Palabras del Presidente Ejecutivo del
Directorio de DEVIDA, Nils Ericsson
Correa, en la ceremonia de inauguración
de la VIII Reunión del Diálogo
Especializado de Alto Nivel en Materia
de Drogas entre la Comunidad Andina y la
Unión Europea
Lima, 31
de mayo de 2005
Deseo dar
inicio a esta sesión inaugural dando la
mas cordial bienvenida a las
delegaciones de los países de la
Comunidad Europea, América Latina y el
Caribe, y decirles que tanto el gobierno
como el pueblo del Perú, se sienten
sumamente complacidos por que Lima sea
la sede de esta muy importante reunión
internacional, que va a permitir tratar
temas de interés común entre nuestros
países, en un diálogo franco y abierto
para analizar la problemática de las
drogas ilícitas.
Nuestro
diálogo debe representar un intercambio
de verdades incontrastables, que dibujen
la verdadera situación de la
problemática de las drogas en nuestros
continentes, y nuestros compromisos para
su mejor control.
Una de
estas verdades es que los recursos
económicos dispuestos por nuestros
gobiernos para la lucha contra las
drogas, sólo han obtenido, hasta la
fecha, logros parciales que no se
condicen con los esfuerzos desplegados,
distando de los resultados esperados
desde que se inició la lucha en forma
sistemática, hace más de dos décadas.
Esta aseveración puede aplicarse con
validez a todos y cada uno de los
países, con ligeras variaciones en
cuanto a éxitos y frustraciones en cada
realidad nacional, pero al final,
nuestros continentes están lejos de
tener razones para sentirse satisfechos
de los resultados obtenidos.
Ante esta
realidad, no queda otra alternativa que
buscar nuevas soluciones que respondan
con mayor realismo al compromiso asumido
por los estados en la lucha contra las
drogas ilícitas.
La
experiencia nos ha mostrado lecciones
muy valiosas en estos últimos años, que
nos deben servir de guía a partir de
este importante diálogo birregional,
marcando así un hito divisorio entre lo
que hemos venido haciendo y lo que
deberíamos hacer en el futuro.
Las
lecciones son de variado orden, pero
todas coinciden en señalar que no se
puede luchar con esperanzas de éxito,
contra la mayor transnacional del mundo
- como es el narcotráfico - con los
escasos recursos económicos con que hoy
día contamos los gobiernos de la Región.
La desproporción es tan grande como
magros los resultados que hemos venido
obteniendo. Es pues momento que nuestros
gobiernos otorguen la verdadera
prioridad a la lucha contra las drogas,
no sólo en los discursos políticos en
foros internacionales, sino traducida en
los presupuestos nacionales que, después
de todo, son el verdadero reflejo de la
importancia que cada gobierno asigna a
este tema.
Por otra
parte, el tiempo ha probado que ni los
recursos invertidos hasta ahora por los
estados ni los de la cooperación
internacional, han sido suficientes para
alcanzar logros importantes en esta
lucha. Es menester convocar e involucrar
a la empresa privada en las zonas de
producción de esta materia prima, para
lo cual es indispensable que los estados
garanticen condiciones favorables a la
inversión de capitales privados,
mediante un total imperio de la ley, y
una legislación de incentivos que haga
atractivas estas inversiones, como una
forma de enfrentarse al trabajo que
viene haciendo activamente el
narcotráfico en la Sub-Región Andina.
Es también
una verdad y otra conclusión a la que
hemos llegado, que mientras existan
bolsones de pobreza en nuestro
continente, siempre existirán personas
que se verán tentadas a ingresar en el
mundo delictivo de esta viciosa cadena
productiva. La pobreza es el caldo de
cultivo por excelencia de donde surge la
materia prima para la droga ilícita. Es
por ello importante elegir oportunidades
de economía legal que permitan a estos
agricultores desplazados poder
integrarse a la sociedad en forma digna.
Para ello, el desarrollo integral y
sostenible es la única solución a
mediano y largo plazo, y así lo deben
entender nuestros gobiernos si quieren
paliar las graves consecuencias de un
crecimiento en el área cultivada de
coca, marihuana o amapola, en nuestros
países.
Los
esfuerzos por reducir los sembríos
ilícitos deben ir acompañados por una
interdicción firme y sostenida, que no
dé respiro al narcotráfico, golpeándolo
en todos sus puntos neurálgicos mediante
la aplicación de una ley severa y
efectiva.
La
erradicación de cultivos ilícitos, sin
ser la solución final y completa para la
eliminación de este mal, contribuye a
controlar la provisión de materia prima
para la fabricación de drogas, por lo
que se le tiene que incluir, para no
crear el riesgo de un desborde de
producción con consecuencias
impredecibles.
Otra de
las verdades es que informes recientes
de inteligencia dejan sentado que gran
parte de la salida de droga de los
países productores hacia los países
consumidores, tanto de América como de
Europa, se realizan por vía marítima,
razón por la cual tenemos que llegar a
acuerdos que nos permitan enfrentar este
reto al más corto plazo. Es
indispensable un mayor control en los
puertos, así como de embarcaciones, que
permitan a nuestras respectivas Armadas
Nacionales contar con las facilidades
para una fiscalización del tráfico
marítimo en nuestras aguas
territoriales. De lo contrario, el
narcotráfico seguirá haciendo de las
suyas, manteniendo los precios de los
cultivos ilícitos a altos niveles, lo
que hará mas difícil su combate en los
valles transandinos.
Es verdad,
así mismo, que las últimas estadísticas
proporcionadas por organismos
internacionales especializados, nos
hacen ver que el consumo de las drogas
ilícitas no ha disminuido en nuestros
países, sino por el contrario, viene en
aumento, acechando a nuestras juventudes
y convirtiéndolas en blanco de sus
eficaces estrategias para engrosar sus
delictuosos mercados. Contra ello solo
cabe el compromiso de nuestros estados
de comprometer fondos significativos que
permitan hacer campañas preventivas con
más frecuencia y mayor cobertura del
territorio nacional.
Hemos
pensado, en estos días preparatorios a
este gran evento internacional, en que
los países de la América Latina y el
Caribe junto con la Unión Europea, se
reúnan en una fórmula que permita
canalizar mayor cantidad de fondos a los
países necesitados y urgidos de apoyo
para su lucha contra las drogas y la
pobreza, llegando a la conclusión, por
ejemplo, que el canje de deuda, que ya
vienen concediendo algunos países de la
Comunidad Europea, podría
institucionalizarse y generalizarse,
asegurando un flujo mucho mayor de
recursos frescos que permitirían
resultados más contundentes y a corto
plazo. Esta fórmula, sino es en si
novedosa, puede ser muy positiva para
enfrentar la amenaza de un narcotráfico
cada vez mas poderoso y avasallador.
Termino mi
intervención con la convicción que
tenemos que encontrar nuevas fórmulas e
iniciativas para poder obtener
resultados esperanzadores en esta lucha
sin cuartel que venimos librando contra
las drogas ilícitas.
Muchas
gracias |