Declaración del Representante Permanente ante la OMC, embajador peruano Jorge Voto-Bernales, en la IV Conferencia Ministerial de la OMC 

Doha, Qatar, 9 al 13 de noviembre de 2001.

Agradezco al Gobierno de Qatar por su generosa hospitalidad como sede de esta importante reunión y le extiendo nuestra felicitación por la excelente organización.

Saludamos con satisfacción la adhesión de la República Popular China a la OMC, en la seguridad de que su presencia, avalada por muchos años de exitosas reformas y crecimiento económico, fortalece la Organización y abre nuevas y promisorias oportunidades para todos los Miembros.

Damos también la bienvenida a la economía del Taipei Chino, que aporta su fortaleza industrial, capacidad innovadora y dinamismo comercial.

El Perú asiste a la Conferencia Ministerial de la OMC convencido de la necesidad de emitir desde Doha una señal poderosa para fortalecer el sistema multilateral de comercio. Reconocemos y podemos dar testimonio de nuestra experiencia, de que el comercio internacional ha sido el vehículo más importante de crecimiento y de integración económica mundial durante varias décadas, pero al mismo tiempo comprobamos que sus beneficios siguen aún inalcanzables para vastos sectores del mundo en desarrollo. La coyuntura internacional demanda un esfuerzo especial para hacer este sistema multilateral más incluyente y más participativo.

Los países en desarrollo necesitan de rápidos avances cuantitativos y cualitativos para mejorar sus oportunidades de desarrollo y atenuar así las grandes inequidades económicas, a escala internacional y al interior de nuestros países. El comercio puede y debe jugar un papel central en este empeño.

Para el Perú, la agricultura es fuente esencial de trabajo y de inserción social. Como país importador neto de alimentos, el Perú promueve la adopción de un régimen especial para países en desarrollo que tenga en cuenta los niveles de pobreza, las necesidades de desarrollo rural y, en particular, la seguridad alimentaria. De otra parte, para fomentar y realizar su potencial exportador, el Perú considera prioritario y urgente que los países desarrollados reduzcan sustancialmente sus apoyos internos a la agricultura y avancen hacia la eliminación de toda forma de subsidios a las exportaciones agrícolas, que distorsionan el comercio y desincentivan la producción en los países en desarrollo.

Estas medidas deben complementarse con mejores e irrestrictos accesos a los mercados de los países desarrollados, mediante la supresión de contingentes y la reducción de las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria. Estos factores frenan la introducción y uso de tecnologías y procesos productivos que permiten dar valor agregado a los recursos de los países en desarrollo.

El Perú tiene a la pesca como una de sus mayores actividades productivas y exportadoras. Nos interesa un mayor desarrollo de las exportaciones pesqueras, en condiciones de sostenibilidad, propugnamos la eliminación de los subsidios que otros países conceden a sus actividades pesqueras, creando distorsiones en el comercio, estimulando la sobrecapacidad de sus flotas y la sobrepesca.

El Perú desea destacar su pertenencia a la Comunidad Andina, un esquema de integración que ha abierto asimismo espacios de cooperación y entendimiento más amplios entre sus cinco integrantes.

La nueva agenda de negociación de la OMC tiene que ofrecer un horizonte ambicioso para impulsar el desarrollo. Este debe ser su signo principal. Los países en desarrollo no están en el mismo punto de partida que los países desarrollados, y esas diferencias deben ser tenidas en cuenta. Hay enormes disparidades en las condiciones de competencia en perjuicio de los países en desarrollo. Se manifiestan no sólo en indicadores macroeconómicos, como el ingreso per cápita. Tenemos desventajas, entre otras áreas, en la infraestructura de servicios básicos, en las capacidades institucionales y de gestión empresarial, en la calificación de recursos humanos, en las tecnologías, en los transportes, y en el acceso y condiciones de financiamiento de actividades productivas, de allí que el trato especial y diferenciado para los países en desarrollo debe ser un componente central de todos los acuerdos y disciplinas, estableciendo condiciones y plazos más favorables, así como programas intensificados de cooperación técnica.

Saludamos la reciente puesta en funcionamiento del Centro de Asesoría Legal, una valiosa herramienta de apoyo a los países en desarrollo para sus disputas comerciales en el marco de la OMC. Apreciamos la determinación y la perseverancia de sus impulsores así como la decisiva colaboración de algunos países desarrollados, que ha permitido hacerlo realidad.

Esta Conferencia se realiza en un contexto internacional que presenta al mundo los más grandes retos desde los importantes cambios que las nuevas tecnologías introdujeron en las comunicaciones, en los modos de reproducción, en los flujos comerciales y financieros, entre otras muchas áreas de la relación y del quehacer humano.

Vivimos una crisis internacional y estamos en medio de una regresión económica de dimensiones y duración aún no definidas, pero contamos, al mismo tiempo, con los mejores mecanismos y herramientas para hacerles frente con éxito y reconducir al mundo hacia la recuperación y la estabilidad. Esta situación es una oportunidad de reflexión para comprender mejor que si ahora el mundo es uno solo en las crisis, debe serlo también en la distribución de las bondades del progreso.

No podemos defraudarnos en esta Conferencia de la OMC. El sistema multilateral de comercio es el más eficiente vehículo de integración en la competencia global, y demostrado instrumento de desarrollo. Hay que ponerlo eficazmente al servicio del progreso social y del bienestar de las personas, que son los objetivos finales del comercio ampliado. El lanzamiento de la ronda del desarrollo depende de la visión y de las voluntades políticas necesarias para conseguir enrumbarnos en el camino correcto.