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Declaración de la
Ministra de la Producción y el Comercio
de Venezuela, Luisa Romero, en la IV
Conferencia Ministerial de la OMC
Doha,
Qatar, 9 al 13 de noviembre de 2001
La
necesidad de reevaluar el sistema
multilateral de comercio
1. Esta
Conferencia se realiza en medio de unas
circunstancias especiales de la economía
mundial, cuando los países
industrializados parecieran estar
simultáneamente en recesión y cuando
muchos países en desarrollo realizan un
balance sobre lo que han obtenido de la
liberalización del comercio en favor de
su desarrollo, del bienestar de sus
pueblos, la reducción de la pobreza, la
diversificación y fortalecimiento de sus
aparatos productivos y el crecimiento de
su comercio. Es en este contexto donde
Venezuela reitera la esencia de su
preocupación y su posición sobre el
sistema multilateral de comercio, su
futuro y su incidencia en el bienestar
de nuestros pueblos, la cual ya ha sido
expresada en otros foros así como en la
Conferencia de Seattle.
2. Este
pudiera ser, un momento para preguntamos
qué aspiramos del sistema multilateral
de comercio desde una perspectiva del
desarrollo, con el fin de calibrar los
retos que ello impone a los Miembros de
la OMC. Constituye, en fin, y en
términos muy prácticos, una oportunidad
singular para evaluar con objetividad
los resultados producto de los Acuerdos
de la Ronda Uruguay.
3. Para
Venezuela, la participación en esta
Cuarta Conferencia Ministerial es
particularmente significativa, pues
estamos envueltos en la construcción de
un nuevo proyecto de país que persigue
una inserción más provechosa en la
economía mundial, basada en nuestra
propia diversificación productiva, en el
marco de un mundo que deseamos
multipolar, expresado en un sistema de
relaciones económicas más equilibrado y
equitativo. El mensaje que hoy traemos
plantea esta perspectiva y recoge
nuestra visión del desarrollo, del
comercio y del proceso de
liberalización, y pretende precisar las
posiciones de nuestro país con relación
a los principales temas a ser cubiertos
en esta reunión.
4. Muchos
países abrazaron la liberalización del
comercio, particularmente a partir de la
Ronda Uruguay, formándose legítimas
expectativas de participación en los
beneficios de la misma. Sin embargo, los
beneficios obtenidos por parte de la
mayoría de los países en desarrollo han
sido magros frente a sus expectativas, a
pesar del alto sacrificio que han hecho
para ajustarse y cumplir con los
compromisos y disciplinas, no obstante
el empeño que han puesto para ganar
mayor acceso al mercado global.
5. La
comunidad internacional no puede
desconocer los grandes esfuerzos que
muchos de estos países vienen haciendo
para adaptarse a las reglas de la OMC,
sin que haya evidencia de que ese
esfuerzo les garantice alcanzar
beneficios del comercio que sean
suficientes en términos de sus
necesidades de desarrollo económico, de
equidad, y de real mejoramiento para sus
pueblos.
6. Estas
reflexiones nos conducen a plantear que
es tiempo de evaluar desde una
perspectiva amplia el proceso de
liberalización de la economía mundial.
No con el objeto de desecharlo, ya que
el mismo puede ser útil, sino más bien
para corregir sus fallas, para
perfeccionarlo y para convertirlo en una
verdadera palanca del desarrollo;
entendido éste en términos de impacto
social y no sólo del crecimiento del
intercambio comercial. De tal manera,
que dicho proceso permita a nuestros
países el logro de una participación
efectiva en los beneficios del comercio,
transformando al sistema multilateral en
un instrumento eficaz para la
realización de las aspiraciones
económicas, sociales y políticas de
todas las sociedades del mundo.
Una
expresión concreta a la dimensión del
desarrollo en los acuerdos y
negociaciones
7. Los
objetivos de lo que hagamos por la
inserción internacional de nuestras
economías deben ser el desarrollo y el
bienestar de nuestros pueblos y, por
ello, el proceso de liberalización del
intercambio debe evaluarse en cuanto a
sus bondades para contribuir con los
objetivos planteados. Insistimos que el
progreso futuro del sistema multilateral
de comercio no debe buscar solamente la
liberalización de los intercambios; no
basta incrementar el comercio de los
países en desarrollo, hace falta
facilitar la diversificación productiva,
la agregación de valor a las
exportaciones, el fortalecimiento
tecnológico, la maximización del impacto
del comercio en el bienestar y en el
empleo, y muy especialmente la voluntad
de los países industrializados para
establecer verdaderos mecanismos de
apertura para el acceso a sus mercados.
Esos objetivos no se logran con la
automática liberalización puesto que el
sistema multilateral de comercio puede
no contribuir a alcanzarlos si su
progreso futuro sólo persigue la
liberalización por sí misma sin
incorporar de manera efectiva y concreta
previsiones, reglas y mecanismos que los
promuevan, y que consoliden el
desarrollo económico y social de los
países.
8. En esa
perspectiva, sólo justificamos la
ampliación de las negociaciones de la
OMC más allá de los mandatos de la
"Agenda Incorporada" que resultó de
Marrakech, si ella incorpora
efectivamente en forma de reglas y
previsiones la dimensión descrita en
aquellos objetivos.
9. Así
concebimos la tantas veces mencionada
dimensión del desarrollo, la cual debe,
pues, servir de marco y de guía al
progreso futuro del sistema multilateral
de comercio, a sus negociaciones y a la
instrumentación de sus disciplinas. En
otras palabras, la dimensión del
desarrollo así descrita, tiene que
hacerse parte efectiva del sistema. Y
ello, sólo puede concretarse a través de
acciones y compromisos prioritarios en
tres direcciones.
10. Por
una parte, como resultado de esta
Conferencia, debe producirse un
compromiso firme para dar solución
efectiva a los problemas de
implementación que existen en algunos
Acuerdos de la Ronda Uruguay, problemas
que han dificultado a los países en
desarrollo el disfrute de los beneficios
esperados del comercio, como se ha dado
en el caso de la agricultura, entre
otros.
11. En
segundo lugar, debe revalorizarse el
concepto del trato especial y
diferenciado para que supere su limitado
y difuso alcance actual, el cual sólo
consiste en plazos y promesas -no
siempre cumplidas- de cooperación
internacional. Es necesario que el
concepto de trato especial y
diferenciado se concrete dentro de los
acuerdos en forma operativa y
vinculante. En definitiva, de lo que se
trata es de hacer que las normas no
sirvan simplemente para regular la
iniquidad, y que se reconozca como
legítima la adopción de compromisos
diferenciados de acuerdo con el nivel de
desarrollo de los Miembros.
12. En
tercer término, en los acuerdos a ser
negociados debe incorporarse la
suficiente flexibilidad para que los
países en desarrollo puedan ejecutar
políticas de desarrollo productivo que
sean armónicas con el mercado, es decir,
es necesario legitimar el concepto de
"Espacios de Políticas de Desarrollo", y
ello tiene que ver entre otras cosas con
el acceso a la tecnología, con la
posibilidad de aplicar políticas activas
del lado de la oferta, dirigidas a
agregar más valor y a diversificar la
producción, incentivar el
fortalecimiento tecnológico y promover
el crecimiento económico de zonas
deprimidas de los países en desarrollo.
El acceso
o la tecnología y el regionalismo
abierto: dos asuntos fundamentales para
los países en desarrollo
13. Hay
dos asuntos en los que se expresan las
reglas multilaterales que queremos
resaltar particularmente, antes de
entrar a comentar los temas específicos
de negociación que se están discutiendo
en esta Conferencia. Dos asuntos de los
que dependen ampliamente las
oportunidades de inserción internacional
exitosa de los países en desarrollo, los
cuales por lo tanto requieren de un
tratamiento positivo en la agenda de la
OMC. El primero de ellos, es el acceso
que debe garantizarse a la tecnología y
el segundo es el apoyo que debe darse a
la consolidación de los acuerdos
regionales de integración y libre
comercio entre países en desarrollo.
14. A
partir de la Ronda Uruguay las normas
multilaterales establecieron límites
para el uso de ciertos instrumentos con
fines de promover el desarrollo
tecnológico entre ellos, las
subvenciones y otros incentivos. Además
se incluyeron en la agenda multilateral
los temas que relacionan a las medidas
de inversión con el comercio, por una
parte, y a éste con los derechos de
propiedad intelectual, por la otra.
Quedaron así íntimamente relacionados
dos campos: por un lado, el dominio de
la innovación tecnológica que pertenece
al mundo de las políticas de desarrollo,
y por el otro, las reglas de la OMC que
originalmente sólo cubrían a las
políticas comerciales. Es evidente la
importancia que esto reviste para los
países en desarrollo, ya que la
competitividad de su propia producción y
su comercio dependen de que logren
reducir la brecha existente en el
desarrollo tecnológico a nivel
internacional. Por eso reiteramos en
nombre de Venezuela, que las reglas
multilaterales deben ser concebidas
garantizando un espacio a las políticas
de desarrollo y deben ser implementadas
de forma que contribuyan a elevar
nuestro acceso a la tecnología en
condiciones comerciales razonables, en
lugar de que dicho acceso se impida o se
dificulte como resultado de la adopción
de las mismas.
15. De
igual manera, consideramos que el
sistema multilateral debe contribuir a
que se fortalezcan y consoliden los
acuerdos de integración, ya que ellos,
en lugar de ser un obstáculo o amenaza
para dicho sistema, constituyen un
complemento del mismo y un medio eficaz
para que las economías pequeñas amplíen
paulatinamente su escala de producción y
sumen fortalezas para su participación
en el comercio mundial.
El proceso
preparatorio de esta Conferencia
Ministerial y los condicionantes
fundamentales de nuestra posición
16. El
proceso preparatorio para esta
Conferencia no ha sido sencillo, por el
contrario, ha sido complejo y difícil.
Venezuela ha participado activamente,
teniendo presente los elementos que
hemos descrito, intentando que el marco
que pudiera establecerse para las
negociaciones contribuya a una mejor
inserción de los países en desarrollo y
de nuestro país en la economía mundial.
17. En ese
sentido, los avances que pudieran
lograrse en materia de implementación,
así como la incorporación concreta de la
dimensión del desarrollo en el programa
futuro, en temas de particular interés
para Venezuela como agricultura y
servicios, inversiones y aranceles
industriales, por ejemplo, son casos a
destacar.
Qué deben
perseguir las negociaciones de la Agenda
Incorporada
18.
Entrando propiamente en los temas del
programa de trabajo futuro, debemos
destacar los elementos de las
negociaciones de la Agenda Incorporada,
comenzando por las de la agricultura. La
profundización de la reforma del
comercio agrícola es para nuestros
países de vital importancia, buscando
con ella la eliminación de los subsidios
que desestabilizan los mercados
mundiales de productos agrícolas y el
establecimiento de un marco apropiado
para alcanzar los objetivos de seguridad
alimentaria, desarrollo rural y alivio
de la pobreza. Esto, en lo que respecta
a los países en desarrollo, conduce a la
necesidad de revalorizar el trato
especial y diferenciado, incluyendo
disposiciones de flexibilidad de
políticas que permitan a estos países
abordar exitosamente el desarrollo
productivo de sus sectores
agroalimentarios.
19.
Venezuela tiene particular interés en
las negociaciones sobre el comercio de
servicios. Los servicios son la
actividad económica por excelencia en
cuanto a la agregación de valor, y su
desarrollo puede ser un instrumento
eficaz para diversificar nuestras
exportaciones y construir en nuestros
países una economía basada en el
conocimiento. Las actuales negociaciones
sobre el comercio de servicios cuentan
con directrices y procedimientos de
negociación acordadas, las cuales
incluyen elementos de suma importancia
para Venezuela; el derecho a reglamentar
el suministro de servicios, a fijar
condiciones para el acceso a nuestro
mercado, la preservación de la
estructura del acuerdo y métodos de
negociación que privilegian el sistema
de solicitud/oferta.
Comercio
electrónico y compras del sector público
20. Un
acuerdo en materia de transparencia en
las compras gubernamentales sería de
utilidad para elevar la competencia
entre los oferentes, y por lo tanto la
eficiencia en las adquisiciones de
nuestros sectores públicos. Venezuela
saluda el inicio de negociaciones en
esta materia y reitera que las mismas
deben limitarse a la transparencia,
garantizando la debida consideración a
las prácticas nacionales y la
legitimidad de que los países en
desarrollo empleen las compras
gubernamentales como instrumento de
política para fortalecer a sus pequeñas
y medianas empresas y en general a sus
aparatos productivos nacionales.
21.
Venezuela le otorga especial importancia
a las tecnologías de la información y al
comercio electrónico, cuyo desarrollo
está contribuyendo a consolidar un nuevo
paradigma tecnológico que cambia las
formas de producir y agregar valor, y
que revoluciona la manera de
comunicarnos y de hacer comercio. Por
ello, hemos apoyado que la OMC estudie
las implicaciones del comercio
electrónico y la eventual aplicación de
las normas multilaterales al mismo.
Propiedad
intelectual, desarrollo tecnológico y
salud
22. El
Gobierno de Venezuela considera que la
aplicación de las normas de propiedad
intelectual debe ser justa y equitativa,
para que éstas redunden en beneficio de
los intereses del desarrollo económico y
social de nuestros países. Por esa
razón, la revisión del Acuerdo sobre los
ADPIC debe contemplar la adopción de
mecanismos de protección de los derechos
de propiedad intelectual relativos a los
conocimientos tradicionales y la
incorporación al Acuerdo de los
principios y objetivos del Convenio
sobre la Diversidad Biológica. Y debe,
además, perseguir que se haga efectivo
el objetivo sobre transferencia de
tecnología para el desarrollo de las
capacidades nacionales en todos los
campos de la investigación y la
aplicación de innovaciones. Como hemos
dicho antes, la posibilidad de que
nuestros países eleven el valor agregado
de sus exportaciones, diversifiquen sus
economías y se hagan realmente
competitivos, pasa por un desarrollo
tecnológico para el cual las reglas
sobre propiedad se conviertan en
incentivos y no en impedimentos.
23. El
Acuerdo sobre los ADPIC y las políticas
de salud pública tienen relaciones que
queremos resaltar y por eso apoyamos una
declaración especial sobre el tema que
no deje equívocos con respecto a su
interpretación. Hay que cerrar la
puerta a cualquier interpretación del
Acuerdo que impida la aplicación de
políticas de salud, que limite el acceso
a las medicinas a precios bajos o le
impida a los Estados hacer uso de las
salvaguardias previstas en el Acuerdo.
Hacemos un llamado a los Ministros
para que confirmemos que las
flexibilidades contenidas en el Acuerdo
sobre los ADPIC deben tener expresión
práctica mediante una interpretación
adecuada, a favor de la salud pública en
general y del acceso a sus beneficios
por las poblaciones de los países en
desarrollo.
El acceso
efectivo a los mercados: reglas de la
OMC, aranceles y facilitación del
comercio
24. El
comercio de las manufacturas
provenientes de los países en desarrollo
se encuentra frecuentemente sujeto a
presiones y limitaciones que impiden la
obtención de los beneficios esperados de
ese comercio. Por una parte, los precios
relativos de los productos básicos
continúan su tendencia secular de
deterioro; por la otra, el acceso de los
productos de mayor valor agregado de
nuestros países a los mercados de los
países industriales se ve limitado por
la aplicación abusiva o injustificada de
medidas antidumping, de obstáculos
basados en normas técnicas y de
discontinuidades y picos arancelarios.
Por eso, Venezuela aprecia la
incorporación de un mandato de
negociación en el programa de trabajo
futuro, que permita realizar una
evaluación y revisión de las reglas
vigentes en materia de subvenciones y
antidumping, para disciplinar y hacer
más transparente su aplicación y para
hacer más operativo en ellas el trato
especial y diferenciado.
25. Por
esas mismas razones, en cuanto a la
propuesta de dar inicio a negociaciones
de acceso a mercados para productos no
agrícolas, Venezuela en principio,
podría apoyar tales negociaciones en la
medida en que éstas reconozcan
efectivamente una revalorización del
trato especial y diferenciado para los
países en desarrollo con el objeto de
que el eventual acuerdo incorpore, en
favor de estos países, la suficiente
flexibilidad de políticas, de
preferencias en los períodos de
transición, y que además, las
reducciones de aranceles partan de los
niveles consolidados. Por otra parte,
Venezuela plantea que las negociaciones
deben dar prioridad a la eliminación de
las crestas y escalonamientos
arancelarios que afectan a los productos
de mayor valor agregado provenientes de
los países en desarrollo.
26. Otra
materia íntimamente relacionada con los
compromisos que pudieran establecerse
sobre acceso es la de las disciplinas de
facilitación del comercio. Venezuela
comparte el sentir de muchos países
respecto de la importancia de contar con
procedimientos expeditos y eficientes en
frontera que no anulen los efectos
esperados de los compromisos de
liberalización comercial acordados. Sin
embargo, el desarrollo de las
disposiciones existentes y su
transformación en disciplinas de mayor
alcance y especificidad, sometidas
además al mecanismo de solución de
diferencias, no necesariamente apoyaría
los esfuerzos de los países en
desarrollo por modernizar y hacer más
eficientes sus aduanas. Por el
contrario, podría ser contraproducente
si el paso de las reformas en curso, en
países como Venezuela, se ve sometido a
presiones y exigencias exógenas que
desconozcan el carácter progresivo y los
límites de tales reformas. Por ello,
Venezuela no podría apoyar en esta
Conferencia el inicio de negociaciones
sobre facilitación del comercio, que dé
origen a disciplinas exigibles ante el
órgano de solución de diferencias.
Estamos abiertos a la definición de
esquemas multilaterales de carácter
voluntario, apoyados en programas de
cooperación que atiendan realmente a las
necesidades de los países en desarrollo
en esta área.
El
Entendimiento sobre Solución de
Diferencias de la OMC
27.
Venezuela ha sido beneficiaria directa
del funcionamiento equilibrado y justo
del sistema de solución de controversias
de la OMC, y considera que un órgano de
solución de diferencias que garantice
confianza y previsibilidad es una pieza
fundamental -si no la principal- del
sistema multilateral de comercio. Por
ello, esperábamos adoptar en esta
Conferencia una serie de modificaciones
al Entendimiento, que aunque no
comprensivas, atendiesen a un elemento
fundamental del mecanismo como es la
secuencia. Lamentamos que la voluntad
política necesaria para alcanzar un
consenso en este sentido no haya sido
suficiente, pero continuaremos
participando en la revisión del
mecanismo para que éste y otros aspectos
puedan abordarse positivamente lo antes
posible.
Las reglas
del sistema multilateral de comercio y
los temas del ambiente y las normas
laborales
28. Para
Venezuela la protección del medio
ambiente y el desarrollo sostenible, por
una parte y los derechos humanos, y
entre ellos los derechos laborales, por
la otra, merecen atención en las
políticas nacionales de desarrollo y en
las políticas y normativas
internacionales, porque forman parte de
una concepción de realización de las
sociedades que compartimos, las del
desarrollo humano. Consideramos, no
obstante, que la contribución que toca a
la OMC en esa realización es la de
incorporar los objetivos del desarrollo
en las disciplinas que le son propias, y
no pretender convertirse en un foro para
la búsqueda de soluciones a las
problemáticas ambientales y laborales.
29. Por
ello, insistimos en que la OMC no
vincule las reglas multilaterales del
comercio internacional con estos asuntos
y en que hay disciplinas, mecanismos y
otros foros adecuados para dar
respuestas a las preocupaciones surgidas
con estos temas. En tal sentido,
reconocemos y apoyamos la Declaración
Fundamental de los Derechos y Principios
de los Trabajadores surgidas en el seno
de la OIT, así como los Acuerdos
Multilaterales sobre el Medio Ambiente y
los acuerdos resultantes de la Cumbre de
la Tierra, entre otros, por incorporar
unas perspectivas amplias y comprensivas
sobre los temas específicos, incluyendo
sus aplicaciones para el comercio
internacional.
30. Si la
OMC quiere legitimarse ante los pueblos
del mundo, no puede ser ajena a los
propósitos del desarrollo humano. El rol
que le corresponde es el de incorporar
apropiadamente la dimensión del
desarrollo social al mundo del comercio.
La deuda
de los países en desarrollo
31. No
quisiera concluir sin expresar ante esta
Reunión Ministerial nuestro apoyo a
iniciativas en el seno de la OMC para
estudiar la contribución que el sistema
multilateral de comercio puede hacer a
la problemática de la deuda de los
países en desarrollo, y las complejas
relaciones entre el comercio
internacional y los flujos financieros,
en particular, sobre cómo evitar que las
crisis financieras de estos países en
desarrollo impacten negativamente el
comercio acentuando el círculo vicioso
de la pobreza, incrementando de esa
forma el costo de su recuperación.
Adhesión
de la República Popular China
32.
Saludamos con satisfacción el ingreso de
los nuevos Miembros a esta Organización.
Estamos seguros de que el ingreso de la
República Popular China puede producir
un giro en la estructura del sistema
dada su condición de economía agrícola y
su impacto en la economía mundial y su
universo poblacional.
33. Para
finalizar, Señor Presidente, queremos
expresar a través de usted al Gobierno
del Emirato de Qatar y a las autoridades
de la ciudad de Doha nuestro
agradecimiento por su hospitalidad y por
la gran contribución para la realización
de esta Cuarta Conferencia Ministerial.
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