Palabras del Embajador Allan Wagner Tizón, Secretario General de la Comunidad Andina, en la apertura del seminario: “Unión Europea y Comunidad Andina. La cooperación para la competitividad territorial de las PYMES”

Lima, 27 de marzo de 2004

Yo quisiera en primer lugar, dar la bienvenida a todos ustedes a esta sede de la integración andina en una circunstancia, además, muy especial puesto que en el marco de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo que se realiza en Lima hemos tenido la grata oportunidad y al mismo tiempo, estoy seguro, muy fructífera ventaja de poder organizar conjuntamente con el Gobierno de Lombardia y la Cooperación Italiana este Seminario sobre la Cooperación para la competitividad territorial de las pequeñas y medianas empresas.

Este evento nos brinda una ocasión muy importante para poder difundir lo que constituye uno de los elementos principales del nuevo diseño estratégico de la integración andina que estamos trabajando conjuntamente con los cinco Países Miembros, a fin de darle un punto de inflexión a nuestro proceso de integración que permita a los países acometer de manera más exitosa los dos grandes desafíos que en estos momentos confrontan. Por un lado, la agenda externa que es la agenda de la globalización, de las negociaciones comerciales internacionales, sea en el marco de la Organización Mundial de Comercio, del Area de Libre Comercio de las Américas, del Tratado de Libre Comercio que se va a negociar próximamente entre los cuatro países andinos con Estados Unidos y el que aspiramos a negociar con la Unión Europea en el marco de un acuerdo de asociación, y otros más que vendrán, pero también con nuestros países hermanos del MERCOSUR, con quienes estamos convergiendo a través de un área de libre comercio conjunta Comunidad Andina-Mercosur y otras iniciativas importantes tales como el programa IIRSA para la construcción de infraestructura de la Integración sudamericana.

Esta es pues una gran agenda de negociaciones que los países andinos finalmente han decidido acometer para insertarse dinámica y competitivamente en el mundo globalizado de nuestros tiempos. Pero, al mismo tiempo, está la otra agenda, la agenda del desarrollo, de la pobreza, de la inclusión y de la desigualdad, es decir, la brecha social histórica de nuestros países que, lamentablemente, no hemos logrado resolver, sino que los países andinos tenemos índices deplorables en esta materia.

El propósito de este nuevo diseño estratégico busca hacer de la integración un eje que articule estas dos agendas: la agenda de la modernidad y la globalización, con la agenda de la lucha por el desarrollo y por la superación de la pobreza, creando sinergias entre ellas; de tal manera que se refuercen mutuamente y, al mismo tiempo, haciendo de la integración un espacio en el cual nuestros países puedan generar las capacidades y fortalezas que ayuden a resolver estas dos agendas de manera exitosa y simultanea. Porque esta es la otra característica que tiene el mundo que nos está tocando vivir y es que es necesario resolver simultáneamente la agenda de la modernidad con la agenda de la brecha histórica. No se puede empezar por una de ellas, hay que resolverlas simultáneamente. Si nos dedicamos solamente a la agenda externa de la globalización estaríamos profundizando la fragmentación de nuestras sociedades y la brecha social que nos separa; y, si nos dedicáramos solamente a la agenda interna, estaríamos perdiendo la oportunidad de beneficiarnos de un acceso a los mercados mundiales dinámicos y al mismo tiempo profundizando, por consiguiente, nuestro subdesarrollo.

En este contexto, la pequeña y mediana empresa representa un factor absolutamente fundamental, puesto que no se trata solamente de que los países andinos puedan negociar bien este proceso de negociación internacional a través, como decía, de la OMC, del ALCA, de los Tratados de Libre Comercio, sino que además desarrollemos las capacidades competitivas que permitan a nuestros países a hacer uso y ventaja de esas oportunidades que van a derivar de las negociaciones internacionales.

Un sector social, claramente definido, que puede contribuir a hacer de esta inserción internacional una inserción equilibrada y beneficiosa para nuestros países es, sin duda, la pequeña y mediana empresa. De no ser así, este vasto conglomerado urbano de nuestros países, que representa a nivel andino el 60% del empleo en los cinco países y que, en Colombia y en Perú, representa el 35% y el 42% de la producción nacional respectivamente, quedaría excluida de ese proceso de globalización y, por consiguiente, se profundizaría la fragmentación y la brecha social histórica en nuestros países.

Otro sector social que esta señalado en el diseño estratégico es el sector rural, sector del campesinado donde el 30% de la población andina radica y vive en una agricultura de subsistencia en la cual la tierra no es solamente un medio de producción sino que es parte de una cultura. También, en ese sentido, el desarrollo rural y la competitividad agrícola deben ser materia de un trabajo muy importante y profundo; de tal manera que, esta inserción internacional sea realmente una inserción equilibrada y beneficiosa para nuestros países, inclusiva y no excluyente, como han sido hasta el momento varias experiencias en materia de globalización.

Como decía el Presidente de SEBRAE del Brasil -en una reciente conversación en Brasilia- es necesario abandonar ciertos conceptos creados en relación con la pequeña y mediana empresa que hablan de las limitaciones financieras, de débiles eslabonamientos de las PYMES en cadenas productivas o ciertos “encuadres” perpetuos de las PYMES en lo que es el mercado interno de nuestros países, como industrias pequeñas llamadas a ser para siempre pequeñas y limitadas a nuestros espacios territoriales del mercado interno. En realidad, hay que avanzar en asuntos centrales de la competitividad de la pequeña y mediana empresa, como son: la gerencia de punta de los procesos productivos, porque la pequeña y mediana empresa debe ser una empresa muy eficiente y tiene todas las características para hacerlo en su propia dimensión; al mismo tiempo, la asociatividad que es algo muy importante para poder llegar a los grandes mercados, la naturaleza de la demanda internacional de esos grandes mercados hace necesario aglutinar la oferta, una oferta de calidad y, por consiguiente, la asociatividad es fundamental para la pequeña y mediana empresa y también el intercambio de experiencias exitosas con base territorial.

Y este seminario, precisamente, nos ofrece esa posibilidad, ese intercambio de experiencias exitosas. Gracias a que, como todos sabemos, Italia es tal vez el mejor ejemplo de una economía basada precisamente en la pequeña y mediana empresa, es esa red de cientos de miles de pequeñas y medianas empresas la que hacen la gran riqueza de Italia y la que ha permitido el desarrollo tan impresionante de este país. De tal forma que si alguna experiencia debemos aprender, sin duda, es la experiencia italiana. En ese sentido, yo quisiera agradecer al presidente de la Región de Lombardia, Roberto Formigoni, por su entusiasmo y dedicación para organizar este evento y también agradecer especialmente al Senador Bonalumi, quien ha sido también un gran animador y trabajador para concretar este seminario, como también a la doctora Isabel Recabarren quien conjuntamente con funcionarios de la Secretaría ha trabajado codo a codo para su realización.

Como parte de las decisiones que ya hemos tomado en esta materia, quisiera aprovechar la oportunidad para anunciar que, próximamente, se estará reuniendo el Sistema Subregional de Coordinación de la Pequeña y Mediana Industria, esta es una Decisión antigua del Acuerdo de Cartagena, es la Decisión 209, que creó un Comité de Pequeña y Mediana Industria, pero que con este vendaval comercialista que azotó a nuestros países, en la década pasada especialmente, los temas del desarrollo fueron quedando fuera de la agenda de integración. Nuestro propósito es rescatar estos temas del desarrollo vía la competitividad y, en ese sentido, estamos convocando próximamente a este Comité de Pequeña y Mediana Empresa para activar el Sistema Andino de Pequeña y Mediana Empresa. Yo creo que esta reunión va a ser fundamental, en las visitas que he realizado a cada país, al inicio de mi gestión, he tomado contacto también con representantes de la pequeña y mediana empresa y hay un gran deseo de trabajar conjuntamente con la Secretaría General en el marco del proceso de integración andino para lograr concretar esto que es fundamental: la incorporación de la pequeña y mediana empresa en los procesos productivos en el contexto de integración profunda andina y, al mismo tiempo, de globalización internacional y competitividad.

Quisiera concluir agradeciéndo nuevamente a todos ustedes por su concurrencia, muy especialmente al Doctor Silva Ruete, mi querido amigo, que sin duda está haciendo un esfuerzo especial en el cúmulo de compromisos y de actividades que tiene en su condición de Gobernador por el Perú en el FMI y el BM para acompañarnos esta mañana, como también al Embajador Luis Solari, Viceministro de Relaciones Exteriores y al Secretario General del IILA, Paolo Faiola, que han sido personas fundamentales en este evento.

Estoy seguro de que, como resultado de este seminario, nosotros como Secretaría General de la Comunidad Andina vamos a estar en mejores condiciones de identificar las claves y los aspectos fundamentales que, desde una perspectiva de la integración andina, podemos trabajar para contribuir a lo que son los programas nacionales de competitividad y del fomento de la pequeña empresa de cada uno de los países. La integración se presenta como un espacio fundamental de trabajo conjunto en el desarrollo de capacidades competitivas de este sector, todo esto con miras a una inserción internacional beneficiosa y competitiva de nuestros países.

Muchas gracias