vez que sube el costo del dinero
internacional - y dicho sea de paso eso
es lo que está sucediendo actualmente-
los países en un momento dado, tienen
una necesidad de financiamiento. O sea,
tengo mi necesidad de financiamiento hoy
y no porque el costo suba mañana mi
necesidad de financiamiento baja.
Entonces sucede que los países tienden a
hacer una diversificación de
financiamiento de fuera hacia
financiamiento de dentro. Eso está
pasando en la región y por eso mucha
gente habla del desarrollo del fondo de
pensiones, cuando en realidad lo que se
quiere es conseguir fondos de
financiamiento internos. Obviamente,
como los mercados de capitales son poco
desarrollados y la necesidad de
financiamiento está presionando, la tasa
de interés doméstica sube. Por lo tanto,
esa relación entre lo que sucede fuera y
lo que sucede dentro, es clarísima y no
tiene nada qué ver con el tipo de
cambio, tiene que ver con el riesgo
país.
Muchas
personas arguyen que cuando hay
problemas con el tipo de cambio,
básicamente el riesgo país sube. Es
decir que hay un efecto que va desde el
riesgo de devaluar hacia el riesgo de no
pagar, hacia el riesgo país. Yo estoy de
acuerdo en que existe una relación, pero
creo que la relación es al revés. Creo
que lo que sucede es que cuando hay
problemas domésticos en un país, o así
lo perciben los inversionistas
internacionales, cualquiera que sea ese
riesgo, lo que inmediatamente se percibe
es que la capacidad de repago del país
disminuye, independientemente cual sea.
Si yo tengo un shock negativo, un shock
en los términos de intercambio que
afecta mis exportaciones, obviamente
tengo menos recursos para pagar y eso
afecta claramente el riesgo país. Al
afectar el riesgo país, el sector
privado internacional comienza a poner
problemas en lo que se llama "roll over"
, las deudas existentes. Entonces, qué
sucede. El país comienza a gastar sus
reservas internacionales, simplemente
para hacer frente a los pagos. Al tener
menos reservas internacionales, la gente
doméstica, la gente dentro del país,
comienza a pensar que el riesgo
cambiario está aumentando y
efectivamente hay un temor a que la
moneda se pueda devaluar. Pero ¿dónde
comienza? En el riesgo país, no en el
riesgo de devaluación.
Sovereign
Yields & Real Interest Rates



Veamos
un ejemplo gráfico de tres países,
Argentina, Brasil y México, en que
básicamente la línea recta, la que no
está quebrada sino completa, muestra la
tasa de interés doméstica en términos
reales. La otra, básicamente es un
indicador del riesgo país a través de
una medición de los spread
internacionales.
Hay
dos puntos interesantes que quiero
mostrar. El primero, es la convergencia
hacia esas dos líneas, en los tres
países. Pero el punto más importante, es
que en Argentina van juntos. Es
importante el caso de Argentina porque
su proceso de convertibilidad ya tiene
varios años. Si lo que estoy midiendo es
la tasa de interés real doméstica y el
riesgo país, el riesgo país está muy
junto a la tasa de interés real
doméstica, a pesar de que en estos
momentos no hay grandes expectativas de
abandono de la convertibilidad en
Argentina. Me interesa destacar que
bajar la tasa de interés real doméstica
en forma consistente está mucho más
asociada a disminuir la percepción de
riesgo de invertir en un país, que a las
fluctuaciones del tipo de cambio.
En las
fluctuaciones del tipo de cambio
normalmente es transitorio. Por ejemplo,
Brasil, ven ese pico, bueno son los
picos, cuando veo los ataques
especulativos. Entonces eso es tipo de
cambio, entonces suben las tasas de
interés altamente para tratar de
defender el tipo de cambio, pero luego
vuelven, eso no es permanente. Pero el
riesgo país es permanente.
El
segundo punto, se refiere a que tanto
los países de la Comunidad Andina como
todas las naciones de la región están
sujetos a fuertes shocks tanto de flujos
de capitales como de sus precios
relativos, debido al shock en los
términos de intercambio. Esas son dos
restricciones importantísimas que tiene
la región y que habría que trabajar para
suavizarlas porque mientras esas
restricciones continúen, es bien difícil
conseguir la estabilidad que estamos
buscando. Más aún, es casi imposible
cuando un país simplemente, en cualquier
momento, deja de tener acceso a los
mercados internacionales. Y es casi
imposible seguir consistentemente con un
programa de inversión que solamente
depende de los recursos domésticos.
Repito, esas restricciones son muy
fuertes, pero existen en este momento.
Entonces, esto es simplemente un ajuste
de oferta y demanda. Cuando hay un shock
en los términos de intercambio o una
salida brusca de capital, es como cortar
el pye, hacerlo más chico, es una
disminución en la transferencia neta de
recursos del extranjero y es una menor
demanda por los bienes no comerciables
del país. Eso implica que los precios
relativos de esos bienes tienen que
bajar. Con o sin dolarización, con tipo
de cambio flexible o con lo que quieran.
Es un efecto real, no es un efecto
monetario. La pregunta es: ¿cuál es
mejor? En las experiencias que he
observado, tengo la impresión que el
ajuste es mucho es más costoso cuando el
tipo de cambio está fijo o cuando está
dolarizado.



En el
segundo gráfico se observa nuevamente a
tres países: México, Argentina y Perú,
La línea negra es el tipo de cambio con
respecto al dólar y la línea punteada
son los precios relativos del país en
relación a los precios internacionales.
Como ustedes ven Argentina, con tipo de
cambio fijo el shock tuvo que ser
absorbido a través de una deflación.
¿Esa deflación continúa? Los salarios
reales han bajado? El desempleo sigue
bajando y el gobierno argentino, en este
momento, está en una encrucijada
tremenda porque no se encuentra con
suficientes herramientas para hacer
despegar la economía.
Los
casos de México y Perú, los únicos dos
países en la región que tenían tipo de
cambio flexible antes de la crisis
asiática, son los países que salieron
más rápido de la crisis y los que menos
efectos afrontaron sobre el crecimiento,
a pesar de que en Perú pueda percibirse
que el crecimiento no es suficiente o
hay falta de inversión. Podemos hablar
de lo que sea, pero si lo comparan
relativamente al resto de los países, el
efecto de la crisis fue menor. Y eso se
logró, porque como ven, la línea negra
fluctuó, permitió ese ajuste de precios
relativos. No digo que sea lo único.
Solamente estoy diciendo que cuando
comparamos las evidencias entre los
diferentes países, es claro que
Argentina, en este momento, no cuenta
con instrumentos.
Me
referiré a los pre-requesitos para
dolarizar en tiempos de calma. ¿Por qué
digo en tiempos de calma? Porque en
tiempos de crisis todo vale y creo que
esa es la razón por la que Ecuador ha
dolarizado,
En
tiempos de calma no tengo una crisis,
aunque pueda tenerla. Y aquí lo esencial
es la ausencia de problemas de stocks.
¿Qué quiero decir con esto? Como mi
percepción es que el riesgo país es el
más importante, dentro de los riesgos
que afronta el país, si yo tengo una
deuda que es percibida como no
sostenible, puede ser internacional o
doméstica, no importa la naturaleza de
la deuda sino que debo demasiado y bajo
esa situación dolarizo, la pregunta
inmediata del extranjero es si la
economía se mantiene en una situación
estable va a seguir pagándome, pero al
primer shock de dónde va a sacar los
recursos para continuar pagándome.? Y lo
más probable es que va a tener un
programa con el Fondo Monetario
Internacional que le dé los recursos
internacionales para pagar.
Por lo
tanto, si tengo un problema de stock, la
confianza del mercado internacional ante
el hecho de que no puedo mover mi tipo
de cambio real para generar las divisas
que necesito, va a ser muy importante.
Lo
mismo pasa con un sistema bancario
débil. También es un problema de stock
porque un sistema bancario débil tiene
la potencialidad de volverse en una
crisis bancaria que en nuestros países
termina siempre en una contingencia
sobre las cuentas fiscales. Nuevamente
la pregunta aparece. Si tengo un sistema
financiero bancario débil ¿de dónde van
a salir los recursos reales para
solucionar esa crisis? Es más, si estoy
dolarizado, qué banco central va a
ayudarme como prestamista de última
instancia? porque les aseguro que el FED
no va a ser.
A mi
juicio la combinación ganadora es
flexibilidad cambiaria y abundantes
reservas internacionales . Esto es lo
que yo veo en el corto plazo como el
camino que tiene que seguir América
Latina, para aquellos países que no
están en crisis, sino que simplemente
están solventando, pasándola en el día a
día.
Básicamente, la gran diferencia entre
los países industriales y los países de
América Latina, es que los primeros
siempre tienen acceso a los mercados
internacionales y los países de América
Latina no. Como nuestra región tiene más
restricciones, necesita más
herramientas.
Otro
aspecto interesante es que en los países
desarrollados, las crisis del tipo de
cambio no han significado la pérdida del
acceso a los mercados internacionales.
Esa es una diferencia muy importante. Ha
habido muchísimas crisis y ustedes
recordarán la europea del año 92 que
básicamente implicó una devaluación de
todas las monedas de esa área, pero
nunca perdió el acceso a los mercados
internacionales.
Muchas
veces en economía, cuando estudiamos los
modelos simples nos dicen que, si uno
tiene un tipo de cambio flexible, ya no
es necesario acumular reservas
internacionales, porque las variaciones
del tipo de cambio van a hacer todo el
ajuste que permita conseguir las
reservas internacionales que se
necesitan para volver al equilibrio y
que más bien se necesitan muchas
reservas internacionales cuando hay un
tipo de cambio fijo.
Esto
está muy bien, pero esos libros se
escribieron en EE.UU. En ese análisis no
se toma en cuenta el fenómeno de América
Latina y las restricciones de la falta
de acceso al mercado internacional de
capitales. Imagínense que el país tiene
un cierto nivel de endeudamiento y que
hay un shock, y que en ese momento tiene
un tipo de cambio flexible, por lo cual
hace lo correcto y deja que el tipo de
cambio fluctúe. Pero las reservas
internacionales no van a aumentar
inmediatamente, ni las exportaciones
pueden duplicarse de un día a otro.
La
razón por la cual uno tiene que tener
muchas reservas internacionales, es
porque eso es lo único que le va a dar
confianza al mercado internacional de
que puedo seguir pagando ante el shock.
Si yo tuviera perfecto acceso al mercado
internacional de capitales, el problema
de las reservas sería mucho menor.
Ecuador ciertamente no cumple los
requisitos para dolarizar que he
mencionado. Tiene todos los problemas de
stocks, tiene crisis bancaria, una de
las más grandes de la región, tiene
problemas de endeudamiento no vistos
desde la moratoria del 82… ¿Cuál es
entonces mi punto de vista de la
dolarización ecuatoriana? Hay dos
aspectos. Por un lado, dolarizar implica
poner un ancla y el ancla de tipo de
cambio fijo. Hay que recordar que los
programas de estabilización basados en
tipo de cambio han funcionado muy bien
en América Latina, en períodos de
hiperinflación. Los ejemplos son
múltiples: en México, en Brasil, en
Argentina.
Con el
dólar, cualquiera que sea, pero fijo es
un componente ideal para eliminar la
inflación y tengo la confianza de que la
inflación en Ecuador va a bajar
significativamente. Ha bajado en todos
los países de la región, con este tipo
de programas. Por lo tanto, si bien
Ecuador no tiene los requisitos para
dolarizar, sí tiene los requisitos para
poner un ancla porque no existe un ancla
en ese país.
Ahora
bien , el hecho de dolarizar, desde mi
punto de vista, aumenta ciertos riesgos
en un país que no tendría preocupación
de crisis, pero en un país que ya está
en crisis, si la dolarización genera el
consenso para pasar reformas que de otra
forma no hubiera hecho, puede ser un
paso interesante.
Sin
embargo, mi percepción de que el riesgo
país es el problema fundamental para los
países en América Latina, se verifica
exactamente con Ecuador. La cesación de
pagos de ese país ha mantenido los
spreds de Ecuador altísimos y el acceso
al mercado internacional de capitales va
a estar tremendamente escaso en los años
por venir.
Con
respecto a la dolarización, en Ecuador y
su impacto sobre el resto de la
Comunidad Andina, considero que hay
factores positivos y negativos y en esto
no es muy fácil llegar a un veredicto.
Voy a
hacer el análisis en relación a dos
tipos de comercio. Uno con respecto al
comercio externo – o sea de los países
fuera de la CAN- Y otro con respecto a
los países de la propia CAN.
En
relación al intercambio con terceros, o
sea los no incluidos en la CAN, traten
de imaginar si ocurre un shock adverso a
Ecuador en el futuro. No ahora. ¿Qué
pasaría? Obviamente no puede depreciar,
por lo tanto no van a perder
competitividad los países de la
Comunidad que exportan bienes similares
a los de Ecuador. Este efecto es
positivo para los países y contrarresta
mucho con el ejemplo de la crisis
asiática. Precisamente uno de los
problemas que en esa región exacerbó el
tamaño de la crisis, fue que cuando
Tailandia devaluó, los países que
exportaban bienes similares, perdieron
competitividad. Queda claro, entonces,
que si Ecuador tiene un shock adverso,
el resto de los países no va a perder
competitividad, porque Ecuador no puede
mover su moneda.
Por
otro lado, si algún otro país de la
Comunidad deprecia su moneda
significativamente, va a afectar
negativamente la competitividad de
Ecuador, porque Ecuador no puede mover
los precios relativos y estamos hablando
de bienes que compiten entre sí. La
buena noticia, por lo menos en el corto
plazo, es que como una de las
exportaciones más importantes de Ecuador
es el petróleo, mientras el petróleo se
mantenga alto, este efecto no es muy
importante .
Con
respecto al impacto en la actividad
económica entre los miembros de la
Comunidad Andina aquí depende de la
coincidencia o no de los ciclos
económicos. Supónganse un caso de
recesión, bastante común en la región.
El país dolarizado, en recesión, se
puede beneficiar tremendamente de las
exportaciones a otros miembros de la
Comunidad que tengan un crecimiento
alto. En otras palabras, que no estén en
su mismo ciclo económico.
En el
año 95, Argentina se benefició
tremendamente del crecimiento de Brasil
que acababa de implementar el Plan Real
en el 94. Viene el "efecto tequila" y
Argentina se ve afectada por un efecto
de otro país que no está dentro de su
zona comercial, sin embargo, el
crecimiento de su partner, de su socio
comercial, Brasil, lo beneficia
tremendamente.
Lo
mismo puede suceder en el caso de
Ecuador. Si Ecuador se encuentra
enfrentando en un momento dado una
recesión, y sus socios comerciales están
creciendo, entonces, eso puede disminuir
el efecto negativo que tenga el shock
sobre Ecuador. Sin embargo, en el último
ejemplo que tenemos el socio comercial
más importante para Ecuador, es Colombia
y allí no se dieron los efectos
positivos, porque ambos, Ecuador y
Colombia, tenían el mismo ciclo.
Dicho
sea de paso, Argentina y Brasil ahora
también están pasando por una situación
similar. Argentina no está
beneficiándose como se benefició en el
95 de Brasil, porque Brasil también tuvo
una pequeña recesión de la cual recién
se está recuperando, tanto es así que
mucha gente piensa que la forma en la
cual Argentina va a salir finalmente de
sus problemas recesivos es cuando Brasil
despegue completamente.
Nótese
que efectivamente sí puede ser de una
tremenda importancia que un socio
comercial esté creciendo, pero observen
también que el socio comercial, Brasil,
tiene el tipo de cambio flexible. Por lo
tanto, Brasil se beneficia del tipo de
cambio flexible, crece, y al crecer
arrastra a Argentina, que no puede
cambiar su tipo de cambio.
Finalmente, hay otro efecto que en este
momento está enfrentando Mercosur. Es un
efecto que teóricamente incrementa el
riesgo de la Comunidad Andina y es que
si en algún momento yo necesito recursos
fiscales, necesito recursos de cualquier
naturaleza para pagar deudas y como no
puedo mover el tipo de cambio, no los
puedo generar, está el riesgo de que
considere aumentar las tarifas
arancelarias como forma de recolectar
ingresos.
Digo
que es un riesgo porque hay un grupo de
economistas en Argentina que lo está
planteando como alternativa para
Argentina en el caso de Mercosur. En
Argentina la gente tiene conciencia que
lo último que Argentina va a dejar es la
convertibilidad, pero no Mercosur como
su primera meta de alcance. Se piensa
que si realmente llega una situación en
la cual no tiene escapatoria, preferiría
abandonar Mercosur, que dejar la
convertibilidad. Es un riesgo
simplemente porque si estoy poniéndome
una camisa de fuerza, si no tengo muchas
alternativas para conseguir recursos,
los recursos arancelarios son una
posibilidad.
Con
esta idea completo la presentación. El
mensaje que quiero dejarles no es que yo
esté en contra de una moneda única. Creo
en la moneda única y considero que
efectivamente el mundo va a moverse a
pocas monedas y no a muchas porque sería
muy ineficiente.
Pero
también es cierto que muchísimas
reformas, muchas buenas ideas han
resultado en fracasos, simplemente
porque no se supieron implementar
correctamente. Quizás el ejemplo más
claro son los programas de
liberalización financiera que terminaron
en crisis bancarias en toda la región.
¿La liberación financiera es mala? De
ninguna manera, pero habría que hacerla
bien para que funcione. Lo mismo pienso
con respecto a la moneda única. El
objetivo debe estar, pero en vez de
saltarse los pasos, lo que habría que
hacer es tratar de condicionar, de poder
alcanzar los prerequisitos que permitan
que la dolarización o la convergencia a
una moneda única, sea exitosa y
permanente.