Muchas
gracias a la CAN por la invitación, es
realmente un honor para nosotros estar
aquí nuevamente. Me voy a referir al
caso panameño, y anticipo que de ninguna
manera quiero señalar que la experiencia
panameña en cuanto al sistema monetario
es aplicable automáticamente a otros
países. Simplemente consideramos que la
experiencia que Panamá ha tenido, desde
que implementó el dólar, puede ser
importante para el debate que existe hoy
en día sobre la dolarización. El hecho
de que Panamá tiene ya casi 100 años de
estar operando con el dólar como moneda,
da un bagaje grande de experiencias
concretas de cómo la economía panameña
ha manejado el tema y de cómo se ha
ajustado ante los varios shocks que ha
tenido y también acerca de cómo la
economía panameña se ha beneficiado o
perjudicado del sistema dólar.
En
primer lugar, vale la pena que veamos
algunas características de la economía
panameña para que podamos estar claros
en las variables que puedan afectar una
decisión en ese sentido. Panamá es un
país pequeño, de aproximadamente 80 000
kilómetros cuadrados, similar al tamaño
del departamento de Lima, ubicado
estratégicamente en la cintura de
América. Panamá históricamente es
Sudamérica, porque perteneció a la Gran
Colombia, geográficamente es
Centroamérica, porque pertenece al istmo
centroamericano y culturalmente es
Caribe, o sea, que Panamá es un mosaico
de culturas y de identificaciones. Por
eso ustedes notarán que hay épocas donde
Panamá se quiere integrar a la Comunidad
Andina y hay épocas en que Panamá quiere
integrarse a Centroamérica. En
conclusión, no se ha integrado a ninguno
de los dos grupos y se mantiene un poco
independiente, quizás siguiendo una
política parecida a la de Chile, de
negociar tratados de libre comercio con
los diferentes países.
Gran
parte de la razón de que Panamá sea así,
es por lo que acabo de explicar, por sus
raíces históricas, geográficas y
culturales. Tiene una población pequeña
–que en el último censo dio 2,8 millones
de habitantes-, con un crecimiento de la
población del orden del 2%, con una
economía que realmente ha tenido un
crecimiento estable y, como veremos más
adelante, con épocas de mayor
crecimiento y de menor crecimiento, pero
que en general se mueve entre el 2 y 5%
de crecimiento, con un PIB de casi 10
billones de dólares, y un PIB per cápita
de 3 400 dólares que es probablemente
uno de los más altos de América Latina,
con una tasa de desempleo relativamente
alta, aunque ha venido bajando en los
últimos años y una inflación que no es
tema, ni se discute, ni está en el
vocabulario de la gente. Hay subida de
precios pero no es un tema que
mortifique a nadie. El dólar es la
moneda de curso legal desde hace más de
100 años, con un comercio exterior
importante que ha variado de 3 000 a
3 200 millones de dólares en
exportaciones de bienes y servicios,
pero principalmente de servicios. Las
importaciones varían entre los 3 000 a
3 500 millones de dólares, lo cual da
una idea del grado de la apertura de la
economía que es muy alta, del orden del
70%, cuando sumamos las dos variables.
La peculiaridad de Panamá es
precisamente ser una economía sumamente
abierta y orientada hacia los servicios,
sumamente dependiente del comercio
internacional de la economía.
El 75%
de la economía está en servicios y
apenas el 25% en actividades primarias y
secundarias. Es una economía que podía
compararse, en ese sentido, con países
más desarrollados, sin embargo no es
cierto, no significa que por el hecho de
estar en servicios seamos más
desarrollados, es simplemente la
estructura de la economía, lo cual es
una peculiaridad importante que debemos
tomar en cuenta, porque ante las
variaciones de precios en los mercados
internacionales, la economía panameña no
se mueve tanto. La economía panameña
depende de la generación de divisas y
del valor agregado y depende, más bien,
de la actividad económica de la región
latinoamericana y mundial; no de los
precios en general del combustible o de
los precios de los minerales.
La
Zona Libre, que es un aspecto importante
de la economía, genera aproximadamente
un 8% del Producto Nacional Bruto.
Estamos hablando de aproximadamente 800
millones de valor agregado, con un
movimiento comercial del orden de los
10 000 millones de dólares. Es la zona
libre más importante del área y ha
subsistido a pesar de la globalización.
Si bien ha tenido un decaimiento
importante a raíz de la caída de los
países que son clientes en la zona
libre, como Colombia, Venezuela, Ecuador
y de alguna forma Perú y Chile, la
decaída de la zona libre es marginal en
el sentido de que es el valor agregado
el que realmente importa en este caso y
no la magnitud. Por ejemplo, cayó de 10
billones a 8 billones, pero la economía
no cayó 2 billones; la economía cayó 200
millones o 150 millones, o sea lo que es
el valor agregado únicamente, lo cual si
bien tiene un impacto, no es un impacto
contundente como podría ser una baja en
las exportaciones mineras o pesqueras.
Lo
mismo ocurre con el Canal, que es otra
fuente de ingresos importante;
representa sólo el 7% del PIB. Contrario
a lo que mucha gente pensaría, el Canal
ha venido decreciendo en su
participación en la economía panameña,
dando paso a otros servicios, pero sigue
siendo importante para la región y para
los EE.UU. El Canal va a tener una
expansión fundamental en los próximos
años con la construcción de los terceros
juegos de exclusas, que van a permitir
un mayor acceso de barcos de mayor
calado. Por lo tanto, consideramos que
el Canal de Panamá continuará teniendo
vigencia por lo menos en los próximos 30
ó 40 años.
La
economía panameña ha tenido un
comportamiento parecido al resto de
Latinoamérica en el sentido de los
crecimientos, quizás un poquito más
estable en la medida que en el período
1971-1980, período de sustitución de
importaciones, de crecimiento rápido,
hubo un crecimiento del orden del 5% del
PIB y de las exportaciones algo mayor.
Estos períodos siguieron a un período
recesivo, de bajo crecimiento, precios
del petróleo altos y crisis políticas
que disminuyeron el crecimiento de la
economía, sobre todo a fines del 90, y
posteriormente ha habido una
recuperación en los últimos 3 ó 4 años
con un promedio del orden del 4%. El
porcentaje de inversión sobre el
producto es alto. Panamá invierte el 30%
de su Producto Nacional Bruto en
inversiones.
Entrando en materia, el sistema
monetario panameño tiene antecedentes
históricos que es importante que
tengamos en cuenta. Cuando se toma la
decisión de tener el dólar, no es el
dólar norteamericano el que se decretó
en Panamá. Esa decisión viene de la
época de construcción del ferrocarril
transímico en Panamá a mitad del siglo
pasado. El ferrocarril fue construido
por una compañía norteamericana y los
pagos se hacían en dólares. Durante la
guerra de los Mil Días, por razón de la
hiperinflación que vivió Colombia,
exceptuó el uso del peso y permitieron
que cualquier moneda circulara en
Panamá, porque en ese momento se estaba
construyendo el Canal de Panamá y había
mucho empleado extranjero que no
aceptaba el peso como medio de pago,
exigía dólar. Inclusive el sol de plata
peruano fue moneda de circulación en
Panamá en esa época. O sea, hay una
tradición en Panamá de muchos años, de
utilizar lo que se conoce como hard
currency, sobre todo por la composición
de la economía y del comercio
internacional.
Con la
construcción del Canal ocurrió
exactamente lo mismo con los franceses y
luego con los EE.UU.: se pagaba en
dólares. Oficialmente se decreta la
moneda en 1904, pero ya con una serie de
antecedentes parecidos a lo que está
sucediendo en los países de la CAN, en
que el dólar sin ser oficial es el 80% ó
90% del medio de cambio. Hoy me enteré
que en la casa de mi familia aquí en
Lima, se le paga a la empleada doméstica
en dólares, cosa que era inusitada hace
algunos años.
El
hecho de que nos independizáramos en
1903 y un año después oficialmente
decretamos el dólar, no permitió nunca
la existencia de un Banco Central.
Existe el Balboa, pero como moneda
metálica fraccionaria para pequeñas
transacciones. El dólar es el medio de
pago utilizado y aceptado. No hay ningún
tipo de control de cambio ni control de
transferencia monetaria, es decir que
los flujos financieros se mueven
libremente hacia y desde el país y nunca
ha habido una excepción.
Adicionalmente, existe un sistema
bancario internacional, como una pieza
fundamental del sistema, y esto es
importante para explicar cómo se manejan
los shocks en una economía dolarizada,
sin que necesariamente se deprima la
economía. Vemos que Panamá tiene
depósitos del orden de 26 000, casi
27 000 mil millones de dólares, de los
cuales la mitad son panameños. Los
panameños tienen su plata en Panamá, no
en Miami ni en Nueva York. Habría que
cuantificar cuanta plata latinoamericana
o sudamericana o de la Comunidad Andina
no está en estos países, a pesar de que
hay sistema dólar y se permite los
depósitos aquí. Una explicación sería
que todavía hay desconfianza en la
gente.
Dentro
de esos bancos hay un grupo de bancos u
off-shores que son alrededor de 40. De
los 96 bancos que hay, 60 funcionan
localmente y el resto sólo opera de
forma internacional, pero de estos 60
hay 10 que son de capital nacional,
compitiendo de igual a igual con los
bancos más grandes internacionales que
están en Panamá. Y contrariamente al
temor original de que los bancos
internacionales iban a acabar con la
banca local o comprar los bancos
locales, lo que sucedió fue todo lo
contrario: han crecido, se han
fortalecido, han aumentado su
competencia y recientemente se están
expandiendo internacionalmente,
comprando bancos en Centroamérica. En
resumen, la industria bancaria en Panamá
se ha fortalecido con la apertura que
concluyó en 1970. Recuerdo que en ese
momento los banqueros se oponían a cómo
se hizo la apertura, que fue total y
absoluta, sin ningún tipo de
restricciones. Cualquier banco puede
poner una oficina en Panamá sin ningún
tipo de restricciones, salvo el capital
que se le exige, que es un mínimo de 10
millones y que cumpla con las
regulaciones locales. Se pueden realizar
transacciones de cualquier tipo de
moneda y no hay ningún tipo de
restricciones. La banca internacional
juega un papel muy importante en Panamá,
porque hace un juego de intermediario
entre la banca local y el mundo
exterior. Cuando hay exceso de fondos en
Panamá, por influjo de algún tipo, por
mucha inversión, o por capitales que se
proyectan en Panamá, la banca
internacional recoloca estos fondos y
los estabiliza a su vez, y cuando hay
falta de fondos en Panamá, la banca
internacional coloca fondos en Panamá,
dependiendo del riesgo de los proyectos
específicos, pero hay una total y
completa comunicación. Asimismo, hay un
mercado interbancario muy importante con
tasas que se aproximan prácticamente
medio punto quizás a la Libor o un punto
más que a la Libor.
Recientemente la Superintendencia de
Bancos fue reforzada con una Ley que es
importante porque eliminó el encaje
legal. Hay una regulación muy estricta
basada en los principios de Basilea, que
los bancos deben cumplir en cuanto a
capitalización y restricción en los
créditos, pero ya no existe el encaje
legal. A pesar de esto los bancos
mantienen, como prudencia de su manejo,
una importante cantidad de efectivo en
depósito en la banca internacional y
otros. A pesar de la crisis de
1997-1998, tanto en Asia, Rusia y otros
países, no ha habido un movimiento en
los depósitos en Panamá; es decir no se
produjo un "impacto del contagio " como
se llama en Panamá, por la misma razón
que hemos hablado: por la falta de
riesgo de cambio, de transferencia y la
tradición muy sólida de que no hay ni
habrá una interferencia y no habrá una
interferencia del Gobierno en cuanto a
las operaciones mismas.
A
partir de estas consideraciones
generales, abordaremos el tema del
debate. Cabe aclarar que sobre la
dolarización hay diferentes opiniones,
pero vamos a tratar de decir cuáles son
las diferentes ventajas del sistema
monetario bancario panameño y, en
general, del sistema monetario de tipo
dolarizado. Se podría generalizar,
aunque en ciertos casos es debatible,
que algunas de estas cosas no
necesariamente están ligadas al tipo de
moneda que se utilice, pero daremos
algunos argumentos a favor y otros en
contra.

Indiscutiblemente el hecho de que Panamá
es un país con moneda dólar, ha tenido
un efecto sobre la inflación. Eso no
está sujeto a debate, inclusive Panamá
ha tenido una inflación inferior a la
inflación de los EE.UU. en los últimos
30 años. En el siguiente cuadro se
observan cifras desde 1983, pero esto
sigue la misma tendencia que se
observaba desde 1960.
El
tipo de cambio real ha sido muy estable,
solamente varía en uno o dos por ciento
por año, y se constata que no ha habido
una variación brusca. En parte se debe
al tipo de economía que hay en Panamá,
pero también una parte importante
obedece a la existencia del dólar y de
un sistema financiero que evita que los
shocks afecten el tipo de cambio. Al no
existir devaluaciones no hay
modificaciones violentas en el tipo de
cambio real. Sin embargo, sí vemos que
hay una tendencia a manejarse en
sintonía con la tasa de los EE.UU., que
es el país con quien más comerciamos.
Comparativamente con los países de
América Latina, también por supuesto
Panamá ha tenido una tasa de inflación
mucho menor.
Las
tasas de interés en Panamá – y esto es
importante porque son recientes- tienen
dos peculiaridades. Analizando el
Boletín de indicadores que publica la
CAN (por cierto muy bueno) observaba que
las tasas de interés activas y pasivas
de los países andinos son mucho más
altas que en Panamá y posiblemente sea
porque el riesgo país es mayor en la
región andina. Pero hay otro elemento
importante que me llamó la atención,y es
que los spreads son más altos, o sea la
diferencia entre la tasa activa y pasiva
es mucho mayor, casi 10, 9 u 8 puntos.
El costo de fondo en Panamá ahora mismo
está en 6,5%, 7%, inclusive subiendo, y
las tasas se mantienen en 11, 10,5, 9,5.
Con respecto a las hipotecas, en Panamá,
usted puede conseguir créditos a 30 años
para una vivienda por el 90%, y eso no
es de ahora, es de hace más de 20 años.
Esto tiene un impacto importante en el
crecimiento, sobre todo de la clase
media y pobre porque hay acceso al
crédit y los bancos prestan para
viviendas. Nosotros tenemos un programa
de incentivo fiscal en que damos 4
puntos de diferencia; obviamente hay un
subsidio pero es temporal y se han
introducido cantidades importantes de
recursos en vivienda entre 25 y 50 mil
balboas -a pesar que tenemos dólar
todavía nosotros hablamos de balboas- y
la tasa de préstamo de consumo sí tiene
un spread obviamente más alto que
refleja el riesgo inherente.
Este
es otro tema que también es debatible
porque Panamá tuvo déficits muy altos en
la época de los 70, a pesar del dólar.
Hay que aclarar que para que usted pueda
financiar un déficit tiene que tener el
financiamiento; es decir que no puede
recurrir a emisión inorgánica o a otro
tipo de endeudamiento con el Banco
Central. Tiene que tener el
financiamiento en dólares y eso ya
requiere cierta disciplina. En los 70
los bancos estaban muy liberales en los
préstamos y Panamá se endeudó, tuvo
déficits de 7 - 8% del PIB y lo financió
y llegó a tener un nivel de deuda muy
alto, pero a poco lo fue superando,
porque en los 80 resultaba muy fácil
obtener la plata .Sin embargo, a partir
de las correcciones que ha habido, sobre
todo después de la crisis, Panamá ha
mantenido déficits bastante más bajos,
del orden de 1 - 2%. En 1998 se ha
vuelto a 1% y actualmente el Gobierno no
puede mantener déficits mayores que los
que puede financiar en el mercado
internacional, sobre todo porque el
mercado local tiene sus limitaciones en
cuanto a los montos. Hoy en día, con los
mercados como están, flotar bonos en el
mercado implica cierto control por parte
de casas calificadoras, de los bancos
que invierten, y ciertas exigencias
desde el punto de vista del manejo
fiscal.
Esto
es importante, porque no hay un riesgo
de cambio, de transferencia. No existe
en Panamá esa posibilidad y tampoco la
hubo históricamente. Inclusive en la
crisis más violenta que hemos tenido,
durante fue la guerra con los EE.UU.,en
la época de Noriega, cuando se
congelaron los depósitos del Banco
Nacional en Nueva York y se prohibió a
las empresas norteamericanas pagar
impuestos al Gobierno, lo que podía ser
equivalente a un shock, violento, porque
se perdieron entre 5, 6, 7% o más del
PIB en recursos fuertes, inclusive
entonces nadie levantó su voz para
cambiar el sistema dólar. Se discutieron
otras teorías y se hablaba de otros
temas, pero se buscaron fórmulas y al
final se salió. Si bien hubo una
recesión y crisis generalizada en el
país, nunca se discutió el tema dólar;
es más, no creo que exista en Panamá hoy
en día, ni siquiera el más radical, que
piense en el tema moneda. Es un tema que
realmente no se discute en Panamá.
Indiscutiblemente el riesgo país tiene
mucho que ver con la capacidad de pagar
de la nación ; es verdad, que también
tiene que ver con la estabilidad de la
economía, con la inflación, y con el
riesgo de cambio. Pero creo que el hecho
no tiene que ver tanto con el tipo de
moneda, con el riesgo de cambio, sino
con el riesgo de pago. Observen el caso
de Mëxico: tiene un riesgo país mejor
que el de Panamá. Es el único país
realmente, porque los demás no tienen
curva. Uruguay, El Salvador no hacen
emisiones en el mercado y no sabemos
cómo los percibe el mercado
internacional. Es algo curioso que
exista esta diferencia tan grande: si
observan los spreads sobre la tasa del
tesoro, Panamá anda por los 400 puntos y
el resto de los países que tenemos aquí,
Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela,
andan por los 700 y 800 puntos. Panamá
es un país con una deuda alta, del orden
del 60% de su Producto Nacional Bruto, y
tiene una rigidez fiscal muy fuerte.
Desde el punto de vista de riesgo de
pago, Panamá no es más o menos riesgo
que Argentina o Colombia o México, pero
sí me llamó la atención que Moody’s en
su calificación última hace referencia
específica al tipo de cambio. Dice que
la calificación de Panamá es BA1, pero
para el país es BAA1, es mayor, y la
razón que ponen es la siguiente: "la
calificación al gobierno de Panamá no
restringe el hecho de que el sector
privado tiene una calificación más alta
que el gobierno, por su larga historia
de estar dolarizado completamente y su
completa ausencia de controles de
cambio".

Esa es
la razón que da Moody’s, lo que
significa en realidad que sí existe un
factor en cuanto al riesgo de cambio,
porque el riesgo de cambio afecta la
capacidad del gobierno de hacer frente a
sus obligaciones. En Panamá lo que hay
que mirar no es el riesgo de cambio, hay
que ver la capacidad del gobierno de
cobrar impuestos. Los impuestos se
cobran en dólares porque la economía
está dolarizada. Hay que mirar la
capacidad de la economía para crecer;
pero cuando se está en una empresa ya no
se ve eso, porque la empresa va a cobrar
sus dólares y va a pagar en dólares o
sea lo que se ve la empresa, su
salubridad financiera transparentemente
y se elimina el riesgo de cambio. En
Panamá hay 3 o 4 bancos panameños que
tienen bonos con grado de inversión en
el mercado, lo cual en mi opinión es una
cosa que tiene clara ventaja .
Con
eso no quiero decir que sea un modelo
aplicable, pero creo que vale la pena
hacer la aclaración siguiente. Estaba
analizando el crecimiento de Panamá
contra el crecimiento de algunos países
del área, no es que Panamá tenga un
crecimiento más alto, definitivamente,
inclusive creo que lo tiene más bajo que
algunos, pero sí tiene más estabilidad.
No crece tanto pero tampoco decrece
tanto, es una economía más estable.
Podemos ver por ejemplo a México que
indiscutiblemente tenía el agregado
mejor en los últimos años, o los casos
de Venezuela, Brasil y Argentina, que
también han tenido grandes variaciones.
También la volatilidad de Panamá ha sido
menor, ya hemos hablado de eso, en todos
los campos.

Voy a
referirme al mecanismo de ajuste
automático en la balanza de pagos; esto
es un tema importante porque no es tan
fácil. En Panamá no hay crisis de
balanza de pagos, no existe, y es un
tema del que se conversa muy poco. Los
flujos de la banca internacional los
manejan hacia fuera. Cuando faltan
flujos, la banca internacional y la
banca local inyectan al sistema las
reservas internacionales, que son 12 000
millones. Inyectan sus propios depósitos
para mantener el nivel de vida o el
nivel de actividad económica y la
economía se ajusta y regresa, no hay
necesidad de una deflación, no ha
habido, con excepción del choque que les
dije cuando EE.UU. congeló los depósitos
de los bancos panameños y prohibió el
pago de los impuestos al Canal. Fue una
cosa que espero no se repita y allí sí
hubo una deflación, tal como la
describiríamos en un ajuste típico. En
1964 hubo una crisis también de
exportaciones, se perdieron muchas
divisas, hubo algún tipo de retiro de
los bancos, pero se corrigió rápidamente
e inclusive ese año el Bank of América
abrió una sucursal en Panamá.
Cuando
hoy el precio del petróleo se ha
duplicado hay 200 ó 300 millones de
dólares más en gasto de petróleo y hay
200 millones de dólares menos en gasto
de los militares de la base militar, por
lo cual hay un resentimiento en la
economía, pero sólo hemos bajado del 4
al 2,5 ó 3%. Hay un ajuste pero el
sistema financiero sirve de colchón,
claro que no para siempre porque si el
choque persiste me imagino que habrá un
decrecimiento de la economía en los
niveles de ingreso y demás. Esto nos da
una macroeconomía de mercado, el mercado
se ajusta solo, no hay necesidad de que
alguien esté metiendo la mano,
decidiendo cuáles son las tasas de
interés, cuáles son los tipos de cambio.
Porque qué pasa cuando cambiamos el tipo
de cambio: nos hemos olvidado que en la
crisis no solamente cambiamos los
precios relativos de los bienes
comerciales y no comerciales, sino que
también cambiamos los precios de los
activos y cambiamos muchas variables y
otras que no necesariamente tienen que
cambiar. Afectamos el patrimonio a la
gente, le quitamos la vida diaria de las
personas y su credibilidad en el
sistema. Por eso pienso por qué países
como Perú, México y Chile, que han sido
los más exitosos en el manejo fiscal,
han manejado un tipo de cambio flexible
pero estable, o sea que han ido
devaluándose, pero de manera estable, y
eso lo que en cierta forma ha
estabilizado a los países.
No se
si usaría el tipo de cambio como método
de ajuste, por supuesto en una economía
con moneda propia, pero en el caso del
dólar parece que perdiera revelancia,
siempre y cuando se cumplan estas
condiciones. Otra cosa interesante es
que (ésta es una conclusión que no es
mía, sino de un colega economista
panameño muy respetado y me ha tomado
mucho tiempo discutirla con él para que
realmente me convenza pero me convenció
al final) la cantidad de dinero es
endógena. O sea la cantidad de dinero en
la economía está determinada por la
demanda de dinero y punto, no está
determinada por nadie, por ningún banco,
ni el Gobierno tiene alguna injerencia
de la cantidad de dinero, lo cual es
bueno en cierta forma, porque nos aísla
un poco de que los problemas políticos
afecten la situación económica.
Por
supuesto que hay desventajas y existen
varios libros y artículos al respecto.
No voy a entrar en detalles.
Indiscutiblemente hay una pérdida de
señoriaje, pero cuánto cuánto cuesta
mantener 8 000 ó 10 000 millones de
dólares de reservas en un banco. ¿Cuánto
le cuesta al país al 5% en vez de estar
haciendo otras cosas? ¿Cánto depósito no
tiene el país, porque tenemos riesgo de
cambio? ¿Cuánta gente no tiene
depositada su plata en el Perú, Colombia
o Ecuador, porque piensa bueno, sí,
estabilidad hasta cuándo? Hay un costo
que en Panamá hemos estimado en 40
millones de dólares al año, pero se
compensa ampliamente.
Se ha
hablado de las desventajas de la falta o
cesión de la política monetaria. Pero
como dije anteriormente, la cantidad de
dinero es endógena en el caso de un
sistema dolarizado. Por lo tanto,
nosotros pensamos que no se ha perdido
nada y además, de hecho, creemos que la
política monetaria norteamericana afecta
las tasas de interés reales,
independientemente de qué moneda tenga
un país. Esto si es un problema y hay
que tener cuidado porque es un problema
real. Panamá es una economía que no es
muy competitiva en Centroamérica, porque
está basada en los servicios y esto
juega otro rol en la mano de obra. En
agricultura e industria tenemos
problemas de competitividad debido al
tipo de cambio fijo y en especial si es
totalmente dolarizado.
La
deuda es otro tema que algunos críticos
recientemente han traído al tapete pero
yo no lo comparto. Se alega que el hecho
de que no exista una moneda local hace
que toda la deuda sea realmente externa
y sea mayor. Yo no comparto esta tesis,
creo que está más en función del manejo
fiscal. Pero es algo que hay que
analizar con cuidado porque sí es verdad
que todo el financiamiento del Gobierno
tiene que ser vía dólar y es en realidad
sinónimo de deuda externa; pero
realmente en Panamá no se distingue
entre deuda interna y externa, es lo
mismo, es en dólares.
Otra
crítica tiene que ver con la pérdida de
soberanía. Nosotros no sentimos que
hemos perdido nada de soberanía.
Hablamos del balboa igual que del dólar
y el prestamista en última instancia no
se necesita para nuestra economía. Es
más, nosotros acabamos de recuperar
nuestra soberanía de verdad, física y
geográfica, con la recuperación del
Canal. El prestamista en última
instancia no se ha necesitado en Panamá:
hay un acuerdo entre los bancos que se
apoyan entre ellos, hay líneas de
crédito y ha funcionado perfectamente en
los últimos años, inclusive en las
últimas crisis vividas.
Para
concluir, simplemente no queremos decir
en ningún momento que el modelo panameño
es el modelo perfecto, creemos que es
una experiencia importante para tomar en
cuenta. Ha servido para Panamá y los
panameños no cambiarían su dólar por
nada del mundo. En cierta manera ha
defendido al humilde, al pobre y al
asalariado. Aunque no creo mucho en el
salario mínimo, porque hace poco
competitiva a algunas industrias y esto
es la causa del desempleo, el de Panamá
es el más alto de Latinoamérica: 235
dólares.
Repito, el modelo de dolarización
panameño no es la panacea pero sí crea
estabilidad, sí permite una mayor
planificación a largo plazo, sí
garantiza financiamiento a largo plazo y
uno está insertado en el mercado
internacional. Tiene muchas ventajas,
pero no es la panacea ni la solución a
todos nuestros problemas.
Muchas
gracias.