Palabras del Presidente del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Embajador Manuel Rodríguez Cuadros, con ocasión de la Sesión Solemne para recibir al señor Vicepresidente de la República Popular China, señor Zeng Qinghong

Lima, 27 de enero de 2005

En el mes de diciembre, me cupo la oportunidad de visitar Beijing y tuvimos una larga y amistosa conversación con el vicepresidente Zeng Qinghong. En esa oportunidad, además de hablar sobre las emergentes relaciones económicas, comerciales, diplomáticas y políticas entre el Perú y la República Popular China, conversamos ampliamente sobre la determinación del gobierno chino de otorgar una mayor prioridad a su relacionamiento con América Latina y, dentro de ésta, con la Comunidad Andina.

En esas circunstancias es que compartimos, con el Vicepresidente, la idea de poder convocar en esta oportunidad al Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad Andina para recibirlo, para intercambiar ideas y para marcar el derrotero que debe conducir a una relación mucho más intensa, mucho más fructífera, mucho más productiva y mucho más amistosa entre la Comunidad Andina y la República Popular China.

No voy a repetir cifras que con elocuencia ha señalado el Embajador Allan Wagner Tizón. Quisiera sí simplemente recordar que las exportaciones chinas el año 2004, ascendieron a la suma de 529 mil millones de dólares, mientras que todas las exportaciones de América Latina llegaron a 460 mil millones de dólares. El cruce de estas cifras creo que muestran las potencialidades de la relación económica, señor Vicepresidente, entre América Latina, la Comunidad Sudamericana de Naciones y la Comunidad Andina con vuestro país.

Estoy plenamente convencido que los acuerdos de cooperación y diálogo político que ya hemos suscrito entre la Comunidad Andina y la República Popular China y los diversos mecanismos e instrumentos de las relaciones bilaterales con cada uno de nuestros países, configuran los instrumentos más adecuados para dar “un salto adelante” -utilizando una frase del período de la lucha emancipadora de la China -que sitúe a la Comunidad Andina en una relación creciente, de socios integrales, con la República Popular China.

Entre nuestras sociedades, nuestros Estados y nuestras economías, no obstante las diferencias de magnitudes, existen muchos elementos comunes, algunos de los cuales yo quisiera destacar. En primer lugar, hace 5 000 años, tanto en el territorio andino como en el territorio chino, surgieron las primeras expresiones de las altas civilizaciones que dotan a los andinos y al pueblo chino el legítimo orgullo de haber generado valores culturales y civilizaciones que han enriquecido el desarrollo histórico de la humanidad, en el sentido del progreso.

Somos sociedades, somos pueblos, somos Estados y poseemos entonces una historia que no solamente es pasado sino que constituye una fuerza del presente y del futuro. Los pueblos con historia son los pueblos con conciencia. Los pueblos con conciencia son aquellos que saben enfrentar todo tipo de desafíos. Su pueblo lo ha demostrado, señor Vicepresidente.

Los países andinos y la China somos países en desarrollo, independientemente de las diferencias en el grado de desarrollo; y somos países que tenemos que resolver problemas comunes aunque se presenten en diversas magnitudes.

En las últimas dos décadas la República Popular China ha crecido por encima del 9%, y las previsiones para este año son similares. Hay algunos sectores de su territorio, como la provincia de Shanghai, cuyas previsiones de crecimiento para los cinco años próximos son de dos dígitos. Pero no obstante ese extraordinario desarrollo que tiene la República Popular China, sus dirigentes y el Presidente Hu Jintao, no pierden la perspectiva de la historia ni la magnitud de los problemas; y ese crecimiento económico con lucha por la cohesión social que el mundo admira es, para los dirigentes chinos, un estadío de bienestar austero. Y eso es importante, porque China y la Comunidad Andina también comparten los desequilibrios de sus sociedades, los desequilibrios de sus procesos de crecimiento y de desarrollo. Y por eso, tenemos que intercambiar experiencias para buscar disminuir los desequilibrios y dotar a la población de niveles de bienestar que sean compartidos por las grandes mayorías nacionales.

La China y la Comunidad Andina comparten percepciones en relación al sistema internacional y a la evolución de los asuntos mundiales. Tenemos coincidencias muy marcadas: la necesidad que el comercio internacional sea equitativo, no discriminatorio y que se sustente en las reglas multilaterales de la OMC, en el criterio efectivo del beneficio mutuo y el trato especial y diferenciado a favor de los países en desarrollo. Ambos países, ambas estructuras políticas, pensamos que el sistema de las Naciones Unidas no solamente debe preservarse sino que debe fortalecerse y en ese sentido no queremos reformas para debilitar las Naciones Unidas sino para hacerlas más eficientes y pensamos en reformas que no sean sectoriales sino que sean integrales, que conlleven las modificaciones para democratizar y hacer más eficiente el Consejo de Seguridad pero para también modificar y reestructurar todo el sistema económico y social de las Naciones Unidas.

Tenemos adicionalmente percepciones, también comunes, a favor de la paz y de la seguridad internacional. Nuestras posiciones son muy cercanas en relación a los problemas que afronta la Península de Corea, lo son en torno a las soluciones que demandamos para el problema del Oriente Medio, y para crisis más recientes como la de Irak y Afganistán. Pero esencialmente, señor Vicepresidente, somos países que queremos estabilidad, estabilidad en nuestras sociedades internas, lo que implica opciones de desarrollo con inclusión y sin inclusión, estabilidad en las normas legales y de regímenes de inversión, estabilidad en nuestro sistema de administración de justicia, para que promuevan el desarrollo del sector privado y las inversiones nacionales y extranjeras, estabilidad en las relaciones internacionales regionales y mundiales para firmar la paz sobre la base del multilateralismo y el respeto al derecho internacional.

Yo quisiera señor Vicepresidente, a nombre del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, para terminar referirme a cuatro líneas de trabajo que pueden constituir el derrotero del futuro inmediato de las relaciones entre la Comunidad Andina y la República Popular China.

En primer lugar, a partir de su presencia tenemos que intensificar los encuentros y las visitas de dirigentes, y las visitas de alto nivel representativas de los estados y los gobiernos, puesto que ese es el diálogo y esa es la fuente esencial de la cooperación. En segundo lugar, creo debemos desarrollar nuestro acuerdo de cooperación y diálogo político para poder tener encuentros anuales en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas y poder intercambiar información, y allí donde sea posible, coordinar posiciones respecto de los principales temas y puntos de la agenda mundial. En tercer lugar, debemos caminar hacia un acuerdo amplio de complementación y cooperación económica y científica y tecnológica entre la Comunidad Andina la República Popular China. En cuarto lugar, señor Vicepresidente, creo que con esta “sombrilla” de impulsos comunitarios debemos trabajar fuertemente para que las relaciones de la República Popular China con cada uno de los países andinos puedan acceder a niveles de mayor beneficio mutuo.

Durante su visita, el Perú que concentra el 71% de las exportaciones de la Comunidad Andina a la China, por la mutua voluntad política de nuestros gobiernos, junto con la China, hemos decidido elevar la calidad de las relaciones peruano-chinas a la categoría de asociación de cooperación integral, aspiro señor Vicepresidente que acuerdos específicos y desarrollos en el ámbito de las relaciones comerciales de inversión, ciencia y tecnología, así como del diálogo político pueda llevar en el corto plazo a que todos los países andinos tengan esa calidad de asociación, de cooperación integral con la República China, y ese será el mejor símbolo y la mejor prueba de que caminamos juntos para obtener el bienestar de nuestros pueblos y fortalecer las relaciones entre nuestros países.

El Secretario General de la CAN ya se ha referido a algunos principios que orientan las relaciones entre la República China y la región andina, el principio del reconocimiento de una sola China, el principio de la integridad territorial de la República Popular China. En esa perspectiva seguimos con mucho interés el proceso legislativo que tiene lugar actualmente en la Asamblea Popular de la República Popular China en torno a la discusión y aprobación de la Ley Antisecesión, del mismo modo pensamos que nuestras relaciones deben continuar orientándose por el beneficio mutuo y recíproco. El Presidente Deng Tsiao Ping fundó el desarrollo moderno de la China en una síntesis de tradición y modernidad y una visión pragmática donde el objetivo fundamental es el bienestar del pueblo. Compartimos esas visiones, tenemos los mismos caminos, transitémoslos juntos.

Muchas gracias.

(*) Versión no oficial