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Palabras del
Secretario General de la Comunidad
Andina, Guillermo Fernández de Soto, en
el acto inaugural de la IV Reunión
Conjunta de los Consejos Consultivos
Empresarial y Laboral Andinos
Cartagena
de Indias, 7 de octubre de 2002
Me es muy
grato participar por primera vez como
Secretario General de la Comunidad
Andina en esta reunión conjunta de los
Consejos Consultivos Empresarial y
Laboral andinos.
He seguido
con interés el desarrollo de esta
importante iniciativa impulsada desde
diciembre de 1998 por estos dos sectores
de la sociedad civil andina en su
vocación de participar activa y
eficazmente en la creación y
consolidación de un mecanismo de diálogo
y concertación social en la Subregión.
Se inscribe, asimismo, en el marco de la
generación y consolidación de los
espacios de participación de la sociedad
civil en el proceso andino de
integración, dirigidos a brindar una
mayor legitimidad, transparencia y
representatividad al mismo, con miras a
la construcción del Mercado Común
Andino, a más tardar en el año 2005.
Los
positivos resultados obtenidos por ambos
sectores, de manera individual o
conjunta, a lo largo de estos años, han
sido posibles, gracias al generoso apoyo
técnico y financiero del Consejo
Económico y Social de España - CES -.
Por ello, quiero darle la bienvenida a
don Jaime Montalvo Correa en su calidad
de Presidente de dicho Consejo y
expresarle, una vez más, nuestro sincero
agradecimiento institucional y el
compromiso de continuar profundizando la
fructífera relación iniciada con su
predecesor, don Federico Durán López.
Permítanme
rendir un homenaje a la memoria del
Embajador Sebastián Alegrett, quien
fuera un convencido impulsor de esta
iniciativa y cuya labor al frente de la
Secretaría General en los últimos cinco
años permitió alcanzar importantes
logros para nuestro proceso de
integración, los cuales reconocemos y
valoramos.
La
globalización nos ha traído la
multilateralización del comercio y las
inversiones internacionales. Un reto que
se debe asumir a partir de la capacidad
negociadora que se fortalece con la
integración. Una negociación individual
de cada país tendrá resultados menos
exitosos que aquella emprendida
conjuntamente.
Por ello,
al revisar los temas de discusión de
esta IV Reunión Conjunta considero
imprescindible resaltar, que los
sectores empresariales y laborales han
señalado, en diversas oportunidades, la
necesidad de contar con un nuevo Arancel
Externo Común, dentro de los plazos
pactados, que garantice niveles
adecuados de protección a nuestros
aparatos productivos, brinde
oportunidades para fortalecer o
desarrollar la competitividad de los
mismos, iniciando la transición hacia la
unión aduanera y la construcción del
Mercado Común Andino.
Este es,
sin duda alguna, el gran desafío lanzado
por nuestros Presidentes el pasado mes
de julio en Guayaquil, donde reiteraron
su mandato de adoptar un Arancel Externo
Común a más tardar el 15 de octubre del
presente año, con el propósito de
profundizar la integración andina, y
fortalecer su posición negociadora
frente a terceros países o bloques de
integración.
Por ello,
la adopción del nuevo Arancel Externo
Común andino se ha convertido en tarea
prioritaria antes de que pierda sentido
frente al avance inaplazable de las
negociaciones hemisféricas del ALCA, y
de las relaciones bilaterales con el
MERCOSUR, Estados Unidos, Canadá y la
Unión Europea con quien aspiramos
iniciar negociaciones, en un futuro
cercano, para lograr una alianza
estratégica que se plasme en un acuerdo
de asociación que incluya una zona de
libre comercio.
Confío que
durante la próxima reunión de Ministros
de Relaciones Exteriores, Comercio,
Hacienda o Finanzas y Agricultura, los
Países Miembros adopten este importante
instrumento, transmitiendo al mundo una
señal de solidez, seguridad jurídica y
confianza en la Comunidad Andina.
Cabe
señalar, sin embargo, que la
consolidación del Mercado Común
significa no sólo sentar las bases para
la aplicación de una política comercial
conjunta en relación con terceros, sino
también garantizar la libre circulación
de bienes, servicios, capitales y
personas entre los países andinos,
incluido el derecho de establecimiento
en el territorio comunitario, para el
ejercicio laboral. Paso fundamental que
daríamos como experiencia inédita en la
región suramericana, teniendo como único
antecedente los exitosos resultados que
dieron lugar a la Unión Europea.
La
conformación de dicho Mercado implica
también consolidar los avances logrados
en las dimensiones política, social y
cultural del proyecto comunitario
andino, las cuales requieren de una
permanente concertación de los diversos
actores y agentes, públicos y privados,
de nuestros países. Este es el trabajo
en el que la Secretaría General se
encuentra comprometida, comprobando con
satisfacción, que las posiciones
asumidas en reiteradas ocasiones,
individual o colectivamente, por los
Consejos Consultivos apuntan en esa
misma dirección.
Deseo
destacar, en este orden de ideas, las
labores desplegadas por el Consejo
Asesor de Ministros de Trabajo de la
Comunidad Andina que, a lo largo de los
últimos meses y con la participación
activa de los Consejos Consultivos
Empresarial y Laboral Andinos,
desarrolló planteamientos técnicos para
abordar comunitariamente el asunto de
las migraciones laborales, la seguridad
social y la seguridad y salud en el
trabajo, aspectos imprescindibles para
el fortalecimiento y profundización del
proceso de integración.
Sobre la
base de esos planteamientos, la
Secretaría General se encuentra
perfeccionando las propuestas de
“Instrumento Andino de Migración
Laboral”, “Instrumento Andino de
Seguridad Social” e “Instrumento Andino
de Seguridad y Salud en el Trabajo”, con
el fin de presentarlas a la
consideración del Consejo Andino de
Ministros de Relaciones Exteriores, para
su adopción como Decisiones comunitarias
de obligatorio cumplimiento en los
Países Miembros.
Las
mencionadas propuestas buscan establecer
las condiciones necesarias para que los
nacionales de los Países Miembros puedan
migrar, con fines laborales, a cualquier
parte del territorio comunitario,
respetándose los principios de
gradualidad y orden para la adecuada
asimilación de los eventuales flujos
migratorios. Asimismo, asegurar la
protección social de los trabajadores
migrantes y sus beneficiarios,
garantizando que sus derechos sociales
no se vean mermados, a la vez que
regular las acciones de prevención en
los centros de trabajo dirigidas a
minimizar o erradicar los daños a la
salud del trabajador.
Debo
resaltar, de igual manera, la
importancia de la entrada en vigencia
del Protocolo Modificatorio del Convenio
Simón Rodríguez, suscrito por los
Cancilleres en junio de 2001, y cuya
ratificación aún está en trámite. El
Convenio, que será foro de debate,
participación y coordinación para los
temas sociolaborales andinos, consagra
la presencia tripartita y paritaria de
empresarios, trabajadores y gobiernos y
contribuirá a optimizar la marcha del
proceso de integración.
Estrechamente vinculado a lo anterior
está la iniciativa para crear un
Observatorio Laboral Andino, orientado a
efectuar el seguimiento de los temas
sociolaborales para la toma informada de
decisiones.
Permítanme, finalmente, hacer referencia
a dos hechos que también consideramos de
la mayor relevancia. En primer lugar la
reciente aprobación de la Carta Andina
para la Promoción y Protección de los
Derechos Humanos por parte del Consejo
Presidencial Andino en la mencionada
reunión de Guayaquil.
Esta Carta
contiene los principios y ejes temáticos
de una futura política en materia de
derechos humanos y proclama de manera
conjunta los principios, objetivos y
compromisos de la Comunidad Andina
referidos a la promoción y protección de
los derechos fundamentales.
En segundo
lugar, quiero destacar la ratificación y
depósito del Protocolo Modificatorio del
Tratado de Creación del Parlamento
Andino por parte del gobierno de
Ecuador, lo cual garantizará la elección
directa de parlamentarios andinos en ese
país, sumándose a la experiencia del
proceso de elecciones directas que ya
inició Venezuela en la subregión. Espero
que los demás Congresos de los Países
Miembros puedan completar prontamente
este trámite interno.
Apreciados
participantes, hace pocos días asumí la
Secretaría General de la Comunidad
Andina en una etapa en la que los
gobiernos deberán definir que desean
hacer de la integración. Probablemente,
las actuales condiciones económicas
internacionales son bien distintas de
las que dieron origen a su creación.
Pero la razón política ha prevalecido
durante 33 años. Hoy aparecen diversas
tendencias sobre su bondad, y
contradicciones y retrasos en la
ejecución de los compromisos asumidos.
Llegó
entonces el momento de sincerar la
integración andina para que con
renovados criterios nos presentemos ante
nuestros pueblos y la comunidad
internacional a reafirmar que el camino
escogido, es el único que nos permitirá
responder a los 117 millones de
habitantes andinos, con ingentes
necesidades aplazadas para lograr su
bienestar.
La
Secretaría General de la Comunidad
Andina, deberá administrar el proceso de
integración y apoyar a los Países
Miembros a plantear las grandes líneas
estratégicas. En este sentido, le
corresponderá liderar el desarrollo
conceptual de la integración, velar por
la marcha del proceso y custodiar el
acervo comunitario, promoviendo una
mayor comprensión de dicho proceso por
parte de la sociedad andina en su
conjunto.
Para ello,
necesitamos ser, cada vez más, una
institución ágil y con capacidad de
responder eficazmente a los nuevos retos
que el escenario internacional nos
plantea de manera permanente.
Finalmente
deseo enfatizar que la integración, o la
hacemos todos, o no será posible. Ambos
Consejos Consultivos juegan un papel
preponderante en el logro de este
objetivo, mediante su presencia y activa
participación en la construcción del
proceso. Espacios como éste, son
precisamente los que necesitamos
potenciar al máximo en esta etapa
decisiva que enfrenta la Comunidad
Andina para cumplir con la agenda
multidimensional que hemos definido y,
por supuesto, con los compromisos
asumidos a través de nuestro
relacionamiento con terceros países o
bloques de integración.
Auguro los
mayores éxitos a las deliberaciones que
tendrán lugar durante esta IV Reunión
Conjunta y estoy seguro que seguimos
avanzando por el buen camino.
Muchas
gracias.
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