Desde que
en Guadalajara, hace algo más de tres
años, los Jefes de Estado de las dos
regiones se fijaron como objetivo
político el concluir un Acuerdo de
Asociación, el camino no ha sido fácil.
En primer
lugar, han tenido Ustedes que superar la
situación creada por la salida de la
Comunidad andina de un miembro
importante, Venezuela. A continuación y
en este contexto difícil, tuvieron que
hacer importantes progresos en su
proceso de integración. Por último,
todavía muy recientemente, han tenido
que esforzarse por allanar los últimos
obstáculos que dificultaban el
lanzamiento de las negociaciones. A
pesar de todo ello, su empeño y
determinación han sido más grandes que
las dificultades.
Permítanme
Señores Presidentes, que les felicite y
exprese hoy todo el respeto que me
merecen estos logros que, creo, han sido
posibles, esencialmente, por dos
razones:
La
primera, es que los vínculos que les
unen y su voluntad de preservarlos son
muy sólidos. La historia y las
ambiciones que sus pueblos comparten
hacen que la capacidad de compromiso
para encontrar soluciones y salvar
escollos sea grande. Y precisamente eso,
la capacidad de compromiso, la capacidad
de encontrar consensos, es sobre todas
las cosas, lo que permite a un proceso
de integración avanzar.
En segundo
lugar, tengo la convicción de que este
acuerdo va a ser un elemento importante
que va a enriquecer nuestras relaciones
para que nuestro diálogo político sea
aun más eficaz, que la cooperación sea
más que nunca la expresión de la
solidaridad que nos une, y que nuestras
relaciones económicas se beneficien de
un marco normativo que contribuya a que
el comercio y la inversión redunden en
un mayor bienestar de nuestras
sociedades.
Por ello,
la negociación que emprendemos, global y
sin exclusiones, debe acometerse con
ánimo constructivo teniendo siempre en
mente que su finalidad última es un
acuerdo equilibrado que beneficie a
ambas regiones, teniendo en cuenta,
cuando sea pertinente y de manera
apropiada, tanto los diferentes niveles
de desarrollo entre las dos regiones
como las asimetrías que puedan existir
en el interior de la Comunidad Andina.
Señores
Presidentes, estas negociaciones suponen
un reto importante para las dos
regiones. Por muchas que hayan sido en
el pasado las dificultades que se hayan
tenido que superar, otras, quizás
mayores, nos esperan. La negociación de
región a región será compleja y pondrá a
prueba nuestra voluntad para llevarla a
buen puerto.
Sin
embargo creo que el desafío vale la
pena. No se trata únicamente de afianzar
y optimizar nuestra relación gracias a
un acuerdo que dé satisfacción de manera
equilibrada a los legítimos intereses de
ambas regiones. Se trata también de
dotarnos de un instrumento que nos
permita contribuir de la manera más
eficaz posible al desarrollo de un
sistema multilateral acorde con nuestros
valores y capaz de hacer frente a
desafíos globales que, como el cambio
climático o la pobreza y las
desigualdades extremas, exigen
respuestas rápidas, contundentes y
solidarias. Se trata de unirnos para
aumentar nuestra influencia y defender
mejor nuestros valores en la escena
internacional.
Pero si
hoy están reunidos en Tarifa, es también
para celebrar un acontecimiento de una
gran importancia para la Comunidad
Andina y que es motivo para todos de una
gran satisfacción. Me refiero al regreso
de Chile a la Comunidad Andina como
miembro asociado. Quiero transmitirles
mis felicitaciones por esta decisión que
sin duda aportará mucho a la Comunidad
Andina y que le permitirá, entre otras
cosas, beneficiarse de la experiencia de
Chile en sus negociaciones y en general
en sus relaciones con la Unión Europea.
Por
último, Señores Presidentes, permítanme
que me dirija en particular al
Presidente Evo Morales para felicitarle
por la gran labor que ha realizado
durante su Presidencia de la Comunidad
Andina. Su incuestionable compromiso con
la integración andina y su capacidad
para generar consensos aun en momentos
difíciles nos han permitido el estar hoy
anunciando el lanzamiento de las
negociaciones. Quiero también, por
supuesto dirigirme al Presidente Uribe
para desearle muchos éxitos durante la
presidencia de Colombia que hoy se
inicia.
No me
queda sino despedirme de Ustedes
asegurándoles que su empeño y esfuerzos
para fortalecer los vínculos con la
Unión Europea serán correspondidos por
nuestra parte con igual determinación