Conferencia de las Partes del año 2000 encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares
Discurso en nombre de los países de la Comunidad Andina del Embajador José Antonio Bellina, Director de Asuntos Políticos Multilaterales y de Seguridad del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú

Nueva York, 25 de abril del 2000

Señor Presidente,

Permítame, antes de todo, hacerle llegar a nombre de los países de la Comunidad Andina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, nuestra más sincera felicitación por su merecida elección para presidir esta Sexta Conferencia de Revisión del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares; la primera desde que el mismo fuera extendido indefinidamente por sus Estados Parte en 1995.

Esta reunión representa una oportunidad única de avanzar en el camino del desarme y la no proliferación de las armas nucleares, con el fin de afianzar la paz y seguridad internacionales. Sin embargo, es con cierta aprehensión que empezamos los debates de esta Conferencia debido a los recientes acontecimientos en algunas partes del mundo.

En 1947, "The Bulletin of Atomic Scientists" empezó a poner en su carátula un Reloj del Día del Juicio Final. Por más de 50 años ha sido un índice del peligro nuclear inminente que reflejaba la cambiante coyuntura internacional. Las agujas del reloj han cambiado 15 veces y marcan hoy en día nueve minutos antes de la medianoche, a raíz de los recientes ensayos nucleares en el sur de Asia.

Es nuestro deseo que esta Conferencia de Revisión se constituya en el primer paso en dirección hacia un nuevo cambio en la posición de las agujas del reloj, que nos alejen cada vez más del peligro que representa la continua existencia de armas nucleares para la seguridad y la paz internacionales.

Por ello, saludamos los recientes desarrollos ocurridos en la Federación de Rusia respecto a la próxima ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT) asi como la entrada en vigor de los Tratados START II. La pronta y completa ejecución de los mismos por todas las partes involucradas constituyen pasos importantes hacia el objetivo final de la eliminación total de las armas nucleares.

Señor Presidente,

Los países andinos consideramos que existen dos maneras de interpretar el problema de la proliferación nuclear. Una es considerar que ésta es un fenómeno de propagación horizontal de las armas nucleares que se observa, principalmente, en el mundo en desarrollo y puede encontrar su solución en una serie de medidas de preferencia técnicas; por ejemplo, restricciones a la transferencia de equipos y tecnología. La segunda define la proliferación como un problema de multiplicación vertical como horizontal, esto es, no sólo un mayor número de Estados que acceden a las armas nucleares sino un incremento de los arsenales de los Estados nucleares. Bajo este último ángulo, la solución antes que técnica, es eminentemente política.

La Conferencia de Revisión debe establecer claramente que no existe razón alguna para considerar que el mantenimiento indefinido de las armas nucleares pueda ser justificado. Lo que se extendió indefinidamente en 1995 fue el Tratado y no el derecho a conservar para siempre los arsenales nucleares. No debemos olvidar que el mismo TNP incluye la obligación contractual de todas sus Partes de avanzar hacia el desarme general y completo.

Asimismo, es esencial para que el régimen de no proliferación sea realmente efectivo, que éste sea universal, incorporando al Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares a todos los Estados que aún no lo hayan firmado y de manera urgente a aquellos que han demostrado tener capacidad nuclear, puesto que el Tratado es el fundamento de la no proliferación, y cuenta con 187 Estados Parte.

En este sentido, saludamos especialmente la incorporación de Chile y Brasil al Tratado, países de nuestra región que junto a otros que se han sumado desde la última Conferencia de las partes de 1995, sin duda fortalecerá aún más la vigencia del TNP.

Por otro lado, el Tratado consiste en una serie de obligaciones interconectadas y legalmente vinculantes relativas tanto a la no proliferación como al desarme nuclear, acompañadas de un sistema internacional de salvaguardias y una garantía relativa al derecho de recibir los beneficios del uso pacífico de la energía nuclear. En ese sentido, la transferencia de tecnología nuclear a Estados no poseedores de armas nucleares para fines pacíficos debe ser promovida por todos.

No olvidemos que la cooperación internacional en el ámbito del uso pacífico de la energía nuclear sigue siendo cuestionado por grupos opuestos. Por un lado los Estados proveedores, reunidos en el Grupo de Proveedores Mundiales, el Comité Zangger y el Arreglo de Wassenaar, temen la exportación de tecnologías de "doble uso" en dirección a países en desarrollo, por el posible desvío que pueda ocurrir hacia aplicaciones militares. Otro grupo, compuesto principalmente por países en desarrollo, ven con desconfianza los argumentos presentados por los Estados poseedores de tecnología nuclear. Debemos encontrar mecanismos innovadores y originales que permitan la participación de ambos grupos en la toma de decisiones. En este ámbito recordamos el importante rol que debe jugar el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La Conferencia de Revisión debe, así, asegurar que las funciones de la OIEA se fortalezcan para que pueda cumplir adecuadamente con las responsabilidades que el TNP le asigna en las áreas de cooperación técnica, salvaguardias y seguridad nuclear. En este contexto es importante una mayor adhesión de los Estados Parte del TNP a la Convención sobre la protección física de los materiales nucleares, de la cual varios Estados de la región son parte, la misma que debería ser fortalecida y mejorada. Igualmente importante es la firma de Protocolos Adicionales al Acuerdo entre nuestros países y el Organismo Internacional de Energía Atómica para la aplicación de salvaguardias en relación al Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares.

Debemos también reconocer la importancia de la existencia de las "zonas libres de armas nucleares", como lo demuestra la firma del Tratado de Tlatelolco en 1967 que proscribió de forma definitiva este tipo de armas en América Latina. No podemos olvidar que nuestra región fue la primera zona poblada del planeta declarada libre de armas nucleares, contando en la actualidad con 32 Estados Parte. Nuestra región alienta la creación de nuevas zonas libres de armas nucleares y cree firmemente en su importancia como medio de consolidación de la paz y la seguridad internacionales. Hacemos en este sentido un llamado a que se declare todo el Hemisferio Sur como zona libre de armas nucleares, a través de la vinculación de las zonas ya existentes creadas por los Tratados de la Antártida, Tlatelolco, Rarotonga, Pelindaba y Bangkok.

Asimismo, deseamos resaltar la aprobación por la Comisión de Desarme en su período sustantivo de sesiones de 1999, de las directrices para la creación de zonas libres de armas nucleares conforme a arreglos libremente concertados entre los Estados de la región de que se trate.

Finalmente, uno de los objetivos del TNP es el sistema de protección a los Estados no nucleares, en el sentido que no se permita el uso o la amenaza del uso de armas nucleares en su contra por parte de las potencias nucleares. Creemos que una reafirmación del compromiso de los Estados nucleares con las garantías positivas, así como con las negativas, permitiría una más fácil adhesión al Tratado de los Estados que aún no son parte, puesto que les aseguraría mayores beneficios.

Por último, cabe resaltar que tiene especial importancia la pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), el cual constituye uno de los instrumentos básicos del sistema de desarme nuclear. Es el primer instrumento internacional sobre la materia negociado con la participación de la casi totalidad de países con capacidad nuclear, siendo un instrumento complementario del TNP. Sin embargo, no se encuentra en vigor puesto que algunos de los 44 Estados cuya ratificación es necesaria no han cumplido aún con esta formalidad.

Señor Presidente,

El TNP no puede ser visto como el establecimiento de un ordenamiento internacional basado en la existencia perpetua de un pequeño grupo de Estados con derecho a poseer armas nucleares y una gran mayoría sin ese derecho. Debemos darle importancia a la transferencia de tecnología en dirección de los Estados no nucleares y a las negociaciones que permitan llegar a arreglos que contengan garantías para éstos contra el empleo o la amenaza del empleo de armas nucleares, así como crear un consenso en torno a la necesidad de que los Estados nucleares adopten lo antes posible medidas concretas destinadas a desactivar paulatinamente sus arsenales. Recordemos aquí el compromiso de nuestra región con la proscripción de todas las armas de destrucción masiva al haber ratificado los tratados multilaterales sobre armas nucleares, químicas y biológicas.

Nos cabe destacar que recientemente, los Estados miembros de OPANAL, en el último período de sesiones de la Conferencia General, celebrado en Lima, Perú, mediante el "Llamado de Lima", instaron a la Comunidad Internacional a crear una conciencia pública internacional con el fin de avanzar en todos los ámbitos hacia la prohibición total del empleo y la fabricación de las armas nucleares y de las otras armas de destrucción en masa.

Señor Presidente,

Los países miembros de la Comunidad Andina estamos profundamente comprometidos con el TNP y esperamos que el mismo salga fortalecido de este proceso de examen. En ese sentido, es nuestro convencimiento que los resultados de esta Conferencia deben incluir medidas para fortalecer e impulsar la cooperación para usos pacíficos de la energía nuclear, así como un plan de acción que recoja las medidas prácticas y concretas que deberan cumplir todos los miembros del Tratado en los próximos cinco años, en especial en relación con el artículo VI.

Deseo hacer una mención expresa que esta es una de las primeras oportunidades en que los países de la Comunidad Andina nos dirigimos en forma conjunta en una reunión de esta envergadura, especialmente cuando un destacado representante de un país perteneciente a nuestro grupo, el Embajador Camilo Reyes de Colombia, presidirá el primero de los Comités principales de esta Conferencia. El Perú ha tenido el honor de traer la voz de los Estados de la Comunidad Andina a este importante foro en el que reafirmamos una vez más el firme compromiso no sólo de la subregión andina, sino de toda América Latina, el Caribe y los países miembros del Tratado de Tlatelolco, de seguir impulsando con toda nuestra fuerza el desarme nuclear general y completo y hacer de este mundo un lugar seguro para el desarrollo y bienestar de sus pueblos y naciones.

Muchas gracias.