Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Guillermo Fernández de Soto, con motivo de la iniciación de las negociaciones de un nuevo Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea

Bruselas, 6 de mayo de 2003

Nos encontramos reunidos el día de hoy para dar inicio al proceso de negociaciones de un nuevo “Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y la Comunidad Andina” que, como lo señalaron los Jefes de Estado y de Gobierno en Madrid, el 17 de mayo de 2002, además de profundizar las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales existentes, debe sentar las bases para la futura suscripción de un “Acuerdo de Asociación” que incluya un área de libre comercio entre ambas regiones.

La Comunidad Andina y Europa están unidas por lazos históricos indisolubles a través de los cuales comparten un legado de respeto a los principios de la democracia, el bienestar económico, los derechos humanos, las libertades públicas y la cohesión social.

Y en la reafirmación conjunta de estos principios podría estar la clave para hacer causa común en torno al mundo más balanceado que tenemos que construir en el presente siglo. Mucho más en momentos en que el terrorismo internacional está lejos de haber salido de la escena mundial y continúa amenazando estos valores universales. Las aproximaciones que hoy realizan las dos regiones para avanzar en un diálogo político y comercial, se inscribe precisamente en los fundamentos de este legado común.

Ello requiere, sin duda alguna, del más alto compromiso político y responsabilidad de los representantes y negociadores tanto de la Unión Europea como de la Comunidad Andina, para que este nuevo instrumento contribuya sustantivamente a alcanzar mayores niveles de calidad de vida y bienestar de nuestras sociedades.

Quisiera referirme a las tres grandes etapas en el proceso de transformación de la cooperación entre nuestras regiones.

La primera, de carácter más bien bilateral, priorizó el desarrollo rural, la agricultura, la salud y la educación, entre otros, con base en las particularidades de cada país beneficiario.

El contexto internacional de la década de los noventa permitió iniciar una segunda etapa en las relaciones de cooperación. El acuerdo de "tercera generación", además de incorporar elementos vinculados con el desarrollo político y social de nuestros pueblos, abordó por primera vez el tema de la profundización y consolidación del proceso andino de integración.

La tercera y última etapa, iniciada con la “Declaración de Roma” del 30 de junio de 1996, evidencia el establecimiento y desarrollo de un diálogo político estructurado y brinda una visión compartida de largo plazo sobre las relaciones entre ambos bloques, a través de la creación de un mecanismo institucionalizado.

Dicho mecanismo ha redundado en la realización de diversos encuentros a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno en el marco de la Cumbres ALC - UE, celebradas en Río de Janeiro en junio de 1999 y en Madrid en mayo de 2002.

Se han celebrado, igualmente, importantes encuentros de Ministros de Relaciones Exteriores en Vilamoura, Santiago de Chile, New York y Atenas, los cuales se dirigieron a realizar el seguimiento e implementación de los acuerdos logrados al más alto nivel.

En este marco, es imprescindible destacar la trascendental importancia del tema de la lucha contra el tráfico ilícito de drogas y sus delitos conexos, con base en el cual se adaptaron las preferencias comerciales otorgadas a los países andinos desde 1991, a través del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP Droga).

Y en reconocimiento de los principios de la responsabilidad compartida y del carácter integral de la lucha contra este flagelo, se instituyó el diálogo "especializado" sobre la materia, así como sobre el control de precursores químicos y de asistencia técnica, y se renovó y amplió el mencionado sistema de preferencias.

Se puede afirmar que el SGP Droga ha constituido un instrumento eficaz para promover el aumento y la diversificación de las exportaciones de los países andinos hacia el mercado europeo. Por ello resulta imprescindible que se salvaguarde y se mantenga hasta el momento en que se conforme un área de libre comercio entre ambas regiones.

Desde esta perspectiva, el nuevo “Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación”, marcaría el comienzo de lo que pudiéramos considerar como la cuarta etapa de una fructífera y promisoria asociación estratégica entre las dos regiones, dirigida a brindar la estabilidad y la seguridad jurídica de largo plazo a las relaciones entre ambos bloques.

Los países andinos han destacado, durante la reciente reunión de Grecia, los significativos logros y avances que ha logrado la Comunidad, los cuales permiten sentar las bases para profundizar la integración regional.

Apreciados Señores,

La Comunidad Andina está convencida que el relacionamiento con la Unión Europea y la negociación de un acuerdo de “cuarta generación” debe ser un propósito compartido.

Considero que su negociación debe tener la flexibilidad suficiente que nos permita avanzar con certeza en la profundización del diálogo político, la cooperación y el establecimiento de una zona de libre comercio.

Finalmente debe indicar que a partir de los logros alcanzados en su proceso, la Comunidad Andina ha decidido dar inicio a la formulación e implementación de una segunda generación de políticas que desarrollen la agenda multidimensional de la integración subregional.

De hecho, en la última reunión del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada el 11 de marzo de 2003, se consideró que ya era maduro el momento para notificar a la Comunidad Andina como una Unión Aduanera ante la OMC, en un acto que pondera en toda su magnitud los avances alcanzados en los 33 años de integración.

Los ejes temáticos de la nueva agenda estratégica, que recibieron el aval de los Cancilleres, se concentran en el desarrollo de una agenda social, la profundización de la política exterior común, la construcción del Mercado Común, el desarrollo sostenible y la integración física de Sur América.

De igual trascendencia fue el hecho que los Cancilleres optaran por intensificar las negociaciones con socios estratégicos desde una posición comunitaria, a fin de asegurar una inserción internacional con autonomía que facilite la suscripción de acuerdos.

Para el cumplimiento de esta importante tarea, la Secretaría General apoyará técnicamente al Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores en la conducción de sus negociaciones y se constituirá en una unidad estratégica y ejecutiva de los temas centrales de la agenda multidimensional.

El propósito de ampliar los horizontes del diálogo político y la cooperación entre la Unión Europea y la Comunidad Andina, a través de la suscripción del nuevo Acuerdo, coincide con la intención de profundizar nuestra integración.

La integración es el soporte fundamental de la gobernabilidad democrática y es el instrumento para el desarrollo integral de nuestras sociedades.

Muchas gracias…