Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Freddy Ehlers Zurita, en la Ceremonia Oficial de Toma de Posesión

Lima, 22 de febrero de 2007

Les invoco a imaginarnos, por un solo instante, el momento en que aquel joven de 35 años a orillas del Orinoco propone el sistema de gobierno perfecto; es decir, aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.

Casi dos siglos han transcurrido desde que el Libertador alerta a ésta, Nuestra América, que nuestro pueblo no es el europeo ni el americano del norte; que es más bien un compuesto de África y de América, que una emanación de Europa. Poco caso hicimos a quien habló de un nuevo género humano para decir lo que el gran mexicano Vasconcelos definiría como la raza cósmica. La que para Darcy Ribeyro poseía todas las taras y todas las virtudes de todos los hombres de la Tierra.

Fuimos extranjeros en nuestra propia tierra mirándonos y juzgándonos a nosotros mismos con los ojos del conquistador.

Bolívar lo entiende mejor que nadie y habla de su maestro como el hombre más extraordinario del mundo de entonces, Simón como él y Rodríguez para esconderse entre todos los hombres; le había enseñado que las repúblicas sin republicanos se convierten en republiquetas. Que, en esta nueva tierra había que “inventar” o nos equivocaríamos siempre; como así lo hicimos por dejar de ser originales.

Parecería ser que al fin lo estamos comprendiendo. Leopoldo Zea ya lo dijo: el hombre no llegará a un grado superior de desarrollo mientras no entienda la propuesta universal de que todos los hombres somos iguales, precisamente porque somos diferentes.

La igualdad en la diversidad para aprender de las hormigas y de los cóndores.

Para saber que sólo respetando el derecho ajeno como lo anticipó Juárez, podremos encontrar el nuestro.

Vamos a abrazar una misma libertad con leyes diferentes y aun gobiernos diversos, nos dijo el Libertador visionario. Para él, cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de su soberanía, según la voluntad de su conciencia. Y como si esto fuera poco, Bolívar ya nos lo advirtió, como si hoy estuviese entre nosotros: “Cada Estado debe darse el régimen que quiera y el resto de los Estados respetar esa condición”.

En pocos momentos se iniciará aquí, en la ciudad de Lima, una reflexión para dibujar el futuro de la integración andina y suramericana. Cancilleres y Ministros plenipotenciarios tendrán en sus manos la enorme responsabilidad de marcar la ruta, el camino de la integración para el siglo XXI. Escuchemos, os imploro, nuevamente al Libertador que pronosticó que un día nuestros representantes se ligarán de tal modo, que no aparezcan en calidad de “Naciones” sino de “Hermanos”.

Es que todos somos bolivianos, con alma colombiana, espíritu ecuatoriano y sentimiento peruano. Todos somos venezolanos y chilenos, argentinos, paraguayos, brasileños; todos somos de Guyana, Surinam, de Uruguay o no somos de ninguna parte.

Hace pocos días en Río de Janeiro recibí el mandato de los Presidentes andinos y suramericanos para trabajar incansablemente con la Secretaría del MERCOSUR, y construir juntos aquella comunidad suramericana que todos anhelamos. Pero, para lograrlo tenemos que ser generosos, entender al vecino, defender sus intereses y no sólo los de la patria chica. De no hacerlo, corremos el riesgo de nuevamente arar en el mar y sembrar en el viento…

Aquí están los señores Embajadores de la Unión Europea, para reiterarles una vez más nuestra voluntad indeclinable de ir hacia el Acuerdo de Asociación, basado en el respeto mutuo y en la confianza para definir claros entendimientos en política social, cooperación y comercio. Que se entienda claramente que la prioridad es lograr el desarrollo integral de nuestro pueblo.

Es que ni Bolívar ni Martí pudieron imaginar un mundo en que la ciencia y tecnología unida a la codicia de esta sociedad postmoderna, pondría en grave riesgo la propia existencia de la vida sobre la tierra. Ningún ser humano sensato puede hoy negar que hemos sido los propios humanos los que hemos depredado y contaminado el medio ambiente de tal forma que, debido al calentamiento global, la vida en la Tierra, como hoy la conocemos, puede llegar a su fin. No hay en este momento tema más apremiante y urgente que aquel que tiene que ver con el cambio climático. Esta Secretaría General propone, señores Ministros, que sea éste el motivo de nuestra especial preocupación para lograr diseñar una alternativa de desarrollo diferente que nos lleve a conformar lo que el Presidente Correa enuncia como la Gran Nación Suramericana Sustentable.

Aquí está el Presidente del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, quien con la milenaria sabiduría aymara nos habla de que no hay que buscar “vivir mejor” como nos enseñan en las escuelas y universidades sino aprender a “vivir bien”, que es distinto; porque es ahí, en esta aparentemente sutil diferencia, donde radica el contraste entre la vida y la muerte. Evo Morales lo enuncia claramente diciendo: Humanidad, tierra, planeta o muerte. Porque en esta Comunidad Andina y Amazónica, se va a escribir buena parte del futuro de la humanidad.

Colombia, me lo dijo hace apenas dos días el Presidente Uribe, es andina e integracionista, cree en nuestro destino común para trabajar unidos, para ayudarnos y fortalecernos. Que regrese Hugo Chávez, dijo. Con que diáfana claridad habló el Presidente colombiano del anhelo compartido por todos, porque Venezuela será siempre andina, bolivariana y suramericana.

Y hoy, presidente Alan García, es día especial para el Perú y para la América porque en un día como hoy, hace ya más de un siglo, nació Víctor Raúl Haya de la Torre, quien hizo de la América unida su bandera revolucionaria. No sólo queremos a Nuestra América Unida, sino a Nuestra América Justa, dijo Víctor Raúl, y usted, su discípulo predilecto, ha demostrado con acciones claras y profundas la indeclinable voluntad peruana de lograr la integración con una democracia que responda a las exigencias particulares de nuestros pueblos, determinadas por la geografía, la cultura, el clima y la realidad social, como claramente expone, citando a Haya de la Torre, el biógrafo del gran maestro, compañero suyo de lucha y mío en el Parlamento Andino, el amigo Luis Alva Castro.

La integración comercial, política, cultural y social con los países del Asia Pacífico es otra de las tareas urgentes de nuestro tiempo. En estos meses celebraremos una nueva reunión CAN- China para desarrollar las líneas básicas de los acuerdos suscritos. La incorporación de Chile a la CAN, como Miembro Asociado, y esperamos próximamente la de México, no harán sino fortalecer la capacidad negociadora de la Comunidad Andina.

Con los Estados Unidos de Norteamérica, nuestro principal socio comercial, esperamos mantener las más cordiales y francas relaciones basadas en el respeto mutuo y en los intereses comunes que históricamente nos han ligado.

Mi homenaje a la mujer andina y suramericana. De Michelle Bachelet hemos aprendido que hay que decir lo que se piensa y hacer lo que se dice para elevar la política a un nuevo nivel de civismo y participación ciudadana.

Pero aquí casa adentro, mi agradecimiento a las Ministras mujeres que están escribiendo una nueva historia Andina y Latinoamericana. La pasión en el trabajo diario de María Consuelo Araujo, la visión de una integración sustentable de María Fernanda Espinosa y la capacidad profesional y humana de Mercedes Aráoz, nos son necesarias, indispensables. Quiero anunciarles que esta Secretaría General ha decidido con su generoso apoyo nombrar por primera vez a una mujer como Directora General de la institución, la economista peruana Ana María Tenenbaum de Reátegui.

Y hoy también, por primera vez en 37 años de historia de la Comunidad Andina, una mujer indígena nos acompañará como funcionaria internacional en la Secretaría General. Doy la bienvenida a Pacha Cabascango de Ecuador y a través de ella a todos los pueblos indígenas de esta nuestra Indoamérica.

Para qué ha servido la integración preguntan muchos y les respondemos:

Para crear más de 800 mil nuevos empleos directos desde 1993.

Para que cualquier ciudadano andino pueda viajar a cualquier lugar de la Comunidad Andina con sólo presentar su documento de identidad.

Para que las exportaciones de Colombia a los otros países andinos hayan aumentado desde 1992 cerca de seis veces, pasando de 400 millones a 2 mil millones de dólares.

Las de Bolivia casi 5 veces: de 86 millones a 400 millones.

Las de Perú: de 180 millones a mil millones.

Y las de Ecuador han crecido mas de 10 veces: de 160 millones a 1 600 millones de dólares.

En total las exportaciones entre nuestros Países Miembros de la CAN pasaron de 800 millones a 5 mil millones de dólares.

Para tener una de las cartas de Derechos Humanos más avanzadas del mundo.

Para tener normas y regímenes legales comunes que dan confianza a los inversionistas.

Para que el Tribunal Andino de Justicia garantice sus derechos comerciales no sólo a los Estados sino a cualquier ciudadano.

Para que nuestros parlamentarios andinos sean elegidos por el pueblo en votaciones directas.

Para todo esto sirve la integración, respondemos.

Hoy la Secretaría General entra a una nueva etapa de su historia y para ello requiere el más amplio apoyo de los gobiernos de los Países Miembros. La transparencia y confianza entre todas sus partes es nuestro compromiso. Que los mejores profesionales andinos sirvan en esta institución. Yo soy un periodista y no conozco otro lenguaje que el de la ética y la verdad, por más difícil que sea a veces alcanzarlo. Dispongan ustedes, señores Cancilleres y Ministros Plenipotenciarios, la orientación para seguir fortaleciendo a ésta, la más consolidada institución de integración de América Latina.

Mi saludo a Enrique García, Presidente Ejecutivo de la Corporación Andina de Fomento, su ayuda es hoy más importante que nunca, para ir delineando ese banco del Sur y esa moneda única que algún día, más temprano que tarde, permitirá manejar juntos y de manera soberana, el gran sistema financiero suramericano.

A Enrique Ayala, rector de la Universidad Andina en Ecuador, le toca la inmensa tarea de unir, junto a Luis Bigott y a Héctor Navarro, a las mentes y corazones más claros y profundos de esta tierra suramericana para diseñar y proponer el camino que nos toca enfrentar en estos terribles y hermosos años del siglo XXI.

A Francisco Huerta, Secretario Ejecutivo del Convenio Andrés Bello. El hacer de la cultura la piedra angular de la unión es nuestro objetivo.

A Luis Fernando Duque, Presidente del Parlamento Andino, a Rubén Vélez, Secretario General, y por su intermedio a todos los Parlamentarios Andinos. Sólo fortaleciendo al Parlamento podremos legitimar la Unión Andina y Suramericana.

A Oscar Feo, Secretario Ejecutivo del Convenio de Salud Hipólito Unanue. Qué inmensa tarea tenemos para garantizar el derecho a la salud de todos nuestros ciudadanos.

Al ilustre Magistrado Ricardo Vigil Toledo, Presidente del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, va nuestra imploración para hacer de la justicia la base fundamental de la confianza y la convivencia en el proceso de integración.

Como yo, Luis Guillermo Plata, Plenipotenciario de Colombia y Fernando Araujo, Ministro de Relaciones Exteriores de la misma hermana República, inician sus elevadas funciones, les ofrezco caminar juntos solidariamente.

A los Ministros Plenipotenciarios de Bolivia y Ecuador, Aldo Ruiz y Fernando Yépez, mi saludo y compromiso ciudadano.

Pero muy especialmente mi agradecimiento en este día, a todo el personal internacional y nacional de esta Secretaría General y a dos entrañables amigos y conductores históricos del proceso, Joselo García Belaunde, Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, y a mi antecesor, ex Secretario General de la CAN, Allan Wagner, hoy Ministro de Defensa del Perú. Acudiré a ustedes tantas veces como me quieran recibir para ayudarme y aconsejarme en esta tarea iniciada por ustedes y que hoy me toca continuar.

Quizás algún día, cuando esta nuestra América sea una sola, con una sola bandera, la de la paz, una sola Constitución, una sola moneda, un solo ejército, algún niño recuerde en la escuela, que allá por el año 2007 un grupo de mujeres y hombres cumplieron simplemente con su deber ciudadano.

Señoras y señores, yo vengo del pequeño país equinoccial donde el hijo de un indio peruano y una mulata quiteña, Eugenio de Santacruz y Espejo, dio la clarinada de todos los precursores anunciando que sólo podremos ser libres si lo somos juntos. Y vengo de la tierra del más grande de todos los ecuatorianos, el General de hombres libres, Eloy Alfaro, quien aprendió a entender y amar a esta tierra nuestra en la Biblioteca de Lima de la mano de don Ricardo Palma. Por eso mi compromiso es con la historia y mi responsabilidad con ustedes.

Al ser el primer ecuatoriano que asume esta responsabilidad, es mi deber decirle a ese gran hombre que fue Germánico Salgado que hoy con más decisión que nunca continuaremos construyendo su sueño andino.

Vera de Kohn, a sus 94 años, y Juan Bastidas han llegado de Ecuador y España. Son mis maestros y compañeros en lo más profundo que tiene un ser humano, la revolución espiritual.

Dos hombres simbolizan el sueño suramericano, se encontraron los gigantes en Guayaquil y en un abrazo sellaron la unión suramericana. Pero fue Lima y el Perú donde la sangre argentina y venezolana, la chilena, colombiana, ecuatoriana y boliviana, crearon la más hermosa historia de amor de nuestra tierra, sellada para siempre, en medio de los Andes al mando del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. Y es Neruda, el Pablo americano, que hoy regresa con su pueblo a la Comunidad Andina, quien nos cuenta la historia de Guayaquil y de los primeros tiempos.

Dice Neruda que:

“Junto a Bolívar una mano blanca
lo esperaba, lo despedía,
acumulaba su acicate ardiente,
extendía el lino en el tálamo.
San Martín era fiel a su pradera.
Su sueño era un galope,
una red de correas y peligros.
Su libertad era una pampa unánime.
Un orden cereal fue su victoria.

Bolívar construía un sueño,
una ignorada dimensión, un fuego
de velocidad duradera,
tan incomunicable, que lo hacía
prisionero, entregado a su sustancia.

(…)

San Martín regresó de aquella noche
hacia las soledades, hacia el trigo.
Bolívar siguió solo.”

Quiero agradecerle a Beatriz por su amor Martiano, el mártir de la independencia de Cuba, de la identidad y de esta Nuestra América; para quien, oigámoslo bien, en esta hora del reencuentro del hombre con la naturaleza, oigámoslo bien, “toda la gloria de este mundo cabe en un grano de maíz”. Lo dijo Martí.

No sería justo iniciar este trabajo compartido sin agradecer a Silvia y a mi hijo Raúl; a Malú, madre de Carolina y Fernando, hijos de madre peruana, padre ecuatoriano y descendientes, por su abuelo Jorge Morelli Pando, de José María Pando, Ministro de Relaciones Exteriores y Secretario del Libertador Simón Bolívar al convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá, origen fundacional de la Comunidad Andina, Suramericana y Latinoamericana. No podré yo jamás traicionar el sueño de la integración ni equivocar el camino que está siendo vigilado por todos los próceres y libertadores que nos dieron nacimiento.

Señoras y señores.