Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Freddy Ehlers Zurita, en la inauguración de la XVII Reunión Ordinaria del Consejo Presidencial Andino

Tarija, Bolivia, 14 de junio de 2007

Este es un día para celebrar porque tuvimos que esperar 30 años -querida Michelle Bachelet- para recibir a Chile de regreso en la casa común, en la Casa de la Comunidad Andina. Y es un día especial, porque luego de años y arduas negociaciones (quiero rendir un homenaje especial a Allan Wagner, por su incansable trabajo para lograr lo que concretamos hoy) podemos dar inicio a las negociaciones de la Comunidad Andina con la Unión Europea. Nuestro saludo al señor Tomás Duplá, quien ha hecho un largo viaje y acaba de llegar de Europa para acompañarnos en este momento tan importante para los andinos y los europeos. Y el agradecimiento de los pueblos andinos a la ciudad de Tarija, a este hermoso rincón en el centro y corazón mismo de esta nuestra América, por su hospitalidad y acogida.

Quiero referirme brevemente a varios temas que tienen que ver con la gestión de la Secretaría General de la Comunidad Andina, y quiero decirle al amigo y presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que tiene en sus manos la enorme responsabilidad de ayudar a construir UNASUR ‑la hermana mayor de la Comunidad Andina‑ este sueño de integración sudamericana, ya que la sede -lo han decidido los Presidentes- estará ubicada precisamente en la mitad del mundo, sede para los encuentros y para los acuerdos. Y aquí rendir mi homenaje a un hombre que es ejemplo de decencia, honestidad y sabiduría política, el doctor Rodrigo Borja, ex presidente del Ecuador, que se encuentra acompañándonos y a quien auguramos todos presida los destinos de la gran unión de Sudamérica.

Cuando visité a Alan García Pérez, hace pocos meses, me impresionó su amor no sólo a todos los países andinos, sino su fe profunda en la democracia. Cuando hablábamos de que había dos visiones, que había países que tenían propuestas distintas en los temas comerciales, el presidente del Perú me dijo que hay que esperar solo cuatro o cinco años para que el pueblo sea quien decida los caminos y las rutas a seguir. Y señor presidente García, la CAN, la Secretaría General, está junto a usted en dos magnos eventos que tiene la República del Perú el próximo año, el Encuentro de América Latina y El Caribe con la Unión Europea, en la Cumbre de mayo, para tratar los temas de lucha contra la pobreza y el calentamiento global. Y luego el gran evento del Asia Pacífico, la APEC se reúne en Lima para tratar los grandes temas de la economía más grande del planeta y para tratar también con el apoyo de los hermanos latinoamericanos de México, de Chile y de Perú, que Ecuador y que Colombia, puedan ser recibidos en la APEC que es uno de los sueños que tanto anhelamos todos.

Hoy Alvaro Uribe, presidente de Colombia, asume la presidencia de la Comunidad Andina, histórica responsabilidad del presidente y gobierno colombiano, para adelantar las gestiones que en los campos político, social y económico, hemos venido trabajando. Señor presidente Uribe, confiamos todos en que su mandato, su dirección, en el año que viene hará florecer a la CAN.

Y de manera muy especial quiero rendir mi homenaje al presidente de Bolivia, Evo Morales, quien recibió una CAN en situación compleja y difícil y la está entregando en este día soleado, en el mejor momento de los últimos tiempos de la CAN. Gracias a Evo Morales, por su inmenso trabajo, por su amor profundo a la tierra andina.

Aspiramos que los hermanos pueblos de las naciones de México y Panamá, se integren como desean pronto, como miembros asociados a la Comunidad. Esperamos mantener las mejores relaciones con nuestro hermano del norte, los Estados Unidos de América. Con el Asia Pacífico, con China y con la India, se inician nuevos momentos en nuestra historia, pero quiero yo reiterar porque sé que está en lo más profundo del corazón de los señores presidentes andinos, nuestra esperanza para que aquí en esta mesa, se siente, más temprano que tarde, el señor presidente de Venezuela, para completar el espíritu andino con la presencia de los hermanos venezolanos en la Comunidad Andina.

En un pequeño lugar ubicado en las afueras de Lima, con un nombre muy importante, los señores Cancilleres en el mes de febrero, se reunieron en El Pueblo, en el pequeño pueblo andino, que se encuentra en Lima, para proponer un nuevo camino de la integración. Un camino que lo hemos denominado La Integración Integral. Una integración que vaya más allá de la integración comercial, para luchar por la democracia, los derechos humanos, la participación ciudadana, la integración plena de los pueblos indígenas. Y quiero anunciarles al señor presidente Evo Morales y a los señores Presidentes Andinos, que en dos semanas más, en la ciudad de Lima, se realiza el Primer Encuentro, en la historia, de los Intelectuales Indígenas de los Pueblos y de las Naciones Andinas.

Pero quería yo prestar especial dedicación a un tema, a un tema que he conversado con los señores presidentes y que he recibido su más amplio apoyo. Y que es el tema más importante en el mundo entero el día de hoy. Y que tiene que ver con una frase de David Choquehuanca ‑quien ha estado como presidente del Consejo de Cancilleres‑ compartió con nosotros, cuando desde la profundidad del pensamiento aymara nos enseñó a todos que hay una gran diferencia en algo que parece muy sutil y es que una cosa es vivir mejor y otra cosa –que dicen los aymaras‑ es vivir bien. Porque de tanto vivir mejor, hemos puesto en riesgo la vida sobre la tierra. ¿Vivir mejor que qué? ¿Mejor que nuestros padres? ¿Mejor de lo que vivíamos nosotros? ¿Mejor que el vecino, que el socio o el compañero?

Quiero yo, señores Presidentes, compartir con ustedes para terminar, algo que ocurrió hace 150 años y que creo que tiene una importancia muy especial. En 1855, el Gran Jefe Seattle, de la tribu Dewamish, escribió esta carta al decimocuarto Presidente de los Estados Unidos, el demócrata Franklin Pierce, quien le había propuesto comprar la tierra de su pueblo. El pueblo Dewamish ya no existe. Sus palabras no se escucharon. Y por eso la humanidad enfrenta la más grande amenaza de toda su historia. Permítanme compartir con ustedes unos fragmentos de esta carta dirigida por un jefe indio, a todos los presidentes de todos los tiempos, su vigencia es asombrosa y su premonición aterradora.

“Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas, el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los ríos son los que sacian nuestra sed. Ellos alimentan a nuestros hijos. Enseñad a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que, por lo tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

No hay silencio en las ciudades de los hombres blancos. No hay ningún lugar dónde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o el zumbido de los insectos.

Todos respiramos el mismo aire. el hombre parece no notar el aire que respira. como un moribundo que agoniza desde hace muchos días, es insensible a la pestilencia.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los animales desaparecieran, el hombre también moriría de gran soledad espiritual. Porque lo que suceda a los animales, también pronto le ocurrirá al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí. Lo que afecta a la tierra, afectará a los hijos de la tierra.

Enseñad a vuestros hijos, lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: la tierra es nuestra madre.

Cuando los misteriosos rincones del bosque sean profanados por el aliento agobiante de muchos hombres… ¿dónde estará el bosque? ¿ habrá sido destruido? ¿dónde estará el águila? ¿habrá desaparecido y esto significará el fin de la vida.

Nosotros sabemos esto, la tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. esta tierra es sagrada”.

Señores Presidentes, está en vuestras manos, la hermosa e ineludible tarea de cambiar la historia para salvar la tierra.

Gracias.