Palabras del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, con motivo de recibir la Presidencia Pro Témpore del Consejo Presidencial Andino
Lima, 18 de julio de 2005

Señores Presidentes,
Señor presidente Palacios y buen amigo,
Señor canciller de la república hermana de Bolivia,
Señores cancilleres representantes de nuestros países hermanos,
Señor secretario general de nuestra Comunidad Andina,
Altos representantes de nuestro Sistema Andino de Integración,
Señora Eliane de Toledo, primera dama del Perú,
Amigos y amigas todos.

En primer lugar, quiero enviar un saludo muy sentido al pueblo peruano. A mí, en lo personal, el Perú siempre me ha retumbado hondo en el alma, desde tiempo atrás. Nunca voy a olvidar, se lo he comentado en privado a mis amigos, la primera vez que vine a esta tierra fue hace 30 años, un poco más allá, cuando se conmemoró en nuestra Suramérica, en nuestra América andina, el 150 aniversario de la Batalla de Ayacucho. Yo tenía apenas 20 años, pero ya uno andaba abriendo los ojos por estos rumbos. Y aquellos días que pasamos aquí en Lima y luego allá en Huamanga; y aquel desfile en la Pampa de la Quinua; y aquellas conversaciones con aquellos muchachos que éramos todos; y aquellos discursos que oíamos de los

Presidentes y estaba aquí de presidente un soldado. Desde entonces yo lo he dicho, torrijista ya era, me hice velasquista también como soldado, era Juan Velasco el presidente de esta Nación.

Con el permiso de ustedes rindo tributo a su memoria, creo que fue un buen soldado nacionalista que condujo al Perú de aquellos años. Creo que tú trabajaste por allá, en alguna parte andabas en aquellos años.

Bueno, así que por eso siempre siento mucho, siento profundamente cuando vengo al Perú en unión de mis compatriotas venezolanos: mi Canciller, nuestros Ministros, y la delegación que me acompaña, pues, ese saludo de fraternidad al pueblo peruano y por extensión a todos los pueblos que ustedes aquí dignamente representan.

Por estos días, desde Venezuela estamos recordando mucho, hemos declarado a este año el año bicentenario del juramento aquel que un muchacho de 22 años fue a hacer en el Monte Sacro; junto a su maestro, o a uno de sus maestros, el más volandero de ellos, el más profundo de ellos, el más sabio de ellos, el más revolucionario de ellos. Fueron al Monte Sacro Simón Rodríguez, el Robinson de estas tierras, y el muchacho que era Simón Bolívar. Y allá en el Monte Sacro, mirando las ruinas de la Roma antigua, aquel joven lanzó un juramento, y dijo entre otras cosas, juró entre otras cosas, por el Dios de sus padres, juró delante de su maestro, juró por su honor y juró por su Patria, no dar descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta que, dijo, hayamos roto las cadenas que oprimen a nuestro pueblo por voluntad del poder español (1805).

Veinte años después aquel muchacho, sólo que ya a los 45 andaba por aquí, andaba recorriendo lo que él llamó el “eje de la esfera” (1825), primero en el ´24 las glorias de Ayacucho; en el ’25 la fundación de Bolivia, la hija predilecta, así la llamó Bolívar: “Mi hija predilecta”. (1826); el Congreso Anfictiónico en Panamá, y el sueño de conformar lo que llamaron Bolívar y nuestros libertadores y libertadoras, La Liga de Naciones de la América antes española. Había algunas prevenciones, querido amigo Samuel Pinheiro, hacia Brasil, claro, era un imperio el Brasil, pero sin embargo, como tú lo sabes, Bolívar al final de sus días entendió la importancia del Brasil a pesar de que era un imperio; creo que en eso jugó un papel importante el gran Fernando Cano, revolucionario y socialista como terminó siendo el General en Jefe y Libertador de Venezuela José Ignacio Abreu De Lima, compañero y amigo infinito de Bolívar.

En fin, yo estaba recordando estas cosas cuando llegamos a la muy fresca y bella Lima, ya cuando se acercaba la medianoche; y esta mañana mientras oía tú discurso, la inauguración de este evento y mientras estábamos haciendo nuestras deliberaciones, me ha estado asaltando ese recuerdo de manera constante y quería compartirlo con ustedes.

Pero no sólo compartirlo, por compartirlo y por recordarlo, sino por traerlo aquí como un reto que esta vivo todavía, es un reto que está vivo todavía. Algunos historiadores han hablado de los ciclos, los ciclos de la historia, algunos analistas, no sólo historiadores. Pudiéramos decir que en 1805 comenzó el ciclo Bolivariano en esta América Andina, en este continente, desde 1805 hasta 1830, no sólo el año de la muerte física sino el año del derrumbamiento definitivo del proyecto unitario independentista; a lo largo de esos 25 años Bolívar y sus compañeros y compañeras. Él encarnó a uno de ellos, apenas, pero encarnó y encarna de manera grandiosa aquella gesta, la interpreta, la interpretó, la impulsó, la llevó lejos.

Ahora, el pensamiento y la acción de Bolívar y los Libertadores en ese ciclo fue revolucionando hasta configurar lo que pudiéramos llamar una fórmula, una fórmula que no es una fórmula del pasado –insisto-, pudiera ser la fórmula o una de las fórmulas que nos permitan descifrar el presente, entenderlo y transformarlo.

En primer lugar, o el primer factor de esa fórmula, Presidentes, creo que se presentó cuando Bolívar fue comprendiendo que, dentro de la línea estratégica, histórica de la Independencia, Independencia como fin supremo de aquel proceso; entonces se inicio y no ha concluido; Bolívar fue entendiendo porque la realidad se lo fue diciendo, que sin participación social, sin participación popular sería imposible, avanzar lejos en el camino del proyecto independentista; porque primero fue una elite y en Caracas quienes derrocaron al Capitán General Vicente Emparan fueron los Mantuanos; la elite criolla, tanto así que el primer nombre que se le dio a la Junta de Gobierno instalada en 1810 fue el de Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII; era una visión conservadora, aquello no tenía ningún calor de pueblo; los esclavos seguían siendo esclavos, los indios seguían siendo indios, esclavizados igual, los negros, los indios, los pardos; no había ningún planteamiento de cambio en el fondo. Bueno así que, Bolívar sintió la amargura de la derrota en los primeros años 1811; quién derrotó al ejército de Miranda, ese otro grande que habrá que recordar siempre.

También estamos desde Venezuela promocionando la conmemoración del Bicentenario de la Llegada de Miranda a las costas venezolanas, en tres barcos; 300 años después de que otro caballero había llegado con tres barcos. Siempre digo ante mi pueblo, el pueblo venezolano que para graficar un poco como nosotros nos borraron la memoria histórica, y cómo nos envenenaron de alguna manera, cómo nos enseñaron otra historia y no la nuestra propia.

Siempre digo que a los venezolanos y pudiera ser que a los peruanos, pudiera ser que a los bolivianos también, pudiera estar ocurriendo lo mismo, no sé; pero al menos los venezolanos si nos preguntan ¿cómo se llamaban los tres barcos de Cristóbal Colón? Sabemos perfectamente que se llamaban La Niña, La Pinta y La Santamaría; y si nos pusieran a dibujar en una pizarra 40 años después de haber salido de la escuela primaria las rutas de Cristóbal Colón, a lo mejor la dibujaríamos con algún margen de error por el tiempo transcurrido; pero yo si recuerdo que en un viaje salió del Puerto de Palos, San Lucas de Barrameda, tocó las Islas Canarias. Yo pudiera dibujar la ruta del primer viaje de Colón y del segundo y del tercero también, de memoria nos enseñaron, nos enseñaron a cantar incluso, La Niña, La Pinta y La Santamaría fueron las caravelas que Colón traía.

Pero casi ningún venezolano, hasta hace muy poco sabía que 300 años después de Colón llegó otro navegante que ya había sido Comandante de Tropas en la Revolución de los Estados Unidos, al lado de Washington, de Jefferson y de muchos otros; que ya había sido Coronel de Rusia en la Corte de Catalina La Grande, que ya había sido Mariscal de Francia en la Francia Revolucionaria, era Francisco de Miranda.

Que a sus 60 años, edad avanzada para entonces; la esperanza de vida por allá por 1800 si acaso llegaba a 40 años; aquel hombre tenía casi 60 ya, con su pelo blanco y su locura quijotesca como lo llamó Napoleón; aún cuando Napoleón dijo de Miranda que era un Quijote sin locura; llegó en tres barcos e izó por primera vez una bandera con tres colores amarillo, azul y rojo, en las costas caribeñas y un grito “Libertad, igualdad, fraternidad”, y una proclama a los habitantes de Suramérica y un proyecto Colombia en honor al otro de las tres caravelas, a Colón.

Casi al mismo tiempo, Bolívar jurando en el Monte Sacro y al mismo tiempo Miranda en Londres preparando su expedición. Ahora quienes derrotaron a Miranda en la primera república venezolana, no fueron realmente los españoles, no, fueron tropas venezolanas reclutadas por los españoles y en la segunda república igual, surgió Boves alguien lo llamó la ira de Dios, algo así como un Tirano Aguirre. Pero Boves no era realista, Boves era líder de los de abajo, eran los pobres contra los ricos, pedían tierras, pedían libertad, era líder de los negros, de los pardos, de los esclavos y todos los seguían. Derrotó a Bolívar una, y dos, y tres, y cuatro veces; en la puerta me dijiste que estuviste por allá en la puerta, en la puerta de los Llanos una de las últimas batallas.

Bolívar incluso, cuenta un cronista que se volvió como loco; cuando vio que perdía otra vez, otra batalla y se lanzó él sólo con un caballo, a caballo contra una masa y por poco muere en aquel encuentro en la Batalla de La Puerta. Luego se va Bolívar derrotado por segunda vez a las islas del Caribe, y comienza a entender que sin participación popular de los venezolanos, de los pobres, de los peones, de los negros, de los esclavos; no habría independencia posible y es cuando regresa de Haití, la Haití liberada por la Revolución Negra aquella y lo primero que hace Bolívar al desembarcar en la Expedición de Los Cayos es declarar la libertad de los esclavos y la igualdad social. Y comienza a cambiarle el rostro al proceso y se va haciendo un proceso de cambios, un proceso revolucionario, se fue moldeando y Bolívar se fue haciendo revolucionario sobre el mismo camino; Yo diría que esa pudiera ser, permítanme este acto en el cual con mucha humildad pero con mucho, con mucha pasión recibo la Hoz, aún cuando no la veo pero, no hay símbolo aquí de la Comunidad Andina, el Mercosur nos ha ganado tienen un martillo. Ah, aquí está.

Esta pudiera ser, queridos compañeros, compañeras; pudiera ser uno de los elementos que nos hacen falta hoy, yo creo que sí participación popular y esto es, para que lo reflexionemos y créanme que en este año que hoy comienza hasta que me corresponda entregar la presidencia Pro Témpore voy a trabajar duro en esta dirección, para abrir los cauces a nuestros pueblos a la integración; no habrá integración sin pueblos, hermanos. Integración verdadera pues, la que necesitamos, la que requerimos para la Independencia que aún está pendiente.

Y en alguna ocasión utilizan una frase, hablando de este mismo tema Toledo, yo decía tenemos que enamorar a nuestros pueblos, acerca de la idea de la integración, enamorarlos; presentarles las bondades de la integración. Que tal si hacemos una encuesta, que tal sí Enrique García que tiene los reales de todos nosotros guardados por ahí, con los reales que tú tienes pagamos una encuesta, contratamos una encuesta, una encuestadora que sea de verdad independiente, seria como las hay en el mundo para preguntarle a los pueblos de Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Bolivia ¿qué es la integración? Para preguntarles ¿qué es la Comunidad Andina?, para preguntarle, hacerle 40 preguntas, 50 no sé cuántas ¿en qué se benefician ellos? Con la existencia de la Comunidad Andina y hacerles unas 4 ó 5 preguntas.

Yo apuesto lo que sea, que saldríamos reprobados, fuertemente reprobados en una encuesta seria que se hiciera en nuestros pueblos, los pueblos están totalmente desconectados de lo que aquí nosotros hablamos, de lo que nosotros aquí pretendemos hacer; yo tengo 6 años aquí, esta es la sexta Cumbre a la que asisto. Y siempre he insistido en este tema. Estoy muy optimista, porque siento que las cosas van cambiando como tú lo decías querido amigo Vicepresidente; sino pues, no estaría aquí en verdad, porque hay tantas cosas que hacer, pero esta es una más que hay que asumir.

Luego... ¿Cuánto tiempo tengo...? Bueno, ya yo soy presidente, ya tú... Estaba preguntando, ya yo soy el presidente de la Comunidad Andina, no tengo que preguntar a Toledo, no tengo que preguntarle nada.

No, pero él sigue siendo el presidente de esta reunión, el líder de esta reunión, y nuestro anfitrión y amigo.

Ahora, fíjate, ese pudiera ser el primer elemento de una fórmula, como he dicho hace un rato, la fórmula, rumbo a la independencia.

Un segundo componente también Bolívar lo fue madurando, y por primera con fuerza se evidencia en Bolívar, en 1815, en la Carta de Jamaica, donde Bolívar hace, pues, como sabemos, un diagnóstico de nuestros países, desde México hasta Buenos Aires, y lanza una frase y desarrolla la idea, dijo algo así como esto: “Sueño, como el primero, en la conformación de una sola gran Nación en estas tierras”. Invocó la unidad y comenzó a luchar por ella, a luchar por ella pero sin descanso: Nueva Granada, cruzó los Andes, volvió a cruzarlos, se vino hacia el Sur, apenas liberada en Venezuela en Carabobo, el año 21, inmediatamente se vino hacia el Sur, Quito, luego Lima, luego el Potosí en todos aquellos años de la gloria. Y el Congreso de Panamá, y ya estaba desde aquí dando instrucciones para conformar una escuadra para ir a liberar Cuba y Puerto Rico, porque él decía que tenía que ser redonda la Gran Colombia, incluyendo el Caribe.

Es decir, algo que nos pudiera servir hoy también como señal, como faro. Ninguno de nuestros países por sí solos tiene la fuerza suficiente necesaria para dar un paso adelante firme y lograr un estado superior de independencia, menos hoy que entonces, mucho menos hoy que hace 200 años. Creo que tenemos que armarnos de una voluntad sin límites en esta dirección de la integración verdadera.

Ahora, la integración, tú preguntabas Allan hoy, hacías tres preguntas esta mañana en el desayuno: ¿Hacía dónde vamos? ¿Cómo nos vemos? Y ¿cómo lo hacemos? Las anoté por aquí, ahora que vamos a estar trabajando mucho más juntos este año con la Secretaría.

Ahora, ¿qué tipo de integración? El tema anterior daría para hablar mucho aquí, la participación popular. En algunas partes se le tiene miedo a eso, pero déjenme decirles que saltando atrás a ese punto, a fin de cuentas es el pueblo el único que salva estos pueblos, o estas naciones para no redundar, no hay salvadores individuales, es mentira; no hay salvadores en el mundo del Norte, es mentira; sólo nuestros pueblos tienen la fuerza moral y hasta mágica para salvar nuestras naciones. Ya Bolívar también lo dijo, cuando señaló aquello de que... Dijo: “El pueblo, el pueblo. Tengo pruebas irrefragables –dijo– que el pueblo...”. O mejor dicho: “Tengo pruebas irrefragables del bueno tino del pueblo en las grandes resoluciones. Por eso –agregó– siempre he seguido sus consejos, siempre he preferido sus consejos a los de los sabios”. Los consejos del pueblo. El tino del pueblo. El olfato del pueblo. El coraje del pueblo.

En otra ocasión, o creo que en la misma ocasión, escribió que las individualidades son débiles, se corrompen, muchas veces degeneran; no así el pueblo, dice. Quien tiene en alto grado conciencia de su fuerza. Hablaba del segundo factor de la posible ecuación que yo me atrevo a reflexionar entre todos. La integración. Pero ¿qué tipo de integración?

La integración comercial. Sería que San Martín y Bolívar, y todos ellos, hicieron unos cálculos a ver cuánto iban a gastar, cuánto había que invertir en la liberación de estos pueblos. ¿Sería esa la propuesta que ellos tenían?: zonas de libre comercio sin aranceles, el mercado. ¡Nooo! Yo no excluyo eso, sólo que es imposible, cuando se coloca por delante el interés económico; sólo que es imposible, cuando se coloca por delante las leyes del mercado, esa cosa que algunos quieren comparar casi que con Dios, es imposible cualquier proceso serio y verdadero de integración. Más bien nos desintegramos, esa es la tendencia. Y sobre todo con países con tanta desigualdad como nuestros países.

Se desatan los intereses económicos, los intereses de grandes corporaciones muchas veces, muchas veces los Estados entonces se subordinan a intereses que no son los del Estado, y los intereses del Estado deben ser los intereses de la Nación y de toda una colectividad, y no de una minoría, o de una élite, o de un sector tal o cual.

Yo propongo que invirtamos la fórmula de la integración, que pongamos por delante la caballería, la caballería digo, la voluntad política; y la voluntad y la ética, y conformemos con voluntad, como siento que está ocurriendo, que está comenzando a ocurrir, repito que yo estoy muy optimista aquí, porque en una ocasión me sentía clamando en un desierto, debo confesarle que hace cinco años, cuando me correspondió ser presidente Pro Témpore de la Comunidad, casi que renuncio, estuve a punto de convocar una rueda de prensa y decir: ¡Renuncio! A esta presidencia, que no es presidencia ni es nada. Sólo la prudencia me llevó a callar.

Pero se convocan reuniones, no se hacían, decisiones tomadas por los presidentes y no se cumplían; una vez y otra vez, llamadas telefónicas para consultar algo y no se respondían. Agresiones imperialistas contra uno de los países, Venezuela, y todo el mundo se quedaba callado. ¿Qué hermandad ese esta decía yo? ¿Qué unidad es esta? A los hermanos, cuando uno es agredido, los demás salen, aunque sea a decir algo: Déjalo tranquilo, que es mi hermano. Y luego comenzó a cambiar eso, luego comenzó a cambiar eso. Y ha cambiado, ha comenzado a cambiar esto de la integración necesaria. Yo me siento, decía, muy optimista, porque ya no estamos hablando sólo de la integración comercial, y creo que hoy, gracias a tu dirección, Alejandro, le dedicamos un altísimo porcentaje del tiempo, ya no hablar de aranceles, apenas los tocamos en la mañana en el desayuno, sino que hablamos la mayor parte del tiempo de Petroandina, por ejemplo, esa sí es la integración, en esa dirección sí creo yo debemos quemar todos los cartuchos que tengamos, la integración energética, la integración estructural, además de la social, con la intervención de nuestros pueblos, nuestros sectores sociales, de nuestros países: indígenas, estudiantes, hasta los niños, ahí están las nuevas generaciones, los niños hay que trabajar, así como los trabajan por la televisión y les meten aquí a “Superman”, “Batman y Robin” y los “Superhéroes”, ese es un riesgo muy grande, un niño delante de un televisor es un riesgo de lo más grave que puede haber. Porque a nombre de la libertad de expresión les envenenan la mente y el alma a los niños, los enseñan a ser egoístas, entre muchas otras cosas. Así nos tienen dominados desde hace mucho tiempo. Y así nos tienen divididos desde hace mucho tiempo.

Entonces, pasamos la mayor parte del día hablando de Petroandina, y ha quedado incorporado en el comunicado, en la resolución, bueno, como un objetivo. Sí, hemos convocado una reunión, yo voy a convocar a reuniones, desde hoy mismo, mañana tenemos la primera señor secretario, a la que he sido invitado por el secretario general, mañana en la sede de la Comunidad, será una mañana de trabajo, de conversar, de oír. Estamos invitando a todos los directores, jefes y coordinadores, presidentes de las instituciones del Sistema Andino de Integración (SAI), mañana queremos conversar en la mañana y llegar a algunas conclusiones de trabajo, algún método, algún cronograma de trabajo, porque el tiempo como sabemos pasa volando y no se regresa. Un año es nada, hay que andarle rápido al tiempo.

Petroandina. Sí. ¿Alguien quiere reflexionar sobre el tema acerca de la importancia de la integración energética? Veamos la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) por ejemplo. La OPEP estaba en el suelo hace seis, siete años, atrás, y nos propusimos un grupo de nosotros dentro de la OPEP a recuperarla y la recuperamos, y la OPEP revivió y hoy es un factor importante a nivel mundial.

Nosotros aquí en los países andinos y suramericanos tenemos un gran potencial energético, como ya lo decíamos en la mesa de trabajo. Esa es una propuesta en la que nosotros, repito, pondremos el alma para organizarla en el corto plazo. Yo pido a los señores Presidentes, Ministros de Energía y de Petróleo de nuestros países andinos, al Secretario General y a todo el funcionarios de la Comunidad Andina que trabajemos duro en esa dirección. Será una de las metas preciosas de mi gestión, y estoy seguro que dentro de un año, cuando me corresponda entregar la Presidencia Pro Témpore, Petroandina, con la ayuda de todos ustedes, será una realidad, y ya veremos progresivamente los resultados. Garantizar la energía de calidad, y al más bajo costo posible, a nuestros pueblos, a nuestros empresarios, a nuestros países, para el desarrollo integral. Esa es una línea estratégica.

La otra, de la que hoy no hablamos mucho, pero está allí, y ya hemos venido trabajándola y está acordada desde hace cierto tiempo, es la Televisora Suramericana (Telesur). Telesur. Nosotros nos enteramos de lo que ocurre en el Perú, bueno, cuando prendemos CNN; además nos enteramos de lo que quieren los que mandan allá en CNN que nos enteremos. Las noticias buenas de nuestros países muy poco salen al mundo. ¡Ah! Cuando hay una crisis, cuando la lamentable crisis de Bolivia, bueno, uno pegado en CNN para poder enterarse. Ahí sí: “Bolivia. Desde Bolivia un enviado especial...”. Y las cámaras y todo aquello. Igual de Venezuela: “Transmisión directa y en vivo...”. Pero los éxitos nuestros casi absolutamente salen al mundo.

Una televisora: Telesur. Debo decirles que ya está en señal de prueba, ya comenzaron a tirotearla, ya comenzaron a tirotearla desde algunos ámbitos del poder mediático internacional. Eso es bueno, decía yo. Porque es como aquello del Quijote y Sancho, cuando salieron los perros a ladrar: “Si ladran los perros, Sancho, es porque estamos cabalgando”. ¡Qué ladren los perros! Significa que ya le tienen cierto cuidado a la Telesur, y aún no ha salido al aire, está sólo en señal de prueba. Debo decirles que el próximo 24 de julio, en honor a Bolívar en su día de natalicio, va a salir ya por cuatro horas, en una primera etapa, cuatro horas diarias, la Telesur, con contactos en directo, en vivo, noticias, programas culturales, películas. El rostro de nuestra América va a salir, a nivel mundial, porque va a tener alcance hasta allá, hasta Canadá. Así que vamos a responderles, nos mandan a “Superman” les mandamos a qué sé yo, Túpac Amaru.

¿No es Tupac Amaru?

Bueno, fíjense cómo ya comenzó la guerra, la guerrita contra Telesur, que por ahí sacaron en un diario colombiano, y recorrió eso el mundo, de que Telesur está alentando el terrorismo. ¿Por qué? Porque hay una promoción de un programa, de un documental, que me parece que va a ser bueno, que se llama “Las Memorias del Fuego”, algo así, “Memorias del Fuego”. Correcto, “Memorias del Fuego”. ¿No es un título de Galeano ese? ¡Ajá! Un título de Galeano. A lo mejor Galeano tiene metida ahí la mano.

Entonces ¿qué pasa? Bueno, salen muchos rostros e imágenes, y sale por unos segundos, no más de tres o cuatro segundos, el rostro de “Tirofijo”, Manuel Marulanda. ¡Ah! Bueno, entonces: terrorismo. Y hay una cantante creo que brasileña que canta muy bien una canción ahí baila y dice: Tieta, tieta, no sé que más, ETA ve, el terrorismo ETA, una cosa absurda, ridícula pero ya empezaron; para generar dudas en ¿quién? En nosotros, en nosotros mismos y entonces como decía Simón Rodríguez cuando salió en defensa de Bolívar, escribió un buen libro y sabio defendiendo a Bolívar; cuando empezaron a acusarlo de tirano, dictador; que quería coronarse Rey; Simón Rodríguez escribió un buen libro y ahí dice bueno se trata de atacar a Bolívar, por atacar el modelo para desprestigiarlo y que nadie quiera imitarlo, sencilla la estrategia no, satanizar pues, para que todo el mundo se aleje.

Pues bien, esa es la integración que creo, necesitamos además de la económica aún cuando la integración de cero arancel no garantiza integración económica, es integración si acaso de algunos sectores que pueden intercambiar el comercio; pero no es integración económica, integración económica sería estudiar lo que tú decías Alan también, bueno y tú hablabas de nuestras ventajas comparativas para hacerlas competitivas; complementariedad económica, vamos a estudiar cada uno de nuestros sistemas económicos, vamos a estudiar a fondo y tenemos aquí expertos economistas, estudiosos, tenemos instituciones; bueno como el SELA (Sistema Económico Latinoamericano), la Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración) ¿cómo se llama la otra? Que tanto la satanizaron, la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), que ha resucitado de entre los muertos; porque la querían enterrar, el neoliberalismo. Ah, querían ofenderlo a uno, le decían este es un cepalista, como para condenarlo yo una vez le dije, si soy cepalista; de la teoría de la dependencia y de la independencia; y del desarrollo endógeno, aquella propuesta de Raúl Previs y de muchos otros. Yo creo en eso profundamente, ese sí es el camino o si no es el camino, por ahí van las piedras para hacer el camino. No el que nos proponen del Consenso de Washington, ese no es el camino o mejor dicho, sí es al infierno; ese es el camino al infierno al desastre más grande que pueda alguien imaginarse, el neoliberalismo.

Entonces integración económica, nosotros con Ecuador por ejemplo, que tanto nos alegramos de que los hermanos de Ecuador y de Bolivia; bueno hayan logrado construir una salida a sus respectivas crisis, como nosotros logramos también una salida pacífica, democrática; pero permítame Presidente y discúlpeme que yo hable del Ecuador; pero es una realidad del Ecuador, Ecuador fue parte de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) en una época, pero por falta de inversión, por falta de planificación; porque los mercados no planifican, no planifican; en una ocasión yo fui por una gira por allá por unos países del Asia, llegué a un país muy capitalista, muy neoliberal y el Primer Ministro me recibe y yo le presento a mi Ministro de Planificación, el doctor Giordani y le digo el Ministro de Planificación y me dice aquel caballero; planificación y para qué; se puso rojo mi Ministro, casi que le larga una mano. Menos mal que es un caballero muy decente y se quedo callado, pero rojo como un tomate; para que planificación, por falta de planificación y por falta de inversión Enrique, tú tienes que ayudarnos con la refinación, tenemos problemas muy graves de refinación; el Ecuador, perdón Presidente de nuevo; el Ecuador produce petróleo e importa gasolina. Ah, que maravilla, Venezuela produce petróleo y produce lo que llaman corriente de petroquímica, tiene potencial petroquímico; pero importamos casi el 100% de los productos petroquímicos. México también, verdad hermano; sistema colonialista; sistema colonialista todavía, la dependencia hermano, mira por ahí cargo tú libro Samuel, Samuel Pinheiro 500 años no, de dependencia, ahí lo cargo. Ah, de periferia, de periferia y ahí está el tema de la periferia, de la dependencia, de todo esto; 500 años, hace poco recordábamos allá en Venezuela en la Cumbre del Caribe donde nació Petrocaribe un libro de Don Juan Bosch, ese insigne dominicano, fue el libro de Fidel, de Cristóbal Colón a Fidel Castro; 500 años el Caribe frontera imperial. Cierto eso. Es cierto, nosotros creo que tenemos que recuperar la buena costumbre de decir las verdades, en público no sólo en privado; tomo la expresión del caudillo oriental gran José Gervasio Artigas “Con la verdad, ni ofendo, ni temo”, o aquella de José de San Martín “Seamos libres, lo demás no importa nada”, o la de Simón Bolívar “Echemos el miedo a la espalda y salvemos nuestras patrias”, con la verdad por delante; sin medias tintas, sin medias verdades; es tiempo de verdades cómo también decía el gran José Carlos Mariátegui “La política se llena de grandeza cuando se alimenta de verdades y cae en el barro de la indignidad cuando se llena de mentiras”, se convierte en nada, la política y nosotros los políticos.

Queremos grandeza, llenémonos de verdades aunque sean dolorosas las verdades, pero son necesarias para orientar nuestros caminos; así que esa integración de Telesur, de Petrosur o Petroandina en este caso; un banco del Sur, hoy no hablamos de eso, no quise introducir el tema por el tiempo sobre todo; un banco del Sur dónde están las reservas internacionales de nuestros países. Yo pido que hagamos un estudio, señor Secretario General de esto; que busquemos los técnicos y los expertos en esta materia y nos atrevamos. Venezuela tiene bueno, como 30 mil millones de dólares en reserva, cuánto tendrá Brasil, cuánto tendrá México, cuánto tendrá Argentina, cuánto tendrá el Perú, cuánto tendrá Bolivia; cada quien lo que pueda poner; un banco aquí en Suramérica, oye aquí que hay edificios tan bonitos en el Perú; pudiéramos agarrar uno el Banco del Sur. Este no, pues es el Palacio de Gobierno. El Palacio, el digno Palacio de Gobierno.

En Caracas, aquí, en Brasilia; en cualquier parte un Banco del Sur y lo primero que podemos hacer y no costaría nada sólo que lo decidieran en los directorio de cada Banco Central; es mover una parte, yo no digo todas, para no causar un terremoto financiero internacional; una parte de nuestras reservas a un banco; aquí es eso imposible, no es imposible; es posible, es absolutamente posible. Podemos hacerlo hoy, pudiéramos hacerlo hoy y para qué estamos aquí, para qué fuimos elegidos por nuestros pueblos y para qué tenemos cada quien nuestras constituciones. Va esto o no, en defensa de los intereses de nuestros pueblos, por supuesto que va, qué hacen con nuestras reservas en el mundo del norte; las negocian. Venezuela mandó hace 15 años hasta el oro, las barras de oro para Inglaterra, por allá están y se las pasan; a mí me han llegado banqueros del mundo; yo nunca he hecho negocios, porque yo no llegué a hacer negocios, eso le toca al Banco Central; pero llegan a ofrecer comisiones de mucho dinero sólo para que tú coloques reservas internacionales, para que muevas el oro de un banco a otro; eso lo sabemos aquí, casi todos y se ganan miles de millones de dólares con nuestras reservas internacionales; vamos a traerlas para acá, no para ganar dinero nosotros; para tener recursos para el desarrollo social, el desarrollo económico; eso lo podemos hacer hermano.

Miren, estas ideas no son nada originales, sólo que uno lee y lee y busca y busca; aquí hubo en el mundo una comisión del sur, presidida por ese gran africano que fue Julius Nierere, sólo que llegó el neoliberalismo y archivó aquello y congeló la comisión del sur; ahí se plantea la tesis de un Banco del Sur, pensando en el tercer mundo; aquí estamos pensando en Suramérica, pero esto es aplicable al África y al Asia y a los países del tercer mundo. En la OPEP lo hemos propuesto un Banco de la OPEP, es una idea es otra propuesta; esa integración o esos elementos nos pudieran permitir conformar un nuevo, un verdadero esquema de integración donde repito, lo comercial no está condenado. No, debe ser incluido pero no debe ser ni lo único, ni lo primordial, Banco del Sur, la televisora del sur, la Petrosur, instancias de integración verdadera; por fortalecer el sistema andino de integración, el parlamento andino; darle mayor legitimidad y el tercer elemento y