Presentación del proyecto Satelital
Simón Bolívar
Intervención del embajador
Sebastián Alegrett, Secretario General
de la Comunidad Andina en la Feria de
Telecomunicaciones TELECOM 99.
Ginebra, 12 de octubre de
1999.
Para el suscrito es
un grato placer estar en Ginebra y tener
la oportunidad de dirigirme a tan
distinguida audiencia.
En mi charla desearía
enfocar tres áreas. Primeramente me
gustaría contarles acerca de la
Comunidad Andina y sus avances. A
continuación me referiré a nuestros
esfuerzos para profundizar nuestros
vínculos económicos con nuestros socios
regionales. Finalmente me gustaría
tratar brevemente sobre el proceso de
liberalización del comercio de los
servicios en la Comunidad Andina,
particularmente en el sector de las
telecomunicaciones.
¿Qué es la
Comunidad Andina?
La Comunidad Andina
es un proceso de integración político,
económico y social, llevado a cabo por
Bolivia, Colombia Ecuador, Perú y
Venezuela y que además abarca los
órganos e instituciones del Sistema
Andino de Integración (SAI).
La Comunidad Andina
comenzó hace treinta años con la
suscripción del Acuerdo de Cartagena.
Este Acuerdo creó el proceso andino de
integración que sucesivamente ha sido
actualizado hasta el establecimiento de
la Comunidad Andina en junio de 1997.
Los cinco países
miembros ocupan un área total de
4'710.000 kilómetros cuadrados, que se
extiende desde la costa del Caribe hasta
la costa del Pacífico, unidos por la
cadena montañosa de los Andes. La región
posee vastos recursos de energía,
minerales, pesca y agricultura. La
Comunidad Andina tiene una población de
105 millones de habitantes, con un
producto interno bruto que excede los
286 mil millones de dólares. Las
exportaciones al mundo el año de 1998
totalizaron 38 mil millones de dólares.
En los últimos años
los países andinos establecieron un área
de libre comercio que ha posibilitado un
fuerte incremento de las corrientes
comerciales en la subregión; de 1.3 mil
millones de dólares en 1990 pasó a
representar 5.6 mil millones de dólares
el año de 1998, con un gran porcentaje
consistente en productos manufacturados.
Este crecimiento en
el comercio ha ido acompañado de un
sustancial incremento de la inversión
extranjera, que de 2.601 millones de
dólares en 1993 pasó a representar
10.610 millones de dólares en 1998, con
un significativo porcentaje de flujos de
inversión entre los países miembros.
Adicionalmente tres
de nuestros socios andinos han adoptado
un Arancel Externo Común que esperamos
sea prontamente puesto en vigencia por
los otros dos países. De igual manera,
los países miembros tienen legislación
común en un importante número de áreas
como son: propiedad intelectual,
inversiones, normas técnicas, medidas
sanitarias y fitosanitárias, transporte,
competencia, procedimientos aduaneros,
entre otros.
Debo enfatizar que la
Comunidad Andina ha logrado crear
exitosamente un marco jurídico e
institucional. Ese marco incluye una
Secretaría General autónoma que actúa
como su órgano ejecutivo; un Tribunal de
Justicia; un Parlamento; dos
instituciones financieras, así como los
Consejos Consultivos Laboral y
Empresarial que aseguran un activo papel
de estos dos sectores en el proceso de
integración. El sistema jurídico de la
Comunidad Andina es quizás el más
sofisticado de aquellos existentes entre
los bloques de integración de nuestra
región. La legislación andina es de
obligatorio cumplimiento en los cinco
países miembros y las controversias son
resueltas a través de un proceso legal
administrado por la Secretaría General y
el Tribunal Andino de Justicia.
Desafortunadamente la
Comunidad Andina no ha escapado a los
efectos de la crisis económica mundial,
lo que se ha manifestado en una caída
del comercio intra-regional. Sin embargo
de ello, en medio de estas dificultades,
nuestros Jefes de Estado en su reciente
cumbre del mes de mayo pasado decidieron
profundizar el proyecto comunitario
andino e impulsarlo hacia etapas
superiores de integración política,
económica, social y cultural. En esa
dirección decidieron que las tareas
prioritarias de la integración andina
serán el establecimiento del Mercado
Común para el año 2005, a través del
libre movimiento de bienes, servicios,
capitales y personas; el desarrollo de
una Agenda Social; la ejecución de una
Política Comunitaria de Integración y
Desarrollo Fronterizo; la definición y
ejecución de políticas de desarrollo
sostenible y el fortalecimiento
institucional.
Fortalecimiento de los lazos
económicos con los socios regionales
A pesar del éxito de
nuestro proceso de integración, los
países miembros han reconocido la
necesidad de buscar nuevos mercados más
allá de la Comunidad Andina. En ese
sentido nuestro proceso de integración
ha emergido como un vehículo a través
del cual Bolivia, Colombia, Ecuador,
Perú y Venezuela están coordinando
conjuntamente formas de fortalecer los
lazos económicos con nuestros socios
regionales.
La Comunidad Andina
está participando activamente en las
negociaciones para la conformación del
Area de Libre Comercio de las Américas.
Debo hacer notar que en estas
negociaciones los cinco países andinos
participan en bloque y con vocerías
únicas.
Recientemente
firmamos un Acuerdo de Comercio con
Brasil y esperamos muy pronto iniciar
las negociaciones hacia la creación de
un área de libre comercio con el
Mercosur. De igual manera, la Comunidad
Andina actualmente está inmersa en
negociaciones con algunos países de
Centroamérica y forja nuevos lazos con
la Comunidad del Caribe.
Liberalización del comercio de
servicios
Los servicios
representan un porcentaje cada vez más
significativo del Producto Interno Bruto
y contribuyen a la generación de empleo
en los Países Miembros de la Comunidad
Andina y en el mundo.
Se estima que en 1997
más del 50 por ciento de la inversión
extranjera a nivel mundial la generaron
los servicios. Entre 1990 y 1997, el
comercio de servicios a nivel mundial
experimentó un significativo
crecimiento.
Comercio de bienes creció 6% en
promedio anual.
Comercio de servicios creció cerca de
8% anual.
Exportaciones de servicios crecieron
en 8% anual.
Importaciones de servicios crecieron
en 7% anual.
En 1997 el comercio
mundial de servicios representó US$
2,605 billones y más del 60% del PIB de
los países desarrollados lo aportan los
servicios.
La Comunidad Andina
ha venido realizando, durante toda la
década de los 90´, reconocidos esfuerzos
dirigidos a lograr la liberalización de
la oferta y prestación del universo de
los servicios.
En este complejo
proceso económico y político, que está
en correspondencia con la globalización
de la economía, las telecomunicaciones
tienen una elevada cuota de
responsabilidad, en la medida que son
las que permiten reducir las distancias
físicas, así como el tiempo de las
transacciones económicas y de los
vínculos sociales y políticos, a escala
mundial.
Si bien es cierto que
los avances tecnológicos han tenido una
indiscutible incidencia, también ha
influido notoriamente la diversificación
y expansión de la inversión y del
mercado de estos servicios, que son
esenciales para el funcionamiento de la
sociedad contemporánea.
En lo que respecta a
los Países Miembros de la Comunidad
Andina, ellos han incursionado, con
mayor o menor intensidad en los procesos
de privatización de las empresas
públicas y de apertura económica del
sector de las telecomunicaciones. Esto
ha permitido redefinir el papel de los
Estados, centrando su actuación en la
regulación del mercado de estos
dinámicos servicios.
Para ello, se han
definido las pautas jurídicas que crean
las condiciones transparentes que están
estimulando el crecimiento sostenido de
las inversiones privadas, tanto
nacionales como externas, las que están
transformando a este sector de servicios
en uno de los más productivos y
competitivos, y de crecimiento más
rápido, en las respectivas economías
nacionales.
En el contexto de la
Comunidad Andina, la vigencia de un
Marco General de Principios y Normas
para la Liberalización del Comercio de
Servicios, "Decisión 439", a partir del
cual se pueden formular las distintas
normativas destinadas a liberalizar cada
uno de los sectores de servicios,
determina los parámetros generales lo
suficientemente amplios y flexibles para
asegurar que esa apertura, en el ámbito
comunitario, sea transparente y
atractiva como para satisfacer las
expectativas comerciales de los más
exigentes inversionistas y prestadores
de estos servicios.
En este sentido, ya
existe una norma comunitaria que regula
la oferta y prestación de los servicios
satelitales Decisión 395, " Marco
Regulatorio para la Utilización
Comercial del Recurso Orbita-Espectro de
los Países Miembros con el
Establecimiento, Operación y Explotación
de Sistemas Satelitales por parte de
Empresas Andinas", la cual acompañada
por la Decisión 462, "Normas que Regulan
el Proceso de Integración y
Liberalización del Comercio de Servicios
de Telecomunicaciones en la Comunidad
Andina", completa el marco normativo, de
visión prospectiva, de extraordinario
impacto, tanto en el mercado de la
Comunidad Andina como en la
interconexión de los Países Miembros al
resto del mundo.
Asimismo, abrirá una
diversidad de posibilidades entre las
que se cuenta la creación de la
"Sociedad Andina de Información", la
conformación, en el muy corto plazo, de
la "Red Andina de Transmisión de Datos",
la cual servirá para incentivar la
organización de un multidimensional
Banco de Proyectos al cual tendrán
acceso los Estados y las Organizaciones
privadas, tanto de la propia Comunidad
Andina como los actores públicos y
privados del contexto internacional.
Por consiguiente, la
Comunidad Andina está dando un salto
trascendental en lo que respecta a la
consolidación de las condiciones
económicas y tecnológicas en el sector
de las telecomunicaciones para
contribuir con:
El fortalecimiento del proceso de
integración;
El establecimiento del mercado común
andino;
La diversificación de los medios de
comunicación entre los Países Miembros;
y,
La nueva dimensión de
la Comunidad Andina en el contexto
internacional, al disponer de su propio
sistema satelital, el "Simón Bolívar",
así como un mercado abierto, sustentado
en un marco normativo comunitario que
asegura la estabilidad de las
inversiones y facilita el funcionamiento
del mercado de los servicios de
telecomunicaciones dentro de todo su
territorio.