Las relaciones andino-europeas:  desafíos y oportunidades

Intervención del Secretario General de la Comunidad Andina, Embajador Sebastián Alegrett en el Foro Euro-Andino 1998, realizado el 26 de mayo de 1998 en Londres.

El Grupo Andino emergió en el escenario latinoamericano el 26 de mayo de 1969, fecha en que se suscribió el Acuerdo de Cartagena El propósito principal de este Acuerdo de Integración Subregional era la formación de una Unión Aduanera entre sus estados miembros.

Con sus altos y bajos, y superando las crisis y las dificultades inherentes a todo proceso de integración, el Grupo Andino logró consolidarse Los cinco Gobiernos actuaron siempre con clara visión de futuro para superar los obstáculos y sacar adelante esta importante iniciativa.

También los empresarios inyectaron entusiasmo y vitalidad al proceso, especialmente desde fines de 1989, luego que los presidentes andinos dieron el impulso político necesario para la reorientación de las políticas de integración, favoreciendo la apertura económica y comercial en todos los países miembros.

En la apertura comercial del Grupo Andino reside buena parte de la explicación del auge comercial de los noventa que cambió el clima de los negocios en el área andina. Esa expansión comercial estuvo también acompañada del desarrollo de flujos de capital entre los países miembros, así como de inversiones conjuntas y alianzas estratégicas entre empresas.

Además de la apertura comercial, otro elemento que contribuyó en forma importante a fortalecer la integración andina fue la creciente coincidencia de los gobiernos en los objetivos de las políticas económicas nacionales. La obtención del equilibrio macroeconómico, la lucha contra la inflación, la adopción de disciplinas fiscales y financieras, la modernización del Estado y la privatización de las economías, son hoy en día denominadores comunes de las orientaciones económicas que siguen todos los gobiernos de la subregión. La reciente reunión de los Ministros de Finanzas de los países andinos confirma esta tendencia.

En la actualidad la integración andina ha completado la formación de una zona de libre comercio y la mayoría de sus miembros aplica la tarifa externa común.

En 1995 los presidentes andinos, luego de evaluar la marcha de la integración subregional, decidieron reorientar el proceso para alcanzar objetivos económicos y sociales mayores y para responder mejor a los rápidos cambios que se operaban en la integración regional y hemisférica, así como en el entorno internacional.

La reorientación emprendida por los presidentes se materializó en el desarrollo de un nuevo diseño estratégico y en importantes reformas institucionales que requirieron la modificación del Acuerdo de Cartagena y culminaron con el establecimiento de la Comunidad Andina en junio de 1997.

Desde el punto de vista institucional, la reforma consolidó el Sistema Andino de Integración, estructura que articula y permite coordinar al conjunto de órganos, instituciones y convenios que forman parte de la Comunidad Andina.

Por otra parte, se instituyeron formalmente y se definieron los componentes del Consejo Presidencial y del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, como órganos superiores de orientación y decisión política, manteniendo la Comisión atribuciones en materia de integración económica.

Adicionalmente, con el propósito de facilitar la consideración de temas de responsabilidad compartida e incorporar al ámbito de decisión de la Comunidad cualquier otra área de interés para la integración, se acordó establecer la modalidad de reuniones ampliadas del Consejo y de la Comisión.

Finalmente, se creó la Secretaría General como el órgano ejecutivo de la Comunidad Andina, a la vez que se modificó el Tratado del Tribunal de Justicia para fortalecer sus competencias y se estableció el sistema de elección directa de los parlamentarios andinos.

Los cambios que se han operado en el modelo de integración andina han sido considerables y proporcionan la capacidad política e institucional suficiente para emprender las nuevas tareas.

La transformación de un proceso de Unión Aduanera en un proyecto de Comunidad de Naciones amplió sustancialmente el panorama de la integración. A semejanza de la trayectoria seguida por Europa, el desarrollo prospectivo de este proceso deberá conducir a la unión política, económica y social de las naciones que lo integran.

El objetivo final de la nueva comunidad es el referente, que es necesario tener presente para la programación de los cambios y el establecimiento de secuencias y etapas a cumplir.

El Consejo Presidencial, en reunión celebrada a principios del pasado mes de abril, impartió un conjunto de directrices que constituyen una primera agenda para la presente etapa del proceso.

En materia de integración económica, la próxima meta de la Comunidad es el establecimiento de un Mercado Común. Para ello, los Jefes de Estado se han propuesto, en primer lugar avanzar en el perfeccionamiento de la actual Unión Aduanera, en la liberación del Sector de los Servicios y en la Integración Financiera y del Mercado de Capitales. A este propósito se indica la necesidad de desarrollar propuestas para la promoción y protección de inversiones subregionales y extranjeras, y en materia de doble tributación.

También se decidió avanzar en lo que respecta a compras estatales, en todo lo que conduzca al logro de la mayor transparencia del mercado ampliado, en el desarrollo de una Política Agrícola Común y en la facilitación de la circulación de las personas. Por otra parte, se encargó al Consejo Asesor de Ministros de Finanzas, Bancos Centrales y Organos de Planeación, impulsar la armonización de políticas macroeconómicas.

Los programas de desarrollo de las regiones fronterizas y los proyectos de integración física fueron considerados con el mayor interés por los Jefes de Estado, al igual que el desarrollo de la Agenda Social y el permanente fortalecimiento de las instituciones comunitarias.

En materia de política exterior común el Consejo Presidencial asignó prioridad a las negociaciones con Mercosur para el establecimiento de una Zona de Libre Comercio entre ambas comunidades antes del año 2000. Igualmente ordenó avanzar en el proceso de vinculación de Panamá con la Comunidad Andina y en el desarrollo de las relaciones con Canadá, el Caribe y Centroamérica, así como en la profundización del diálogo con los Estados Unidos, para lo cual se consideró de utilidad el establecimiento de un Consejo Andino-Estadounidense sobre comercio e inversión.

Los presidentes reiteraron la importancia de las relaciones andino-europeas basadas en el díálogo político, el acceso preferencial al mercado único, el diálogo especializado en materia de drogas y en el Acuerdo Marco de Cooperación. En este contexto, coincidieron en participar activa y comunitariamente en la Cumbre América Latina, el Caribe y la Unión Europea a realizarse el próximo año.

En las negociaciones relacionadas con el desarrollo de la Cumbre de las Américas y, en particular, el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y en el marco de la OMC, los presidentes decidieron continuar desarrollando acciones concertadas.

Se le asignó también gran importancia a la presencia de la participación empresarial en la integración, al desarrollo de los Foros Económicos y Comerciales y a la promoción interna y externa de la Comunidad.

Los Presidentes abordaron los temas de Seguridad y Confianza. En ese sentido, instruyeron sobre la creación de mecanismos para la coordinación y cooperación de las autoridades nacionales en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas y la delincuencia organizada, así como sobre el fortalecimiento de la cooperación para el desarrollo de mecanismos que fomenten la confianza recíproca y la preservación de la paz.

El conjunto de los mandatos recibidos de los presidentes constituye un programa de trabajo realista y coherente para la Comunidad y las instituciones andinas. Si bien se trata de una ardua tarea en todos los temas se pueden alcanzar progresos sustanciales a corto y mediano plazo. Para ello es fundamental el seguimiento y la evaluación periódica de los avances por parte de los organismos comunitarios y del propio Consejo Presidencial, a fin de garantizar un firme soporte político.

La integración de la Comunidad Andina avanza y se consolida como realidad política y como bloque económico.

El potencial de la Comunidad Andina es importante. Su población actual se estima en 104 millones de habitantes repartidos a lo largo de un vasto territorio que es una vez y media el de la actual Unión Europea y se extiende estratégicamente desde las costas del Caribe hasta las del Pacífico, articulado por la Cordillera de los Andes. Son cuantiosos sus recursos energéticos, minerales, ictiológicos, agrícolas y forestales. Su biodiversidad es la más rica del planeta e incluye la de sus amplios espacios amazónicos.

El desarrollo de la economía de los países de la Comunidad Andina ha sido en los últimos años superior al promedio del crecimiento de la economía latinoamericana en su conjunto. En 1997, el Producto Bruto Interno de la Comunidad Andina llegó a 281.600 millones de dólares. Las exportaciones andinas al mundo durante el último año, se aproximaron a los 48.000 millones de dólares y las reservas internacionales netas ascendieron a 38.000 millones de dólares. El ingreso neto de inversión extranjera directa se multiplicó en más de 8 veces durante la presente década

Las oportunidades para el comercio y la inversión que ofrece la Comunidad Andina son importantes no sólo por su propio potencial y su mercado, sino porque en el desarrollo de su relacionamiento externo se abren, cada vez más nuevos mercados.

En el área sudamericana, todos los países andinos han establecido acuerdos de libre comercio con Chile. En consecuencia, para fines de 1999, cuando concluyan las negociaciones andinas con Mercosur, se habrá consolidado una Zona Sudamericana de Libre Comercio con un mercado de más de 330 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto de unos 1.5 billones de dólares

Varios países andinos tienen acuerdos comerciales con México y, en particular Venezuela y Colombia, participan de una Zona de Libre Comercio con ese país en el marco del llamado Grupo de los Tres (G-3).

Se aspira a abrir nuevos mercados o mejorar las actuales condiciones de acceso, a través de las negociaciones emprendidas con Panamá, Centroamérica y el Caribe, y de los acercamientos a Canadá y Estados Unidos. Se espera también que, en un futuro cercano, las negociaciones del ALCA sean positivas y equitativas y faciliten un mejor aprovechamiento del mercado hemisférico.

Las relaciones entre la Comunidad Andina y la Unión Europea tienen un carácter muy especial. Europa ha sido siempre una referencia y un ejemplo para la construcción de nuestra integración, lo que es una consecuencia natural de una herencia de afinidades políticas y culturales que nos unen. A lo largo de quince años de intensa y efectiva cooperación la relación política se ha hecho aún más estrecha.

La Unión Europea es nuestro segundo socio comercial, con un intercambio global del 17% del total de nuestro comercio frente al 41% que detentan los Estados Unidos. La Unión Europea es también el segundo inversionista extranjero de la Comunidad Andina, después de los Estados Unidos y debe observarse positivamente la estabilidad de la permanencia de las inversiones y su rápido crecimiento. En los últimos cuatros años la inversión europea se ha multiplicado por 30.

De modo general, la Unión Europea representa la quinta parte de nuestras importaciones y la sexta parte de nuestras exportaciones y, en ambos casos, el ritmo de crecimiento de los flujos comerciales es ligeramente inferior al que corresponde a los intercambios con el resto del mundo.

Esto ocurre pese al Régimen Especial de Preferencias que desde 1990 ha establecido la Unión Europea como apoyo a la lucha contra la producción y tráfico de drogas. Este régimen, que otorga amplias preferencias de acceso a una gran parte de las exportaciones andinas, debe ser mejor aprovechado, pues su estabilidad y seguridad abre oportunidades únicas y válidas para el desarrollo de proyectos de inversión y de iniciativas de producción y exportación

Esta es la misión del foro que nos reúne hoy aquí: promover y desarrollar las oportunidades de comercio e inversión. Asociar a Europa, con propósitos de mutuo beneficio, a la gran empresa de crecimiento y progreso de la Comunidad Andina