Discurso del Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía y Finanzas del Perú, Ing. Víctor Joy Way Rojas en la ceremonia de clausura de la XI Cumbre Andina y celebración del XXX Aniversario del Acuerdo de Cartagena

Cartagena de Indias, 26 de mayo de 1999

Como enviado personal del señor Presidente de la República del Perú, Ing. Alberto Fujimori Fujimori permítanme, en primer término, expresar mi agradecimiento al presidente Andrés Pastrana y a través de él al hermano pueblo de Colombia, particularmente a los habitantes de esta hermosa y hospitalaria ciudad de Cartagena de Indias donde hace 30 años nació esta feliz iniciativa de integración de naciones que comparten raíces y realidades comunes en torno a su condición de pueblos andinos.

Treinta años han transcurrido. A lo largo de estas tres décadas nuestro proceso de integración atravesó por distintas etapas. De una concepción básicamente cerrada de integración hacia adentro, acorde con el modelo de sustitución de importaciones, se reorientó hacia un esquema de regionalismo abierto.

A pesar de dificultades coyunturales, que sabemos tienen origen externo, hoy en todos los países andinos, prosigue la marcha hacia adelante, hacia economías modernas que por esa razón son base para una efectiva integración.

Los retos y prioridades que nos hemos planteado en la Comunidad Andina para los próximos años son, fundamentalmente, avanzar hacia la profundización del Mercado Común Andino, uniformando políticas macroeconómicas, la aproximación de una política exterior común, el desarrollo de una agenda social, la elaboración de una política común sobre integración y desarrollo fronterizo, y fortalecimiento institucional.

Cada uno de estos grandes temas tiene una enorme significación y trascendencia para avanzar sobre bases firmes, armónicas y duraderas en el proceso andino de integración y que debe tener por meta no muy lejana la construcción de una verdadera unión política y económica andina.

El Perú asumirá en junio próximo, la presidencia del Consejo Presidencial Andino, oportunidad que utilizaremos para impulsar aún más el proceso de nuestra integración subregional.

En esta tarea debemos buscar la completa liberalización y movilización de todos los factores de producción, incluyendo el capital, los servicios y las personas, así como la participación conjunta en el escenario mundial mediante una política exterior común que permita incrementar la capacidad de negociación internacional de nuestros países.

Es decir, enfrentar, conjuntamente, los desafíos que viene imponiendo la creciente interdependencia económica como son las turbulencias financieras, el fraccionamiento a escala mundial del proceso de producción, la institucionalización de normas multilaterales, especialmente en el comercio mundial, y a la cada vez mayor interacción con agentes económicos privados.

La construcción del espacio andino de integración debe tener como uno de sus fundamentos el desarrollo social y el desarrollo sostenible, y no ser ajeno a las vivencias y expectativas cotidianas del ciudadano común. Por ello las políticas nacionales y subregionales deben privilegiar que los beneficios de la integración sean percibidos y captados por todos los trabajadores y ciudadanos y, al mismo tiempo, se proteja el medio ambiente en las estrategias de desarrollo.

En esta década la política exterior peruana ha privilegiado la integración y el desarrollo fronterizo. La suscripción del histórico Acuerdo Global y Definitivo de Paz entre Perú y Ecuador, además de significar la extinción de la última amenaza de conflicto en América Latina, es un hito trascendente del proceso de integración andino y cabal demostración de que el espíritu integracionista no solo vive en los discursos sino en la realidad.

Hecha la paz, hoy Perú y Ecuador, empiezan a trabajar para que las fronteras no se vean más como líneas de separación, sino más bien como zonas de unión y complementación, de integración.

Por ello se están dando pasos decididos en la aplicación de los acuerdos contemplados en el Acuerdo Presidencial de Brasilia, orientados al desarrollo de programas binacionales de infraestructura social, productiva y de medio ambiente. Esto conducirá a fortalecer la buena vecindad a partir de reforzados mecanismos de cooperación bilateral subregional.

En tal sentido, nos interesa fortalecer y ampliar, sobre la base del principio del regionalismo abierto y la colaboración, las relaciones políticas y económicas de la Comunidad Andina con los distintos esquemas regionales y extra regionales como el Mercosur, NAFTA, Caricom, ASEAN y APEC. Este nuevo esfuerzo nos debe llevar a tener una mayor presencia y liderazgo internacional, así como una decidida participación en la próxima Ronda del Milenio en la Organización Mundial de Comercio.

El Gobierno peruano está decidido a trabajar de forma efectiva en todos estos temas durante el ejercicio de su presidencia a partir del 1 de junio próximo, sobre la base de una clara percepción de que el reto de las definiciones ya ha sido superado y que ahora enfrentamos el desafío de la ejecución y el cumplimiento de los temas de consenso.

Por ello haremos todos los esfuerzos necesarios para cumplir con las metas no más allá del año 2005, lo que exigirá sentar bases firmes para la integración política, económica, social, cultural y de seguridad entre los países andinos, de modo que la unión política y económica no sea un concepto abstracto, una idea escrita en el papel, sino una realidad concreta.

Debemos destacar que el Perú es la única economía que pertenece tanto a la Comunidad Andina como al APEC. Por lo tanto, el Perú será sumamente útil para fortalecer los lazos entre estas economías.

Al asumir la presidencia de la Comunidad Andina, el Perú desarrollará una agenda para el siglo XXI que garantice la funcionalidad del proceso andino de integración en un contexto de regionalismo abierto y globalización, así como la proyección internacional de la Comunidad Andina como eje articulador de espacios político-económicos con otras regiones.

Excelentísimos señores presidentes:

Hoy clausuramos la última cumbre presidencial andina de este siglo. Mas allá del contenido simbólico que adquiere el paso de un siglo a otro, esta circunstancia promueve una elemental reflexión e interrogante: ¿ seremos capaces, como bloque, de adquirir en el siglo XXI la dinámica de otros esquemas de integración que están configurando un nuevo orden económico y cultural a nivel planetario?

¿De qué forma podremos, no solo capitalizar nuestra experiencia de 30 años en la búsqueda de una real y efectiva integración, sino utilizar también cuanto nos identifica culturalmente para cohesionarnos en todas la dimensiones?

Estoy plenamente convencido que luego de esta XI Cumbre Andina, que coincide con la celebración del 30 Aniversario de la suscripción del Acuerdo de Cartagena, lograremos ingresar con el mejor de los auspicios al nuevo milenio, como un mecanismo que contribuirá a que Sudamérica se convierta en un mercado regional grandioso y atractivo. Un objetivo que corresponde también al anhelo del Libertador Simón Bolívar.

Muchas gracias