Señores
Presidentes,
Señor presidente Palacios y buen amigo,
Señor canciller de la república hermana
de Bolivia,
Señores cancilleres representantes de
nuestros países hermanos,
Señor secretario general de nuestra
Comunidad Andina,
Altos representantes de nuestro Sistema
Andino de Integración,
Señora Eliane de Toledo, primera dama
del Perú,
Amigos y amigas todos.
En primer lugar, quiero enviar un saludo
muy sentido al pueblo peruano. A mí, en
lo personal, el Perú siempre me ha
retumbado hondo en el alma, desde tiempo
atrás. Nunca voy a olvidar, se lo he
comentado en privado a mis amigos, la
primera vez que vine a esta tierra fue
hace 30 años, un poco más allá, cuando
se conmemoró en nuestra Suramérica, en
nuestra América andina, el 150
aniversario de la Batalla de Ayacucho.
Yo tenía apenas 20 años, pero ya uno
andaba abriendo los ojos por estos
rumbos. Y aquellos días que pasamos aquí
en Lima y luego allá en Huamanga; y
aquel desfile en la Pampa de la Quinua;
y aquellas conversaciones con aquellos
muchachos que éramos todos; y aquellos
discursos que oíamos de los
Presidentes y estaba aquí de presidente
un soldado. Desde entonces yo lo he
dicho, torrijista ya era, me hice
velasquista también como soldado, era
Juan Velasco el presidente de esta
Nación.
Con el permiso de ustedes rindo tributo
a su memoria, creo que fue un buen
soldado nacionalista que condujo al Perú
de aquellos años. Creo que tú trabajaste
por allá, en alguna parte andabas en
aquellos años.
Bueno, así que por eso siempre siento
mucho, siento profundamente cuando vengo
al Perú en unión de mis compatriotas
venezolanos: mi Canciller, nuestros
Ministros, y la delegación que me
acompaña, pues, ese saludo de
fraternidad al pueblo peruano y por
extensión a todos los pueblos que
ustedes aquí dignamente representan.
Por estos días, desde Venezuela estamos
recordando mucho, hemos declarado a este
año el año bicentenario del juramento
aquel que un muchacho de 22 años fue a
hacer en el Monte Sacro; junto a su
maestro, o a uno de sus maestros, el más
volandero de ellos, el más profundo de
ellos, el más sabio de ellos, el más
revolucionario de ellos. Fueron al Monte
Sacro Simón Rodríguez, el Robinson de
estas tierras, y el muchacho que era
Simón Bolívar. Y allá en el Monte Sacro,
mirando las ruinas de la Roma antigua,
aquel joven lanzó un juramento, y dijo
entre otras cosas, juró entre otras
cosas, por el Dios de sus padres, juró
delante de su maestro, juró por su honor
y juró por su Patria, no dar descanso a
su brazo ni reposo a su alma hasta que,
dijo, hayamos roto las cadenas que
oprimen a nuestro pueblo por voluntad
del poder español (1805).
Veinte años después aquel muchacho, sólo
que ya a los 45 andaba por aquí, andaba
recorriendo lo que él llamó el “eje de
la esfera” (1825), primero en el ´24 las
glorias de Ayacucho; en el ’25 la
fundación de Bolivia, la hija
predilecta, así la llamó Bolívar: “Mi
hija predilecta”. (1826); el Congreso
Anfictiónico en Panamá, y el sueño de
conformar lo que llamaron Bolívar y
nuestros libertadores y libertadoras, La
Liga de Naciones de la América antes
española. Había algunas prevenciones,
querido amigo Samuel Pinheiro, hacia
Brasil, claro, era un imperio el Brasil,
pero sin embargo, como tú lo sabes,
Bolívar al final de sus días entendió la
importancia del Brasil a pesar de que
era un imperio; creo que en eso jugó un
papel importante el gran Fernando Cano,
revolucionario y socialista como terminó
siendo el General en Jefe y Libertador
de Venezuela José Ignacio Abreu De Lima,
compañero y amigo infinito de Bolívar.
En fin, yo estaba recordando estas cosas
cuando llegamos a la muy fresca y bella
Lima, ya cuando se acercaba la
medianoche; y esta mañana mientras oía
tú discurso, la inauguración de este
evento y mientras estábamos haciendo
nuestras deliberaciones, me ha estado
asaltando ese recuerdo de manera
constante y quería compartirlo con
ustedes.
Pero no sólo compartirlo, por
compartirlo y por recordarlo, sino por
traerlo aquí como un reto que esta vivo
todavía, es un reto que está vivo
todavía. Algunos historiadores han
hablado de los ciclos, los ciclos de la
historia, algunos analistas, no sólo
historiadores. Pudiéramos decir que en
1805 comenzó el ciclo Bolivariano en
esta América Andina, en este continente,
desde 1805 hasta 1830, no sólo el año de
la muerte física sino el año del
derrumbamiento definitivo del proyecto
unitario independentista; a lo largo de
esos 25 años Bolívar y sus compañeros y
compañeras. Él encarnó a uno de ellos,
apenas, pero encarnó y encarna de manera
grandiosa aquella gesta, la interpreta,
la interpretó, la impulsó, la llevó
lejos.
Ahora, el pensamiento y la acción de
Bolívar y los Libertadores en ese ciclo
fue revolucionando hasta configurar lo
que pudiéramos llamar una fórmula, una
fórmula que no es una fórmula del pasado
–insisto-, pudiera ser la fórmula o una
de las fórmulas que nos permitan
descifrar el presente, entenderlo y
transformarlo.
En primer lugar, o el primer factor de
esa fórmula, Presidentes, creo que se
presentó cuando Bolívar fue
comprendiendo que, dentro de la línea
estratégica, histórica de la
Independencia, Independencia como fin
supremo de aquel proceso; entonces se
inicio y no ha concluido; Bolívar fue
entendiendo porque la realidad se lo fue
diciendo, que sin participación social,
sin participación popular sería
imposible, avanzar lejos en el camino
del proyecto independentista; porque
primero fue una elite y en Caracas
quienes derrocaron al Capitán General
Vicente Emparan fueron los Mantuanos; la
elite criolla, tanto así que el primer
nombre que se le dio a la Junta de
Gobierno instalada en 1810 fue el de
Junta Conservadora de los Derechos de
Fernando VII; era una visión
conservadora, aquello no tenía ningún
calor de pueblo; los esclavos seguían
siendo esclavos, los indios seguían
siendo indios, esclavizados igual, los
negros, los indios, los pardos; no había
ningún planteamiento de cambio en el
fondo. Bueno así que, Bolívar sintió la
amargura de la derrota en los primeros
años 1811; quién derrotó al ejército de
Miranda, ese otro grande que habrá que
recordar siempre.
También estamos desde Venezuela
promocionando la conmemoración del
Bicentenario de la Llegada de Miranda a
las costas venezolanas, en tres barcos;
300 años después de que otro caballero
había llegado con tres barcos. Siempre
digo ante mi pueblo, el pueblo
venezolano que para graficar un poco
como nosotros nos borraron la memoria
histórica, y cómo nos envenenaron de
alguna manera, cómo nos enseñaron otra
historia y no la nuestra propia.
Siempre digo que a los venezolanos y
pudiera ser que a los peruanos, pudiera
ser que a los bolivianos también,
pudiera estar ocurriendo lo mismo, no
sé; pero al menos los venezolanos si nos
preguntan ¿cómo se llamaban los tres
barcos de Cristóbal Colón? Sabemos
perfectamente que se llamaban La Niña,
La Pinta y La Santamaría; y si nos
pusieran a dibujar en una pizarra 40
años después de haber salido de la
escuela primaria las rutas de Cristóbal
Colón, a lo mejor la dibujaríamos con
algún margen de error por el tiempo
transcurrido; pero yo si recuerdo que en
un viaje salió del Puerto de Palos, San
Lucas de Barrameda, tocó las Islas
Canarias. Yo pudiera dibujar la ruta del
primer viaje de Colón y del segundo y
del tercero también, de memoria nos
enseñaron, nos enseñaron a cantar
incluso, La Niña, La Pinta y La
Santamaría fueron las caravelas que
Colón traía.
Pero casi ningún venezolano, hasta hace
muy poco sabía que 300 años después de
Colón llegó otro navegante que ya había
sido Comandante de Tropas en la
Revolución de los Estados Unidos, al
lado de Washington, de Jefferson y de
muchos otros; que ya había sido Coronel
de Rusia en la Corte de Catalina La
Grande, que ya había sido Mariscal de
Francia en la Francia Revolucionaria,
era Francisco de Miranda.
Que a sus 60 años, edad avanzada para
entonces; la esperanza de vida por allá
por 1800 si acaso llegaba a 40 años;
aquel hombre tenía casi 60 ya, con su
pelo blanco y su locura quijotesca como
lo llamó Napoleón; aún cuando Napoleón
dijo de Miranda que era un Quijote sin
locura; llegó en tres barcos e izó por
primera vez una bandera con tres colores
amarillo, azul y rojo, en las costas
caribeñas y un grito “Libertad,
igualdad, fraternidad”, y una proclama a
los habitantes de Suramérica y un
proyecto Colombia en honor al otro de
las tres caravelas, a Colón.
Casi al mismo tiempo, Bolívar jurando en
el Monte Sacro y al mismo tiempo Miranda
en Londres preparando su expedición.
Ahora quienes derrotaron a Miranda en la
primera república venezolana, no fueron
realmente los españoles, no, fueron
tropas venezolanas reclutadas por los
españoles y en la segunda república
igual, surgió Boves alguien lo llamó la
ira de Dios, algo así como un Tirano
Aguirre. Pero Boves no era realista,
Boves era líder de los de abajo, eran
los pobres contra los ricos, pedían
tierras, pedían libertad, era líder de
los negros, de los pardos, de los
esclavos y todos los seguían. Derrotó a
Bolívar una, y dos, y tres, y cuatro
veces; en la puerta me dijiste que
estuviste por allá en la puerta, en la
puerta de los Llanos una de las últimas
batallas.
Bolívar incluso, cuenta un cronista que
se volvió como loco; cuando vio que
perdía otra vez, otra batalla y se lanzó
él sólo con un caballo, a caballo contra
una masa y por poco muere en aquel
encuentro en la Batalla de La Puerta.
Luego se va Bolívar derrotado por
segunda vez a las islas del Caribe, y
comienza a entender que sin
participación popular de los
venezolanos, de los pobres, de los
peones, de los negros, de los esclavos;
no habría independencia posible y es
cuando regresa de Haití, la Haití
liberada por la Revolución Negra aquella
y lo primero que hace Bolívar al
desembarcar en la Expedición de Los
Cayos es declarar la libertad de los
esclavos y la igualdad social. Y
comienza a cambiarle el rostro al
proceso y se va haciendo un proceso de
cambios, un proceso revolucionario, se
fue moldeando y Bolívar se fue haciendo
revolucionario sobre el mismo camino; Yo
diría que esa pudiera ser, permítanme
este acto en el cual con mucha humildad
pero con mucho, con mucha pasión recibo
la Hoz, aún cuando no la veo pero, no
hay símbolo aquí de la Comunidad Andina,
el Mercosur nos ha ganado tienen un
martillo. Ah, aquí está.
Esta pudiera ser, queridos compañeros,
compañeras; pudiera ser uno de los
elementos que nos hacen falta hoy, yo
creo que sí participación popular y esto
es, para que lo reflexionemos y créanme
que en este año que hoy comienza hasta
que me corresponda entregar la
presidencia Pro Témpore voy a trabajar
duro en esta dirección, para abrir los
cauces a nuestros pueblos a la
integración; no habrá integración sin
pueblos, hermanos. Integración verdadera
pues, la que necesitamos, la que
requerimos para la Independencia que aún
está pendiente.
Y en alguna ocasión utilizan una frase,
hablando de este mismo tema Toledo, yo
decía tenemos que enamorar a nuestros
pueblos, acerca de la idea de la
integración, enamorarlos; presentarles
las bondades de la integración. Que tal
si hacemos una encuesta, que tal sí
Enrique García que tiene los reales de
todos nosotros guardados por ahí, con
los reales que tú tienes pagamos una
encuesta, contratamos una encuesta, una
encuestadora que sea de verdad
independiente, seria como las hay en el
mundo para preguntarle a los pueblos de
Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela,
Bolivia ¿qué es la integración? Para
preguntarles ¿qué es la Comunidad
Andina?, para preguntarle, hacerle 40
preguntas, 50 no sé cuántas ¿en qué se
benefician ellos? Con la existencia de
la Comunidad Andina y hacerles unas 4 ó
5 preguntas.
Yo apuesto lo que sea, que saldríamos
reprobados, fuertemente reprobados en
una encuesta seria que se hiciera en
nuestros pueblos, los pueblos están
totalmente desconectados de lo que aquí
nosotros hablamos, de lo que nosotros
aquí pretendemos hacer; yo tengo 6 años
aquí, esta es la sexta Cumbre a la que
asisto. Y siempre he insistido en este
tema. Estoy muy optimista, porque siento
que las cosas van cambiando como tú lo
decías querido amigo Vicepresidente;
sino pues, no estaría aquí en verdad,
porque hay tantas cosas que hacer, pero
esta es una más que hay que asumir.
Luego... ¿Cuánto tiempo tengo...? Bueno,
ya yo soy presidente, ya tú... Estaba
preguntando, ya yo soy el presidente de
la Comunidad Andina, no tengo que
preguntar a Toledo, no tengo que
preguntarle nada.
No, pero él sigue siendo el presidente
de esta reunión, el líder de esta
reunión, y nuestro anfitrión y amigo.
Ahora, fíjate, ese pudiera ser el primer
elemento de una fórmula, como he dicho
hace un rato, la fórmula, rumbo a la
independencia.
Un segundo componente también Bolívar lo
fue madurando, y por primera con fuerza
se evidencia en Bolívar, en 1815, en la
Carta de Jamaica, donde Bolívar hace,
pues, como sabemos, un diagnóstico de
nuestros países, desde México hasta
Buenos Aires, y lanza una frase y
desarrolla la idea, dijo algo así como
esto: “Sueño, como el primero, en la
conformación de una sola gran Nación en
estas tierras”. Invocó la unidad y
comenzó a luchar por ella, a luchar por
ella pero sin descanso: Nueva Granada,
cruzó los Andes, volvió a cruzarlos, se
vino hacia el Sur, apenas liberada en
Venezuela en Carabobo, el año 21,
inmediatamente se vino hacia el Sur,
Quito, luego Lima, luego el Potosí en
todos aquellos años de la gloria. Y el
Congreso de Panamá, y ya estaba desde
aquí dando instrucciones para conformar
una escuadra para ir a liberar Cuba y
Puerto Rico, porque él decía que tenía
que ser redonda la Gran Colombia,
incluyendo el Caribe.
Es decir, algo que nos pudiera servir
hoy también como señal, como faro.
Ninguno de nuestros países por sí solos
tiene la fuerza suficiente necesaria
para dar un paso adelante firme y lograr
un estado superior de independencia,
menos hoy que entonces, mucho menos hoy
que hace 200 años. Creo que tenemos que
armarnos de una voluntad sin límites en
esta dirección de la integración
verdadera.
Ahora, la integración, tú preguntabas
Allan hoy, hacías tres preguntas esta
mañana en el desayuno: ¿Hacía dónde
vamos? ¿Cómo nos vemos? Y ¿cómo lo
hacemos? Las anoté por aquí, ahora que
vamos a estar trabajando mucho más
juntos este año con la Secretaría.
Ahora, ¿qué tipo de integración? El tema
anterior daría para hablar mucho aquí,
la participación popular. En algunas
partes se le tiene miedo a eso, pero
déjenme decirles que saltando atrás a
ese punto, a fin de cuentas es el pueblo
el único que salva estos pueblos, o
estas naciones para no redundar, no hay
salvadores individuales, es mentira; no
hay salvadores en el mundo del Norte, es
mentira; sólo nuestros pueblos tienen la
fuerza moral y hasta mágica para salvar
nuestras naciones. Ya Bolívar también lo
dijo, cuando señaló aquello de que...
Dijo: “El pueblo, el pueblo. Tengo
pruebas irrefragables –dijo– que el
pueblo...”. O mejor dicho: “Tengo
pruebas irrefragables del bueno tino del
pueblo en las grandes resoluciones. Por
eso –agregó– siempre he seguido sus
consejos, siempre he preferido sus
consejos a los de los sabios”. Los
consejos del pueblo. El tino del pueblo.
El olfato del pueblo. El coraje del
pueblo.
En otra ocasión, o creo que en la misma
ocasión, escribió que las
individualidades son débiles, se
corrompen, muchas veces degeneran; no
así el pueblo, dice. Quien tiene en alto
grado conciencia de su fuerza. Hablaba
del segundo factor de la posible
ecuación que yo me atrevo a reflexionar
entre todos. La integración. Pero ¿qué
tipo de integración?
La integración comercial. Sería que San
Martín y Bolívar, y todos ellos,
hicieron unos cálculos a ver cuánto iban
a gastar, cuánto había que invertir en
la liberación de estos pueblos. ¿Sería
esa la propuesta que ellos tenían?:
zonas de libre comercio sin aranceles,
el mercado. ¡Nooo! Yo no excluyo eso,
sólo que es imposible, cuando se coloca
por delante el interés económico; sólo
que es imposible, cuando se coloca por
delante las leyes del mercado, esa cosa
que algunos quieren comparar casi que
con Dios, es imposible cualquier proceso
serio y verdadero de integración. Más
bien nos desintegramos, esa es la
tendencia. Y sobre todo con países con
tanta desigualdad como nuestros países.
Se desatan los intereses económicos, los
intereses de grandes corporaciones
muchas veces, muchas veces los Estados
entonces se subordinan a intereses que
no son los del Estado, y los intereses
del Estado deben ser los intereses de la
Nación y de toda una colectividad, y no
de una minoría, o de una élite, o de un
sector tal o cual.
Yo propongo que invirtamos la fórmula de
la integración, que pongamos por delante
la caballería, la caballería digo, la
voluntad política; y la voluntad y la
ética, y conformemos con voluntad, como
siento que está ocurriendo, que está
comenzando a ocurrir, repito que yo
estoy muy optimista aquí, porque en una
ocasión me sentía clamando en un
desierto, debo confesarle que hace cinco
años, cuando me correspondió ser
presidente Pro Témpore de la Comunidad,
casi que renuncio, estuve a punto de
convocar una rueda de prensa y decir:
¡Renuncio! A esta presidencia, que no es
presidencia ni es nada. Sólo la
prudencia me llevó a callar.
Pero se convocan reuniones, no se
hacían, decisiones tomadas por los
presidentes y no se cumplían; una vez y
otra vez, llamadas telefónicas para
consultar algo y no se respondían.
Agresiones imperialistas contra uno de
los países, Venezuela, y todo el mundo
se quedaba callado. ¿Qué hermandad ese
esta decía yo? ¿Qué unidad es esta? A
los hermanos, cuando uno es agredido,
los demás salen, aunque sea a decir
algo: Déjalo tranquilo, que es mi
hermano. Y luego comenzó a cambiar eso,
luego comenzó a cambiar eso. Y ha
cambiado, ha comenzado a cambiar esto de
la integración necesaria. Yo me siento,
decía, muy optimista, porque ya no
estamos hablando sólo de la integración
comercial, y creo que hoy, gracias a tu
dirección, Alejandro, le dedicamos un
altísimo porcentaje del tiempo, ya no
hablar de aranceles, apenas los tocamos
en la mañana en el desayuno, sino que
hablamos la mayor parte del tiempo de
Petroandina, por ejemplo, esa sí es la
integración, en esa dirección sí creo yo
debemos quemar todos los cartuchos que
tengamos, la integración energética, la
integración estructural, además de la
social, con la intervención de nuestros
pueblos, nuestros sectores sociales, de
nuestros países: indígenas, estudiantes,
hasta los niños, ahí están las nuevas
generaciones, los niños hay que
trabajar, así como los trabajan por la
televisión y les meten aquí a
“Superman”, “Batman y Robin” y los
“Superhéroes”, ese es un riesgo muy
grande, un niño delante de un televisor
es un riesgo de lo más grave que puede
haber. Porque a nombre de la libertad de
expresión les envenenan la mente y el
alma a los niños, los enseñan a ser
egoístas, entre muchas otras cosas. Así
nos tienen dominados desde hace mucho
tiempo. Y así nos tienen divididos desde
hace mucho tiempo.
Entonces, pasamos la mayor parte del día
hablando de Petroandina, y ha quedado
incorporado en el comunicado, en la
resolución, bueno, como un objetivo. Sí,
hemos convocado una reunión, yo voy a
convocar a reuniones, desde hoy mismo,
mañana tenemos la primera señor
secretario, a la que he sido invitado
por el secretario general, mañana en la
sede de la Comunidad, será una mañana de
trabajo, de conversar, de oír. Estamos
invitando a todos los directores, jefes
y coordinadores, presidentes de las
instituciones del Sistema Andino de
Integración (SAI), mañana queremos
conversar en la mañana y llegar a
algunas conclusiones de trabajo, algún
método, algún cronograma de trabajo,
porque el tiempo como sabemos pasa
volando y no se regresa. Un año es nada,
hay que andarle rápido al tiempo.
Petroandina. Sí. ¿Alguien quiere
reflexionar sobre el tema acerca de la
importancia de la integración
energética? Veamos la OPEP (Organización
de Países Exportadores de Petróleo) por
ejemplo. La OPEP estaba en el suelo hace
seis, siete años, atrás, y nos
propusimos un grupo de nosotros dentro
de la OPEP a recuperarla y la
recuperamos, y la OPEP revivió y hoy es
un factor importante a nivel mundial.
Nosotros aquí en los países andinos y
suramericanos tenemos un gran potencial
energético, como ya lo decíamos en la
mesa de trabajo. Esa es una propuesta en
la que nosotros, repito, pondremos el
alma para organizarla en el corto plazo.
Yo pido a los señores Presidentes,
Ministros de Energía y de Petróleo de
nuestros países andinos, al Secretario
General y a todo el funcionarios de la
Comunidad Andina que trabajemos duro en
esa dirección. Será una de las metas
preciosas de mi gestión, y estoy seguro
que dentro de un año, cuando me
corresponda entregar la Presidencia Pro
Témpore, Petroandina, con la ayuda de
todos ustedes, será una realidad, y ya
veremos progresivamente los resultados.
Garantizar la energía de calidad, y al
más bajo costo posible, a nuestros
pueblos, a nuestros empresarios, a
nuestros países, para el desarrollo
integral. Esa es una línea estratégica.
La otra, de la que hoy no hablamos
mucho, pero está allí, y ya hemos venido
trabajándola y está acordada desde hace
cierto tiempo, es la Televisora
Suramericana (Telesur). Telesur.
Nosotros nos enteramos de lo que ocurre
en el Perú, bueno, cuando prendemos CNN;
además nos enteramos de lo que quieren
los que mandan allá en CNN que nos
enteremos. Las noticias buenas de
nuestros países muy poco salen al mundo.
¡Ah! Cuando hay una crisis, cuando la
lamentable crisis de Bolivia, bueno, uno
pegado en CNN para poder enterarse. Ahí
sí: “Bolivia. Desde Bolivia un enviado
especial...”. Y las cámaras y todo
aquello. Igual de Venezuela:
“Transmisión directa y en vivo...”. Pero
los éxitos nuestros casi absolutamente
salen al mundo.
Una televisora: Telesur. Debo decirles
que ya está en señal de prueba, ya
comenzaron a tirotearla, ya comenzaron a
tirotearla desde algunos ámbitos del
poder mediático internacional. Eso es
bueno, decía yo. Porque es como aquello
del Quijote y Sancho, cuando salieron
los perros a ladrar: “Si ladran los
perros, Sancho, es porque estamos
cabalgando”. ¡Qué ladren los perros!
Significa que ya le tienen cierto
cuidado a la Telesur, y aún no ha salido
al aire, está sólo en señal de prueba.
Debo decirles que el próximo 24 de
julio, en honor a Bolívar en su día de
natalicio, va a salir ya por cuatro
horas, en una primera etapa, cuatro
horas diarias, la Telesur, con contactos
en directo, en vivo, noticias, programas
culturales, películas. El rostro de
nuestra América va a salir, a nivel
mundial, porque va a tener alcance hasta
allá, hasta Canadá. Así que vamos a
responderles, nos mandan a “Superman”
les mandamos a qué sé yo, Túpac Amaru.
¿No es Tupac Amaru?
Bueno, fíjense cómo ya comenzó la
guerra, la guerrita contra Telesur, que
por ahí sacaron en un diario colombiano,
y recorrió eso el mundo, de que Telesur
está alentando el terrorismo. ¿Por qué?
Porque hay una promoción de un programa,
de un documental, que me parece que va a
ser bueno, que se llama “Las Memorias
del Fuego”, algo así, “Memorias del
Fuego”. Correcto, “Memorias del Fuego”.
¿No es un título de Galeano ese? ¡Ajá!
Un título de Galeano. A lo mejor Galeano
tiene metida ahí la mano.
Entonces ¿qué pasa? Bueno, salen muchos
rostros e imágenes, y sale por unos
segundos, no más de tres o cuatro
segundos, el rostro de “Tirofijo”,
Manuel Marulanda. ¡Ah! Bueno, entonces:
terrorismo. Y hay una cantante creo que
brasileña que canta muy bien una canción
ahí baila y dice: Tieta, tieta, no sé
que más, ETA ve, el terrorismo ETA, una
cosa absurda, ridícula pero ya
empezaron; para generar dudas en ¿quién?
En nosotros, en nosotros mismos y
entonces como decía Simón Rodríguez
cuando salió en defensa de Bolívar,
escribió un buen libro y sabio
defendiendo a Bolívar; cuando empezaron
a acusarlo de tirano, dictador; que
quería coronarse Rey; Simón Rodríguez
escribió un buen libro y ahí dice bueno
se trata de atacar a Bolívar, por atacar
el modelo para desprestigiarlo y que
nadie quiera imitarlo, sencilla la
estrategia no, satanizar pues, para que
todo el mundo se aleje.
Pues bien, esa es la integración que
creo, necesitamos además de la económica
aún cuando la integración de cero
arancel no garantiza integración
económica, es integración si acaso de
algunos sectores que pueden intercambiar
el comercio; pero no es integración
económica, integración económica sería
estudiar lo que tú decías Alan también,
bueno y tú hablabas de nuestras ventajas
comparativas para hacerlas competitivas;
complementariedad económica, vamos a
estudiar cada uno de nuestros sistemas
económicos, vamos a estudiar a fondo y
tenemos aquí expertos economistas,
estudiosos, tenemos instituciones; bueno
como el SELA (Sistema Económico
Latinoamericano), la Aladi (Asociación
Latinoamericana de Integración) ¿cómo se
llama la otra? Que tanto la satanizaron,
la Cepal (Comisión Económica para
América Latina y el Caribe), que ha
resucitado de entre los muertos; porque
la querían enterrar, el neoliberalismo.
Ah, querían ofenderlo a uno, le decían
este es un cepalista, como para
condenarlo yo una vez le dije, si soy
cepalista; de la teoría de la
dependencia y de la independencia; y del
desarrollo endógeno, aquella propuesta
de Raúl Previs y de muchos otros. Yo
creo en eso profundamente, ese sí es el
camino o si no es el camino, por ahí van
las piedras para hacer el camino. No el
que nos proponen del Consenso de
Washington, ese no es el camino o mejor
dicho, sí es al infierno; ese es el
camino al infierno al desastre más
grande que pueda alguien imaginarse, el
neoliberalismo.
Entonces integración económica, nosotros
con Ecuador por ejemplo, que tanto nos
alegramos de que los hermanos de Ecuador
y de Bolivia; bueno hayan logrado
construir una salida a sus respectivas
crisis, como nosotros logramos también
una salida pacífica, democrática; pero
permítame Presidente y discúlpeme que yo
hable del Ecuador; pero es una realidad
del Ecuador, Ecuador fue parte de la
OPEP (Organización de Países
Exportadores de Petróleo) en una época,
pero por falta de inversión, por falta
de planificación; porque los mercados no
planifican, no planifican; en una
ocasión yo fui por una gira por allá por
unos países del Asia, llegué a un país
muy capitalista, muy neoliberal y el
Primer Ministro me recibe y yo le
presento a mi Ministro de Planificación,
el doctor Giordani y le digo el Ministro
de Planificación y me dice aquel
caballero; planificación y para qué; se
puso rojo mi Ministro, casi que le larga
una mano. Menos mal que es un caballero
muy decente y se quedo callado, pero
rojo como un tomate; para que
planificación, por falta de
planificación y por falta de inversión
Enrique, tú tienes que ayudarnos con la
refinación, tenemos problemas muy graves
de refinación; el Ecuador, perdón
Presidente de nuevo; el Ecuador produce
petróleo e importa gasolina. Ah, que
maravilla, Venezuela produce petróleo y
produce lo que llaman corriente de
petroquímica, tiene potencial
petroquímico; pero importamos casi el
100% de los productos petroquímicos.
México también, verdad hermano; sistema
colonialista; sistema colonialista
todavía, la dependencia hermano, mira
por ahí cargo tú libro Samuel, Samuel
Pinheiro 500 años no, de dependencia,
ahí lo cargo. Ah, de periferia, de
periferia y ahí está el tema de la
periferia, de la dependencia, de todo
esto; 500 años, hace poco recordábamos
allá en Venezuela en la Cumbre del
Caribe donde nació Petrocaribe un libro
de Don Juan Bosch, ese insigne
dominicano, fue el libro de Fidel, de
Cristóbal Colón a Fidel Castro; 500 años
el Caribe frontera imperial. Cierto eso.
Es cierto, nosotros creo que tenemos que
recuperar la buena costumbre de decir
las verdades, en público no sólo en
privado; tomo la expresión del caudillo
oriental gran José Gervasio Artigas “Con
la verdad, ni ofendo, ni temo”, o
aquella de José de San Martín “Seamos
libres, lo demás no importa nada”, o la
de Simón Bolívar “Echemos el miedo a la
espalda y salvemos nuestras patrias”,
con la verdad por delante; sin medias
tintas, sin medias verdades; es tiempo
de verdades cómo también decía el gran
José Carlos Mariátegui “La política se
llena de grandeza cuando se alimenta de
verdades y cae en el barro de la
indignidad cuando se llena de mentiras”,
se convierte en nada, la política y
nosotros los políticos.
Queremos grandeza, llenémonos de
verdades aunque sean dolorosas las
verdades, pero son necesarias para
orientar nuestros caminos; así que esa
integración de Telesur, de Petrosur o
Petroandina en este caso; un banco del
Sur, hoy no hablamos de eso, no quise
introducir el tema por el tiempo sobre
todo; un banco del Sur dónde están las
reservas internacionales de nuestros
países. Yo pido que hagamos un estudio,
señor Secretario General de esto; que
busquemos los técnicos y los expertos en
esta materia y nos atrevamos. Venezuela
tiene bueno, como 30 mil millones de
dólares en reserva, cuánto tendrá
Brasil, cuánto tendrá México, cuánto
tendrá Argentina, cuánto tendrá el Perú,
cuánto tendrá Bolivia; cada quien lo que
pueda poner; un banco aquí en
Suramérica, oye aquí que hay edificios
tan bonitos en el Perú; pudiéramos
agarrar uno el Banco del Sur. Este no,
pues es el Palacio de Gobierno. El
Palacio, el digno Palacio de Gobierno.
En Caracas, aquí, en Brasilia; en
cualquier parte un Banco del Sur y lo
primero que podemos hacer y no costaría
nada sólo que lo decidieran en los
directorio de cada Banco Central; es
mover una parte, yo no digo todas, para
no causar un terremoto financiero
internacional; una parte de nuestras
reservas a un banco; aquí es eso
imposible, no es imposible; es posible,
es absolutamente posible. Podemos
hacerlo hoy, pudiéramos hacerlo hoy y
para qué estamos aquí, para qué fuimos
elegidos por nuestros pueblos y para qué
tenemos cada quien nuestras
constituciones. Va esto o no, en defensa
de los intereses de nuestros pueblos,
por supuesto que va, qué hacen con
nuestras reservas en el mundo del norte;
las negocian. Venezuela mandó hace 15
años hasta el oro, las barras de oro
para Inglaterra, por allá están y se las
pasan; a mí me han llegado banqueros del
mundo; yo nunca he hecho negocios,
porque yo no llegué a hacer negocios,
eso le toca al Banco Central; pero
llegan a ofrecer comisiones de mucho
dinero sólo para que tú coloques
reservas internacionales, para que
muevas el oro de un banco a otro; eso lo
sabemos aquí, casi todos y se ganan
miles de millones de dólares con
nuestras reservas internacionales; vamos
a traerlas para acá, no para ganar
dinero nosotros; para tener recursos
para el desarrollo social, el desarrollo
económico; eso lo podemos hacer hermano.
Miren, estas ideas no son nada
originales, sólo que uno lee y lee y
busca y busca; aquí hubo en el mundo una
comisión del sur, presidida por ese gran
africano que fue Julius Nierere, sólo
que llegó el neoliberalismo y archivó
aquello y congeló la comisión del sur;
ahí se plantea la tesis de un Banco del
Sur, pensando en el tercer mundo; aquí
estamos pensando en Suramérica, pero
esto es aplicable al África y al Asia y
a los países del tercer mundo. En la
OPEP lo hemos propuesto un Banco de la
OPEP, es una idea es otra propuesta; esa
integración o esos elementos nos
pudieran permitir conformar un nuevo, un
verdadero esquema de integración donde
repito, lo comercial no está condenado.
No, debe ser incluido pero no debe ser
ni lo único, ni lo primordial, Banco del
Sur, la televisora del sur, la Petrosur,
instancias de integración verdadera; por
fortalecer el sistema andino de
integración, el parlamento andino; darle
mayor legitimidad y el tercer elemento y