La Subregión Andina lleva casi 30 años
buscando armonizar las economías y las
sociedades de los países para su
integración. A continuación, las
opiniones de un personaje clave en este
propósito: José Antonio García Belaunde,
asesor principal del Secretario General
de la Comunidad Andina, y Secretario del
Consejo Andino de Ministros de
Relaciones Exteriores.
Hace 28 años fue
firmado el Acuerdo de Cartagena,
organismo de integración regional, que
en la última década ha experimentado un
proceso de modernización. Más
precisamente fue en junio de 1997
cuando, con el Protocolo de Trujillo, se
ingresó a dicha nueva etapa.
«En Trujillo se
consolida el liderazgo del ámbito
político. Con el Consejo Presidencial y
el Consejo de Cancilleres se asegura la
primacía de dichos temas, pues se
entiende que lo que debe garantizarse en
la región es justamente la voluntad
política por parte de los países en el
proceso de integración», afirma José
Antonio García Belaunde, asesor
principal del Secretario General de la
Comunidad Andina, y Secretario del
Consejo Andino de Ministros de
Relaciones Exteriores.
El alto funcionario
agrega que otro elemento importante es
que con la reunión de Trujillo se
convirtió a la antigua Junta (un órgano
técnico) en Secretaría General (un
órgano ejecutivo). De esa forma, en esta
última instancia descansa una mayor
responsabilidad que es personificada por
el secretario general, cuyo perfil se ha
hecho más político que técnico.
García Belaunde
subraya que también son prioritarios los
nuevos cambios que se vienen gestando en
la agenda de integración, como la
inclusión de temas del medio ambiente,
acuerdos sobre el libre intercambio de
servicios, además de los avances de las
relaciones de política externa, y la
posibilidad de tener miembros asociados.
Cambio en el
liderazgo
El carácter económico
y comercial del Acuerdo de Cartagena se
traducía en el liderazgo de los
ministros de Comercio exterior y de
Industria, que marcaban la línea de las
reuniones y actuaban como representantes
plenipotenciarios. Ahora la conducción
es ejercida por el Consejo Presidencial
Andino y el Consejo Andino de Ministros
de Relaciones Exteriores.
«La etapa de
negociación netamente comercial se cerró
cuando llegamos a la zona de libre
comercio y al arancel externo común, que
todavía hay que perfeccionar. Pero la
integración no es sólo liberar el
comercio; la integración es un proceso
mucho más ambicioso», señala Belaunde,
quien indica que es preciso abordar
también cuestiones políticas, para que
la institucionalización de la Comunidad
se consolide.
Los Convenios
Esta instancia
política implica tomar en cuenta y
profundizar esferas que se encuentran
fuera del aspecto económico, y que
quizás le otorgan a la Comunidad Andina
mayor vigencia. Los convenios que
existen desde hace casi tres décadas
continúan siendo importantes: el
Convenio Andrés Bello en Educación, el
Convenio Hipólito Unanue en Salud, el
Convenio Simón Rodríguez en condiciones
de trabajo. Esos son algunos de los
mecanismos que serán reforzados y
actualizados en el corto plazo. Por lo
pronto, ya se ha reconstruido el Consejo
Empresarial-Laboral y ya están
conformados los capítulos de tres
países. Próximamente, le tocará su turno
al Consejo Consultivo Laboral Andino,
para asegurar la participación de los
trabajadores en el proceso de
integración de forma más efectiva.
La integración
implica también la incorporación de los
estudiantes universitarios al proceso.
En la actualidad se está trabajando y
estudiando el tema, que va más allá del
Convenio Andrés Bello, y que debe ser
abordado desde una perspectiva de los
servicios. Concretamente hay un mandato
para ir estudiando el tema, por ejemplo,
en reconocimiento de títulos, que es
importantísimo. No es un punto sencillo
y tomará un tiempo enfocarlo de una
forma correcta, pues ha de ser sometido
a diversos debates.
En el área de la
salud, nuestros países se caracterizan
por exhibir una situación bastante
problemática. En este aspecto no se ha
dado un avance uniforme entre los países
de la subregión. Allí se está trabajando
y reflexionando para concretar una
propuesta que los presidentes han
solicitado con motivo del próximo 30
aniversario del Acuerdo de Cartagena.
«La idea básica es ir
incorporando al proceso de integración a
todos los sectores de la sociedad civil,
por ejemplo a través del intercambio de
experiencias. Por otro lado, acabamos de
concluir un largo proceso de integración
entre las Zonas de Libre Comercio, que
se ha concretado prácticamente el año
pasado, con la reincorporación plena del
Perú. Entonces ahora estamos trabajando
en nuevas áreas. Espero tener un
conjunto de propuestas para llevar a los
presidentes en el 30 aniversario de
nuestra organización», manifiesta García
Belaunde.
Participación y Propuestas
La recolección de
experiencias valiosas de los diferentes
países es fundamental. Las propuestas
que de allí surjan serán vitales. La
idea de los funcionarios de la Comunidad
Andina es tener un foro de participación
organizada de la sociedad civil, el
mismo que debería actuar como un gran
espacio de debate y reflexión donde no
se imponga nada, donde simplemente se
reciban propuestas.
Lo que se busca son
mecanismos de participación para poder
recoger las inquietudes, las propuestas,
etc. Los gobiernos serán los encargados
de establecer las políticas comunitarias
en esos aspectos. Más allá ya no se
puede imponer; es importante establecer
un nuevo tipo de relación, más
participativa de la sociedad.
Los otros bloques
La integración con
otros bloques económicos como el
Mercosur, la Comunidad del Caribe, el
Mercado Común Centroamericano, la Unión
Europea o la APEP es de particular
importancia para la Comunidad Andina,
considerando el acelerado proceso de
globalización.
«La primera prioridad
es el Mercosur; nuestro acuerdo con
ellos está bastante avanzado, tanto que
las conversaciones deben concluir en
setiembre. La otra prioridad es Panamá;
vamos a suscribir un completo acuerdo de
libre comercio con ese país.
Inmediatamente después de ello se
negociaría con Panamá los términos de su
asociación a la Comunidad Andina»,
refiere García Belaunde.
Con la Comunidad
Europea el tratamiento es distinto,
porque se ha establecido un acuerdo
-según el entrevistado- bastante
ventajoso: un sistema de preferencias
donde figura casi la totalidad de los
productos que exportamos, libres de
impuestos y aranceles a dicho
continente.
Desde hace dos
décadas, Europa ha apostado por la
integración andina, ha cooperado
fuertemente con nuestros trabajos, y
-hace algunos años- tiene este esquema,
el cual no excluye la posibilidad de
avanzar hacia una mayor promoción de las
inversiones.
Resulta necesario e
ineludible asegurar la renovación del
mencionado sistema de preferencias cada
cinco años. He allí una prioridad.
«Existe un punto que
nos demanda mucho esfuerzo y trabajo: la
negociación del Alca, hacia donde
estamos apuntando. Yo diría que las
prioridades de negociación son el
Mercosur, el Alca, nuestro acuerdo con
Panamá y la negociación con los europeos
para renovar el actual sistema de
preferencias para la Comunidad Andina»,
finaliza el alto funcionario.
El Perú en la
Comunidad Andina
La puesta en vigencia
del Protocolo de Trujillo coincidió con
el acuerdo al que llegó Perú con los
socios andinos para su incorporación
plena a la Zona de Libre Comercio. A
partir de ese hecho ha vuelto a ser un
socio pleno, con presencia y
participación muy activa.
«Noto que el Perú se
siente satisfecho y con una
participación entusiasta en la Comunidad
Andina. Asimismo, los países andinos
están conformes con el arreglo al que se
llegó. Su transitorio apartamiento es
una etapa ya superada, ahora ha vuelto a
ser un socio andino más; le tocará la
presidencia de la Comunidad Andina el
próximo año. Y la Cumbre Andina del 2000
será en el Perú», sostiene García
Belaunde.
Un punto básico es la
negociación que viene estableciendo la
Comunidad Andina con el Mercosur.
Aspiramos a tener una zona de libre
comercio sudamericana y en ese afán está
participando el Perú, conjuntamente con
sus socios andinos. De la misma manera,
la Comunidad Andina participa
coordinadamente en la famosa negociación
del Alca, para la creación de la zona de
libre comercio de las Américas. Perú es
clave en la integración andina.
Nueva agenda de la
Integración
Ahora que la
Comunidad cambia de nombre y que el
proceso se plantea en función de un
avance cualitativo mayor, se requieren
nuevas metas, como la de un mercado
común. ¿Qué aspectos tiene en cuenta la
nueva agenda de integración?.
Uno de los puntos más
importantes en esta nueva agenda es el
mandato para ir armonizando políticas
macroeconómicas. «Estamos satisfechos
porque por primera vez hemos tenido una
reunión de ministros de Economía con ese
objetivo. Este proceso es muy largo,
técnico y lleno de dificultades, pero ya
hemos dado un primer paso: los ministros
han identificado las áreas en que pueden
trabajar. Ese es uno de los grandes
temas, de nuestros puntos cardinales;
justamente, en función del mercado común
al que aspiramos llegar, debemos ir
armonizando nuestras políticas
macroeconómicas», enfatiza García
Belaunde.
En ese proceso de
modernización de las economías, los
estados que integran la Comunidad Andina
han avanzado a distintos ritmos, incluso
hay situaciones especiales con Bolivia y
Ecuador. Tomando ello en cuenta, el
mercado común se plantea como un
objetivo a alcanzar, pero que tiene como
punto de partida distintas ubicaciones,
dependiendo de cada país. Esta
característica demanda un fino manejo
del tema.
«El Acuerdo de
Cartagena consagró el tratamiento
diferenciado para Ecuador y Bolivia, por
ser países de menor desarrollo económico
relativo; todos los instrumentos
aprobados a través de los años han
contemplado un trato diferencial a su
favor. Por ejemplo, en el tema del
arancel externo común; o en el del libre
comercio, en el que Ecuador tuvo un
plazo de incorporación más largo; ahora
está plenamente incorporado, y los
resultados han sido bastante buenos: su
comercio con Colombia creció
favorablemente», puntualiza el alto
funcionario.