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Declaración del Ministro de Comercio
Exterior, Industrialización, Pesca y
Competitividad de Ecuador, Richard
Howard Moss Ferreira,
en la IV Conferencia Ministerial de la
OMC
Doha,
Qatar, 9 al 13 de noviembre de 2001.
Permítame felicitarle por su designación
para presidir la Cuarta Conferencia
Ministerial de la Organización Mundial
del Comercio. Estoy seguro que bajo su
acertada conducción esta reunión
resultara exitosa. Quisiera expresarle
que mi delegación está dispuesta a
prestarle la mayor cooperación para
alcanzar los objetivos fijados para esta
oportunidad.
El Ecuador cree en el sistema
multilateral de comercio y cree que el
respeto a las disciplinas y normas de la
Organización es un aspecto primordial
para la buena marcha de todo el sistema.
En mi país pensamos que el comercio es
un motor para el desarrollo, los
mercados deben funcionar sin trabas para
que el comercio sea más dinámico y
estimule la libre iniciativa de los
empresarios privados, la competitividad
y el establecimiento de un clima de
confianza a fin de atraer a
inversionistas nacionales y extranjeros.
En este sentido, nuestra experiencia con
el comercio internacional ha sido
positiva, el Ecuador es uno de los
países más abiertos al comercio
internacional y la apertura económica
autónoma alcanzada hasta ahora ha sido
fundamental para el desarrollo del país.
A pesar del alto costo que han demandado
los ajustes económicos y estructurales
que tuvieron que ejecutarse en los
últimos años para remontar la profunda
crisis que se inició a finales de 1998,
el Ecuador ha sido coherente con sus
principios y no ha alterado las
condiciones ni el grado de apertura de
su mercado, con lo que demuestra su
confianza en la liberalización
comercial.
Reiteramos el apoyo a las negociaciones
multilaterales que se encuentran en
curso. Sin embargo, al pensar que las
fuerzas del mercado tienden a
radicalizar las diferencias entre países
ricos y pobres y por sí solas no pueden
resolver inequidades existentes, el
Ecuador considera que -especialmente en
las negociaciones sobre agricultura y
servicios-, pero también en las
relativas a los otros temas, deben
aplicarse disposiciones sobre trato
especial y diferenciado que apoyen los
esfuerzos nacionales de desarrollo;
igualmente, deben tomarse en cuenta
otras peculiaridades, dificultades y
limitaciones de los países en
desarrollo.
Adicionalmente, como ha sido demostrado
por varios estudios, la capacidad de
países en desarrollo de aprovechar las
normas de comercio multilateral y
convertirlas en ventajas concretas ha
sido limitada por sus debilidades
institucionales, de infraestructura, de
formación y capacitación, que podrían
mejorarse con un sustancial aumento
cuantitativo y cualitativo de la
asistencia técnica, tanto por parte de
la OMC; cuanto por otras entidades
internacionales que se encuentran en
capacidad de proveerla.
Hay todavía varios problemas cuya
solución nos preocupa, el Ecuador es un
país agrícola por lo que consideramos
imprescindible que se llegue a la plena
integración de la agricultura a las
normas de la OMC, la eliminación de las
medidas no arancelarias y de las
subvenciones a la exportación, la
reducción sustancial de los aranceles y
de los picos arancelarios, así como de
la progresividad arancelaria, el aumento
de los contingentes arancelarios y el
reconocimiento de las asimetrías en el
grado de desarrollo de los países
Miembros, junto con la necesidad de
eliminar la pobreza, especialmente en
los sectores rurales de los países en
desarrollo.
También insistimos en la necesidad de
avanzar en el reconocimiento de los
derechos para la adecuada protección
sobre los recursos genéticos, así como
sobre los conocimientos, innovaciones y
prácticas tradicionales y el folclore.
Ecuador tiene especial interés en que la
OMC impulse el proceso de reforma del
Entendimiento sobre Solución de
Diferencias, particularmente en el marco
de la propuesta que hemos presentado.
Debemos encontrar una solución duradera
y definitiva al problema de la deuda
externa de manera que los países en
desarrollo puedan liberar recursos para
que sus exportaciones crezcan, efectúen
inversiones tanto productivas como en
infraestructura y educación de tal
manera que mejoren su competitividad y
su impostergable conectividad hacia la
era informática, antes que la brecha
digital se convierta en una brecha
insuperable. Vemos con satisfacción que
nuestra iniciativa ha sido recogida en
el proyecto de Declaración Ministerial
para iniciar un examen de la relación
entre comercio, deuda y finanzas.
Finalmente, instamos a que la
Conferencia Ministerial haga los
esfuerzos necesarios para encontrar un
entendimiento aceptable en los temas
controversiales que estamos tratando,
pues ésa será la mejor manera de reducir
la pobreza y contribuir a mejorar la
nutrición, fomentar la educación,
facilitar la creación de riqueza, y
crear mayores oportunidades para
millones de seres humanos.
Ésta sería la mejor manera de reafirmar
nuestro compromiso de crear un mundo con
más equidad, paz, seguridad y bienestar.
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