Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Guillermo Fernández de Soto, en la firma del Memorandum de Entendimiento con Conservation International

Washington, 11 de junio de 2003

El motivo que nos reúne aquí esta mañana es de gran trascendencia tanto para los Países Miembros de la Comunidad Andina como para la comunidad internacional. La firma de este Memorandum de Entendimiento entre la Secretaría General de la Comunidad Andina y Conservation International representa el reconocimiento de que la biodiversidad, esa riqueza de especies, ecosistemas y procesos ecológicos que hacen de la Tierra un planeta vivo, constituye un recurso esencial y estratégico para la consecución de un desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y la profundización de la integración andina.

Significa también, el reconocimiento de que la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad no es sólo un trabajo para los gobiernos, sino una labor en la cual las organizaciones no gubernamentales, el sector privado, las comunidades locales y cada uno de nosotros tiene un papel que jugar mediante la transformación de ciertos paradigmas del desarrollo.

La nueva agenda multidimensional de la Comunidad Andina, aprobada por los Cancilleres en marzo del presente año, considera como una de las líneas estratégicas el desarrollo sostenible y, por ende, la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.

Los cinco Países Miembros de la Comunidad Andina tienen el privilegio de compartir la región con mayor cantidad y diversidad de especies animales y vegetales del mundo. Esta es considerada por los expertos como el “Epicentro Global de la Biodiversidad”, por ocupar el primer lugar en el mundo en variedad de especies y constituirse en centro de origen de importantes recursos fitogenéticos que proveen alrededor del 35% de la producción agroalimentaria e industrial del mundo. A su vez, el inmenso patrimonio natural que estos países albergan, representa el 25% de la diversidad biológica del planeta.

Sin embargo, la inminente pérdida de ese patrimonio natural constituye un problema mundial que exige medidas regionales e internacionales concertadas. Hoy en día, los temas del acceso a los recursos genéticos, la protección de los conocimientos y prácticas tradicionales, y la distribución justa y equitativa de beneficios derivados del uso de la biodiversidad han adquirido enorme importancia durante la última década, dado el vertiginoso avance de la biotecnología y el incremento de solicitudes de patentes.

En respuesta a estos desafíos, la Comunidad Andina - cumpliendo un mandato expreso de sus Jefes de Estado y con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo - elaboró la “Estrategia Regional de Biodiversidad para los Países del Trópico Andino”, la cual fue aprobada por los Cancilleres en julio de 2002. Esta Estrategia constituye un importante esfuerzo de la subregión por desarrollar una plataforma integral para la acción comunitaria, promoviendo la cooperación entre los Países Miembros y proyectándolos con una nueva identidad hacia el resto de la comunidad internacional.

Con el objeto de ejecutar las acciones que se derivan de dicha Estrategia y establecer una plataforma que promueva la cooperación internacional, hemos logrado establecer esta alianza estratégica con “Conservation International” – una organización reconocida internacionalmente por su labor en la conservación de la biodiversidad del mundo, que opera en cada uno de los Países Miembros de la Comunidad Andina y que ha establecido recientemente el Centro para la Conservación de la Biodiversidad de los Andes y el Centro para la Conservación y Gobierno.

Esta alianza marca el inicio de un nuevo relacionamiento entre los gobiernos y la sociedad civil, porque entiende que es fundamental establecer sinergias para desarrollar proyectos e iniciativas exitosas de conservación y uso sostenible de la biodiversidad en la subregión andina. Y aquí me permito, extender una invitación para que nuevos aliados estratégicos – algunos presentes el día de hoy - se sumen a la tarea de hacer realidad la Estrategia Regional de Biodiversidad.

Sin duda alguna, la implementación de esta Estrategia será un proceso complejo, interactivo y de largo aliento. El éxito de la propuesta dependerá de la capacidad de apropiación de la misma por diversos sectores de la sociedad, la articulación de los distintos intereses en agendas de trabajo común y de un sólido, transparente y pragmático proceso de ejecución que permita alcanzar resultados concretos para los habitantes de la subregión andina.

La cabal ejecución de la Estrategia, conjuntamente con aliados como Conservation International, contribuirá a elevar la calidad de vida de los pueblos andinos y hacer de ellos, a la vez que proveedores de bienes y servicios ambientales al resto del Mundo, administradores prudentes de un valioso patrimonio natural que estamos en la obligación de utilizar de manera sostenible.

Muchas gracias.