Palabras del Secretario General de la Comunidad Andina, Embajador Sebastián Alegrett, con motivo de la visita del Presidente de Colombia, Dr. Andrés Pastrana Arango

Lima, 7 de mayo de 2001

Constituye un alto honor para la Secretaría General de la Comunidad Andina recibir hoy la visita del Excelentísimo Presidente de Colombia y, para mí, en lo personal, es una gratísima ocasión por tener el privilegio de gozar de su amistad. Sea bienvenido Presidente Pastrana a esta casa suya, que es el crisol de la unidad andina, y el espacio desde el cual nuestros países construyen la integración sudamericana, latinoamericana y hemisférica.

Nuestros países han vivido y continúan viviendo turbulencias políticas y económicas que sin lugar a dudas repercuten sobre nuestra comunidad. Pero ello no nos ha amilanado. Las primeras, las seguimos resolviendo en democracia y las segundas, con una sólida capacidad de respuesta de nuestra integración que se demuestra en hechos como la vigorosa recuperación del comercio intrasubregional. Este creció a una tasa del 31% el año pasado y una proyección conservadora de la Secretaría General prevé que alcance la cifra récord de los 6000 millones de dólares durante el presente año.

En el plano político, también la respuesta comunitaria ha sido eficaz. Recientemente, como resultado de la reunión de cancilleres andinos, realizada en Lima, y del Encuentro Presidencial que usted convocó en Cartagena, previo a la Cumbre de Quebec, se renovó el clima de entendimiento, y se fortaleció el diálogo político y la capacidad de concertación entre nuestros gobiernos. Se acordó allí desarrollar una Estrategia Andina de lucha contra las Drogas y Delitos Conexos, la cual, además de fortalecer los programas nacionales, está llamada a constituirse en uno de los ejes articuladores de la política exterior común andina. Se crea así un importante espacio de concertación entre los Países Miembros y de ellos con terceros países, en esta y otras materias. Ello, al mismo tiempo, contribuye a afianzar la seguridad y el desarrollo de la subregión.

Todos estos progresos en lo político, se reflejan igualmente en el desarrollo de nuestras relaciones externas. Progresamos con paso firme en nuestras negociaciones con Mercosur, como se evidenció en las reuniones celebradas en Asunción a fines de abril entre ambos bloques.

Podremos así cumplir con lo acordado en la reunión de Presidentes de América del Sur, realizada en Brasilia, de establecer una zona de Libre Comercio con el Mercosur para enero del 2002.

Al propio tiempo, nuestros países continúan trabajando conjuntamente en las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas, lo que de conformidad con las posiciones sostenidas por ellos y otros países de la región en la Cumbre de Quebec, favorecerá que el proyecto hemisférico se construya partiendo del fortalecimiento y convergencia de los esquemas subregionales existentes en el Area.

En esto último, radica la importancia y urgencia de aunar esfuerzos en la región, especialmente mediante la consolidación del espacio sudamericano de integración.

El ALCA no puede ser el resultado de una mera adscripción, sino el producto de una negociación equilibrada entre países con realidades económicas y sociales muy disímiles. Un entendimiento de esta naturaleza sólo debe alcanzarse si se fundamenta en el criterio de equidad. Sobre esta base se garantizará una positiva participación de todos los países en la construcción de este formidable proyecto continental.

Lo que está en juego, tanto en nuestras negociaciones en el ALCA como en el futuro de nuestras relaciones con la Unión Europea, es la posibilidad de obtener una inserción adecuada de las economías andinas en el proceso globalizador.

Por otra parte, señor Presidente, en lo que concierne a la profundización del proceso de integración, la agenda inmediata de los órganos principales del Acuerdo de Cartagena, deriva de los mandatos que usted impulsó desde la Presidencia del Consejo Presidencial Andino en 1999, que orientan nuestras metas hacia el establecimiento de un Mercado Común Andino para el año 2005. Temas cruciales para el logro de este ambicioso objetivo y que hasta hace poco parecían inabordables, están ya maduros a nivel de propuestas que obran en manos de los gobiernos. Me refiero a la libre circulación de personas en la subregión, a las políticas de Integración y Desarrollo Fronterizo, a la Política Agrícola Común y, en el día de hoy, estamos enviando a los gobiernos nuestro documento de Bases de Propuesta con alternativas para la adopción de un nuevo y moderno Arancel Externo Común que consolide nuestra unión aduanera.

Estos cuatro grandes temas deberán ser considerados en los encuentros ministeriales previos a la próxima Reunión Ordinaria del Consejo Presidencial Andino. La aprobación de las decisiones correspondientes producirá un salto cualitativo de nuestra integración y asegurará el cumplimiento de los objetivos que nos hemos trazado para el año 2005.

Como habrá advertido, señor Presidente, nos encontramos ante circunstancias de especial trascendencia que requerirán de la atención directa de los propios Jefes de Estado, para promover y apuntalar los necesarios entendimientos entre los Países Miembros.

Confío en la voluntad política que asiste a nuestros gobiernos. Por más de tres décadas hemos persistido en este esfuerzo. Llegó el momento de cruzar el Rubicón. "Dios concede la victoria a la constancia", decía el Libertador. Con perseverancia y convicción obtendremos la victoria de la integración, del mismo modo que usted, Presidente Pastrana, obtendrá la victoria de la paz en nuestra querida Colombia.