Intervención del Embajador Antonio Cardoso Mota, Jefe de la Delegación de la Comisión Europea en el Perú, durante el acto inaugural del Simposio de Indicaciones Geográficas
Lima, 11 de enero de 2006

Embajador Allan Wagner Tizón, Secretario General de la Comunidad Andina; señor Octavio Espinosa, Director de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual; Señores Directores de la Oficinas de Propiedad Intelectual de los países de la Comunidad Andina; Distinguidos expertos y personalidades internacionales y nacionales presentes; señores productores y representantes de entidades públicas y privadas; colegas y amigos comunitarios; Señoras y Señores:

Saludo

Es un gran honor poder dirigirles unas palabras en el acto inaugural de un evento que - seguramente - marcará un hito importante en el uso y protección de las indicaciones geográficas en esta parte del mundo. En julio de 2004, tuvimos una reunión similar en el Asia, en Beijing.

Permítanme hacer una breve referencia a la importancia del tema que nos convoca, porque estimo que es fundamental conocer en verdadero significado y trascendencia que tiene en la economía. Hablaré de la Unión Europea, pero sin duda este instrumento, es aún más valido para los países andinos.

Las Indicaciones Geográficas en la Unión Europea

Como ustedes conocen, la Unión Europea posee una amplia tradición en la protección de las indicaciones geográficas. Al respecto, se han emitido una serie de normas comunitarias, que han permitido establecer un sistema de indicaciones geográficas, con diferentes categorías para vinos, bebidas espirituosas y otros productos agroalimentarios.

Específicamente, la Comisión Europea - la institución comunitaria que me honro en representar en el Perú - ha destacado la importancia de las indicaciones geográficas de los productos por el valor añadido que confieren a los mismos. Es decir, reconocemos que las indicaciones geográficas son un factor fundamental de la economía de la Unión Europea. Por ejemplo, hasta 300 mil italianos trabajan en indicaciones geográficas y 150 mil explotaciones agrícolas francesas concentran sus actividades en este asunto.

En la Unión Europea se han registrado alrededor de dos mil (2.000) indicaciones geográficas, 1400 de ellas para vinos y bebidas alcohólicas y 600 para otros productos.

La experiencia europea, como el caso de España por ejemplo, nos ha demostrado que los productos con indicaciones geográficas representan una parte importante de las exportaciones y constituyen especialmente un medio de desarrollo de la industria alimentaria en economías agrícolas relativamente poco desarrolladas. Así pues, las indicaciones geográficas constituyen el principal pilar de la Política de Calidad de la Unión Europea en el sector de los productos agrícolas, con exportaciones que van entre 10 y 20 mil millones de Euros anuales.

Por otra parte, las indicaciones geográficas están estrechamente vinculadas a la conservación del patrimonio cultural, los métodos tradicionales de producción y los recursos naturales de la Unión Europea. Esto quiere decir que cuánto más ancestros y tradiciones existen, más necesario será entonces la protección que brindan las indicaciones geográficas.

Pero también las indicaciones geográficas son un signo de valor. Satisface el deseo de los consumidores de un producto distinto, típico y de calidad específica. Los productos de indicación geográfica reconocida tienen un precio de venta mayor y eso es de interés para los productores.

Las indicaciones geográficas ayudan también al consumidor en la elección para comprar un producto. Está probado que el 40% de los consumidores está dispuesto a pagar un 10% más por un producto cuyo origen esté garantizado.

Los problemas que enfrentan los exportadores de productos con indicación geográfica son especialmente delicados. Efectivamente, el valor añadido que las indicaciones geográficas incorporan tiende a ser copiado: como siempre todo lo que se vende se copia.

La utilización y protección de las indicaciones geográficas en el comercio internacional exige cuantiosas inversiones: registros en todos y cada uno de los países de la OMC, un régimen privilegiado para vinos y bebidas espirituosas y clausulas que “perdonan” las imitaciones pasadas.

Esta situación requiere una política comercial internacional encaminada al establecimiento de reglas internacionales más justas para las indicaciones geográficas.

Política de la Unión Europea sobre las indicaciones geográficas

La política internacional de la Unión Europea sobre las indicaciones geográficas, expresadas en el marco de la Agenda de Doha para el desarrollo se basan en : i) la creación de un registro multilateral de indicaciones geográficas, que propone un sistema simple y económico de registro mundial; ii) extensión de una protección adicional de las indicaciones geográficas para que los productos no sean copiados con denominaciones “tipo” o “made in”, y iii) la garantía de acceso a los mercados de las IGs Europeas aunque hayan sido imitadas en el pasado.

La Unión Europea ha iniciado negociaciones con la OMC con el objeto de proseguir la liberalización del comercio mundial de productos agrícolas. Como ustedes saben, esto significará disminuir las subvenciones a la exportación a los que se acogen los agricultores europeos. Esta política forma parte de la propuesta de la Comisión Europea de la reforma de la Política Agrícola Común. Hemos elegido enfrentarnos a la competencia internacional mediante la calidad y no la cantidad.

Como se puede comprender, todos estos esfuerzos resultarían inútiles si las indicaciones geográficas, principal vehículo de productos de calidad, no se protege adecuadamente en los mercados internacionales.

Despedida

He tratado de poner en evidencia la importancia de las indicaciones geográficas en la Unión Europea. Pero el objetivo de este Simposio es conocer las experiencias exitosas de productos protegidos con indicaciones geográficas que se comercializan en el mercado internacional.

Les deseo entonces un fructífero intercambio de opiniones sobre los beneficios y dificultades que significa contar con una indicación geográfica protegida.

¡Que el buen Pisco, el Singani y el Cacao de Chuao; así como el Cocuy Pecayero, el Ron de Venezuela y el Maíz Gigante del Cusco, junto con el Café de Colombia y la Quinua Real de Bolivia y muchos otros productos andinos más, encuentren en las indicaciones geográficas no solo la protección adecuada, sino una herramienta de desarrollo que los distinga de otros de su género!

Muchas gracias a la Secretaría General de la Comunidad Andina, a los organismos de competencia de los países andinos, a los expertos y participantes y a todos cuantos contribuyen al éxito de este Simposio.