Antes que nada quiero
agradecer a la Asociación de Cámaras de
Comercio Estadounidenses en América
Latina y a la Cámara de Comercio
Peruano-Estadounidense por su gentil
invitación.
Quisiera también
participar de la cordial bienvenida a
todos los delegados que han venido a la
ciudad de Lima para asistir a esta
conferencia, recordándoles que esta
hermosa ciudad de los Reyes es también
la sede de la Comunidad Andina.
Como bien saben,
Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y
Venezuela, Estados Miembros de la
Comunidad Andina, se han propuesto como
próxima meta de su proyecto de
integración económica alcanzar durante
la primera década del nuevo milenio la
formación de un mercado común.
Hoy en día nuestro
logro más conocido es el establecimiento
de un área de libre comercio. Gracias a
la eliminación de las tarifas y de las
barreras no-tarifarias, durante la
presente década se produjo un verdadero
boom comercial. Entre 1990 y esta fecha
el comercio intra-andino ha crecido más
de cuatro veces y media. Nuestro
comercio hoy supera los 6 000 millones
de dólares, y sería aún mayor si no
fuera por el impacto de la crisis
asiática sobre nuestro crecimiento
durante el presente año. Una
característica interesante de nuestro
comercio interior es su composición.
Cerca del 90% del comercio intra-andino
son productos manufacturados.
El comercio ha venido
acompañado de un auge en la inversión
extranjera. El flujo anual de inversión
extranjera en la subregión se ha
multiplicado en más de 12 veces durante
la presente década, al pasar de 1,200
millones de dólares en 1990 a 14,100
millones de dólares en 1997.
Por otra parte, se
han desarrollado interesantes flujos de
inversión entre los Países Miembros, así
como numerosas alianzas estratégicas
entre empresas privadas andinas para
operar en el mercado ampliado
Además del Programa
de Liberación, Bolivia, Colombia,
Ecuador y Venezuela ha establecido una
tarifa externa común (AEC). Con la
implementación del AEC se redujeron las
tarifas aplicables a las importaciones
de terceros países. Mientras el promedio
arancelario en 1989 era de 33%, el nivel
promedio del AEC en 1997 se redujo a de
13.6%.
La seguridad de la
aplicación de la normativa andina y la
estabilidad de las corrientes de
comercio generadas están protegidas por
un sofisticado sistema de solución de
controversias, cuya más alta expresión
es el Tribunal Andino de Justicia, con
sede en Quito, Ecuador. La Comunidad
Andina cuenta también actualmente con
normas comunitarias sobre: propiedad
intelectual, inversiones, procedimientos
aduaneros, medidas sanitarias,
fitosanitarias y zoosanitarias,
estándares técnicos, origen, competencia
y transporte.
Nuestro nuevo reto es
la consolidación del Mercado Común
Andino, para lo cual se avanza en los
siguientes campos: la liberalización del
comercio de servicios, la armonización
de políticas macroeconómicas, la
apertura de la compras del sector
público, y la progresiva eliminación de
las aduanas. Al mismo tiempo, los Países
Miembros adelantan los trabajos para el
diseño de una Política Externa Común.
Al mismo tiempo, los
Países de la Comunidad Andina están
procurando avanzar de forma cada vez más
coordinada en el desarrollo de sus
relaciones comerciales internacionales.
Tal es el caso de la participación
andina en las negociaciones para el
logro de un Area de Libre Comercio en
las Américas (ALCA). Gracias a nuestra
participación conjunta, los Países
Andinos obtuvieron importantes
posiciones en la dirección del proceso
negociador. Además, hoy, los Países
Andinos participan en cada Grupo de
Negociaciones con vocería única.
El ALCA tiene el
pleno respaldo de la Comunidad Andina y
nuestros países continuarán participando
activamente en las negociaciones.
Sin embargo, no se
sorprendan si antes del año 2005, fecha
en la que deben culminar las
negociaciones del ALCA, la Comunidad
Andina ya haya liberalizado su comercio
con el resto del hemisferio. Ya todos
los Países Miembros tienen acuerdos de
libre comercio con Chile, y acuerdos
comerciales diversos con México.
Actualmente la
Comunidad Andina está abocada a un
intenso programa de negociación con los
demás bloques y países del hemisferio.
Además de las negociaciones del ALCA, la
Comunidad Andina está negociando
simultáneamente con Mercosur, y busca
aproximarse además a Panamá,
Centroamérica, la Comunidad del Caribe y
Canadá.
En abril de 1998, se
suscribió el Acuerdo Marco para la
Creación de la Zona de Libre Comercio
entre el Mercosur y la Comunidad Andina.
El principal objetivo de dicho Acuerdo
es la liberalización comercial que se
desarrollará en dos fases. La primera
fase tiene previsto la celebración de un
acuerdo de preferencias arancelarias
sobre la base de las preferencias
existentes entre los países de ambos
grupos el cual podrá incluir productos
nuevos.
Una vez concluida
esta primera fase, se iniciarán las
negociaciones del acuerdo de libre
comercio. Dichas negociaciones abarcarán
la totalidad del universo arancelario y
deberán culminar el 31 de diciembre de
1999. En este acuerdo se incluirán
disciplinas en diversos aspectos del
comercio. La Zona de Libre Comercio
entrará en vigencia el 1 de enero del
2000, cuando se inicie el proceso de
desgravación.
Con el Mercado Común
Centroamericano (MCCA) y la Comunidad
del Caribe (CARICOM) también se han
iniciado contactos tendientes a
establecer un marco más amplio de
intercambio comercial con dichos
bloques.
Por su parte, Canadá
es actualmente uno de los grandes
promotores del ALCA. Con dicho país, la
Comunidad Andina ha iniciado contactos a
nivel técnico y político a través de los
cuales venimos analizando un convenio de
comercio e inversión.
Obviamente, otro de
nuestros grandes retos es consolidar
nuestro relacionamiento comercial con
nuestro principal socio, los Estados
Unidos. Para ello, hemos creado un
Consejo sobre Comercio e Inversión entre
la Comunidad Andina y los Estados
Unidos. El hecho que Estados Unidos haya
suscrito un acuerdo que establece esta
nueva instancia de relacionamiento con
nuestro bloque es un reconocimiento del
nivel de consolidación que ha logrado
nuestro proceso de integración
subregional. La realidad es que en la
medida en que nuestra integración
avanza, un mayor número de temas en la
agenda bilateral con Estados Unidos
comprenden normativas del ámbito
comunitario.
Según cifras del
Departamento de Comercio de los EE.UU.,
el comercio total entre los Países
Miembros de la Comunidad Andina y los
Estados Unidos superó los US$ 37.8 mil
millones durante 1997.
Como bloque, la
Comunidad Andina es también uno de los
más importantes socios comerciales de
Estados Unidos, en el hemisferio, algo
que comúnmente no se conoce. Sólo en
bienes, los Estados Unidos exportó más
de 15.6 mil millones de dólares a la
Comunidad Andina en 1997. Esta cifra sin
embargo, no incluye el valor de los
servicios que prestan las empresas
estadounidenses en la subregión andina.
La importancia de la
Comunidad Andina se percibe más
fácilmente cuando se compara la cifra
anterior con las exportaciones
estadounidenses a otros países que
tradicionalmente se han considerado
mercados de importancia. Creo que basta
citar algunos ejemplos para ilustrar
este punto:
Dentro de la región,
las importaciones andinas de productos
estadounidense en 1997 fueron
equivalentes a las exportaciones
estadounidenses al Brasil, el doble del
valor de lo exportado por EE.UU. a los
otros tres países del Mercosur, y cuatro
veces lo exportado a Chile. Como un
conjunto, la Comunidad Andina ocupa el
puesto décimo segundo como mercado para
los Estados Unidos. Se trata, por lo
tanto, de una relación comercial de
interés para ambas partes.
Las exportaciones
andinas a los Estados Unidos también han
evolucionado favorablemente superando
los US$ 22.2 mil millones, incluyendo
petróleo, durante 1997.
Parte de las
exportaciones de cuatro de los cinco
Países Andinos gozan de exenciones
arancelarias en Estados Unidos gracias
al régimen especial que establece la Ley
de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA).
Venezuela, que espera ser incorporada a
este régimen, goza también de algunas
preferencias arancelarias bajo el
Sistema Generalizado de Preferencias
Arancelarias de los Estados Unidos
(SGP).
Para los cuatro
países andinos beneficiarios del ATPA,
las preferencias arancelarias que otorga
dicho programa han brindado un impulso
importante a las exportaciones a los
Estados Unidos. Las exportaciones
andinas bajo el ATPA alcanzaron US$
1.353 millones en 1997.
Por la importancia
que tiene el ATPA como mecanismo de
fomento de nuestras exportaciones a
Estados Unidos, nuestros países han
solicitado que la vigencia de dichas
preferencias se extienda más allá del
año 2001, fecha en la que expira su
autorización legislativa inicial. Los
cuatro países beneficiarios además han
respaldo la aspiración de Venezuela de
acceder a dicho programa. Asimismo, la
ampliación del ATPA a nuevos productos
que actualmente están excluidos, como
los textiles, las confecciones, algunos
artículos de cuero, entre otros, sería
otro paso importante para promover un
mayor flujo comercial entre la Comunidad
Andina y los Estados Unidos.
El apoyo del sector
privado a estas iniciativas es de
fundamental importancia. Por eso quiero
aprovechar la oportunidad para agradecer
las gestiones que han realizado hasta la
fecha las Cámaras de Comercio
Estadounidenses en los Países Andinos y
la Asociación de Cámaras de Comercio
Estadounidenses en América Latina.
Esperamos que el
establecimiento del Consejo sobre
Comercio e Inversión entre la Comunidad
Andina y los Estados Unidos facilite la
renovación y ampliación del ATPA, así
como la incorporación de Venezuela al
mismo, y que a la vez permita una
discusión franca de nuevas iniciativas
tendientes a aumentar el comercio y la
inversión entre los Países Andinos y los
Estados Unidos.
Como podrán ver, la
Comunidad Andina está seriamente
comprometida con la integración
comercial de nuestro hemisferio.