Palabras de los Cancilleres de Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador en el Homenaje de reconocimiento al Secretario General de la Comunidad Andina, Embajador Sebastián Alegrett

Lima, 7 de julio de 2002

Palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Diego García Sayán

Es para mí realmente un altísimo honor poder ser el instrumento para conferirle a Sebastián Alegrett, amigo del Perú, amigo del pueblo peruano, valuarte de la integración andina, esta condecoración que es simbólica y se suma a la que él ya merecidamente tiene - la Orden del Sol - que se le extendió en épocas anteriores.

Desde que Sebastián, y me permito hablarle así porque es amigo de todos nosotros, asumió sus funciones en agosto de 1997, la CAN recibió un impulso vital y distinto. Recibió la inspiración de alguien que creía y cree que este proceso de integración es fundamental para el bienestar de nuestros pueblos. Y en todo lo que hemos podido conversar muchísimas veces, amigo Sebastián, se reflejaba la necesidad fundamental de dotar a la integración de la capacidad de sintonizar con los sentimientos de los pueblos de los países andinos.

Sé que Sebastián ha hecho mucho por eso y también sé que queda muchísimo por hacer en esa dirección, para que la integración no sólo sea un esfuerzo denodado de los representantes de Gobiernos y del sector privado, sino que se convierta en un proceso en el que participen de manera activa las sociedades que son, finalmente, las destinatarias de todo este esfuerzo de integración.

No puedo dejar de mencionar aquí y quiero que todos los presentes lo escuchen claramente, lo grato que ha sido, a nivel personal, haber podido compartir, en diferentes circunstancias, largas jornadas en casa de Sebastián y Cristina y en muchos otros lugares, en torno a los avatares del autoritarismo que afectaba al Perú y cómo poder enfrentarlo para salir de él de la manera más recta, precisa y pacífica.

Este homenaje que aquí le ofrecemos, en presencia del Presidente del Congreso, Dr. Carlos Ferrero, quiere condensar lo que es la decisión del Estado peruano, no solamente del Gobierno del Perú, ni por supuesto de la Cancillería, de respeto y de admiración por su trabajo.

Creemos que tú, Sebastián, te has ganado esto con pundonor y me atrevo aquí, en nombre de todos, a expresarte el sincero y leal agradecimiento por lo que has hecho por la CAN para este esfuerzo integrador diera, en los cinco años de tu gestión, pasos importantes hacia la meta que nos hemos trazado y a la que estamos seguros vamos a llegar más temprano que tarde. Muchas gracias nuevamente, Sebastián.

Palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Guillermo Fernández de Soto

También para mí, como Canciller de Colombia y en representación del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y de la Comisión, es verdaderamente un honor, hacerte esta noche entrega de un detalle que realmente es un símbolo del afecto, de la admiración, del cariño y del reconocimiento al trabajo que durante estos años has hecho por nuestra región y, al mismo tiempo, también, es el reconocimiento por lo que tú has significado en la vida de la diplomacia latinoamericana, al representar con muchísima dignidad a tu país y a los sistemas de nuestra región que siempre, insisto, has representado con lujo y con competencia.

Este detalle que hoy entregamos lleva todo el afecto del Consejo y de la Comisión y esto y seguro que mis colegas Cancilleres y los Ministros de Comercio se unen a mí al expresarte con mucho afecto y con mucha emoción, la gratitud por todo lo que tú has significado en la vida de la región andina y en la vida de Latinoamérica.

Palabras del Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Bolivia, Gustavo Fernández Saavedra

El Gobierno de Bolivia me ha encomendado la honrosa misión de colocar en el pecho del Embajador Sebastián Alegrett, Secretario General de la Comunidad Andina, ex Embajador de Brasil, Estados Unidos y Colombia, ex Secretario General del SELA, ex Presidente del Instituto de Comercio Exterior de Venezuela, la Orden del Libertador Simón Bolívar, que se otorga a quienes han prestado servicios eminentes a la nación que esta noche represento.

El título y la medalla de esa condecoración, que lleva el nombre del venezolano que liberó mi patria, quedan ahora en las manos de otro venezolano ilustre, otro luchador de la libertad y la unidad de América, que alzó ese estandarte con el mismo espíritu del hombre que encendió el Continente con la llama de su acción y de su verbo.

Esas son las palabras de mi patria, señor Embajador

Déjame ahora, Sebastián hablar como tu amigo y tu compañero de tantas jornadas

Déjame hacerlo en nombre de Felipe, de Germánico, de Guillermo, aquí presentes como siempre, para siempre.

Déjame decirte, con esas voces, que honraste como pocos su memoria.

Que serviste a la causa de la integración con el fervor que ellos pusieron en todos sus combates, en los que ganaron y en los que perdieron.

Que representas ahora, en la batalla que libras, el vuelo incontenible del espíritu, el vuelo del Cóndor andino, que se eleva sobre todas las cosas de la tierra, las grandes y las pequeñas.

Y de ésta saldrás también victorioso, Sebastián, porque tu mensaje y tu ejemplo quedan ya no para nosotros, sino para los que vienen.

Para los que vendrán.

Lleva esta medalla con Cristina, tu esposa, tu compañera.

Tu mujer, en la más hermosa y noble acepción de la palabra.

Palabras del Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Heinz Moeller Freile

Ecuador esta noche no trae una condecoración, no esta noche, por muy merecida que la tienes, y adhiere de todo corazón y fraternalmente a los justos reconocimientos que los Gobiernos hermanos de Bolivia, de Perú y de la Comunidad Andina te han hecho en el acto del que fue protagonista nuestro colega, el Canciller de Colombia. Pero te traigo un abrazo enorme y fraternal de tu buen amigo el Presidente Gustavo Noboa Bejarano, y un abrazo más grande todavía del pueblo ecuatoriano.

Quien hubiese pensado hace algunos años atrás, cuando yo no ocupaba esta silla sino la que ocupa nuestra querida Presidenta del Parlamento Andino, cuando nos conocimos, que esta noche nos uniría, después de tantos años de lucha, una Comunidad Andina evidentemente fortalecida a pesar de todo, a pesar de nuestras lógicas y comprensibles diferencias, pero fortalecida como el más avanzado proyecto político de integración de esta nuestra Sudamérica, de esta nuestra patria americana.

Yo no lo hubiese pensado ciertamente, pero es motivo de elemental justicia decirte que tú has sido factor importante de que la integración, por la que seguiremos luchando juntos contigo siempre, Sebastián, siempre contigo, va a lograr su propósito. Los sueños son válidos todavía a comienzos del nuevo siglo y deben comprometernos a todos en actos de tan alto contenido humano e institucional como éste. Comprometernos redobladamente a luchar por ese ideal que los libertadores, a quienes vamos a recordar el próximo 26 de julio contigo en Guayaquil, Sebastián, a propósito de conmemorarse los 180 años de su histórica y única reunión.

Nuestro mentor, como bien lo ha dicho Guillermo, fue el Libertador Simón Bolívar y lo sigue siendo. Él nos enseñó que el cóndor andino vuela y vuela alto, como tú lo has hecho y como de alguna manera nos has enseñado a hacerlo. Al reiterarte las manifestaciones de admiración, de agradecimiento del pueblo ecuatoriano, que este año se enorgullece también en elegir el próximo mes de octubre a sus Parlamentarios andinos, al expresarte de amigo a amigo como lo somos el orgullo que tengo como Canciller del Ecuador de haber compartido con todos los que estamos alrededor de esta mesa y como lo seguiremos haciendo contigo, Sebastián, la lucha por estos ideales; te expreso que siempre tendrás en el Ecuador y ahora dentro de pocas semanas en Guayaquil, tu casa, tu casa ecuatoriana, tu casa andina, Sebastián.

Gracias por todo.