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Palabras del Dr. Alfredo Fuentes
Hernández, Secretario General (E) de la
Comunidad Andina, con ocasión de la
Sesión Solemne en honor de la
Excelentísima Señora María Consuelo
Araujo, Ministra de Relaciones
Exteriores de la República de Colombia
Lima,
28 de agosto de 2006
Es un alto
honor para la Secretaría General de la
Comunidad Andina, excelentísima
Canciller María Consuelo Araujo,
recibirla en esta sede institucional de
la Secretaría General de la Comunidad
Andina y desearle mucho éxito en las
altas funciones que le ha encomendado el
Presidente Álvaro Uribe Vélez, para
dirigir la política exterior de su país.
Conocemos de su brillante carrera
profesional, de su excelencia académica
y de su exitosa gestión como Ministra de
Cultura de Colombia, cargo en el que
mereció, por dos años consecutivos, la
distinción de “Mejor Ministra”, en
opinión de los exigentes medios de
comunicación colombianos y, a nivel
internacional, la de “Joven Líder 2005”
otorgada por el World Economic Forum.
Y es que,
efectivamente, combina usted de una
manera destacable, juventud,
experiencia, trayectoria exitosa,
solidez profesional y grandes dotes
personales. Por todo ello, por el
excelente equipo de profesionales que la
rodea y porque desde esta Secretaría
General pondremos también como siempre
nuestros mejores esfuerzos
profesionales, estoy seguro de que los
vínculos entre la Cancillería Colombiana
a su cargo y la Secretaría General que
me honro en dirigir por encargo temporal
que me hicieran los señores Cancilleres
y Ministros de Comercio Exterior,
continuarán fortaleciéndose para bien de
nuestros pueblos que son los
destinatarios de todos nuestros
esfuerzos por la integración andina.
Estimados
amigos y colegas:
En estos
37 años de integración, la Comunidad
Andina ha alcanzado metas importantes
que se trazaron en el Acuerdo de
Cartagena, tales como la eliminación
total de barreras arancelarias y no
arancelarias en una zona de libre
comercio que cuenta con reglas claras
para los intercambios; la liberalización
de la prestación de servicios; la
facilitación del movimiento de personas
que hoy pueden circular con sus
documentos nacionales y sin necesidad de
visas; la facilitación de la
localización de inversiones; y el
desarrollo de un sólido sistema de
solución de controversias que otorga
seguridad jurídica al ordenamiento
andino, en la medida en que previene y
sanciona los incumplimientos de
compromisos.
En este
contexto, la Comunidad Andina se ha
convertido en un gran mercado para los
Países Miembros y, muy especialmente,
para Colombia que exportó alrededor de
US$ 4.166 millones de dólares a sus
socios andinos en 2005, lo que
representa el 46 por ciento de las
exportaciones intracomunitarias. El
comercio intracomunitario está
constituido mayoritariamente por
manufacturas y explica una alta
generación de empleos para nuestras
economías. En el caso de Colombia es
altamente diversificado, destacando se,
entre otros, rubros como el automotor y
autopartes, los productos agropecuarios
y la industria de alimentos,
medicamentos y productos químicos,
diversas manufacturas livianas e,
incluso, la venta de energía eléctrica.
Las exportaciones colombianas están
creciendo con gran dinamismo, no solo
con destino a Venezuela, sino también
con destino a Ecuador y Perú.
En los
últimos años la agenda andina se ha
venido enriqueciendo y focalizando en
tres grandes ejes:
El primero
se refiere a la Profundización de la
integración comercial y comprende el
perfeccionamiento de normas como las
aduaneras, técnicas y sanitarias, y
otras dirigidas a generar una
competencia equitativa en el mercado
ampliado, así como el desarrollo de
regulaciones más avanzadas en ciertos
sectores de servicios como el transporte
internacional y las comunicaciones.
El segundo
se dirige
a la Promoción de la competitividad y
el desarrollo sostenible con el
diseño de mecanismos en ámbitos como el
de pequeñas y medianas empresas, el
desarrollo de zonas de frontera como
espacios de integración territorial, la
cooperación energética y el impulso de
una agenda ambiental andina.
El tercero
se orienta a la Cooperación política
y social y comprende áreas tan
importantes como la Política Exterior
Común, la acción conjunta en la lucha
contra las drogas y la promoción del
desarrollo alternativo, la denominada
agenda Social que incluye el ya conocido
Plan Integrado de Desarrollo Social (PIDS),
la Política Andina de Seguridad Común, y
la promoción de la democracia y los
derechos humanos como premisa esencial
de nuestro proceso de integración.
Esta
agenda andina -que es siempre
susceptible de perfeccionamiento por los
Países Miembros- plantea grandes retos
si queremos que la integración se
convierta en un instrumento efectivo
para el desarrollo de nuestros pueblos.
Sabemos que, a pesar de contar con un
mercado abierto y sin barreras, nuestro
espacio comunitario interior se ve
entrabado por altos costos de transporte
y por dinámicas locales, en especial, en
las zonas de frontera, donde aun tenemos
mucho por trabajar para agilizar
trámites y facilitar el libre flujo de
bienes y personas. Debemos continuar
trabajando para evitar que requisitos
técnicos, sanitarios o fitosanitarios
puedan entorpecer indebidamente los
intercambios y lograr, más bien, que se
conviertan en estándares de
competitividad internacional. Hay que
unir esfuerzos para detener la
depredación ambiental y proteger los
recursos de nuestra biodiversidad.
Los
tiempos en que se aprobaban Decisiones
comunitarias sin consideración a su
implementación y seguimiento en los
países están quedando, felizmente,
atrás. Necesitamos un trabajo práctico y
real que articule el día a día de
nuestras autoridades aduaneras,
funcionarios de transporte y
comunicaciones, funcionarios policiales,
jueces que aplican en cada país el
derecho comunitario, empresarios y
trabajadores que se han proyectado al
espacio andino.
En este
contexto, tenemos que pensar a largo
plazo y abordar el gran reto de incidir
cada vez más en la cultura. En este
campo, además de la estrategia
subregional de preservación y protección
del patrimonio cultural, hay que poner
en ejecución a la brevedad posible dos
metas ya acordadas por nuestros
Presidentes: i)
introducir
contenidos de integración en los
programas de estudio de la educación
básica en los Países Miembro; y, ii)
elaborar una estrategia para el
desarrollo de las industrias culturales.
En este último campo se abren grandes
posibilidades de impulsar, desde las
instancias comunitarias, el cine andino,
la industria editorial, el teatro, la
creación y difusión de la música,
programas de radio y televisión, la
industria del espectáculo, etc, así como
contribuir a generar la normativa
jurídica comunitaria que facilite la
libre circulación de los productos
culturales en la región andina.
Todos
estos retos que se han esbozado, deben
ir abordándose sin perder de vista la
perspectiva de la Comunidad Sudamericana
de Naciones, la cual debe construirse
–tal como lo acordaron los Jefes de
Estado en diciembre de 2004 en el Cusco-
sobre la base de los mecanismos y
aportes ya existentes, es decir mediante
la convergencia de la CAN, el Mercosur,
Chile, Guyana y Surinam.
La
Comunidad Andina ha comenzado a
transitar una nueva fase de proyección
geopolítica no sólo hacia el espacio
económico y político sudamericano que
aspiramos construir, sino hacia el área
del Pacifico como parte inseparable de
nuestro futuro, y hacia la construcción
de lazos más estrechos con el proceso de
integración más importante del mundo
como es la Unión Europea, con la cual
nos unen fuertes lazos históricos y una
coincidencia en la visión del desarrollo
democrático y sostenible, con inclusión
social y atención de las asimetrías.
A este
respecto, quisiera destacar tres avances
importantes de la proyección externa de
la Comunidad Andina:
En primer lugar,
luego de difíciles negociaciones a lo
largo del último año, estamos hoy día
ad-portas del lanzamiento de
las negociaciones conducentes a un
Acuerdo de Asociación de cuarta
Generación con Europa con tres
componentes de enorme importancia: Un
Acuerdo incrementado de Dialogo
Político; un componente valioso de
cooperación que contribuiría a
equilibrar la desaparición del
SGP-Drogas; y un acuerdo comercial que
tendrá en cuenta las diferencias de
desarrollo.
En segundo lugar,
en el proceso de construcción de la
Comunidad Sudamericana de Naciones hay
varios hechos destacables. Con la
hermana República Bolivariana de
Venezuela, suscribimos este mes un
Memorando de Entendimiento, en proceso
de perfeccionamiento normativo, que
nos permitirá preservar bajo
condiciones de libre comercio el
acervo histórico del comercio entre
dicho país y los miembros de la CAN,
superior a los US$ 4.700 millones de
dólares, el cual genera cientos de
miles de empleos, en su mayoría de
pequeñas y medianas empresas. Quiero
destacar también la manera cómo hemos
unido esfuerzos con las Secretarías de
ALADI y el MERCOSUR lo que permitió
presentar a consideración de los 12
países de Sudamérica una serie de
propuestas en materia de asimetrías,
convergencia de los acuerdos
comerciales y compatibilización de las
normativas e instituciones en las
áreas prioritarias de la “CASA”.
En tercer lugar, es
conocido que los Jefes de Estado de
los Países Miembros de la Comunidad
Andina hicieron llegar el pasado 7 de
agosto a la Presidenta de Chile,
Señora Michelle Bachelet, una Nota
oficial mediante la cual invitaron a
dicho país a incorporarse como Miembro
Asociado a la Comunidad Andina. “La
participación de Chile como Miembro
Asociado de la CAN — señalan los
presidentes andinos en su Nota-
fortalecerá significativamente los
esfuerzos en los que nos hallamos
comprometidos para profundizar la
integración en el ámbito de la
subregión, así como alcanzar una
efectiva convergencia con el MERCOSUR,
con miras a la consolidación de la
Comunidad Sudamericana de Naciones”.
Estimados
amigos:
Desde la
Secretaría General de la Comunidad
Andina apreciamos con especial
satisfacción las metas que se ha trazado
la República de Colombia en la
denominada “Visión Colombia II
Centenario 2019”, presentada por el
Presidente Álvaro Uribe Vélez en agosto
de 2005, como un ejercicio prospectivo
para pensar el país que todos los
colombianos quisieran tener al
conmemorarse el II Centenario de su
independencia política, el 7 de agosto
de 2019.
En el
Capítulo sobre Política Exterior se
destaca la importancia de la democracia
como régimen político, la observancia de
los derechos humanos y el combate contra
las drogas y el terrorismo a partir de
lo cual se plantea la consolidación de
alianzas estratégicas alrededor de esos
propósitos; también, se subraya el
desafío de la pobreza y el
subdesarrollo, que la comunidad
internacional busca subsanar a través de
las Metas del Milenio; y, finalmente, se
pone de presente el reto de la
sostenibilidad ambiental, que involucra
las problemáticas del cambio climático,
y el manejo de los bosques y de los
recursos hídricos, entre otros aspectos
críticos para la preservación del
planeta. Se trata precisamente de tres
temas que han venido impulsando y
priorizando los señores Ministros de
Relaciones de Exteriores en la agenda de
la Comunidad Andina, espacio en el que
Colombia ha ejercido un liderazgo
destacable.
Igualmente, este importante documento
estratégico del gobierno colombiano
destaca el papel estratégico que la CAN
podría cumplir como herramienta
fundamental para las relaciones
económicas, comerciales y del desarrollo
interno de Colombia así como en las
relaciones con la Unión Europea, el
fortalecimiento de la presencia
colombiana en Asia y en la Cuenca del
Pacífico, el apoyo en materia de
migraciones, entre otros altos
objetivos.
Quiero
asegurarle, estimada Ministra, que, para
impulsar y concretar estos altos
propósitos totalmente coincidentes con
nuestra agenda andina de integración, el
Gobierno de Colombia –y usted en
particular- podrán contar siempre con el
apoyo profesional y dedicado de esta
Secretaría General. Contamos con
funcionarios muy competentes, de amplia
experiencia y especialización en los
temas antes mencionados que han
demostrado su mística y su dedicación a
las tareas de la integración.
Quiero,
finalmente, aprovechar esta oportunidad
para expresar, en nombre de todos los
funcionarios de la Secretaría General y
en el mío propio, nuestro especial
agradecimiento y reconocimiento a la
Dra. Carolina Barco, su distinguida
antecesora, quien se desempeñó
brillantemente como Canciller de
Colombia y representante de su país ante
el Consejo Andino de Ministros de
Relaciones Exteriores entre agosto de
2002 y agosto de 2006 habiendo ejercido
la presidencia de dicho órgano entre
agosto de 2002 y agosto de 2003. Le
ruego hacerle llegar la Dra. Barco
nuestro especial saludo y nuestros
parabienes en las nuevas e importantes
funciones que acaba de asumir en
Washington.
El destino
común de nuestros pueblos es un
imperativo de la historia que viene de
nuestras raíces y de nuestra cultura. El
giro actual de las relaciones
internacionales contemporáneas
caracterizado por la globalización
demanda unir fortalezas para afrontar
conjuntamente los retos y oportunidades
que tenemos por delante. La integración
no es una opción. Es una necesidad y
hasta una urgencia. Su presencia hoy en
esta sala, señora Ministra, nos trae
nuevos aires y nuevas esperanzas de que
continuaremos transitando juntos esta
senda de la integración, en la dirección
que demandan nuestros pueblos. Sea
usted, nuevamente, muy bienvenida señora
Ministra a la Comunidad Andina y cuente
con nuestra mejor voluntad de seguir
uniendo esfuerzos para el éxito del
proceso andino de integración.
Muchas gracias.
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