Como enviado personal
del señor Presidente de la República del
Perú, Ing. Alberto Fujimori Fujimori
permítanme, en primer término, expresar
mi agradecimiento al presidente Andrés
Pastrana y a través de él al hermano
pueblo de Colombia, particularmente a
los habitantes de esta hermosa y
hospitalaria ciudad de Cartagena de
Indias donde hace 30 años nació esta
feliz iniciativa de integración de
naciones que comparten raíces y
realidades comunes en torno a su
condición de pueblos andinos.
Treinta años han
transcurrido. A lo largo de estas tres
décadas nuestro proceso de integración
atravesó por distintas etapas. De una
concepción básicamente cerrada de
integración hacia adentro, acorde con el
modelo de sustitución de importaciones,
se reorientó hacia un esquema de
regionalismo abierto.
A pesar de
dificultades coyunturales, que sabemos
tienen origen externo, hoy en todos los
países andinos, prosigue la marcha hacia
adelante, hacia economías modernas que
por esa razón son base para una efectiva
integración.
Los retos y
prioridades que nos hemos planteado en
la Comunidad Andina para los próximos
años son, fundamentalmente, avanzar
hacia la profundización del Mercado
Común Andino, uniformando políticas
macroeconómicas, la aproximación de una
política exterior común, el desarrollo
de una agenda social, la elaboración de
una política común sobre integración y
desarrollo fronterizo, y fortalecimiento
institucional.
Cada uno de estos
grandes temas tiene una enorme
significación y trascendencia para
avanzar sobre bases firmes, armónicas y
duraderas en el proceso andino de
integración y que debe tener por meta no
muy lejana la construcción de una
verdadera unión política y económica
andina.
El Perú asumirá en
junio próximo, la presidencia del
Consejo Presidencial Andino, oportunidad
que utilizaremos para impulsar aún más
el proceso de nuestra integración
subregional.
En esta tarea debemos
buscar la completa liberalización y
movilización de todos los factores de
producción, incluyendo el capital, los
servicios y las personas, así como la
participación conjunta en el escenario
mundial mediante una política exterior
común que permita incrementar la
capacidad de negociación internacional
de nuestros países.
Es decir, enfrentar,
conjuntamente, los desafíos que viene
imponiendo la creciente interdependencia
económica como son las turbulencias
financieras, el fraccionamiento a escala
mundial del proceso de producción, la
institucionalización de normas
multilaterales, especialmente en el
comercio mundial, y a la cada vez mayor
interacción con agentes económicos
privados.
La construcción del
espacio andino de integración debe tener
como uno de sus fundamentos el
desarrollo social y el desarrollo
sostenible, y no ser ajeno a las
vivencias y expectativas cotidianas del
ciudadano común. Por ello las políticas
nacionales y subregionales deben
privilegiar que los beneficios de la
integración sean percibidos y captados
por todos los trabajadores y ciudadanos
y, al mismo tiempo, se proteja el medio
ambiente en las estrategias de
desarrollo.
En esta década la
política exterior peruana ha
privilegiado la integración y el
desarrollo fronterizo. La suscripción
del histórico Acuerdo Global y
Definitivo de Paz entre Perú y Ecuador,
además de significar la extinción de la
última amenaza de conflicto en América
Latina, es un hito trascendente del
proceso de integración andino y cabal
demostración de que el espíritu
integracionista no solo vive en los
discursos sino en la realidad.
Hecha la paz, hoy
Perú y Ecuador, empiezan a trabajar para
que las fronteras no se vean más como
líneas de separación, sino más bien como
zonas de unión y complementación, de
integración.
Por ello se están
dando pasos decididos en la aplicación
de los acuerdos contemplados en el
Acuerdo Presidencial de Brasilia,
orientados al desarrollo de programas
binacionales de infraestructura social,
productiva y de medio ambiente. Esto
conducirá a fortalecer la buena vecindad
a partir de reforzados mecanismos de
cooperación bilateral subregional.
En tal sentido, nos
interesa fortalecer y ampliar, sobre la
base del principio del regionalismo
abierto y la colaboración, las
relaciones políticas y económicas de la
Comunidad Andina con los distintos
esquemas regionales y extra regionales
como el Mercosur, NAFTA, Caricom, ASEAN
y APEC. Este nuevo esfuerzo nos debe
llevar a tener una mayor presencia y
liderazgo internacional, así como una
decidida participación en la próxima
Ronda del Milenio en la Organización
Mundial de Comercio.
El Gobierno peruano
está decidido a trabajar de forma
efectiva en todos estos temas durante el
ejercicio de su presidencia a partir del
1 de junio próximo, sobre la base de una
clara percepción de que el reto de las
definiciones ya ha sido superado y que
ahora enfrentamos el desafío de la
ejecución y el cumplimiento de los temas
de consenso.
Por ello haremos
todos los esfuerzos necesarios para
cumplir con las metas no más allá del
año 2005, lo que exigirá sentar bases
firmes para la integración política,
económica, social, cultural y de
seguridad entre los países andinos, de
modo que la unión política y económica
no sea un concepto abstracto, una idea
escrita en el papel, sino una realidad
concreta.
Debemos destacar que
el Perú es la única economía que
pertenece tanto a la Comunidad Andina
como al APEC. Por lo tanto, el Perú será
sumamente útil para fortalecer los lazos
entre estas economías.
Al asumir la
presidencia de la Comunidad Andina, el
Perú desarrollará una agenda para el
siglo XXI que garantice la funcionalidad
del proceso andino de integración en un
contexto de regionalismo abierto y
globalización, así como la proyección
internacional de la Comunidad Andina
como eje articulador de espacios
político-económicos con otras regiones.
Excelentísimos señores presidentes:
Hoy clausuramos la
última cumbre presidencial andina de
este siglo. Mas allá del contenido
simbólico que adquiere el paso de un
siglo a otro, esta circunstancia
promueve una elemental reflexión e
interrogante: ¿ seremos capaces, como
bloque, de adquirir en el siglo XXI la
dinámica de otros esquemas de
integración que están configurando un
nuevo orden económico y cultural a nivel
planetario?
¿De qué forma
podremos, no solo capitalizar nuestra
experiencia de 30 años en la búsqueda de
una real y efectiva integración, sino
utilizar también cuanto nos identifica
culturalmente para cohesionarnos en
todas la dimensiones?
Estoy plenamente
convencido que luego de esta XI Cumbre
Andina, que coincide con la celebración
del 30 Aniversario de la suscripción del
Acuerdo de Cartagena, lograremos
ingresar con el mejor de los auspicios
al nuevo milenio, como un mecanismo que
contribuirá a que Sudamérica se
convierta en un mercado regional
grandioso y atractivo. Un objetivo que
corresponde también al anhelo del
Libertador Simón Bolívar.
Muchas gracias