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Discurso de la Señora Ministra de
Relaciones Exteriores de Colombia, María
Consuelo Araujo Castro, en la sede de la
Secretaría General de la Comunidad
Andina
Lima,
28 de agosto de 2006
Es un
placer estar en compañía de todos
ustedes en el día de hoy. Quiero
agradecer la amable invitación que me
formuló la Secretaría General de la
Comunidad Andina, en cabeza de su
Secretario Encargado Alfredo Fuentes,
para dirigirme a ustedes, por primera
vez, en mi calidad de Canciller de la
República de Colombia.
Sea esta
la ocasión para conocernos, comenzar a
entablar un diálogo abierto y franco
entre amigos y continuar trabajando en
el fortalecimiento de la CAN.
En la
actualidad, nos encontramos en una etapa
de redireccionamiento de nuestro proceso
de integración en el que resulta
esencial la profundización del diálogo
político y el mantenimiento de una
estrecha coordinación entre todos los
organismos que forman parte de la
institucionalidad andina.
Para
Colombia, la Comunidad Andina es la
herramienta más eficiente para enfrentar
los retos que la Globalización nos
presenta. La convergencia en torno a
diferentes temas y la cooperación con
países de características similares, nos
permite potenciar aquellos aspectos en
los cuales contamos con fortalezas.
Colombia
ha trazado como una de sus prioridades
en política exterior: la integración
regional, desde un enfoque
multidimensional que va más allá de las
áreas comercial y económica, e incluye
los aspectos políticos y sociales. Es
así como para Colombia la profundización
de la CAN es una política de Estado.
Por su
ubicación geográfica estratégica,
Colombia se encuentra en el vértice de
los procesos de integración que están
desarrollándose en el hemisferio
americano: en el Norte con Estados
Unidos, América Central y el Caribe; y
en el Sur, a través de la convergencia
gradual entre la Comunidad Andina y el
MERCOSUR, con posibilidades de
consolidar un proyecto de integración
física y comercial de mayor alcance, en
el ámbito de la Comunidad Suramericana
de Naciones.
El
desarrollo de un espacio sudamericano
integrado en lo político, social,
económico, ambiental y en su
infraestructura, fortalecerá la
identidad propia de América del Sur y
contribuirá, a partir de una perspectiva
subregional, a otorgarle a la región una
mayor gravitación y representación en
los foros internacionales.
De este
contexto se desprende la importancia de
una Comunidad Andina fuerte y estable
políticamente, que sea un interlocutor
unificado frente al MERCOSUR en la
conformación de la Comunidad
Suramericana de Naciones.
No hay
duda de que, a pesar de la reciente
salida de uno de sus miembros, la CAN es
uno de los espacios de concertación
política más valiosos en la región,
además de ser un mecanismo fundamental
para nuestras relaciones comerciales.
Prueba de lo anterior, es la aceptación
por parte de Chile de ingresar como
Estado Asociado a la Comunidad Andina.
A su vez,
el reconocimiento de los importantes
logros alcanzados en el marco
comunitario nos permite tener confianza
en el futuro del proyecto que decidimos
empezar a construir hace 37 años.
Hemos
avanzado en la consolidación de una
agenda política comunitaria, en torno a
temas prioritarios para la región. En el
campo de nuestra política exterior
común, dimos un gran paso, con la puesta
en marcha del Acuerdo de Libre Comercio
entre la Comunidad Andina y MERCOSUR.
De otra
parte, el futuro de nuestro
relacionamiento con la Unión Europea
requiere una Comunidad Andina muy
fortalecida con miras a empezar la
negociación del Acuerdo de Asociación
CAN-UE que comprenda los ámbitos
político, comercial y de cooperación.
Colombia
espera que la Comisión Europea solicite
en el mes de septiembre al Consejo de
Ministros de la Unión Europea la
autorización correspondiente de modo que
las negociaciones para el Acuerdo de
Asociación se puedan iniciar antes de
finalizar el presente año.
El día de hoy, en la
reunión que sostuve con el Presidente
Alan García y con el Canciller y todo el
equipo del Ministerio de Relaciones
Exteriores del Perú, vimos como uno de
los temas centrales de nuestra
conversación bilateral el regocijo y la
satisfacción con la cual recibimos la
respuesta de la Presidenta Michelle
Bachelet, suscrita prácticamente el 24
de agosto, que recibieron ya los
presidentes y en donde nos dan a los
Cancilleres la instrucción de avanzar
rápidamente en este proceso.
Por lo cual, suscribimos
una comunicación con el señor Canciller
del Perú, consultada con el señor
Canciller del Ecuador, para invitar a
que el Canciller boliviano nos convoque
a una reunión, ojalá en el marco de la
reunión de Naciones Unidas que se
celebrará el próximo mes, en Nueva York,
para poder ajustar rápidamente todos los
procedimientos que impliquen la
aceptación de Chile.
Frente a
los retos por venir, Colombia considera
indispensable establecer relaciones más
dinámicas y profundas entre la CAN y
Centroamérica. Para tal efecto, estamos
adelantando negociaciones para un
Acuerdo de Libre Comercio entre Colombia
y los países centroamericanos, en una
primera etapa, esperando que en un
futuro se puedan sumar los otros países
andinos.
Asimismo,
y debido a la importancia que tiene la
infraestructura para el fortalecimiento
de la integración de la CAN, Colombia,
con su ingreso en calidad de miembro
pleno al Plan Puebla—Panamá, buscará
impulsar la participación activa de los
países andinos en dicho plan.
La
consolidación de Colombia como eje
articulador de la integración
hemisférica dependerá de los avances que
se logren en materia de negociaciones
comerciales y de la construcción de la
infraestructura física que plasme y
garantice la confluencia y la conexión
en el territorio de las diferentes zonas
del continente americano: el norte y el
sur; el Atlántico y el Pacífico; el
Caribe y el Amazonas con la Tierra del
Fuego.
Por esta
razón, es preciso hacer realidad los
proyectos de interconexión terrestre y
fluvial que en el marco de la Iniciativa
para la Integración de la
Infraestructura Regional Suramericana
IIRSA se han identificado como
prioritarios y asegurar su articulación
con los proyectos de interconexión
eléctrica, gasífera y de transporte
previstos en el Plan Puebla — Panamá.
De igual
manera, es necesario reafirmar día a día
el compromiso político de los Países
Miembros con nuestro proceso de
integración a través del cumplimiento de
las normas andinas y con la consecución
de las metas que han sido fijadas por
los Presidentes en los diferentes
pilares que sustentan a la Comunidad.
En este
propósito, la Secretaría General de la
CAN resulta de vital importancia, en la
medida en que es el elemento
cohesionador que respalda y da
continuidad al proceso, brindando
condiciones políticas e institucionales,
internas y externas, que le permiten a
la CAN avanzar con la mayor estabilidad
posible.
La
Comunidad Andina cuenta con un acervo de
gran valor, que nos llama a conservar el
gran capital acumulado en los últimos
años y a trazar derroteros para sacar
adelante un proyecto que tanto nos puede
dar. En este sentido, quiero asegurarles
que pondré todo mi empeño en alcanzar
nuestro objetivo común de ver una CAN
sólida, madura y con proyección
internacional.
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