La reciente reunión
de los Presidentes Andinos en Valencia,
Venezuela, el 23 y 24 de junio, ha
tenido resultados muy favorables para el
proceso de integración andina. En primer
lugar, se debe resaltar la Decisión
adoptada por el Consejo de Ministros de
Relaciones Exteriores de la Comunidad
Andina sobre el Reconocimiento de los
Documentos Nacionales de Identificación.
Esta Decisión
establece que a partir del 1 de enero de
2002, los nacionales de los países
andinos podrán viajar como turistas
dentro de la subregión simplemente
portando sus respectivos documentos
nacionales de identificación, llámese
DNI en Perú, Cédula de Identidad en
Bolivia y Venezuela, o Cédula de
Ciudadanía en Colombia y Ecuador.
En otras palabras, se
suprime la obligatoriedad del uso del
Pasaporte y de las visas consulares para
poder desplazarse entre estos países. El
que desee viajar con pasaporte también
puede hacerlo, pero es opcional. En el
caso de los menores de edad, éstos
podrán viajar con sus respectivas
Partidas de Nacimiento.
Excepcionalmente, para aquellas naciones
que, como Venezuela, actualmente exigen
visa consular para la admisión de
ciudadanos andinos en su país, tal
Decisión entrará en vigencia a más
tardar el 31 de diciembre de 2004.
Este es un acuerdo
sin precedentes en la historia de la
Comunidad Andina y definitivamente, al
facilitar la libre circulación de
personas entre los países andinos,
constituye un gran avance en el proceso
de formación del Mercado Común Andino,
el mismo que deberá regir plenamente en
el año 2005.
Otra Decisión
importante adoptada en la misma ocasión,
tal vez más emblemática que sustancial,
pero que contribuirá sobremanera a la
consolidación de una identidad y sentido
de pertenencia andina, es la referida a
la creación del Pasaporte Andino. Según
esta norma, los pasaportes emitidos por
cada país andino, tendrán todos el mismo
tamaño, color, carátula y diseño de
contenido interior. Así, se ha acordado
por ejemplo, que el color será burdeos y
que en la carátula figurará el término
"Comunidad Andina" encima del nombre del
país.
La entrada en
vigencia de este documento comunitario
tomará algún tiempo, dado que los países
deberán de agotar progresivamente los
stocks de pasaportes nacionales
existentes así como que deberán de
caducar paulatinamente los pasaportes ya
expedidos y vigentes. En todo caso, el
Pasaporte Andino entrará en plena
vigencia a más tardar el 31 de diciembre
de 2005. Dado que al interior de la
subregión ya no se exigirá el uso de
pasaportes, este documento servirá solo
para viajar a terceros países.
Adicionalmente, en la
misma ocasión se aprobaron dos
Decisiones de gran importancia para el
desarrollo de las regiones fronterizas
de los países andinos y para la
facilitación del comercio por vía
terrestre. Una de ellas crea las Zonas
de Integración Fronteriza (ZIF),
definidas como "ámbitos territoriales
fronterizos adyacentes" de los países,
en las que se ejecutarán programas y
proyectos para impulsar el desarrollo
sostenible y la integración fronteriza
de manera conjunta y coordinada entre
ellos. Con esto se plantea un marco en
el cual se podrán canalizar recursos
financieros para el desarrollo social y
económico de zonas que hoy sufren de
atraso y marginación.
Por su parte, la
segunda Decisión crea los Centros
Binacionales de Atención en Fronteras (CEBAF),
por la cual se instalarán en un solo
edificio todos los servicios de aduanas
y migración en los respectivos pasos
fronterizos de los países andinos
vecinos.
Así, las personas,
vehículos y mercancías que se trasladen
de un país a otro harán una sola parada,
en la que casi simultáneamente se
realizará el registro de salida de un
país y la entrada en el otro, evitándose
la doble parada y doble trámite que
actualmente se hacen en los cruces
fronterizos. Este mecanismo fue
utilizado con mucho éxito en los países
de la Unión Europea cuando aún había
aduanas entre ellos, meta a la cual
oportunamente también deberán de apuntar
los países andinos.
Igualmente, se
aprobaron normas valiosas sobre temas
macroeconómicos, lucha contra las
drogas, y otros que podrían ser materia
de un análisis posterior. La cosecha
pues ha sido buena para el proceso
andino de integración, y los habitantes
de estas naciones deberíamos sentirnos
cada vez más convencidos de que este
proceso camina con seriedad hacia la
creación de un espacio económico y
social en el cual podremos dar
respuestas conjuntas más eficaces para
enfrentar el difícil contexto
internacional que todos conocemos. Tal
vez la única opción que hoy se vislumbra
para nuestros países en medio del
inexorable proceso de globalización, es
mantenernos juntos perseverando en
consolidar la unión andina y
latinoamericana.