Intervención del señor Presidente de Bolivia, Hugo Banzer Suarez, en la XII Reunión Ordinaria del Consejo Presidencial Andino

Lima, 10 de junio de 2000

Señoras y señores:

En nuestro anterior encuentro, celebrado en Cartagena de Indias, asumimos compromisos fundamentales para profundizar el proceso de integración en que estamos empeñados.

Estabamos conscientes de que la tarea no sería fácil, como no lo fue en las tres décadas pasadas. Pero, a las dificultades normales en esta clase de proyectos, se sumaron factores de una coyuntura adversa, que enfrentan cada uno de nuestros países y que han despertado dudas respecto al futuro de la Comunidad Andina.

Debemos reconocer que desde que nos reunimos en Cartagena, en mayo del pasado año, no han sido notables nuestros avances en la integración. El escenario económico desfavorable en el que tuvimos que actuar, con las consecuencias sociales que ello implica, ha impuesto límites a una mayor dinámica integradora. Sin embargo, nuestra presencia aquí, demuestra la ratificación renovada de nuestro propósito de seguir avanzando en procura de las metas que nos trazamos hace algo más de treinta años. Reafirma nuestro compromiso de seguir buscando conjuntamente las respuestas que reclaman nuestros pueblos.

Pero no se trata de persistir en un camino sólo en función de ideales, que, sin duda, están vigentes en nuestro ánimo. Se trata de reconocer realidades, que se muestran cada vez con mayor fuerza. Ya no hay perspectiva en estos tiempos para los esfuerzos aislados. Las soluciones están en los grandes espacios globales, en las corrientes integradoras del comercio, la infraestructura y la complementariedad económica. El desarrollo no se detiene en las fronteras nacionales. Exige de una geografía cada vez más extensa, de áreas que no se discriminen unas a otras.

En este último año nuestros países sufrieron con intensidad, en el plano económico, las consecuencias negativas de un fenómeno que caracteriza los tiempos actuales: la globalización. Tuvimos que asumir el costo de equivocaciones y descuidos en el manejo de políticas económicas de otros países. Las crisis, aumentaron la pobreza y el desempleo y constatamos que los mecanismos para enfrentarlas tenían también que ser globales.

Esta situación, que provocó desajustes de distinta magnitud en nuestras economías, si bien determinó la disminución de nuestro intercambio comercial, no malogró los avances que hemos logrado en la integración andina y tampoco el funcionamiento de nuestra zona de libre comercio. Salvo por algunas alteraciones específicas, que esperamos sean transitorias, el mercado ampliado andino para la circulación de bienes, es una realidad tangible que debemos preservar.

La crisis económica deriva, como consecuencia lógica, en problemas de índole social y a veces política, esa es la explicación de gran parte de los problemas que en diferente magnitud y naturaleza estamos atravesando en el marco de nuestro proceso comunitario.

Para nosotros la integración es una herramienta del desarrollo, un medio indispensable para mejorar las condiciones de vida de nuestros pueblos. Queremos construir una economía fortalecida que esté al servicio del hombre, del ciudadano de la Comunidad Andina. Por ello, hemos venido insistiendo desde nuestra cita en Guayaquil, hace dos años, en la necesidad de una agenda social concreta y eficiente.

La estabilidad política no puede construirse sobre las postergaciones crónicas o las demandas insatisfechas.

Señores presidentes:

Bolivia en esta ocasión expresa, una vez más, de manera enfática, su total respaldo a la integración andina. Una integración que quizá deba proyectarse, con más énfasis, hacia el contexto sudamericano.

La constitución del Mercado Común Andino, es un proyecto político. Dependerá de la decisión que pongamos en ese objetivo. Dependerá de nuestra capacidad para cumplir los plazos previstos. Dependerá del realismo con que busquemos esta meta. Dependerá de la flexibilidad que mostremos ante las coyunturas cambiantes que, sin duda, se presentarán, al ritmo avasallador del avance tecnológico. Que hacen cada vez menos previsibles los escenarios futuros. Es un objetivo que podremos alcanzar si actuamos de inmediato y de manera progresiva. Debemos hacerlo adoptando compromisos graduales, de manera consistente pero sin forzar obligaciones, en el corto plazo, que objetivamente no podrán ser asumidas. Y, sobre todo, mostrando una capacidad de asumir ciertos sacrificios individuales en función del interés comunitario.

El mercado común, por las implicaciones que conlleva, requiere de una conducción política, de una visión de conjunto, que inobjetablemente deberá ser asumida por el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores. Requiere también de una práctica constante de diálogo y concertación. Nuestra experiencia en política interna nos han mostrado que los obstáculos más complejos pueden superarse con ese instrumento. No hace mucho, como respuesta a conflictos que se sucedieron en Bolivia, resolvimos convocar a un proceso de deliberación de todos los sectores de la sociedad boliviana, en el segundo diálogo nacional, que permita alcanzar un acuerdo de amplia base para reforzar la estabilidad política y encarar las soluciones más urgentes en el plano social. Requerimos de una mayor participación ciudadana para distribuir mejor los beneficios, pero también las responsabilidades frente a los retos del desarrollo.

Esta positiva experiencia de diálogo y concertación deberíamos también incorporarla como una práctica para asegurar la irreversibilidad de los compromisos que conlleva el proceso andino de integración.

Señores presidentes:

Nuestro encuentro en esta bella ciudad de Lima también es propicio para que dialoguemos sobre la inserción de la Comunidad Andina en la región suramericana, tomando en cuenta la proximidad de la Cumbre de Presidentes de América del Sur, a la que todos nosotros hemos sido invitados por el presidente de Brasil, don Fernando Enrique Cardozo.

La ubicación geográfica de Bolivia, en el corazón de la región, le asigna una natural vocación sudamericana y determina que otorgue a la integración de América del Sur una de las máximas prioridades en su política externa. Es por esta razón que nos complace la iniciativa de Brasil y la apoyamos plenamente.

Es más, esta iniciativa es coincidente con los constantes planteamientos que ha venido haciendo Bolivia, para promover la convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur, base sobre la cual podrá darse una efectiva concreción a un proyecto regional.

La Comunidad Andina y el Mercosur no alcanzan a constituir por sí mismos, pese a su dinamismo y vigor, espacios ampliados suficientes para hacer frente a los enormes desafíos del mundo contemporáneo y a la necesidad de una sólida presencia en el contexto internacional. Su convergencia y la configuración de un espacio suramericano permitirá movilizar el capital humano de más de 340 millones de habitantes y el enorme potencial que representan los recursos naturales, energéticos, mineros, hidrográficos y de biodiversidad, que son casi únicos en el planeta.

Es por todo ello que mi país planteó, el pasado año, la creación de un "mecanismo de diálogo y concertación política para la integración de América del Sur", propuesta que ahora la reiteramos y que aspiramos sea considerada en la Cumbre de América del Sur, con el apoyo andino. Este mecanismo estaría orientado a darle la dimensión política a las acciones que podamos concertar en Brasil, dimensión ineludible si pretendemos que éstas tengan perdurabilidad y proyección de largo alcance.

El mecanismo que proponemos no debe entenderse como de naturaleza operativa o de seguimiento. Estaría destinado a crear las condiciones políticas propicias para impulsar y dinamizar la integración sudamericana, organizar la cooperación política en referencia a materias de interés común en la región y a promover acciones conjuntas en el sistema internacional.

Señores presidentes:

No debe abatirnos la coyuntura, tampoco nos debe encerrar en nuestra problemática interna. La situación actual nos impone buscar soluciones estructurales de largo plazo y de conjunto y para adoptar decisiones oportunas en tal perspectiva.

Muchas gracias,