El Grupo Andino emergió en el escenario
latinoamericano el 26 de mayo de 1969,
fecha en que se suscribió el Acuerdo de
Cartagena El propósito principal de este
Acuerdo de Integración Subregional era
la formación de una Unión Aduanera entre
sus estados miembros.
Con sus altos y
bajos, y superando las crisis y las
dificultades inherentes a todo proceso
de integración, el Grupo Andino logró
consolidarse Los cinco Gobiernos
actuaron siempre con clara visión de
futuro para superar los obstáculos y
sacar adelante esta importante
iniciativa.
También los
empresarios inyectaron entusiasmo y
vitalidad al proceso, especialmente
desde fines de 1989, luego que los
presidentes andinos dieron el impulso
político necesario para la reorientación
de las políticas de integración,
favoreciendo la apertura económica y
comercial en todos los países miembros.
En la apertura
comercial del Grupo Andino reside buena
parte de la explicación del auge
comercial de los noventa que cambió el
clima de los negocios en el área andina.
Esa expansión comercial estuvo también
acompañada del desarrollo de flujos de
capital entre los países miembros, así
como de inversiones conjuntas y alianzas
estratégicas entre empresas.
Además de la apertura
comercial, otro elemento que contribuyó
en forma importante a fortalecer la
integración andina fue la creciente
coincidencia de los gobiernos en los
objetivos de las políticas económicas
nacionales. La obtención del equilibrio
macroeconómico, la lucha contra la
inflación, la adopción de disciplinas
fiscales y financieras, la modernización
del Estado y la privatización de las
economías, son hoy en día denominadores
comunes de las orientaciones económicas
que siguen todos los gobiernos de la
subregión. La reciente reunión de los
Ministros de Finanzas de los países
andinos confirma esta tendencia.
En la actualidad la
integración andina ha completado la
formación de una zona de libre comercio
y la mayoría de sus miembros aplica la
tarifa externa común.
En 1995 los
presidentes andinos, luego de evaluar la
marcha de la integración subregional,
decidieron reorientar el proceso para
alcanzar objetivos económicos y sociales
mayores y para responder mejor a los
rápidos cambios que se operaban en la
integración regional y hemisférica, así
como en el entorno internacional.
La reorientación
emprendida por los presidentes se
materializó en el desarrollo de un nuevo
diseño estratégico y en importantes
reformas institucionales que requirieron
la modificación del Acuerdo de Cartagena
y culminaron con el establecimiento de
la Comunidad Andina en junio de 1997.
Desde el punto de
vista institucional, la reforma
consolidó el Sistema Andino de
Integración, estructura que articula y
permite coordinar al conjunto de
órganos, instituciones y convenios que
forman parte de la Comunidad Andina.
Por otra parte, se
instituyeron formalmente y se definieron
los componentes del Consejo Presidencial
y del Consejo Andino de Ministros de
Relaciones Exteriores, como órganos
superiores de orientación y decisión
política, manteniendo la Comisión
atribuciones en materia de integración
económica.
Adicionalmente, con
el propósito de facilitar la
consideración de temas de
responsabilidad compartida e incorporar
al ámbito de decisión de la Comunidad
cualquier otra área de interés para la
integración, se acordó establecer la
modalidad de reuniones ampliadas del
Consejo y de la Comisión.
Finalmente, se creó
la Secretaría General como el órgano
ejecutivo de la Comunidad Andina, a la
vez que se modificó el Tratado del
Tribunal de Justicia para fortalecer sus
competencias y se estableció el sistema
de elección directa de los
parlamentarios andinos.
Los cambios que se
han operado en el modelo de integración
andina han sido considerables y
proporcionan la capacidad política e
institucional suficiente para emprender
las nuevas tareas.
La transformación de
un proceso de Unión Aduanera en un
proyecto de Comunidad de Naciones amplió
sustancialmente el panorama de la
integración. A semejanza de la
trayectoria seguida por Europa, el
desarrollo prospectivo de este proceso
deberá conducir a la unión política,
económica y social de las naciones que
lo integran.
El objetivo final de
la nueva comunidad es el referente, que
es necesario tener presente para la
programación de los cambios y el
establecimiento de secuencias y etapas a
cumplir.
El Consejo
Presidencial, en reunión celebrada a
principios del pasado mes de abril,
impartió un conjunto de directrices que
constituyen una primera agenda para la
presente etapa del proceso.
En materia de
integración económica, la próxima meta
de la Comunidad es el establecimiento de
un Mercado Común. Para ello, los Jefes
de Estado se han propuesto, en primer
lugar avanzar en el perfeccionamiento de
la actual Unión Aduanera, en la
liberación del Sector de los Servicios y
en la Integración Financiera y del
Mercado de Capitales. A este propósito
se indica la necesidad de desarrollar
propuestas para la promoción y
protección de inversiones subregionales
y extranjeras, y en materia de doble
tributación.
También se decidió
avanzar en lo que respecta a compras
estatales, en todo lo que conduzca al
logro de la mayor transparencia del
mercado ampliado, en el desarrollo de
una Política Agrícola Común y en la
facilitación de la circulación de las
personas. Por otra parte, se encargó al
Consejo Asesor de Ministros de Finanzas,
Bancos Centrales y Organos de
Planeación, impulsar la armonización de
políticas macroeconómicas.
Los programas de
desarrollo de las regiones fronterizas y
los proyectos de integración física
fueron considerados con el mayor interés
por los Jefes de Estado, al igual que el
desarrollo de la Agenda Social y el
permanente fortalecimiento de las
instituciones comunitarias.
En materia de
política exterior común el Consejo
Presidencial asignó prioridad a las
negociaciones con Mercosur para el
establecimiento de una Zona de Libre
Comercio entre ambas comunidades antes
del año 2000. Igualmente ordenó avanzar
en el proceso de vinculación de Panamá
con la Comunidad Andina y en el
desarrollo de las relaciones con Canadá,
el Caribe y Centroamérica, así como en
la profundización del diálogo con los
Estados Unidos, para lo cual se
consideró de utilidad el establecimiento
de un Consejo Andino-Estadounidense
sobre comercio e inversión.
Los presidentes
reiteraron la importancia de las
relaciones andino-europeas basadas en el
díálogo político, el acceso preferencial
al mercado único, el diálogo
especializado en materia de drogas y en
el Acuerdo Marco de Cooperación. En este
contexto, coincidieron en participar
activa y comunitariamente en la Cumbre
América Latina, el Caribe y la Unión
Europea a realizarse el próximo año.
En las negociaciones
relacionadas con el desarrollo de la
Cumbre de las Américas y, en particular,
el Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA) y en el marco de la OMC,
los presidentes decidieron continuar
desarrollando acciones concertadas.
Se le asignó también
gran importancia a la presencia de la
participación empresarial en la
integración, al desarrollo de los Foros
Económicos y Comerciales y a la
promoción interna y externa de la
Comunidad.
Los Presidentes
abordaron los temas de Seguridad y
Confianza. En ese sentido, instruyeron
sobre la creación de mecanismos para la
coordinación y cooperación de las
autoridades nacionales en la lucha
contra el narcotráfico, el terrorismo,
el tráfico de armas y la delincuencia
organizada, así como sobre el
fortalecimiento de la cooperación para
el desarrollo de mecanismos que fomenten
la confianza recíproca y la preservación
de la paz.
El conjunto de los
mandatos recibidos de los presidentes
constituye un programa de trabajo
realista y coherente para la Comunidad y
las instituciones andinas. Si bien se
trata de una ardua tarea en todos los
temas se pueden alcanzar progresos
sustanciales a corto y mediano plazo.
Para ello es fundamental el seguimiento
y la evaluación periódica de los avances
por parte de los organismos comunitarios
y del propio Consejo Presidencial, a fin
de garantizar un firme soporte político.
La integración de la
Comunidad Andina avanza y se consolida
como realidad política y como bloque
económico.
El potencial de la
Comunidad Andina es importante. Su
población actual se estima en 104
millones de habitantes repartidos a lo
largo de un vasto territorio que es una
vez y media el de la actual Unión
Europea y se extiende estratégicamente
desde las costas del Caribe hasta las
del Pacífico, articulado por la
Cordillera de los Andes. Son cuantiosos
sus recursos energéticos, minerales,
ictiológicos, agrícolas y forestales. Su
biodiversidad es la más rica del planeta
e incluye la de sus amplios espacios
amazónicos.
El desarrollo de la
economía de los países de la Comunidad
Andina ha sido en los últimos años
superior al promedio del crecimiento de
la economía latinoamericana en su
conjunto. En 1997, el Producto Bruto
Interno de la Comunidad Andina llegó a
281.600 millones de dólares. Las
exportaciones andinas al mundo durante
el último año, se aproximaron a los
48.000 millones de dólares y las
reservas internacionales netas
ascendieron a 38.000 millones de
dólares. El ingreso neto de inversión
extranjera directa se multiplicó en más
de 8 veces durante la presente década
Las oportunidades
para el comercio y la inversión que
ofrece la Comunidad Andina son
importantes no sólo por su propio
potencial y su mercado, sino porque en
el desarrollo de su relacionamiento
externo se abren, cada vez más nuevos
mercados.
En el área
sudamericana, todos los países andinos
han establecido acuerdos de libre
comercio con Chile. En consecuencia,
para fines de 1999, cuando concluyan las
negociaciones andinas con Mercosur, se
habrá consolidado una Zona Sudamericana
de Libre Comercio con un mercado de más
de 330 millones de habitantes y un
Producto Interno Bruto de unos 1.5
billones de dólares
Varios países andinos
tienen acuerdos comerciales con México
y, en particular Venezuela y Colombia,
participan de una Zona de Libre Comercio
con ese país en el marco del llamado
Grupo de los Tres (G-3).
Se aspira a abrir
nuevos mercados o mejorar las actuales
condiciones de acceso, a través de las
negociaciones emprendidas con Panamá,
Centroamérica y el Caribe, y de los
acercamientos a Canadá y Estados Unidos.
Se espera también que, en un futuro
cercano, las negociaciones del ALCA sean
positivas y equitativas y faciliten un
mejor aprovechamiento del mercado
hemisférico.
Las relaciones entre
la Comunidad Andina y la Unión Europea
tienen un carácter muy especial. Europa
ha sido siempre una referencia y un
ejemplo para la construcción de nuestra
integración, lo que es una consecuencia
natural de una herencia de afinidades
políticas y culturales que nos unen. A
lo largo de quince años de intensa y
efectiva cooperación la relación
política se ha hecho aún más estrecha.
La Unión Europea es
nuestro segundo socio comercial, con un
intercambio global del 17% del total de
nuestro comercio frente al 41% que
detentan los Estados Unidos. La Unión
Europea es también el segundo
inversionista extranjero de la Comunidad
Andina, después de los Estados Unidos y
debe observarse positivamente la
estabilidad de la permanencia de las
inversiones y su rápido crecimiento. En
los últimos cuatros años la inversión
europea se ha multiplicado por 30.
De modo general, la
Unión Europea representa la quinta parte
de nuestras importaciones y la sexta
parte de nuestras exportaciones y, en
ambos casos, el ritmo de crecimiento de
los flujos comerciales es ligeramente
inferior al que corresponde a los
intercambios con el resto del mundo.
Esto ocurre pese al
Régimen Especial de Preferencias que
desde 1990 ha establecido la Unión
Europea como apoyo a la lucha contra la
producción y tráfico de drogas. Este
régimen, que otorga amplias preferencias
de acceso a una gran parte de las
exportaciones andinas, debe ser mejor
aprovechado, pues su estabilidad y
seguridad abre oportunidades únicas y
válidas para el desarrollo de proyectos
de inversión y de iniciativas de
producción y exportación
Esta es la misión del
foro que nos reúne hoy aquí: promover y
desarrollar las oportunidades de
comercio e inversión. Asociar a Europa,
con propósitos de mutuo beneficio, a la
gran empresa de crecimiento y progreso
de la Comunidad Andina