Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Guillermo Fernández de Soto, con motivo de la Segunda Ronda de Negociaciones del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea

Quito, 14 de octubre de 2003

Nos encontramos reunidos el día de hoy con el propósito de dar inicio a la segunda ronda de negociaciones para la suscripción de un Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea, con la convicción compartida de que ha llegado el momento de profundizar las relaciones entre ambos bloques. Este nos debe permitir desarrollar escenarios futuros conjuntos en todos los ámbitos por los que debe discurrir el relacionamiento de dos regiones que tienen una rica historia de visiones y aspiraciones comunes.

El Acuerdo que culminaremos en esta oportunidad, como destacó el Comisario Chris Patten en la reunión sostenida entre el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y la Troika Europea, el pasado 25 de septiembre en New York, no sólo servirá para impulsar el desarrollo de acciones en áreas prioritarias en las que tenemos objetivos y metas comunes, sino que debe sentar las bases para la inmediata negociación de un “Acuerdo de Asociación” que incluya un área de libre comercio entre nuestras regiones.

Dicho Acuerdo deberá traducirse en una alianza estratégica de largo plazo que, además de garantizar el acceso recíproco de productos a los mercados, brinde mayor estabilidad y seguridad jurídica a los actores políticos, económicos y sociales para la toma de decisiones.

Desde la primera ronda de negociaciones, celebrada el pasado mes de mayo en Bruselas, la integración andina ha iniciado el proceso de implementación de una segunda generación de políticas. Una coordinación y cooperación fortalecidas le permitirá desarrollar su agenda multidimensional, de la que cabe destacar temas como la gobernabilidad democrática; la plena vigencia de los derechos humanos; la seguridad, la paz y el fomento de la confianza; el desarrollo social; la construcción del Mercado Común; y, el relacionamiento con terceros. El Consejo Presidencial Andino reunido en Quirama, Colombia, en junio del presente año, refrendó esta nueva agenda estratégica.

Compartimos asimismo la visión del Comisario Patten, expresada recientemente en New York, acerca de la importancia de que los Países Miembros de la Comunidad Andina envíen señales positivas, en el actual contexto internacional, sobre su compromiso de conformar el Mercado Común y de aplicar un Arancel Externo Común. Por ello concuerdo con las palabras de la Jefa de la Delegación de la Comisión Europea que van en la misma dirección de nuestros afanes.

Quiero subrayar una vez más que la relación de los países andinos con la Unión Europea es y debe ser de región a región. Nuestros gobernantes han reiterado su opción por que el multilateralismo prime en las relaciones internacionales. Y ello es particularmente importante en la actual coyuntura internacional y hemisférica. Es en este escenario que creemos que la profundización de las relaciones con la Unión Europea proporcionará un balance necesario y bueno.

Más aún, los resultados registrados en la implementación del programa de trabajo de Doha, han puesto de manifiesto la necesidad de consolidar y profundizar la integración andina y las relaciones CAN-UE.

Debo señalar una vez más que las condiciones establecidas en la Declaración de Madrid para la profundización de las relaciones CAN-UE, mediante la suscripción del mencionado “Acuerdo de Asociación”, deben ser revisadas a la luz de los últimos acontecimientos. El inicio de las negociaciones para llegar a tal Acuerdo se ha tornado, por ser mutuamente conveniente, en un imperativo.

Resulta igualmente preocupante para los Países Andinos, comprometidos en la lucha contra el problema mundial de las drogas y los delitos relacionados, la posible reestructuración del sistema generalizado de preferencias de la Unión Europea y la consiguiente pérdida de las preferencias otorgadas a través del SGP Droga, debido al Panel en curso en el seno de la Organización Mundial del Comercio sobre su conformidad con la normativa multilateral. Sin embargo, antes de lamentarnos, debemos convertir esta situación en una oportunidad para explorar las nuevas vías de nuestro relacionamiento comercial.

Mi presencia el día de hoy significa que confío en que los temas pendientes de definición serán eficaz y felizmente resueltos en esta ronda. También significa que es nuestro propósito firmar el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación antes de finalizar el presente año, tal como nos ha invitado a hacerlo el Embajador de Italia, que preside la Delegación de la Unión Europea. Y significa que estamos dispuestos a hacer la tarea propia e iniciar los contactos políticos para negociar el Acuerdo de Asociación.

Deseo terminar recordando unas palabras del Cardenal Carlo Mario Martini, recogidas en una entrevista con Umberto Eco, quien dijo que para obrar bien moralmente hay que dejar que la intuición opere. Pues bien, mi intuición es que estamos avanzando por el camino correcto, y espero que la intuición de la Unión Europea se exprese de igual manera.

Muchas gracias.