Futuro de la Integración
Entrevista a José Antonio García Belaunde, Asesor del Secretario General de la Comunidad Andina
Revista Veritas
Universidad San Martín de Porres
julio-agosto de 1998

La Subregión Andina lleva casi 30 años buscando armonizar las economías y las sociedades de los países para su integración. A continuación, las opiniones de un personaje clave en este propósito: José Antonio García Belaunde, asesor principal del Secretario General de la Comunidad Andina, y Secretario del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores.

Hace 28 años fue firmado el Acuerdo de Cartagena, organismo de integración regional, que en la última década ha experimentado un proceso de modernización. Más precisamente fue en junio de 1997 cuando, con el Protocolo de Trujillo, se ingresó a dicha nueva etapa.

«En Trujillo se consolida el liderazgo del ámbito político. Con el Consejo Presidencial y el Consejo de Cancilleres se asegura la primacía de dichos temas, pues se entiende que lo que debe garantizarse en la región es justamente la voluntad política por parte de los países en el proceso de integración», afirma José Antonio García Belaunde, asesor principal del Secretario General de la Comunidad Andina, y Secretario del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores.

El alto funcionario agrega que otro elemento importante es que con la reunión de Trujillo se convirtió a la antigua Junta (un órgano técnico) en Secretaría General (un órgano ejecutivo). De esa forma, en esta última instancia descansa una mayor responsabilidad que es personificada por el secretario general, cuyo perfil se ha hecho más político que técnico.

García Belaunde subraya que también son prioritarios los nuevos cambios que se vienen gestando en la agenda de integración, como la inclusión de temas del medio ambiente, acuerdos sobre el libre intercambio de servicios, además de los avances de las relaciones de política externa, y la posibilidad de tener miembros asociados.

Cambio en el liderazgo

El carácter económico y comercial del Acuerdo de Cartagena se traducía en el liderazgo de los ministros de Comercio exterior y de Industria, que marcaban la línea de las reuniones y actuaban como representantes plenipotenciarios. Ahora la conducción es ejercida por el Consejo Presidencial Andino y el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores.

«La etapa de negociación netamente comercial se cerró cuando llegamos a la zona de libre comercio y al arancel externo común, que todavía hay que perfeccionar. Pero la integración no es sólo liberar el comercio; la integración es un proceso mucho más ambicioso», señala Belaunde, quien indica que es preciso abordar también cuestiones políticas, para que la institucionalización de la Comunidad se consolide.

Los Convenios

Esta instancia política implica tomar en cuenta y profundizar esferas que se encuentran fuera del aspecto económico, y que quizás le otorgan a la Comunidad Andina mayor vigencia. Los convenios que existen desde hace casi tres décadas continúan siendo importantes: el Convenio Andrés Bello en Educación, el Convenio Hipólito Unanue en Salud, el Convenio Simón Rodríguez en condiciones de trabajo. Esos son algunos de los mecanismos que serán reforzados y actualizados en el corto plazo. Por lo pronto, ya se ha reconstruido el Consejo Empresarial-Laboral y ya están conformados los capítulos de tres países. Próximamente, le tocará su turno al Consejo Consultivo Laboral Andino, para asegurar la participación de los trabajadores en el proceso de integración de forma más efectiva.

La integración implica también la incorporación de los estudiantes universitarios al proceso. En la actualidad se está trabajando y estudiando el tema, que va más allá del Convenio Andrés Bello, y que debe ser abordado desde una perspectiva de los servicios. Concretamente hay un mandato para ir estudiando el tema, por ejemplo, en reconocimiento de títulos, que es importantísimo. No es un punto sencillo y tomará un tiempo enfocarlo de una forma correcta, pues ha de ser sometido a diversos debates.

En el área de la salud, nuestros países se caracterizan por exhibir una situación bastante problemática. En este aspecto no se ha dado un avance uniforme entre los países de la subregión. Allí se está trabajando y reflexionando para concretar una propuesta que los presidentes han solicitado con motivo del próximo 30 aniversario del Acuerdo de Cartagena.

«La idea básica es ir incorporando al proceso de integración a todos los sectores de la sociedad civil, por ejemplo a través del intercambio de experiencias. Por otro lado, acabamos de concluir un largo proceso de integración entre las Zonas de Libre Comercio, que se ha concretado prácticamente el año pasado, con la reincorporación plena del Perú. Entonces ahora estamos trabajando en nuevas áreas. Espero tener un conjunto de propuestas para llevar a los presidentes en el 30 aniversario de nuestra organización», manifiesta García Belaunde.

Participación y Propuestas

La recolección de experiencias valiosas de los diferentes países es fundamental. Las propuestas que de allí surjan serán vitales. La idea de los funcionarios de la Comunidad Andina es tener un foro de participación organizada de la sociedad civil, el mismo que debería actuar como un gran espacio de debate y reflexión donde no se imponga nada, donde simplemente se reciban propuestas.

Lo que se busca son mecanismos de participación para poder recoger las inquietudes, las propuestas, etc. Los gobiernos serán los encargados de establecer las políticas comunitarias en esos aspectos. Más allá ya no se puede imponer; es importante establecer un nuevo tipo de relación, más participativa de la sociedad.

Los otros bloques

La integración con otros bloques económicos como el Mercosur, la Comunidad del Caribe, el Mercado Común Centroamericano, la Unión Europea o la APEP es de particular importancia para la Comunidad Andina, considerando el acelerado proceso de globalización.

«La primera prioridad es el Mercosur; nuestro acuerdo con ellos está bastante avanzado, tanto que las conversaciones deben concluir en setiembre. La otra prioridad es Panamá; vamos a suscribir un completo acuerdo de libre comercio con ese país. Inmediatamente después de ello se negociaría con Panamá los términos de su asociación a la Comunidad Andina», refiere García Belaunde.

Con la Comunidad Europea el tratamiento es distinto, porque se ha establecido un acuerdo -según el entrevistado- bastante ventajoso: un sistema de preferencias donde figura casi la totalidad de los productos que exportamos, libres de impuestos y aranceles a dicho continente.

Desde hace dos décadas, Europa ha apostado por la integración andina, ha cooperado fuertemente con nuestros trabajos, y -hace algunos años- tiene este esquema, el cual no excluye la posibilidad de avanzar hacia una mayor promoción de las inversiones.

Resulta necesario e ineludible asegurar la renovación del mencionado sistema de preferencias cada cinco años. He allí una prioridad.

«Existe un punto que nos demanda mucho esfuerzo y trabajo: la negociación del Alca, hacia donde estamos apuntando. Yo diría que las prioridades de negociación son el Mercosur, el Alca, nuestro acuerdo con Panamá y la negociación con los europeos para renovar el actual sistema de preferencias para la Comunidad Andina», finaliza el alto funcionario.

El Perú en la Comunidad Andina

La puesta en vigencia del Protocolo de Trujillo coincidió con el acuerdo al que llegó Perú con los socios andinos para su incorporación plena a la Zona de Libre Comercio. A partir de ese hecho ha vuelto a ser un socio pleno, con presencia y participación muy activa.

«Noto que el Perú se siente satisfecho y con una participación entusiasta en la Comunidad Andina. Asimismo, los países andinos están conformes con el arreglo al que se llegó. Su transitorio apartamiento es una etapa ya superada, ahora ha vuelto a ser un socio andino más; le tocará la presidencia de la Comunidad Andina el próximo año. Y la Cumbre Andina del 2000 será en el Perú», sostiene García Belaunde.

Un punto básico es la negociación que viene estableciendo la Comunidad Andina con el Mercosur. Aspiramos a tener una zona de libre comercio sudamericana y en ese afán está participando el Perú, conjuntamente con sus socios andinos. De la misma manera, la Comunidad Andina participa coordinadamente en la famosa negociación del Alca, para la creación de la zona de libre comercio de las Américas. Perú es clave en la integración andina.

Nueva agenda de la Integración

Ahora que la Comunidad cambia de nombre y que el proceso se plantea en función de un avance cualitativo mayor, se requieren nuevas metas, como la de un mercado común. ¿Qué aspectos tiene en cuenta la nueva agenda de integración?.

Uno de los puntos más importantes en esta nueva agenda es el mandato para ir armonizando políticas macroeconómicas. «Estamos satisfechos porque por primera vez hemos tenido una reunión de ministros de Economía con ese objetivo. Este proceso es muy largo, técnico y lleno de dificultades, pero ya hemos dado un primer paso: los ministros han identificado las áreas en que pueden trabajar. Ese es uno de los grandes temas, de nuestros puntos cardinales; justamente, en función del mercado común al que aspiramos llegar, debemos ir armonizando nuestras políticas macroeconómicas», enfatiza García Belaunde.

En ese proceso de modernización de las economías, los estados que integran la Comunidad Andina han avanzado a distintos ritmos, incluso hay situaciones especiales con Bolivia y Ecuador. Tomando ello en cuenta, el mercado común se plantea como un objetivo a alcanzar, pero que tiene como punto de partida distintas ubicaciones, dependiendo de cada país. Esta característica demanda un fino manejo del tema.

«El Acuerdo de Cartagena consagró el tratamiento diferenciado para Ecuador y Bolivia, por ser países de menor desarrollo económico relativo; todos los instrumentos aprobados a través de los años han contemplado un trato diferencial a su favor. Por ejemplo, en el tema del arancel externo común; o en el del libre comercio, en el que Ecuador tuvo un plazo de incorporación más largo; ahora está plenamente incorporado, y los resultados han sido bastante buenos: su comercio con Colombia creció favorablemente», puntualiza el alto funcionario.