Palabras de
bienvenida del Embajador Sebastián
Alegrett, Secretario General de la
Comunidad Andina, con motivo de la
visita del embajador Juan Francisco
Rojas Penso, Secretario General de la
ALADI
Lima, 20 de mayo
de 2002
La visita que
hace hoy a nuestra sede el Secretario
General de ALADI resulta muy oportuna
y útil. América Latina está viviendo
momentos muy complejos. Surgen
rebrotes proteccionistas en el rumbo
de lo que hace más de una década
estábamos transitando hacia la
modernización, la apertura y el
establecimiento de reglas claras para
evitar el unilateralismo.
Son momentos
complicados y difíciles para la
integración. Debemos enfrentar muchos
escenarios al mismo tiempo. No sólo
los andinos, sino toda la región
latinoamericana y sus países, estamos
sometidos al estrés de una negociación
permanente, en distintos ámbitos. En
definitiva, se están tratando los
mismos temas con diferentes
intensidades, pero todos tan
vinculados que van orientando y dando
pautas, no siempre convergentes con el
momento que estamos viviendo.
Con el
proteccionismo, entonces, se presentan
todos estos equívocos. Nuestros países
están debilitados precisamente cuando
hay una necesidad mayor que nunca de
asegurar su propia consistencia y
coherencia, porque allí radica nuestra
única posibilidad y nuestra única
fuerza para salir adelante en un mundo
un poco mejor equilibrado del que
vivimos.
Una lección muy
importante que surge de la cumbre
entre la Unión Europea y América
Latina es que, en la medida que nos
presentemos como bloque, podremos
optimizar nuestras fuerzas. No debemos
desaprovecharla. El tratamiento de uno
por uno, suele dar como resultado unas
negociaciones muy desbalanceadas.
En este contexto,
considero que la creación de la ALALC
fue un gran momento latinoamericano,
en el que se vio la necesidad de la
integración, se rescataron todas las
visiones políticas de unidad con base
en nuestras culturas y raíces comunes,
y se le dio a ese proyecto un sustento
real económico. Como sabemos por la
experiencia, es sobre las bases de los
intereses reales que se producen los
entendimientos y alianzas. De allí que
ese acuerdo pionero abrió las puertas
a los actuales acuerdos y nos dejó a
todos, en particular a la Comunidad
Andina, con una raíz profundamente
latinoamericana. Nunca nos hemos
desarraigado y siempre hemos reclamado
que nosotros somos hijos de ese
proceso de integración, con la idea de
volver a fortalecernos de esa visión
de conjunto.
Hoy en día
nuestra América está complicada.
Algunos ya hablan de dos Américas
Latinas: una del Norte, de
Centroamérica hacia arriba, y otra del
Sur, que engloba a toda América del
Sur. Trabajaremos en todas esas
dimensiones. En América del Sur
queremos fortalecer nuestras
relaciones con el Mercosur y Chile,
así como con Guyana y Suriname.
La idea de tener
un espacio de integración sudamericano
es seductora e importante, tiene peso
y proyección. Dentro de este espacio,
la Comunidad Andina es un factor de
equilibrio fundamental, ante países de
diferentes tamaños y proporciones Por
eso resulta imperativo construir una
América del Sur balanceada y por ello,
nuestra Comunidad Andina reafirma cada
vez más sus razones profundas de ser y
actuar en la región.
Actualmente todos
los países están viviendo, con mayor o
menor intensidad, las vicisitudes del
complejo panorama internacional. De
allí la importancia de refrescar los
orígenes de nuestra integración.
Nuestro dilecto amigo, Juan Francisco
Rojas, puede recordarnos todo ese
proceso. Desde hace 30 años, cuando
salía de la Universidad y le ofrecí su
primer empleo, siguió los caminos de
la diplomacia y participó de la
integración andina.
Realmente, la
ALADI es hoy nuestro arsenal de
herramientas para construir lo que
queramos de la integración Tal vez no
la hemos utilizado en toda su
capacidad y esta es una buena ocasión
para que Juan Francisco, con quien
mantengo una larga relación de
amistad, nos trasmita sus reflexiones
sobre su visión de conjunto de la
integración latinoamericana.
Muchas gracias