Palabras del
Presidente de la República de Bolivia,
Hugo Banzer Suárez, en el Acto de
Clausura de la XIII Cumbre
Presidencial Andina
(Versión
no oficial, transcripción del
discurso)
Valencia, 24 de junio de 2001
No es un informe
por supuesto el que me corresponde
hacer desde este escenario, lo ha
hecho con la propiedad que corresponde
el Presidente Chávez al entregarme
esta responsabilidad y al asumir esta
responsabilidad, quiero recordarles
que hoy hace 180 años alumbró la luz
de la libertad en nuestras tierras.
Luego de épicas hazañas para
irradiarla por los llanos, las costas
y los andes, por toda la geografía de
América; desde el Cerro de Buena
Vista, el Libertador Bolívar observó
un horizonte sin límites para
emprender su obra de emancipación. Su
mirada visionaria borró todas las
fronteras, su imaginación brillante
barrió con los obstáculos y pensó en
un continente unido, en una Patria de
Naciones, en un mismo hogar para
cobijar a pueblos hermanos.
En ese episodio fundamental de la
historia americana, surgido de un
sueño nace el ideal de la integración
hemisférica. Es bajo ese ideal que
estamos reunidos en esta hermosa
ciudad de Valencia, escenario de
gestas increíbles para extraer de
estos acontecimientos memorables
inspiración y derroteros.
Gracias Presidente Chávez por traernos
a este suelo de gentes amables y
valerosas, sencillas y dignas;
representantes destacados del pueblo
venezolano al que los bolivianos nos
sentimos tan entrañablemente unidos.
Gracias por su hospitalidad y sus
consideraciones. Le digo estas
palabras también en nombre de los
Jefes de Estado que estamos reunidos
acá. Estimados colegas que desde
Estados de la Comunidad Andina de
Naciones, hace algún tiempo en
Trujillo tuvimos el acierto de cambiar
lo que en un principio llamamos
'pacto' por 'comunidad', así le dimos
el verdadero contenido a nuestro
proyecto integrador, un pacto es sólo
un conjunto de compromisos fríos y
casi técnicos, una comunidad es la
expresión de múltiples afinidades, de
raíces profundas y de metas solidarias
que constituyen la esencia de los
acuerdos que se establecen luego
alrededor del tronco común; decía
Uslar Pietri tenemos una misma
cultura, una misma historia, creemos
en el mismo sistema de valores, hemos
proclamado desde el primer momento de
nuestra independencia los mismos
principios políticos; hemos intentado
organizar una sociedad de democracia,
de libertad, de paz, de cooperación
basada en ese cimiento común que va
desde la lengua a la historia y a los
grandes mitos tutelares, por donde se
la mire ésta es una comunidad real. Y
eso explica el por qué estamos en el
Estado de Carabobo recordando una
gesta de la que somos parte y explica
también tres décadas en las que no ha
sufrido merma nuestro propósito de
integrarnos, a lo largo de 32 años de
existencia muchas fueron las ocasiones
en las que se especuló abiertamente
sobre el fin de este proyecto de
integración regional y es evidente que
por lo menos en algunas de esas
ocasiones las diferencias que se
presentaron entre nuestros países,
sobre temas políticos o económicos,
fueron considerables, pero aquí
estamos. Lo que demuestra que fuimos
capaces de resolver esas
controversias, esa persistencia, esa
tenacidad no sólo prueban la
constancia de una idea y de su
importancia práctica sino que traen a
la superficie la antigua rey de la
Integración Americana, la de los
sueños del Libertador, para decirlo en
otras palabras, nos vincula a la
necesidad de enfrentar el futuro en
este mundo azaroso de la
globalización, pero más allá de esa
cultura a una sola historia, a una
manera propia y peculiar de entender y
enfrentar la vida, es decir, a una
comunidad de ideales e intereses, a
una misma familia que no puede
realizarse al margen de su hogar
común, esa es precisamente la esencia
a nuestro entender de la Comunidad
Andina, por ello formamos parte de un
proyecto de reconstrucción histórica,
rearmado por decirlo de alguna manera,
de la misma estructura social,
política y económica.
Este esfuerzo de concentración en un
todo, adquiere ahora la categoría de
obra inaplazable en el escenario del
nuevo siglo escurridizo e incierto y
ese esfuerzo de reintegración atiende
al mandato de Bolívar y lo transmite
renovado y vital a las generaciones
que vienen a nuestro encuentro para
reemplazarnos y tal vez para juzgar
nuestros actos, porque de estos
dependen en buena medida el mundo que
les dejaremos.
Nadie pensó nunca que este desafío
fuera fácil, aunque la relación de
algunos documentos y actas
presidenciales refleje en ciertos
momentos optimismo excesivo, lo
refleja porque estamos convencidos de
nuestra identidad y por ahí algún día
se le va a ocurrir a alguien en el
futuro de que en esta parte del mundo
todos nos llamemos "Simón" y lo
podemos aceptar y nos diferenciemos
todos por el apellidos y nos
llamaremos Simón en homenaje a Don
Simón Bolívar, a lo mejor a eso vamos
a llegar porque realmente hay en esta
parte del mundo una cultura formada,
una identidad, una manera de pensar
hasta en muchos detalles comunes.
Pero tal vez nos exigimos mucho con
plazos que no se pudieran cumplir o
con proyectos que no se pudieran
ejecutar, pero el hecho de que la
voluntad persista tanto o más fuerte
que el primer día, demuestra que esos
errores de apreciación no dañaron la
trascendencia de la empresa, con
seguridad encontraremos muchas otras
barreras en el camino y probablemente
volveremos a equivocarnos en ciertos
puntos pero a nadie se le podría
ocurrir que se pueda desandar lo
andado, hace tiempo que pasamos el
punto de no retorno, de aquí en más el
camino es sólo para adelante, no hay
opción de retirada para nosotros. La
prioridad es ahora avanzar hacia la
integración latinoamericana y
hemisférica y si queremos llegar a esa
meta tendremos que hacerlo juntos o no
llegaremos. Aquí conviene poner una
nota al pie de página "la integración
económica es el eje articulador de la
Comunidad Andina" pero ni explica ni
abarca la totalidad de la tarea que
nos hemos propuesto la Zona de Libre
Comercio, La Unión Aduanera, el Flujo
de Inversiones y Servicios, la
Coordinación Macroeconómica, la Futura
Moneda Andina o Americana, son partes
sustantiva del proceso pero no son
todo el proceso.
La lectura del Acta de Carabobo
muestra, con claridad, que tenemos
otras tareas de importancia por lo
menos semejantes, y esos compromisos
no son un ejercicio retórico más
porque en la práctica hemos venido
haciendo eso, defendiendo la
democracia y ampliándola, combatiendo
el narcotráfico con todas nuestras
fuerzas; coordinando constantemente
posiciones en los escenarios
diplomáticos y políticos del mundo,
llevando nuestro aporte a la
construcción del Mercado Regional
Hemisférico. Y podemos mencionar con
orgullo, éxitos notables como el de la
Corporación Andina de Fomento,
convertida en protagonista del sistema
financiero continental, o recordar
cómo se lo ha hecho la notable
expansión del Congreso Andino, pese a
las dificultades y a ciertas
aprehensiones pesimistas.
Allí queda un mensaje: hay que ser
constantes en los fines y flexibles en
los medios. El mundo de hoy cambia tan
rápido y de manera tan inesperada, que
no es posible limitar la acción a un
plan rígido previamente determinado en
todos sus detalles, por muy atractivo
que parezca. Tenemos que pensar en
opciones y elaborar respuestas rápidas
y realistas, y en este punto la ayuda
de la Secretaría General será muy
valiosa, si ella misma es capaz de
sintonizar sus iniciativas con la
situación de los Países Miembros.
Nos proponemos poner el énfasis de
nuestra labor principalmente sobre
tres áreas: Es preciso que la
integración esté al servicio de los
ciudadanos andinos, como instrumento
indispensable para combatir las
desigualdades, e impedir que las
brechas que hoy dividen al mundo de
este tiempo, continúen separando a
miembros de una misma sociedad
dividido entre quienes se han
incorporado a la era de las
oportunidades tecnológicas, y los que
no están conectados con el núcleo
dinámico del comercio, de las finanzas
y el conocimiento.
En otros términos, se trata de generar
condiciones competitivas que se
traduzcan en ritmos más que elevado de
crecimiento sostenido; es decir lucha,
repito, lucha contra la pobreza, así
se llama; desde otro ángulo
impulsaremos una vinculación más
activa de nuestra comunidad
subregional con otros bloques de
integración, particularmente con la
Unión Europea. Creemos como objetivo
esencial que la subregión andina no
podrá proyectarse si se la mantiene
confinada a su propio ángulo, lo mismo
que el Mercosur y lo decimos allá en
Mercosur y lo decimos aquí también,
porque nos consideramos el eje
articulador entre los dos sistemas y
en esta ocasión de estar a la cabeza
de una tarea de tanta responsabilidad,
vamos a trabajar activamente para
avanzar en la convergencia de los dos
procesos, con miras a construir un
solo espacio ampliado en Sudamérica y
con este fin a partir del encuentro a
celebrarse en Bolivia el próximo mes
de julio, se pondrá en funcionamiento
el mecanismo de diálogo y concertación
política que acordamos en Brasilia en
la Reunión de Presidentes Americanos,
Suramericanos.
Es también de primera importancia, a
nuestro juicio, dar pronta ejecución
al Plan de Cooperación Andina en la
lucha contra el narcotráfico teniendo
en cuenta los nocivos efectos de esta
actividad ilícita y la necesidad de
encararla mediante esfuerzos conjuntos
y acciones coordinadas. La Comunidad
Andina resistió a pie firme los
grandes retos, las crisis
institucionales y financieras,
acompañó a los estados miembros en los
desafíos que enfrentaron, resultantes
de caídas de los precios de sus
materias primas, la hiperinflación,
reformas estructurales y hasta
confrontaciones por conflictos
territoriales. Afortunadamente
resultaron siempre casuales y
pasajeras y frente a la dimensión de
una historia que abarca ya varias
décadas, por eso recibo con mucho
entusiasmo, seguridad y esperanza, la
responsabilidad que hoy se nos
transfiere de estar al servicio de la
coordinación y de los propósitos de
esta Comunidad Andina de Naciones por
el tiempo del mandato que corresponde.
Agradecemos el valioso aporte de
Venezuela sobre el que será menos
ardua la labor que nos corresponde
desarrollar a partir de este momento,
les garantizo que trabajaremos con el
mejor empeño para no defraudarlos,
palabra de honor. Muchas gracias.