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Palabras del Secretario General de la
Comunidad Andina, Dr. Guillermo
Fernández de Soto, con motivo de la
inauguración del Seminario-Taller sobre
las negociaciones del ALCA
Lima, 10
de diciembre de 2002
Es un
placer para mí darles la más cordial
bienvenida a la Secretaría General de la
Comunidad Andina, con ocasión de la
realización de este Seminario/Taller
Regional sobre las Negociaciones del
Area de Libre Comercio de las Américas
-ALCA-, dirigido a los más diversos
actores y agentes de la sociedad civil
de los países andinos.
Deseo, por
ello, extender, en nombre de todos los
presentes, nuestro más sincero
agradecimiento al BID por su apoyo a
esta importante iniciativa, la cual nos
brinda la oportunidad de fortalecer y
enriquecer el proceso de consulta y
diálogo con la sociedad civil del
hemisferio para la conformación del
ALCA.
Constituye, asimismo, una ocasión
propicia para promover la conformación
de redes de diálogo y concertación de
intereses entre todos los actores y
agentes, públicos y privados, de
nuestras sociedades, que redunden en la
generación de una estrategia común para
dichas negociaciones.
La
acelerada globalización de la economía y
los mercados, a través de los procesos
de estandarización de la producción y la
liberalización del comercio, con tiempos
y costos reales de transacción cada vez
más reducidos, ofrece importantes
oportunidades para la inserción
competitiva de nuestras economías en el
entorno internacional.
Sin
embargo, también plantea retos de gran
envergadura derivados de las crecientes
brechas de desarrollo, conocimiento y
tecnología, entre otras, las cuales
contribuyen a profundizar las asimetrías
existentes en los niveles de desarrollo
y bienestar de los pueblos de la llamada
“aldea global”, los cuales debemos
encarar de manera conjunta y, sobre
todo, con una visión de comunidad de
intereses.
Tengo la
plena convicción, como la tiene la
mayoría de los líderes latinoamericanos,
que estamos frente a un proceso global
irreversible, que es independiente de la
capacidad de maniobra de nuestros
Estados nacionales y que tiene efectos
visibles en la calidad de vida de
nuestra gente. Pero no considero que
estamos frente a un “mecanismo” con una
dinámica propia e irreversible, ante el
cual deberían cederse todas las
tentaciones de regulación y control. En
esa abdicación, se encuentra gran parte
de los problemas de legitimidad que hoy
enfrenta la globalización en muchos de
nuestros países.
El asunto
que estamos reclamando es regular y
humanizar la globalización y de esa
tarea no podemos estar ausentes.
Un Estado
que deja a su población exclusivamente a
merced de las fuerzas del mercado,
incumplirá sus funciones y es casi
seguro que no gozará de reconocimiento
en determinados sectores de su sociedad.
En este
marco, me corresponde reafirmar, de
manera categórica, que la integración
política, económica, social y cultural
de los Países Miembros de la Comunidad
Andina, bajo el principio del
“regionalismo abierto”, constituye, sin
lugar a dudas, un imperativo para
promover el aprovechamiento de las
oportunidades que ofrece el acceso
ampliado a los mercados internacionales,
así como para minimizar los posibles
efectos negativos que se derivarían de
las debilidades estructurales de los
aparatos productivos de la subregión.
En la
actualidad, uno de los desafíos andinos
es el ALCA. Ya tenemos una concesión
unilateral, y temporal, de los Estados
Unidos, que es la Ley de Preferencias
Comerciales Andinas (ATPADEA). Tenemos
que convertir esa concesión unilateral
en un acuerdo. Acaso este acuerdo pueda
ser, de pronto, una suerte asimismo de
pre-ALCA.
Apreciados
asistentes:
El
objetivo básico de la Comunidad es
convertirse en un mercado único, sin
fronteras ni barreras aduaneras. Es
decir, constituir un espacio donde
exista la libre circulación de
capitales, bienes, personas y
tecnología.
Nuestro
propósito, hoy, es ayudar a que los
países andinos sean competitivos. La
competitividad no se reduce a tener unos
aranceles más bajos que en el pasado.
Tiene que ver con recursos, con
financiamiento, con acceso a mercados,
con adecuadas regulaciones, con
seguridad jurídica, con estabilidad
política, con educación, con creación de
tecnología. También con desarrollar una
inclusión social, un tema generalmente
silenciado en los debates económicos o
comerciales.
La
profundización de la integración social
es una tarea que demanda el más alto
nivel de compromiso por parte de todos
los actores y agentes, públicos y
privados, de la subregión, para el
diseño y adopción de un Plan Integrado
de Desarrollo Social, que contribuya a
dinamizar los mecanismos existentes de
lucha contra la pobreza mediante el
desarrollo de las capacidades y
potencialidades de nuestro capital
humano.
Por
último, considero imprescindible
destacar la trascendencia que para el
logro de los objetivos del proceso de
integración ha venido adquiriendo la
participación activa y eficaz de la
sociedad civil de los países andinos.
Sus contribuciones han incidido de
manera importante en el diseño y
adopción de la Estrategia Regional de
Biodiversidad y la Carta Andina para la
Promoción y Protección de los Derechos
Humanos. Ello refleja el compromiso de
nuestros Estados de incorporar a los más
diversos sectores sociales al proceso de
toma de decisiones a nivel subregional.
Para
continuar avanzando en la inserción
positiva de nuestros países en el nuevo
orden mundial, es necesario que todos
los sectores de la sociedad civil de los
Países Miembros contribuyan a la
construcción de una nueva visión de
sociedad, en la que los actores y
agentes, públicos y privados, asuman sus
responsabilidades y compartan sus
beneficios.
Ese es el
verdadero significado de las
deliberaciones que se llevarán a cabo
durante este primer encuentro. El ALCA
debe ofrecer alternativas viables para
satisfacer las expectativas, demandas y
necesidades de todos los sectores de los
países partes del Acuerdo.
Los temas
de discusión contemplados en las mesas
de trabajo que se realizarán el día de
mañana, tomando como base el
conocimiento y experiencias que nos
relatarán los distinguidos ponentes
invitados a este foro, constituyen la
piedra angular para aportar elementos en
el desarrollo de una estrategia andina
para estas negociaciones.
Estoy
seguro que este primer encuentro
regional será un paso trascendental para
el fortalecimiento y consolidación de la
participación de la sociedad civil
andina en el proceso de negociaciones
del ALCA. No puedo dejar de mencionar,
que las conclusiones emanadas tanto de
los debates como de las mesas de trabajo
serán remitidas al Comité de Expertos
Gubernamentales sobre la Participación
de la Sociedad Civil en el ALCA y
presentadas a la consideración de los
Ministros Responsables del Comercio en
el hemisferio.
En
consecuencia, auguro el mayor éxito al
desarrollo de este importante evento
andino.
Muchas
gracias.
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