El camino a la integración de América y Europa

Por Javier Solana, Representante de la UE
El Comercio de Perú
Lima, 30 de mayo de 2004

El mundo está buscando nuevas formas de cooperación y de diálogo que resulten en mayor estabilidad y seguridad para todos, condiciones cruciales para el desarrollo. La Unión Europea (UE) quiere contribuir a ello, entre otras formas, mediante el establecimiento de relaciones estratégicas con diversos países y regiones del globo.

Esto es uno de los principales mensajes de la recientemente adoptada Estrategia Europea de Seguridad y, sin duda, aportará una nueva dimensión a la cumbre realizada en Guadalajara (México), entre los jefes de Estado y Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea. Europeos y latinoamericanos compartimos una serie de valores y objetivos comunes de gran calado. Entre ellos cabe destacar el fortalecimiento de la democracia y el Estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y la buena gobernanza.

La UE otorga, en consecuencia, un interés preferente a sus relaciones con América Latina y el Caribe. Existen, entre nosotros estrechos vínculos históricos y culturales, y una sólida voluntad política de cooperación. Esta relación privilegiada se ve reflejada en las estadísticas.

La UE es actualmente el segundo socio comercial más importante de América Latina y el Caribe: nuestras importaciones suman 53.700 millones de euros y las exportaciones 57.500 millones, lo que supone incrementos superiores al 100% respecto a los años 90; ocupa el primer lugar en inversión extranjera directa (IED) con 200.000 millones de euros anuales, una buena parte de los cuales se destina a sectores no tradicionales; y es el primer donante de ayuda al desarrollo en la región, que asciende a más de 500 millones de euros anuales. La cumbre de Guadalajara ha sido la tercera entre la UE, América Latina y el Caribe. Ofrece a ambas regiones la oportunidad de dar un nuevo salto cualitativo en sus relaciones. Será, por añadidura, la primera gran cumbre que la Unión Europea celebra tras su ampliación a 25 estados miembros el pasado 1 de mayo. Los dos principales temas de la cumbre, el multilateralismo y la cohesión social, son cuestiones de vital importancia tanto para la UE como para América Latina y el Caribe. La UE es en sí misma un ejemplo de las virtudes del multilateralismo y de la integración regional. El segundo gran tema de la cumbre, la cohesión social, sigue siendo un desafío para los gobiernos europeos. Aunque se hayan hecho muchos progresos en este ámbito en nuestro continente, es necesario seguir trabajando para que los valores de solidaridad e igualdad sociales continúen siendo dos de los principales motores de la construcción europea. También en América Latina y el Caribe preocupa seriamente la cohesión social. En la región, el número de personas que viven en condiciones de pobreza alcanzó en el 2003 la cifra de 227 millones, es decir, el 44% de la población; este porcentaje es superior al de regiones como Europa Oriental y el Norte de África que, sin embargo, poseen un PBI per cápita inferior.

La pobreza y las desigualdades sociales son graves problemas que, por añadidura, pueden afectar a la calidad y a la salud de la democracia, además de generar inestabilidad política, pérdida de confianza en las instituciones políticas y marginación económica y social. Pero sus costes no son muy altos solo en lo político, sino también económico, pues frenan el potencial de crecimiento económico de los países que las sufren. La cumbre de Madrid del 2002 subrayó la importancia que tiene para la UE el avance de los procesos de integración en América Latina y el Caribe. Desde entonces se han producido progresos notables en todas las subregiones, como por ejemplo, la potenciación de las instituciones regionales del Mercosur. Aún queda camino por recorrer para alcanzar los objetivos que las subregiones se han marcado, pero los esfuerzos realizados son ya prueba de que existe voluntad política para lograrlos.

Estoy seguro de que esta cumbre contribuirá a la integración de la región e impulsará de esta forma las relaciones entre la UE y América Latina y el Caribe. Nuestro objetivo más inmediato será la conclusión próximamente del acuerdo de Asociación con Mercosur.

Igualmente, confío en que podamos muy pronto iniciar la negociación de una zona de libre comercio, y empezar a negociar acuerdos similares con Centroamérica y la Comunidad Andina. Estos acuerdos se sumarían así a los ya alcanzados con México y Chile.