La participación de la Comunidad Andina en el ALCA
Intervención del Secretario General de la CAN, Sebastián Alegrett
en el I Foro Nacional - ALCA/Perú

Lima, 1 de febrero de 2001

Permítanme expresar mis agradecimientos al ingeniero Samuel Gleiser y a todos los miembros de la Comisión ALCA / Perú por la gentil invitación a participar en este foro y manifestarles mis sinceras felicitaciones por los esfuerzos que la Comisión viene realizando para promover la participación de la sociedad civil en un proceso de negociación tan trascendental como es el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

En mi presentación, quisiera abordar cuatro aspectos sobre la participación de la Comunidad Andina en las negociaciones del ALCA. En primer lugar me referiré a la importancia que revisten estas negociaciones para los Países Miembros de la Comunidad Andina; luego continuaré con unos breves comentarios sobre cómo se enmarca la participación de la Comunidad Andina en estas negociaciones, dentro de nuestra estrategia global de negociaciones comerciales.

En este contexto sugeriré lo que serían, desde mi perspectiva, los principales objetivos de la Comunidad Andina en las negociaciones del ALCA y, finalmente, quisiera compartir con ustedes algunos planteamientos sobre el importante apoyo que puede brindar el sector empresarial a nuestros Países Miembros en estas negociaciones.

1. La importancia del ALCA para los Países Miembros de la Comunidad Andina

El hemisferio es nuestro mercado tradicional y en el que nuestros países tienen mayores ventajas comparativas. El ALCA significa, en términos de mercado, 780 millones de habitantes, 10.000 billones de dólares de Producto Bruto (un tercio del Producto Bruto Mundial) y más del 20% del comercio global.

En 1999, un 65% de las exportaciones andinas se destinaron a los demás países del ALCA y un 60% de nuestras importaciones se originaron en los mismos. Es decir, que el ALCA es actualmente el principal destino de nuestras exportaciones y el principal origen de nuestras importaciones. Constituye además, una importante fuente de inversión extranjera.

Estas cifras demuestran claramente la particular trascendencia que revisten estas negociaciones para la Comunidad Andina.

En este sentido, podemos afirmar que los beneficios son potencialmente enormes para las empresas andinas que sean capaces de aprovechar las ventajas que ofrecerá esta amplia zona económica.

2. El ALCA dentro de la estrategia global de negociaciones comerciales de la Comunidad Andina

El proceso de integración andino se fundamenta en el principio del "regionalismo abierto". Esto implica que no es suficiente consolidar el mercado subregional sino que requiere además la búsqueda de otros mercados para nuestras exportaciones. En este sentido, el ALCA es perfectamente compatible con el proceso de integración andino.

Por otra parte, los objetivos del ALCA se limitan a la creación de una zona de libre comercio, mientras que nuestro proyecto subregional prevé un modelo de integración más profundo, no sólo en lo comercial sino también en lo político y social, encontrándonos actualmente en el proceso de conformación del Mercado Común Andino.

Con base en el principio del "regionalismo abierto", la Comunidad Andina viene ejecutando una estrategia global de negociaciones comerciales. El ALCA es uno de los ejes principales de esta estrategia, pero no es el único.

Como bien saben, luego de haber suscrito nuevos acuerdos de preferencias arancelarias con Brasil y Argentina, la Comunidad Andina próximamente iniciará las negociaciones para la creación de una Zona de Libre Comercio con el Mercosur, las cuales deberán concluir en enero de 2002, tres años antes de la fecha que se ha adoptado como meta para la culminación de las negociaciones del ALCA. A su vez, este acuerdo de libre comercio con Mercosur será la piedra angular para la conformación del espacio común sudamericano, conforme al mandato adoptado por los Jefes de Estado en la pasada Cumbre de Brasilia.

Este mercado sudamericano tiene una superficie de más de 17 millones de kilómetros cuadrados, 341 millones de habitantes -- lo que represente una población 1.24 veces más grande que la de Estados Unidos --, un Producto Interno Bruto (PIB) superior a 1.2 billones de dólares, y exportaciones totales por 134 mil millones de dólares. Dentro de este espacio sudamericano, la Comunidad Andina abarca un 27 por ciento de la superficie, tiene un 33 por ciento de la población, aporta aproximadamente una cuarta parte del PIB y representan el 33 por ciento de las exportaciones sudamericanas.

El desarrollo de un espacio económico y de cooperación entre los países de América del Sur debe ser congruente con el propósito de avanzar cada vez más hacia una integración de la América Latina y del Caribe, promoviendo desde ahora una concertación regional que contribuya a alcanzar una participación más equilibrada en las negociaciones para la creación del Area de Libre Comercio de las Américas en el año 2005.

Asimismo, la Comunidad Andina ha venido desarrollando negociaciones con los países centroamericanos del llamado "Triángulo Norte" (Guatemala, El Salvador y Honduras) y con otros países de la región. Los Países Miembros han suscrito individualmente una serie de acuerdos comerciales con otros países de la región, como Chile, México y las naciones del Caribe. De otro lado, la estrategia de negociaciones de la Comunidad Andina no se limita al hemisferio, ya que entre sus objetivos se encuentra la eventual suscripción de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, la profundización de nuestros vínculos con otras áreas económicas y el fortalecimiento del sistema multilateral de comercio.

3. Los principales objetivos de la Comunidad Andina en el ALCA

En la medida en que la Comunidad Andina viene adelantado negociaciones con otros bloques y países de la región, debemos tener presente que las negociaciones dentro del ALCA serán básicamente con Estados Unidos y Canadá.

Estados Unidos es el principal socio comercial de los Países Miembros de la Comunidad Andina, mientras que Canadá constituye un mercado con un potencial muy atractivo. En ambos países nuestras exportaciones tienen un tratamiento preferencial, bien sea a través de la Ley de Preferencias Comerciales Andinas (ATPA) o del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP).

Sin embargo, ambos programas excluyen sectores importantes de nuestra producción, como los textiles y las confecciones, y en los dos casos se trata de programas unilaterales sujetos a renovación periódica que no ofrecen la seguridad jurídica necesaria para promover grandes inversiones. Más aún, en algunos sectores las exportaciones andinas enfrentan una desventaja en el tratamiento arancelario que conceden Estados Unidos y Canadá a otros países, como México y los países del Caribe. Por ello, es necesario que los países andinos continúen desarrollando una estrategia de acción conjunta para lograr la renovación, ampliación e incorporación de Venezuela al esquema del ATPA.

En ese sentido, uno de los principales objetivos que debe perseguir la Comunidad Andina en las negociaciones del ALCA es la consolidación de su acceso preferencial a estos mercados. Ello se logrará incorporando estas ventajas arancelarias en el tratado final del ALCA, brindándole así seguridad jurídica a las mismas. Además, es necesario eliminar los aranceles en los sectores que actualmente se encuentran excluidos de estos programas preferenciales, como son el sector de las confecciones y los textiles.

Pero otro objetivo que podría ser aún más importante es la adopción de disciplinas más estrictas en lo que se refiere a las barreras para-arancelarias. Aún con las ventajas arancelarias que tienen los países andinos bajo el ATPA y el SGP, lo cierto es que muchas de nuestras exportaciones no tienen acceso a los mercados de Estados Unidos y Canadá porque enfrentan una serie de obstáculos de otra índole, tales como las medidas fitosanitarias, las normas técnicas y las investigaciones antidumping, entre otras. Por lo tanto, es imperativo que en las negociaciones del ALCA se adopten disciplinas más estrictas que las existentes en la OMC para evitar que a través de estos mecanismos se impida nuestro acceso a dichos mercados.

No será este un objetivo fácil ya que este tipo de medidas normalmente son muy complejas y requieren de un gran conocimiento técnico, pero es un desafío que debemos asumir si queremos tener éxito en las negociaciones.

El próximo 7 de abril se realizará en Buenos Aires la Sexta Reunión de Ministros de Comercio del Hemisferio donde se adoptarán definiciones de gran importancia y se discutirán las propuestas de texto presentadas en esta última etapa de negociaciones. También se acordarán plazos para la definición de modalidades de desgravación y se adoptarán nuevas medidas de facilitación de negocios.

Asimismo, a partir de Buenos Aires, el Ecuador asumirá la Presidencia del proceso ALCA, lo cual no sólo es motivo de satisfacción sino también una oportunidad para toda la Comunidad Andina.

La Comunidad Andina seguirá preservando sus posiciones comunes y vocería única en defensa de sus intereses propios.

4. Importancia de la participación de la sociedad civil

En vista de la trascendencia de las negociaciones del ALCA, de la complejidad técnica de los temas y la necesidad de contar con un amplio respaldo en las propuestas que presenten nuestros países, será fundamental que la sociedad civil participe activa y eficazmente con los organismos nacionales competentes en la formulación de las estrategias nacionales y comunitaria de negociación, a través de la presentación de iniciativas específicas.

El sector empresarial conoce por propia experiencia los obstáculos que enfrentan sus productos en terceros mercados y entiende muchas de las materias complejas y técnicas que forman parte de las negociaciones.

La Comisión ALCA/Perú constituye un excelente ejemplo de los vínculos de cooperación entre los actores y agentes de la sociedad civil aquí representados, para asegurar que los intereses individuales y colectivos de los diversos grupos se incorporen en el análisis, debate y formulación de las propuestas. La Comisión ALCA / Perú además ha contribuido a la vinculación del sector académico a este proceso. Esta experiencia peruana podría extenderse a la subregión quizá promoviendo la creación de una Comisión ALCA / Comunidad Andina.

Aprovecho la oportunidad para reiterarles la plena disposición de la Secretaría General de la Comunidad Andina de estrechar los vínculos de trabajo con los diversos sectores de la sociedad civil de la subregión, que permitan generar mecanismos de apoyo a nuestros negociadores en el ALCA.