Pero, hay un segundo
tema que nos fortalece, y es que a veces
la fortaleza de las instituciones que
reúnen países no viene de dentro de
ellas mismas o de su voluntad sino
fundamentalmente de los retos externos
que deban asumir y superar.
No tenemos un
adversario bélico, no tenemos un
adversario decididamente antiandino,
pero tenemos una propuesta de amplitud,
de onda y de extensión de nuestra vida
económica a través del Acuerdo con la
Unidad Europea. Y creo que este desafío
es algo que va a dar mayor cohesión y
que va permitir ponernos una meta en
reuniones que a veces no tenemos
objetivos claros que no sea insistir en
lo ya planteado anteriormente.
Por eso, la presencia
en Tarija también de los representantes
de la Unión Europea es un paso esencial
para fortalecer la Comunidad Andina,
para darle un horizonte en ese sentido.
En tercer lugar, debo destacar que los
dos temas -tanto Chile como la Unión
Europea- significan que un nuevo
ingrediente, que parecía perdido por
momentos en nuestra relación, se
incorpora a esta mesa, y se llama la
tolerancia y la flexibilidad.
No debo dejar de
felicitar al Gobierno del Presidente Evo
Morales que formuló reticencias y dudas
respecto a la posibilidad de Acuerdos de
Libre Comercio pero que, finalmente, a
la convocatoria de otros países del
Acuerdo Andino ha sabido, diré,
conceder, flexibilizar y de esta manera
darnos un buen ejemplo de como nosotros
a nuestro turno debemos también hacer
concesiones recíprocas que son la base
de todo acuerdo, saber conceder pero,
fundamentalmente, saber tolerarse en la
fraternidad, en la diferencia y en la
distinción que es la base de la
igualdad.
Y tolerar significa
que por primera vez nos entendamos en la
distinción, somos países que escogemos
vías distintas pero con el mismo
objetivo, el objetivo de acabar con la
pobreza, de generar empleo, de traer
mayor igualdad y por ende mayor justicia
social; y no dudo que ninguno de los
cinco presidentes aquí compartamos esos
criterios; nuestras vías pueden diferir,
tenemos -como lo ha expresado esta
mañana el presidente Evo Morales en su
discurso de saludo- países que escogen
el criterio de tener un Estado más
fuerte y un Estado que retenga un mayor
porcentaje de su renta; habemos otros
países -entre los cuales se cuenta el
Perú-, que creemos que el mejor camino
de aumentar el quantun, el potencial
distribuible -porque no hay distribución
sin producción-, es a través de la
inversión.
Pero, estamos aquí,
dentro de modelos diferentes aunados en
un solo objetivo que es dar integración
física y económica entre nosotros.
Estamos quienes ven con duda, temor, y a
veces alguna ideología, el concepto de
la apertura al libre comercio. Habemos
otros que pensamos que el ejemplo
extraordinario ideológico de Deng Xiao
Ping y del propio Lenin en su antigüedad
son todavía marcadores fundamentales
respecto a lo que debe ser la apertura
de un país en desarrollo, respecto al
comercio, la tecnología y el capital
mundial.
Lo importante es que,
mirando de diferente manera el mundo, no
perdemos de vista que somos andinos, y
aun mirando de diferente manera el mundo
podemos afirmar una integración porque
la primera apertura -lo sabemos quienes
tenemos políticas de apertura hacia al
mundo-, la primera apertura debe ser
hacia la Comunidad Andina, la
construcción de un mercado común, de una
integración cada vez más sólida y
auténtica.
No seríamos
latinoamericanos ni andinos sino
pusiéramos como paso previo y
fundamental agitar y fortalecer nuestras
relaciones económicas, nuestro mercado
común, nuestro arancel común, para hacer
verdaderamente un solo mercado, un solo
actor.
Creo importante,
porque me parece que soy el más viejo de
los presidentes aquí -me tocó comenzar
muy joven cuando tenía 35 años allá hace
22 años y más-; y he visto, y puedo
decirlo en la confidencia de esto que
los periodistas no escuchan; he visto
muchas reuniones, sé que para ellos no
hay fronteras ni paredes, pero tampoco
tenemos nosotros secretos que no deban
trascender, y uno de mis secretos de 23
años de experiencia presidencial es
haber participado muchas veces en
reuniones y he escuchado juramentos,
votos, compromisos; ilusiones que son a
veces parte integral del entusiasmo que
despiertan estas reuniones, las he
escuchado muchas veces y las he visto
naufragar, las he visto olvidar, las he
visto marchitar.
Entonces no es que
haya envejecido ni que haya dejado de
lado mis arrestos por la justicia
social, que los tengo, sino que creo en
la necesidad de la prudencia, de la
necesidad de la modestia de objetivos
para lograrlos.
Los objetivos de
largo y gran aliento los filósofos y los
poetas deben formularlos; los objetivos
de la construcción diaria y modesta del
artesano debe ser obra de los
presidentes, y eso descarta ciertamente
la soberbia de cualquier modelo
ideológico excluyente.
Por eso creo que éste
es un paso fundamental el de hoy día,
que estemos sentados presidentes de
distintos puntos de vista en el manejo
diario de la economía y de las cosas.
Hoy día ha tenido,
ante la expectativa de mi propia
infancia y de los apristas del Perú, -el
partido al que pertenezco-, una
revolución extraordinaria en 1952 que
hizo la reforma agraria antes que nadie
se lo propusiera, que nacionalizó las
minas y los bancos, que fortaleció un
Estado a la medida del país pero
formidable. El camino no fue fácil para
don Víctor Paz Estenssoro en ese
capítulo revolucionario e izquierdista
que tuvo.
Y el país sufrió, a
consecuencia de eso, ciertamente la
adversidad de sus enemigos pero también
una sequedad de capitales y de nuevas
inversiones, eso está escrito y los
economistas lo han estudiado.
Tuvimos en el Perú un
gobierno de buenas intenciones y de
buenas voluntades, los militares
nuestros que habían aceptado un rol en
favor de la gran oligarquía durante
mucho tiempo se convirtieron a la
Revolución y, como reza el refrán "no
hay mayor fanático que el nuevo
converso", se convirtieron con toda
fuerza a la revolución izquierdista, a
la nacionalización de las fuentes de
riqueza; pero eso terminó conduciendo a
nuestra Patria a un endeudamiento
inmenso, porque propietario el Estado de
todo no tenía recursos con los que
aumentar a otra escala su inversión.
Y pasada esa ilusión
de la que también participaron muchos
peruanos concluimos que en ese tipo de
experiencias, que después de la Rusia
soviética en los años 80 - 89 comprobó
con su tremendo derrumbe, que no eran la
receta o la medida exacta sino que había
que saber combinar Estado con mercado,
que es lo que nosotros queremos hacer:
crecer y redistribuir.
Creo que el mejor y
más impresionante ejemplo
ideológico-histórico viene del más puro
representante de la Revolución de
comienzos del siglo XX. Lenin había
escrito en su Capitalismo Estado el
impuesto en especie, después de tres
años de ejercicio del socialismo
primario, que era imprescindible
convocar al capital y que Rusia sola no
podría extraer sus minas ni su petróleo
ni desarrollar su campo eléctrico, está
escrito, sólo que la muerte interrumpió
su camino dos años después.
Y ese mensaje
extraordinario lo recogió Deng Xiao Ping
y creo que los hechos bastan para
demostrar que tuvo razón para sacar de
la miseria, hasta el momento, 400
millones de chinos, que han pasado a un
salario bajo, es verdad, de 60 dólares,
de 80 dólares, pero vienen del salario
de 20 dólares y las servidumbres y el
señor feudal.
Entonces, es por eso
que el Perú ha escogido ese camino;
entiendo que hay otros países que
también lo han escogido, pero ello no
nos lleva ni a condenar ni a mirar de
manera distinta a países que por su
situación específica puedan escoger
otros caminos.
Lo importante es que
no perdamos de vista la fraternidad ni
que a su turno se nos vea mal a nosotros
ni seamos calificados de "monroístas"
como fácilmente suelen hacerlo los que
no tienen tolerancia.
El principio de la
hermandad es la tolerancia, el principio
de construir algo hacia el futuro es
saber aceptarse como se es y buscar los
puntos comunes para continuar.
Esta mañana estábamos
en una breve conversación con Evo
Morales y llegamos a una conclusión
inmediata, en la extremidad de Bolivia
podemos hacer los dos juntos una
carretera que permita a Cobija y toda
esa zona boliviana evitarse un inmenso
rodeo en medio de las selvas y pueda
utilizarse directamente la carretera que
estamos construyendo nosotros, la gran
autopista hacia el Brasil, ¡cómo no
vamos a hacer eso!.
A nosotros nos
conviene una Bolivia fuerte, grande, que
comercie más; nos conviene porque va a
ayudar a fortalecer nuestro comercio,
nuestra frontera.
Creemos pasos
concretos, modestos, pero que van en el
camino de lo positivo -como estamos
dispuestos a hacerlo no solamente en ese
ejemplo sino en mil más y con cada uno
de los demás países-, eso va haciendo un
tejido irreversible, un tejido
irreversible sobre el cual no se
construye después ni demagogia ni
estridencia limítrofe sino los pueblos
entienden que están creciendo juntos.
Esa es nuestra voluntad, no queremos
crecer aislados.
Hasta el momento
señor Presidente y amigos míos las cosas
no van mal, el año pasado el Perú, un
poco para replicar en el sentido de
decir lo mismo, replicar, imitar lo
dicho por la presidenta, el Perú ha
crecido el año pasado 8 por ciento
milagrosamente, pero este año vamos a
superar el 8 por ciento en este momento,
y no es por precios internacionales sino
porque cogió el Perú ya una dinámica
propia de consumo y de elevación de
producción en bienes sociales,
electricidad, cemento, aceite, jabones,
bienes educativos; y el Perú va a crecer
este año 8 por ciento con los mismos
precios del año pasado en los minerales,
ya no es función de la economía mundial
el crecimiento del Perú.
Si esto se mantiene
tres o cuatro años estamos seguros que
pasaríamos a la segunda etapa, que es
haber reducido la pobreza, y nos
empeñamos -y ése es el sentido social
del concepto Estado- en redistribuir a
través del Estado todo lo posible en
favor de la gente famélica, y en favor
de la gente excluida y olvidada en la
descentralización y en la construcción.
Rescato esto porque
es fundamental y me complace enormemente
ser testigo y participar de un acto
refundacional, de un nuevo impulso,
digamos de un gol que no es a la FIFA en
este momento, sino a la propia Comunidad
y en favor de la propia Comunidad.
El ingreso de Chile,
nuestra posibilidad de tener un acuerdo
en diferencia de intensidades, acuerdo
de diferentes intensidades con la Unión
Europea, es un paso de enorme
importancia y nuestro reconocimiento en
la diversidad, yo creo que es un ejemplo
extraordinario que será escuchado más
allá de la Comunidad Andina.
Yo sé que esta tarde
algunas personas del continente también
van a escuchar eso y, ojalá a su turno,
se integren a una mesa de tolerancia
donde quienes somos presidentes y
especialmente quien ya conoce un poco la
historia de todo esto, no intenta ni
hegemonizar, ni dominar ni dar
lecciones, no soy quien para dar
lecciones a ningún otro presidente,
tampoco acepto que nadie me las dé.
Y entonces la
tolerancia debe ser el componente básico
para que nos sentemos en esta mesa y
estoy seguro que así, sin ideologías
digamos de un solo norte, ideologías sí
contra la pobreza y por la justicia,
pero no de un solo norte y de un solo
modelo, vamos a integrar verdaderamente
nuestra región.
Yo lo felicito, creo
que termina usted su período Pro Témpore
de una manera extraordinaria y lúcida,
le agradezco en nombre del Perú y estoy
seguro que en nombre de todos los
Presidentes que estamos aquí.
Quien sabe en la
Presidencia de Álvaro Uribe dejemos de
ser cinco y pasemos a ser seis con la
presencia de Venezuela que estoy seguro
podrá ser.
Muchas gracias.