"La integración se comercializó”

Allan Wagner, secretario general de la CAN, asume las críticas del presidente Chávez a este organismo como “una expresión de insatisfacción que todos compartimos” por los resultados obtenidos hasta ahora con el proceso de integración andino

Por Alejandro Hinds R. Tal Cual
Caracas, 21 de noviembre de 2005

Cada vez surgen más dudas sobre el futuro de la Comunidad Andina (CAN). Las constantes críticas de las autoridades venezolanas, las negociaciones que adelantan Colombia, Ecuador y Perú para firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y la inestabilidad política de Bolivia, parecen haber debilitado el proyecto de integración más antiguo del continente.

Lejos de mostrarse preocupado ante este panorama, el secretario general de la CAN, Allan Wagner, observa la coyuntura actual como una excelente oportunidad para fortalecer la unión andina.

“La calidad y la profundidad de la integración es lo que nos brindará una mayor fortaleza para insertarnos en un mundo tan complejo como el mundo globalizado”, explica.

Wagner recuerda, además, que una integración más consolidada permitirá trabajar en conjunto para el logro de objetivos como “la superación de la pobreza, la cohesión social y el fortalecimiento de las democracias, haciéndolas cada vez más representativas y participativas y más vinculadas a resolver las necesidades de nuestros pueblos”.

FORTALEZAS Y FRUSTRACIONES

–¿Qué papel tiene la CAN en la integración suramericana?

–La Comunidad Suramericana de Naciones (CSN) se construirá a partir de la convergencia entre la CAN, el Mercosur y Chile.

Además trabajará en temas como la cooperación en política, infraestructura, comunicaciones, energía y finanzas. De manera que la CAN tiene fortalezas institucionales que aportar y también frustraciones.

Son lecciones que da la experiencia que pueden servirnos para construir todos juntos un sistema de integración suramericano que sea mejor y más vinculado a nuestros pueblos.

–¿Cuáles son esas fortalezas?

–El andino es el único proceso de integración latinoamericano que tiene órganos para adoptar decisiones que son leyes comunitarias obligatorias. Se trata del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores y la Comisión de la CAN. Además, es el único grupo de integración que tiene un tribunal supranacional para resolver las diferencias que puedan presentarse entre los países miembros por la aplicación de las normas comunitarias. También somos el único grupo subregional que está avanzando en la creación de un parlamento como expresión de la voluntad de los pueblos.

Porque, en las elecciones del próximo año, Perú será el tercer país andino que elija por sufragio universal y directo a sus parlamentarios andinos (ya los tienen Venezuela y Ecuador).

–¿Qué otros puntos fuertes tiene la CAN?

–Actualmente estamos en proceso de construir un comité económico y social andino, a partir de la convergencia de los actuales consejos laboral y empresarial. Acabamos de constituir el Consejo Andino de Autoridades Regionales, que tuvo su primera reunión en julio de este año en Lima. La próxima será aquí en Venezuela, presidida por el alcalde del municipio Libertador, Freddy Bernal.

Con eso estamos buscando bajar la integración al nivel subnacional y focalizar los esfuerzos en bases territoriales.

–¿Y las fallas?

–La principal falla es que los instrumentos que se definieron, al momento de crear el Grupo Andino, para propiciar el desarrollo de estos países no tuvieron los resultados esperados. Luego vino la crisis de la deuda, el ajuste y el Consenso de Washington. Con ello la agenda de la integración se comercializó. Pero en sus reuniones más recientes los presidentes andinos han cambiado esta situación.

Ahora la CAN tiene una agenda que busca, a través de la integración, el desarrollo con inclusión social.

–¿El TLC perjudica a la CAN?

–Sin duda que el TLC que Colombia, Ecuador y Perú negocian con Estados Unidos tiene una dificultad más que obvia:

como no estamos negociando los cinco países es más difícil armonizar esas negociaciones con el propio proceso de integración de la CAN. Pero es comprensible que ese acuerdo cause ciertas desviaciones en el comercio entre los países andinos. Lo que hay es que trabajar para aminorar las repercusiones que eso pueda tener.

INSATISFACCIÓN COMPARTIDA

–¿Cuando Chávez dice que no tiene nada que buscar en la CAN, qué impacto tiene eso?

–Creo que refleja una frustración por lo que ha sido hasta el momento el resultado de la integración andina.Y una impaciencia frente a la necesidad que tienen nuestros pueblos de que, finalmente, nos pongamos todos de acuerdo sobre la mejor manera de resolver los graves problemas de pobreza, exclusión y desigualdad que existen en nuestros países. De manera que es una expresión de insatisfacción que todos compartimos.

–¿Cómo superar la insatisfacción?

–Eso nos debe llevar, por un lado, a afianzar el mandato bolivariano de la unidad de los pueblos. Por el otro, a construir todos juntos la nueva Comunidad Suramericana. Para que sea un espacio que genere cohesión entre nuestros países, mejore el desarrollo y al mismo tiempo nos permita una inserción internacional más beneficiosa para nuestros pueblos.

–¿Y una posible separación de Venezuela?

–De ninguna manera interpreto, a partir de mis conservaciones con las más altas autoridades de Venezuela, que el propósito del país sea fracturar la comunidad andina, sino avanzar más en la construcción de la CSN. En ese sentido, hay que saludar la decisión del gobierno venezolano de aproximarse más a los países del Mercosur.

–Así esta aproximación implique su salida de la CAN...

–Estoy profundamente convencido de que Venezuela, y especialmente el presidente Chávez, está decidida a profundizar la integración de nuestros países y no a debilitarla.También estoy convencido de que estamos avanzando hacia ese objetivo de construir la CSN. Si en ese proceso Venezuela cree que está en condiciones de avanzar más rápidamente, bienvenido sea. Porque ese es el camino. Hay que avanzar en la CSN hasta lograr un nivel de integración política, económica y social tan profundo que haga innecesaria la subsistencia de la CAN y el Mercosur. Porque terminarían fusionados.

–¿Cuándo se lograría esa fusión?

–Los presidentes no han establecido un plazo para ello. Pero lo que estamos viendo, quienes hemos participado en el nacimiento de este proceso y estamos impulsándolo, es que debemos fijarnos un horizonte temporal de entre 10 y 15 años para completar la construcción de la CSN.