Palabras del Ministro de Relaciones Exteriores y Cultos de Bolivia, David Choquehuanca Céspedes, con motivo de la toma de posesión del Secretario General de la Comunidad Andina, Freddy Ehlers

Lima, 22 de febrero de 2007

Al encontrarnos aquí para posesionar el nuevo Secretario General de la CAN, quiero darle la bienvenida al Señor Freddy Ehlers de nacionalidad ecuatoriana a ocupar este importante cargo.

En este momento de la historia de la CAN, vemos a un lado un mundo donde hay tendencias tanto amenazantes como esperanzadoras para el futuro de la Región Andina y del Planeta.

Por un lado, sigue la expansión de las empresas transnacionales y las tendencias colonialistas sobre todo el planeta, acabando con pueblos y culturas ancestrales, precisamente por no ser “económicamente productivos”, dejando a más de cinco mil millones de seres humanos en la miseria.

La Pachamama está siendo destrozada, el planeta se está recalentando, huracanes, tsunamis, terremotos, son cada vez más frecuentes, y la sobreexplotación de los recursos naturales del planeta está amenazando tanto la biodiversidad como el bienestar de la humanidad.

Nos está cayendo encima una crisis energética que a un lado significa una amenaza a la paz mundial, pero a la vez pueda significar la salvación del planeta y una oportunidad para hacer de este nuevo milenio de la vida y no de la guerra.

Al otro lado, vemos un mundo esperanzador, un mundo de cambios fundamentales, donde los pueblos originarios indígenas estamos resurgiendo en este continente y en todo el planeta, donde irrumpe la Cultura de la Vida que encarnan nuestros pueblos.

En este contexto, vemos el inicio de una construcción conjunta de una hermandad de los pueblos en nuestro continente, una gran nación donde juntos podamos construir nuestros sueños y esperanzas, un futuro de vida por medio de un intercambio entre nuestras comunidades y sociedades hermanas a partir de la Comunidad Sudamericana de Naciones.

En este panorama, la CAN está ante el desafío de encontrar la vía que pueda resolver los problemas de nuestros pueblos, de encontrar la vía de cómo avanzar hacia un Arancel Externo Común fortaleciendo el comercio y el intercambio, respetando y reconociendo las diferentes visiones que existen en el interior de la CAN.

Frente a la suscripción de TLCs por algunos países, existe la necesidad de adoptar decisiones integrales que protejan a los países no TLCs de los impactos de los TLCs, de fortalecer las políticas y normas transversales que favorezcan a las asociaciones de pequeños productores, y que contribuyan efectivamente a disminuir las asimetrías.

Otra necesidad es promover una CAN más integral, menos centrada en el comercio, que pueda potenciar las políticas sociales ya asumidas a nivel de educación, salud, migración, derechos laborales y otros.

Existe la visión de promover un fortalecimiento de los Estados, la recuperación de los recursos naturales y las empresas privatizadas, y lograr mayor participación social y una relación de armonía con la naturaleza.

Estamos también ante el desafío de reformular la institucionalidad de la CAN promoviendo una Comisión Andina y una Secretaría General más integrales, que estén subordinadas a los países miembros, otorgándole mayores atribuciones de fiscalización y consulta al Parlamento Andino con una mayor participación social en el proceso de integración de la CAN.

Más allá, tenemos el desafío de trabajar en la conformación de un bloque regional más amplio en Sudamérica, iniciar una etapa de transición superadora a la Unión Suramericana, para lograr un mayor peso en el mundo, que permita un ejercicio efectivo de la soberanía y contribuya al establecimiento de un mundo multipolar.

Frente a las amenazas a la sobrevivencia del plantea y a la paz mundial, nos beneficiaría desenrollar junto a nuestras comunidades una propuesta que tenga como objetivo priorizar los problemas fundamentales de los pueblos y responder a la protección del bien común y la vida por sobre la ganancia particular.

Significa una política a largo plazo para salvar al planeta y la humanidad frente a la sobreexplotación de los recursos del plantea y la bajada de la producción del petróleo, donde ofrecemos la Cultura de la Vida como la única solución que pueda lograr la sustentación y preservación de nuestro planeta tierra.

En este contexto usted tiene el gran desafío de lograr una verdadera integración de nuestros países y de nuestros pueblos.