Guayaquil, 17 de mayo de
2011
Queridas
compañeras, queridos compañeros:
Bienvenidas las
mujeres y los hombres de todos los
rincones de esta región andina, fecunda
y solidaria. Bienvenidos los indígenas,
los dirigentes sociales, los labradores,
los empresarios, los sembradores, las
mujeres transformadoras, los afro
descendientes, los que tienen el corazón
abierto de par en par a la esperanza;
bienvenidas las compañeras que trazan el
destino con su esfuerzo silencioso, casi
nunca reconocido; para todas, para
todos, un abrazo combativo, pero un
abrazo también fraterno.
Simón Bolívar,
blandiendo su espada refulgente, nuestra
Manuela Sáenz, Bartolina Sisa de
Bolivia, Policarpa Salavarrieta de
Colombia y Micaela Bastidas de Perú, las
“Libertadoras de los Andes”, Eloy Alfaro
Delgado, son voluntades y ejemplos que
acompañan a nuestros pueblos en estos
procesos de transformación, su ejemplo
integracionista y libertario, nos
cobija.
Estamos aquí para
ratificar la participación ciudadana,
para ratificar las economías populares,
solidarias, incluyentes; para ratificar
que nuestras economías, más allá de
apuntar al equilibrio del mercado, deben
orientarse al equilibrio del ser humano
consigo mismo, con los demás y con la
naturaleza; la contribución de la
economía a este equilibrio será posible
con un adecuado reconocimiento del ser
humano como sujeto y fin, que propenda a
una relación dinámica y equilibrada
entre sociedad, Estado y mercado, en
armonía con la naturaleza y que tenga
por objetivo garantizar la producción y
reproducción de las condiciones
materiales e inmateriales que
posibiliten el Buen Vivir. La economía
de mercado es solo una parte de la
economía; y, tal vez la mayor parte, al
menos en nuestras realidades, [que] pasó
invisibilizada durante tanto tiempo,
[es] esa economía popular y solidaria
que contribuye con cerca del cincuenta
por ciento del empleo nacional.
Un abrazo fraterno
para todos los participantes de estas
Jornadas de Participación Ciudadana, que
buscan promover la cohesión económica y
social en la Integración Regional.
Este momento en la historia de nuestros
pueblos nos marca la unidad efectiva
como necesidad urgente, como promesa y
sueño entre nuestras economías, entre
nuestras culturas.
Este es un proceso
único e irreversible en nuestra América,
al que tenemos que enriquecer con
reflexión profunda, sobre los objetivos,
políticas, estrategias y programas de
desarrollo social, desde la perspectiva
y desafíos de los procesos de
integración regional a nivel andino,
sudamericano y latinoamericano. Debemos
aprender de Bolívar que pensaba en
siglos y miraba en continente; debemos
ajustar la brújula de la historia porque
desde que despertaron nuestros pueblos a
una nueva mirada, nuestro norte, es: el
sur.
Este momento es muy
importante en los procesos nacionales y
regionales de definiciones; pero, sobre
todo de concreciones necesarias para la
transformación de nuestras realidades.
La reflexión es importante, pero también
la acción; y, en muchas ocasiones la
utilización de mecanismos de prueba y
error sobre estos nuevos conceptos de
modelos de desarrollo, donde poco se ha
escrito y menos se ha hecho.
Estamos abriendo
camino, compañeros; por supuesto que nos
vamos a equivocar en ese camino, pero la
ruta es la correcta y tenemos que
aumentar la velocidad, y sin
vacilaciones. Hay que tener el aspecto
de reflexión, pero también una acción
contundente. Y no perdernos. Y no dejar
que nos pierdan, que nos desvíen, sobre
todo los que utilizan nuestro mismo
lenguaje –“izquierda”, “justicia
social”, etcétera-… Revisen tan solo –no
hay donde perderse- quienes votaron con
los sectores más aristocráticos de este
país… No hay dónde perderse, para saber
con quién estuvo la verdadera izquierda.
Resulta válido
señalar que en esta lógica, en el
Ecuador seguimos avanzando. El 10 de
mayo ha sido ya publicada la Ley de
Economía Popular y Solidaria y su Sector
y Sistema Financiero. Por poner un
ejemplo: las Cooperativas, que tienen
otra lógica que la banca moderna (muchas
son cooperativas de ahorro y crédito,
pero también productivas, de desarrollo
social, es decir desarrollo integral),
eran regidas por la Superintendencia de
Bancos, que no sabía absolutamente nada
de cooperativas y nunca entendieron la
lógica cooperativista. Con la nueva Ley,
ya las cooperativas de este país tienen
su propia Superintendencia, uno de los
tantos aportes positivos de la Ley de
Economía Popular y Solidaria
recientemente aprobada. Instrumento que
indudablemente marcará un hito en esta
construcción del país del buen vivir,
una ley que propone un nuevo modelo de
organización económica alternativa a la
economía privada, de mercado y pública,
ya señaladas en nuestra Constitución.
Durante la larga y
triste noche neoliberal la economía
popular y solidaria no solo que no fue
reconocida sino que fue incluso
criminalizada, dentro de un supuesto
“modelo exitoso” que, como dice Galeano:
“en vez de multiplicar los panes, hace
lo imposible para suprimir a los
comensales”. La pobreza, la
informalidad, la mala calidad y el caos,
no son sinónimos de la Economía Popular
y Solidaria; la eficacia, la eficiencia,
la buena calidad, la organización, el
trabajo duro, la generación de riqueza
son condición para que este nuevo
sistema económico se construya, sea
sostenible y se dinamice…
Y podemos lograrlo.
Tenemos que superar mitos, por ejemplo:
que economía popular y solidaria es
economía de subsistencia, y que la
acumulación es mala, ¡por favor! Hay que
acumular para salir de la pobreza –otra
cosa es acumular con la lógica
capitalista, que tal vez nos llene de
bienes materiales y cada vez nos
deshumaniza más, ¿verdad?-, eso nos
permite la economía popular y solidaria:
crecer, generar empleo, ingresos, salir
de la pobreza, sin deshumanizarnos; que
el trabajo participe directamente de los
beneficios de la empresa, que se
repartan socialmente de mejor manera los
frutos del progreso…
Tendremos que
seguir discutiendo, construyendo,
errando y acertando, deberemos tener la
inteligencia innovadora, creativa, para
encontrar las respuestas, nuestras
respuestas… El peor pecado que podemos
cometer, el peor pecado que puede
cometer la izquierda –como lo cometió ya
históricamente- es tener las respuestas
antes de saber las preguntas, ¿verdad?
Tenemos que encontrar nuestras propias
respuestas, sin negar el aprendizaje que
la historia nos ha legado, aprendiendo
de nuestros ancestros, aprendiendo de
nuestra cultura, incluyéndola.
La memoria es
subversiva. Cuando en el Ecuador se
produjo el feriado bancario,
producto de la descomposición ética, de
la corrupción de la banca… –esa que no
se va a dar nunca más gracias a ese “Sí”
esplendoroso del pasado 7 de mayo… ya
esos feriados no se van a poder dar en
este país, ya los banqueros no van a
poder tener otra clase de empresas, no
van a poder tener esos conflictos de
intereses-… Cuando ocurrió ese feriado
bancario, producto, insisto, de la
corrupción de la banca, del aparato
financiero que captaba el ahorro y
articulaba la actividad económica de
sectores altos y medios, solo la
economía popular, solidaria, las cajas
de ahorro, las pequeñas cooperativas
populares, quedaron en pie, e incluso se
fortalecieron en virtud del esfuerzo de
la gente sencilla por sacar adelante sus
pequeños proyectos, sus necesidades
económicas, financieras, sociales,
culturales, por su propio esfuerzo.
Ahora, en el nuevo
Ecuador, la Constitución reconoce varias
formas de propiedad, lo cual nunca se
había hecho: estatal, pública, privada,
mixta, cooperativa, comunal, familiar,
etcétera; y así mismo, existen
empresarios grandes, medianos, pequeños,
pequeñísimos… Nuestra Constitución
reconoce todas esas formas de propiedad,
de actividad empresarial, porque ahora
la Patria ya es de todos y no solo de
unos cuantos privilegiados.
La Economía
Popular y Solidaria agrupa a una
serie de actividades económicas que
antes no eran tomadas en cuenta, que no
tenían un marco legal, que carecían de
un reconocimiento social o
institucional; que sencillamente: no
existían (o no las querían hacer ver que
existían)… Y sin embargo, lo que ha
sustentado por siglos a nuestra sociedad
ha sido y es, y en gran medida, como lo
demostraron en esa crisis terrible de
1999, esa economía popular y solidaria.
Prohibido olvidar,
al Ecuador lo han sostenido los pobres;
y hablemos claro (a mí me dicen por eso
que promuevo la lucha de clases, la
división entre ecuatorianos), lo que
aquí predomina es una verdad, –la verdad
aunque duela-, a este Ecuador lo han
sostenido los pobres y lo han tratado de
hundir los poderosos: los banqueros
corruptos, los gobiernos lacayos y
entreguistas, los sucretizadores,
aquellos que la prensa corrupta revive,
los que intentan darnos clases de
economía, de democracia, de
buenas costumbres…
¿Saben ustedes cual
es la mayor incautación de bienes
privados en la historia de este país? No
la hizo Correa, no la habrían hecho
Chávez ni Morales, no la hizo un
gobierno de izquierda, la hizo un
gobierno de la más recalcitrante derecha
de la historia y que se recuerda, el
gobierno neoliberal de Jamil Mahuad al
congelarnos un año nuestros depósitos,
¿o ya se olvidaron…? Los ‘adalides’ del
libre mercado, de la propiedad privada,
fueron los que incautaron los depósitos
del pueblo ecuatoriano.
Y, ¿saben lo que
hicieron en el 99 para salvar a los
banqueros? (quebraron los bancos, pero
los banqueros siguieron más prósperos
que nunca y siguieron dominando a
nuestro país)… El 7 de mayo, en paz y
democracia se ha dado un golpe, pero
histórico, para acabar con esa
impunidad, al prohibir que los banqueros
tengan otra clase de negocios fuera de
la banca… ¿Saben lo que hicieron? En
marzo del 99 nos congelaron los
depósitos, impidieron que saquemos
nuestro dinero, ¡nuestro dinero! Nos lo
congelaron en sucres: si yo tenía un
millón de sucres (el tipo de cambio era
10 mil sucres por dólar), me congelaron
100 dólares. Un año después, empezaron a
devolver en dólares, pero a 25 mil
sucres por dólar esos 100 dólares se
convirtieron en 40 dólares. Nos robaron
el 60% de nuestros depósitos y se lo
transfirieron a los banqueros. A este
país lo hemos sostenido los pobres,
compañeros.
¿Saben qué más
pasó? Después de esto, como sostenían
que si los banqueros no están más
prósperos que nunca, la economía no
podía marchar bien, empezaron a marcar
récords históricos en utilidades los
mismos banqueros que nos habían
quebrado; pero, en lugar de dejar su
dinero en el país –por supuesto
utilizando los eufemismos que siempre
están al alcance para justificar la
falta de confianza, la falta de cariño
por su patria-, empezaron a mandar miles
de millones de dólares afuera. ¿Y,
quiénes mandaron plata adentro?, los dos
millones de ecuatorianos que tuvieron
que emigrar de este país por esa crisis
bancaria. Dos millones de ecuatorianos
que con sus esfuerzos en Murcia, en
Valencia, en Madrid, en Milán, en Roma,
en Nueva York, lograron unos cuantos
euros, unos cuantos dólares y mandaban
esa platita al Ecuador. Eso es lo que
sostuvo la economía hasta antes de
nuestro gobierno: las remesas de los
migrantes. Pero fíjense la paradoja, los
supuestos expertos en economía, de los
cuales depende la buena marcha de la
economía, del mercado, etcétera,
captaban el dinero, hacían utilidades
con nuestra plata y después de quebrar
mandaban afuera nuestra plata. Mientras
que, los que fueron expulsados,
exiliados de la pobreza, expulsados de
su propia tierra por la crisis bancaria,
con tanto sudor se ganaban unos dólares,
unos euros, y los mandaban a su país. De
tal magnitud fueron esas remesas de
migrantes –ahora han bajado un poco en
importancia- que superaron el promedio
de exportaciones petroleras de los 90… Y
eso es lo que sostenía la dolarización
de la economía.
A nuestro país,
compañeros, no lo han sostenido los
ricos, lo hemos sostenido los pobres.
Pero, ¡con qué arrogancia esos que
quebraron la economía del país nos
quieren seguir dominando! Y qué pena que
algunos que se llaman de izquierda –la
izquierda infantil, la izquierda
oportunista, la izquierda garrotera, la
izquierda simplemente tonta-… ahora sean
los mejores aliados de los
sucretizadores, de los incautadores de
depósitos, de los neoliberales, de las
más rancias oligarquías y burguesías de
este país, ¡qué pena! Los que tienen LA
NEGACIÓN DE LA PATRIA marcada en la
frente. Esos sepultureros del país, que
ahora quieren aparecer como sus
resucitadores… esos no nos mantuvieron,
compañeros, nos mantuvieron los pobres.
La economía
popular y solidaria involucra a las amas
de casa; ellas, porque la inmensa
mayoría son mujeres… –y ojalá algún día
cambie esta realidad, ¿por qué no tener
“amos de casa”?, ese es uno de los
grandes desafíos de la cultura
latinoamericana: romper el machismo… y
esto es lo que niegan los que se llenan
la boca del “respeto a la mujer”,
respeto a la mujer siempre y cuando
cumplan el rol histórico que les impuso
la sociedad machista: quédense en la
casita, haciendo quehaceres domésticos,
¡cuidado se les ocurre opinar, cuidado
se les ocurre participar en política,
cada quien en su lugar… -¡esa es la
mayor falta de respeto que puede
haber!-… ellas, porque la gran mayoría
son mujeres, amas de casa, tienen que
tener derecho a la seguridad social, a
las pensiones jubilares, a la salud.
Soñamos en grande, lo que buscamos con
nuestras políticas en beneficio de las y
los ecuatorianos, es: garantizar trabajo
estable, justo, digno; buscamos alcanzar
un mayor bienestar individual y social,
a través de la generación de diversas
capacidades en las personas, bajo
condiciones de igualdad, seguridad y
dignidad.
Lideresas
transformadoras, como esas mujeres
montubias… ¡Viva la mujer montubia! Les
agradecemos muchísimo por ese apoyo, en
los sectores rurales de la costa hemos
ganado por lo menos 70 a 30 la consulta
popular. ¡Dios les pague, nunca les
vamos a fallar compañeras! Lideresas
transformadoras, empresarios honestos y
solidarios, (y empresario no es solo el
pelucón que estuvo en una cámara de
producción haciendo política en vez de
hacer empresa, empresario es también ese
vendedor ambulante que tiene sus
tortillitas en un canasto y se arriesga
día a día a que vengan municipales
trogloditas, inconstitucionalmente a
quitarles su mercancía, porque está
prohibido por la Constitución, todos
tenemos que respetar las normativas,
incluida la normativa municipal, pero no
se puede criminalizar a un padre de
familia desempleado que lo que busca es
llevar un mendrugo de pan a la boca de
sus hijos, y no se le puede incautar la
mercadería, y está prohibido
constitucionalmente, por pelucones o
importantes que se crean ciertos
alcaldes… Esos, para mí, son los más
claros empresarios, los que generan
empresa, los que asumen riesgos; porque,
aquí hay muchos “empresarios” que no
asumen ningún riesgo, porque siempre –al
menos antes de nuestro gobierno-, sabían
que tenían toda una institucionalidad
del Estado para garantizarles las
ganancias, hagan lo que hagan. Para mí
los mejores empresarios son: ese
comerciante informal, ese vendedor de
empanadas, ese que para no quedarse en
el desempleo marcha con su botellita a
vender un vasito de cola y ganarse
dignamente unos cuantos dólares.
Bienvenidos esos empresarios honestos,
solidarios, de las organizaciones de
pequeños productores, aquí tenemos la
oportunidad de trascender hacia el
futuro; es largo el camino a recorrer,
el camino no está lleno de rosas, pero
es grande el entusiasmo, el coraje y la
energía para hacerlo; sobre todo, tengan
la plena conciencia compañeros, que
ahora tienen un gobierno que es de
ustedes, y sólo responde antes ustedes,
no ante los poderes que siempre
dominaron a este país.
En este camino hay
que vencer muchos obstáculos y trampas.
Hay quienes piensan que participación
ciudadana es lo mismo que colgarse el
letrero de “actores sociales”, “líderes
sociales”, “grupos sociales” e intentar
imponer agendas que no han sido
aprobadas por un verdadero mecanismo
democrático y participativo.
Aquí, se llenan la boca algunos hablando
de participación y lo único que quieren
es mandar sin ganar elecciones. De
hecho, en estos cuatro años he aprendido
muchas cosas, soy mucho menos ingenuo
que el 15 de enero del 2007 cuando asumí
el mando, y créanme que me he dado
cuenta que muchos “dirigentes sociales”
de “organizaciones sociales” no son otra
cosa que políticos, de movimientos
políticos que no pueden ganar
elecciones, y en nombre de movimientos
sociales quieren mandar sin ganar
elecciones. Eso, tampoco lo vamos a
permitir. Bienvenidos los verdaderos
dirigentes sociales de organizaciones
sociales que velan por el bien común, en
forma participativa y democrática, y no
aquellos que se nombran representantes
de todos y no ganan media elección.
Si cierta
dirigencia indígena es tan importante,
si nos ha vencido de acuerdo a ellos
–qué bueno que estén contentos-; ellos,
están contentos porque no perdieron con
mucho, y nosotros estamos contentos
porque hemos ganado en las diez
preguntas. Todo el mundo está contento,
¡qué maravilla!… En todo caso, son tan
poderosos que hasta lograron que La
Puntilla vote con ellos, porque La
Puntilla nos da 5 a 1. ¡Qué
coincidencia, los ricos votando al lado
de los más pobres entre los pobres! ¿No
será que están siendo utilizados? Pero,
si son tan poderosos, que se lancen en
la próxima elección presidencial, el
2013, para ver cuántos votos sacan. Pero
aquí nadie nos va a imponer la agenda,
que no sean el pueblo ecuatoriano, las
grandes mayorías. Suele darse un juego
perverso, una aproximación peligrosa al
caos y al chantaje; y, asimismo, con
sospechosa frecuencia ocurre que algunos
supuestos “actores sociales” terminan
poniéndose al servicio de posiciones
reaccionarias, opuestas al avance real
de los derechos y las sentidas
aspiraciones históricas de los pueblos.
¿Quién que se considere de izquierda
puede creer que es coherente votar al
lado de un Oswaldo Hurtado?! Aquí no hay
dónde perderse, con quiénes están los
pobres, revisen la votación nacional, y
a quiénes ayudaron ciertos sectores que
se llaman de izquierda en la última
justa electoral; aquí, no hay dónde
perderse. Son aquellos que dicen No, a
la consecución de derechos de los
trabajadores, como el de la
obligatoriedad de afiliación a la
seguridad social. La décima pregunta
proponía penalizar la no afiliación a la
seguridad social, porque todavía tenemos
más de un millón de trabajadores en
relación de dependencia no afiliados a
la seguridad social. ¡Es posible creer
que haya habido grupos sindicales y
grupos de izquierda que se opusieron a
la pregunta 10! … ¿Para qué?, para
hacerle daño al gobierno. Es decir, la
izquierda infantil, la izquierda boba: o
estoy con el poder o estoy contra el
poder, no hay término medio; y, para
estar contra el poder, incluso tengo que
traicionar mis principios que dejar de
defender los derechos laborales. Qué
vergüenza, la historia los sabrá juzgar,
compañeros. Hay que ser consecuentes en
el decir y el hacer.
No nos engañemos,
puede haber retórica del sector mestizo,
repetida por ciertos dirigentes
indígenas, y esto es muy importante,
esta es una idea fuerza, pero el
principal problema de nuestros pueblos
ancestrales, de nuestros pueblos
afro-descendientes, de nuestras
comunidades, de la inmensa mayoría de
excluidos, ha sido y sigue siendo la
pobreza. Es intolerable que el nacer
indio, nacer negro en nuestra América,
sea prácticamente sinónimo de ser pobre,
nacer y morir pobre. ¡Eso, no es
tolerable más tiempo! Tenemos que
cambiar y de forma rápida,
revolucionaria; por supuesto, respetando
la plurinacionalidad, las culturas. Pero
sabiendo que el principal desafío es
salir de la pobreza; la pobreza no es
buena, compañeros, se la ha mitificado.
La pobreza elegida voluntariamente, la
Madre Teresa de Calcuta, ¡qué cosa más
bella!, cercana a la santidad…; pero la
pobreza socioeconómica es un crimen
social. Y América Latina es la campeona
mundial de ese crimen: somos el
continente más desigual del mundo, y la
región andina la región más desigual de
ese continente. Esto es un crimen
social. La pobreza socioeconómica es un
crimen y no podemos tolerarla más. Y por
primera vez en la historia, ese crimen
social no es fruto de la escasez de
recursos, como era en la Edad Media, no
había alimentos para toda la población.
Ahora hay abundancia de recursos. Ese
crimen social, esa pobreza
socioeconómica, el hambre, son fruto de
sistemas perversos. Por eso, se vuelve
el imperativo moral más importante de la
humanidad en el siglo XXI, y por
supuesto debe ser el imperativo moral
más importante en América Latina el
continente más desigual del mundo. Aquí
en América Latina, con el nivel de
producción, el ingreso que tenemos, se
podría eliminar la pobreza. Qué es lo
que pasa: mala distribución, fruto de
sistemas perversos. Eso no se puede
tolerar un solo día más. Ese es el gran
desafío de nuestra América… De las
organizaciones sociales, de las
cooperativas, las comunidades… tampoco
tenemos dónde perdernos, compañeros:
SALIR DE LA POBREZA. Y no perpetuarla, y
no confundirnos con discursos que no son
los nuestros, que tal vez son
funcionales al primer mundo: “no
extraigan, no exploren, no produzcan,
muéranse de hambre, nosotros ya tenemos
la barriga llena pero queremos venir de
turismo acá a ver su ecología y su alta
biodiversidad. ¡Basta también de esos
engaños, compañeros! Nuestro principal
desafío es salir de la pobreza; que
nuestros hijos vivan mejor de lo que
nosotros vivimos; nuestros nietos, mejor
que nuestros hijos y mejor que nosotros
mismos. Pobreza que significa exclusión
de siglos, que no podemos permitir que
siga existiendo.
Frente a todo esto
es que se levanta la economía popular y
solidaria como una alternativa real de
producción de valor, de conseguir el
buen vivir, la economía sustentable. Por
eso, los esfuerzos de la Comunidad
Andina en la dirección correcta: la
inclusión productiva, la economía
solidaria y sus vínculos, que debe
pensarse más allá de los límites
provincianos, debe ser un motor de
bienestar, no algo “folklórico”, parte
del folklor de una región, su economía
popular y solidaria; no, debe ser un
motor de bienestar para nuestros pueblos
integrados, debe pensarse en términos de
Patria Grande. ¡Qué bueno que se esté
hablando de la economía popular y
solidaria y la participación ciudadana y
la inclusión, a nivel regional, a nivel
andino!
La economía
familiar, los emprendimientos
comunitarios, las formas de
colaboración (que al interior de
nuestros pueblos ancestrales, son
múltiples, no solo es la minga, hay
otras formas de colaboración, de
economía comunitaria, solidaria); los
mercados, las ferias… La organización
cooperativa, sea para la producción o
para las finanzas, las cajas de ahorro,
los bancos populares…, las labores para
el riego comunitario, el mantenimiento y
limpieza de canales, la vigilancia
comunal para la seguridad, las juntas de
vecinos, una infinidad de acciones,
muchas tradicionales, fortalecen el
concepto de economía popular y
solidaria, engrosan el caudal de la
economía popular y solidaria y nos
permiten crear empleo, ingresos, salir
de la pobreza sin la deshumanización que
implica el capitalismo.
¿Qué hicieron
nuestros migrantes cuando los banqueros
y los gobiernos de la partidocracia
hundieron al país? ¡Los migrantes lo
sostuvieron con sus remesas! Los
pobres mantuvieron a flote, al país,
con su trabajo, con su sacrificio, con
sus ahorros enviados mensualmente en
forma de remesas. Las remesas de
nuestros hermanos migrantes han
financiado en gran medida y son el
sustento de la economía popular;
especialmente cuando no se transforman
en consumo suntuario o de bienes
importados, sino que engrosan esfuerzos
de ahorro o se invierten para mejorar
micro, pequeños o medianos
emprendimientos empresariales. Los
migrantes también han tenido
importantísima incidencia en consolidar
la economía popular y solidaria de
nuestro país.
La economía, la
participación ciudadana, las cuestiones
de género, los temas de inclusión de
culturas y nacionalidades, están
presentes en este encuentro. Los
gobiernos tienen que ponderar en sus
políticas públicas estas “nuevas”
realidades, entre comillas, porque
siempre existieron pero durante siglos
se las invisibilizó, que son tan
antiguas –estas nuevas realidades entre
comillas- como la misma humanidad, solo
que permanecieron ocultas, eclipsadas
por prejuicios, por visiones sesgadas
desde el machismo, los chauvinismos, la
burguesía, la oligarquía, la peluconería…
Es decir, la economía de los pobres no
era economía, solo la economía
industrial del gran capital, etcétera… Y
eso no lo hacen ni de malos, compañeros,
lamentablemente así nacieron, así se
formaron… Thomas Jefferson, el principal
autor de uno de los documentos más
bellos de la historia de la humanidad,
que es la Declaración de Independencia
de los Estados Unidos, que dice: “Estas
verdades son evidentes en sí mismas: que
todo hombre nació libre, igual, para ser
feliz, etcétera… Pero Thomas Jefferson
era propietario de 200 esclavos. ¿Es que
Jefferson era un mentiroso? No,
sencillamente para él los esclavos no
eran seres humanos. Lo formaron así,
nunca se le ocurrió aquello. Así más o
menos son las burguesías
latinoamericanas: se llenan la boca
hablando de “democracia”, de “libertad
de expresión”, de “igualdad de
oportunidades”… Pero, para ellos, para
los del círculo, los de la argolla… El
resto, no existe. Y eso no lo hacen de
malos, así nacieron, así crecieron, así
se formaron. ¿Qué mayor libertad de
expresión que la consulta popular?... y
dicen que esta impide la libertad de
expresión. Pero como los pobres ahora sí
se expresan, están bravísimos. Y ese es
el gran desafío de nuestra América,
romper esa relación perversa de poderes.
El desarrollo no es un factor técnico,
es sobre todo un factor político,
depende de factores políticos. Hace
falta cambiar las relaciones de poder.
¿Por qué América Latina ha estado
retrasada durante siglos, siendo una
región con tanta potencialidad, con
tanto recurso natural? Porque había unas
élites que nos dominaron, absolutamente
excluyentes. No había, como en otros
países, élites modernizadoras que
trataron de socializar los frutos del
progreso. Las nuestras trataron de
concentrarlos para diferenciarse aún
más. Ese es el gran desafío de nuestra
América, desafío que exitosamente
estamos enfrentando en nuestro país. Un
paso histórico adicional se dio el
pasado 7 de mayo. En paz y en democracia
se ha logrado un cambio histórico en la
correlación de fuerzas. El pueblo
ecuatoriano, en las urnas ha ordenado
que los banqueros, los medios de
comunicación, solo se dediquen a la
banca, a la comunicación, nunca más
“multiempleos” y “multiempresas” con los
consiguientes conflictos de intereses.
Que haya una ley de comunicación que nos
proteja de los excesos, de los abusos de
la prensa corrupta, que trate de
proteger un Estado de derecho que
intenta ser reemplazado por un “Estado
de opinión” donde mandan los medios de
comunicación. Hemos logrado algo
histórico, esto es leyenda, está
sirviendo de ejemplo planetario. Cambios
que antes solo eran concebibles a través
de revoluciones violentas, que se están
dando en paz y en democracia. Estos
cambios implican básicamente una
modificación de las relaciones de poder,
para que aquí ya no manden los medios de
comunicación, los banqueros, unas
cuantas élites, sino que manden las
grandes mayorías; para transformar
nuestro Estado, del Estado burgués a un
Estado verdaderamente popular. Y todo lo
estamos logrando en paz, en democracia,
no con balas, no con botas, con votos.
Esto es lo que les molesta a los que
están perdiendo sus privilegios.
Compañeras,
compañeros:
En estas Jornadas
se producirán encuentros subregionales
de afro descendientes y de mujeres
transformadoras, que servirán de espacio
para discutir esos grandes temas de
experiencia campesina, cultura andina y
música montubia, toda aquella diversidad
de nuestros países que contribuirá a
enriquecer el marco de discusión para
reconocernos e integrarnos; un abrazo
inmenso a esas mujeres, libres, a esos
hombres soberanos que día a día luchan
por cambiar las relaciones de poder que
son en última instancia las que
determinan, las que facilitan –o frenan
e impiden definitivamente- el acceso a
oportunidades, la redistribución de la
riqueza social, son las que coartan o
amplían los horizontes de una verdadera
participación ciudadana. Porque, sin
oportunidades, sin equidad, la
“participación ciudadana” no pasa de ser
un mero enunciado retórico, un saludo a
la bandera, un aspecto hasta
“folklórico” como mencionaba
anteriormente.
Saludo este evento
que hoy se inaugura en mi ciudad natal
Guayaquil… y muchísimas gracias
Guayaquil por ese inmenso apoyo popular
del pasado 7 de mayo, en la única
pregunta que perdemos en Guayaquil es la
pregunta 7, sobre la prohibición de
casinos y juegos de azar, porque la
gente supo discernir las preguntas, pese
a que decía la burguesía que el pueblo
es ignorante, que no sabría entender las
preguntas…, en la única pregunta en la
que ganó el No fue en la que el soberbio
y prepotente burgomaestre de la Ciudad
dijo que voten Sí…! Saludo este evento
que hoy se inaugura en mi natal
Guayaquil, donde los dueños del poder no
se han enterado aún que hay en esta
ciudad una población enorme de quichua
hablantes, que hay una población inmensa
de afro ecuatorianos (el propio
Gobernador de la provincia del Guayas,
para escándalo de los pelucones, es un
afrodescendiente); que hay, una
población de montubios, una población de
cholos y chazos, de campesinos, de gente
buena que ha
emigrado desde todos los confines de la
Patria al Puerto Principal. Los dueños
del poder no se han enterado de que la
inmensa mayoría de los habitantes de
Guayaquil son gente sencilla, pueblo que
trabaja (ese que no sale en los
noticieros, no sale en los periódicos –a
no ser como crónica roja y así vender
más periódicos-, pero no sale como
opinión pública, porque la opinión
pública es la ‘opinión que no se
publica’, como lo hemos visto el 7 de
mayo pasado: la mayoría silenciosa
venciendo, a todos juntos, a los cuatro
poderes más grandes que tiene este país,
que han dominado a este país
históricamente: banca y poder económico,
poder comunicacional, poder
eclesiástico, y poder de la
partidocracia; los cuatro, unidos, no
han logrado vencer a la revolución
ciudadana y a su pueblo; los dueños del
poder siguen negando que esa población
es la que constituye, desde hace rato,
el Guayaquil profundo, el verdadero
pueblo, el que ha dicho DIEZ VECES SÍ a
la Patria: Sí al cambio de estructuras,
Sí a la reestructuración de la justicia
para acabar con los jueces corruptos (ya
habíamos vencido a la partidocracia pero
no habíamos vencido a sus cómplices: los
banqueros corruptos, la prensa corrupta,
los jueces corruptos; el 7 de mayo se
dio un paso trascendental para vencer a
los cómplices de esa partidocracia),
para acabar con las caducidades
mañosamente permitidas que han soltado a
miles de delincuentes contumaces a las
calles, para que sigan delinquiendo; a
ese pueblo que ha dicho Sí a que se
sancione a los dueños de fortunas mal
habidas, también en el ámbito privado,
-a los narcotraficantes, a los
extorsionadores, a los oportunistas-;
que ha dicho Sí a que se controle los
excesos de los medios contra la ética y
la moral pública; ¡que ha dicho Sí al
derecho de las y los trabajadores, de
las empleadas domésticas, a la seguridad
social! ¡Nunca más en mi Patria,
trabajadores sin afiliación a la
seguridad social!
Pero no es
suficiente lo realizado, ahora el reto
es mayor, deberemos redoblar esfuerzos y
demostrar que esa otra mirada del mundo
es posible, es realizable, deberemos
todos generar espacios como éste, y en
cada uno de los países impulsar la nueva
mirada económica, inclusiva,
participativa, flexible. El gran reto
del socialismo del siglo XXI no es negar
el mercado, es dominarlo, impedir que
ese mercado expulse otras formas, otros
modos de producción como la economía
popular y solidaria.
La Patria está de
pie buscando una sociedad justa,
equitativa y solidaria; una sociedad
capaz de afirmar sus diferencias, como
esencia de su propia unidad; una
sociedad sin privilegios; una sociedad
en donde los bienes que nos ofrece la
naturaleza y los que sedeben al talento
humano creativo, no queden reservados
para el disfrute, el monopolio y el
dispendio de los que todo lo tienen,
sino que beneficien a todos los hombres,
mujeres, niños y ancianos de este país,
sin diferencias de culturas, de etnias,
de credos ni tendencias. Esta es la
democracia bolivariana, que no
descansará mientras exista un solo niño
desvalido; esta es la democracia
alfarista, que no puede bajar los brazos
frente a los poderes fácticos; esta es
la democracia ciudadana que no puede
detenerse mientras haya una madre
indefensa; esta es la democracia
revolucionaria, que no abatirá sus
banderas jamás, la democracia ciudadana
que no descansará sus brazos ni su
corazón mientras haya un solo obrero sin
trabajo, un solo campesino sin tierra.
Esta revolución está llena de pueblo,
somos la decisión de millones de
ciudadanas y ciudadanos, por eso, a esta
revolución de manos limpias, de mentes
lúcidas, de corazones ardientes por la
Patria, nada ni nadie la podrá detener.
Mucha suerte en
este Encuentro.
Por nuestra nueva
CAN.
Por nuestra Integración Andina, más
potente que nunca, que también debe ser
Integración Sudamericana.
Por nuestra Economía Popular y
Solidaria.
Por la Participación Ciudadana.
Por una Democracia no solo formal sino
real, donde sean las grandes mayorías
las que
manden.
Muchísima suerte, bienvenidos y…
¡Hasta la victoria siempre, compañeros!