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Comunidad
Sudamericana: Por la senda de Bolívar
Por Esteban
Silva Cuadra,
Cientista político
chileno radicado en Perú.
El Mostrador de Chile
29 de setiembre de 2005
El próximo 29 y 30
de septiembre se reunirán en Brasilia,
los Presidentes y Jefes de Estado de
Sudamérica. En su segunda reunión, la
naciente Comunidad Sudamericana enfrenta
un desafío fundamental: materializar la
decisión política de los gobernantes
para hacer realidad el proceso de
confluencia e integración a través de
una agenda concreta y medible en un
corto tiempo. Se hace necesario
involucrar e incorporar a amplios
sectores de nuestras sociedades para que
este proceso pueda echar raíces sólidas
en el ámbito de nuestras culturas e
identidades.
En la década de los 90, los acuerdos de
complementariedad económica,
desgravación arancelaria y otros, se
inscribieron, en lo principal, en la
tendencia mundial de desregulación,
flexibilización y liberalización del
comercio de bienes, servicios e
inversiones. Aquella orientación
neoliberal dominante es crecientemente
cuestionada y comienza a cambiar
lentamente, gracias al retorno de la
política debido a la emergencia de
gobiernos progresistas con nuevos
enfoques sobre la integración y el
comercio.
Se abre paso una concepción más amplia e
incluyente de la integración
sudamericana en la cual los estados
tienen un mayor rol dinamizador,
regulador y de complementariedad
productiva e industrial. Varios son los
componentes que constituyen esta nueva
agenda: La búsqueda de complementariedad
comercial y productiva. Una mayor
centralidad del desarrollo y la
integración social. Un fuerte énfasis en
infraestructura para la interconexión.
Una apuesta de integración energética en
el cual tienen un rol importante las
agencias y empresas energéticas públicas
junto con el sector privado. La
revalorización de la identidad cultural
propia y el desarrollo de industrias
culturales sudamericanas.
En cifras consolidadas al año 2003, en
el espacio Sudamericano, el Mercado
Común del Sur, Mercosur (i), representa
el 66% del Producto geográfico bruto,
mientras que la Comunidad Andina de
Naciones (CAN), representa el 25%, Chile
el 9% y Guyana y Surinam el 0,2%.
En materia de exportaciones, Mercosur
representa el 58%, la CAN el 30%, Chile
el 11% y Guyana y Surinam el 1%.
El Mercosur más Chile como estado
asociado, tiene una población aproximada
de 240 millones de habitantes.
Representa también un porcentaje muy
importante de la producción y el
comercio de la región. Su desarrollo ha
estado centrado principalmente en los
temas de arancel externo común y
acuerdos aduaneros. Si bien es cierto
que su densidad institucionalidad es
significativamente menor que la andina,
en los últimos años ha avanzado en la
institucionalización de grupos de
trabajo en relaciones laborales, empleo,
seguridad social, educación, salud.
También se ha constituido la Comisión
Parlamentaria conjunta y el Foro
Consultivo Económico y Social.
La Comunidad Andina, por su parte, tiene
una población de 120 millones de
habitantes, lo que representa un tercio
de Sudamérica y es aproximadamente la
mitad de habitantes del Mercosur más
Chile (240 millones). Su población
económicamente activa se incrementó de
44 millones de habitantes en 1999 a 49
millones en el 2003 (ii).
En 1994, la tasa de desempleo abierto
urbano promedio en los países de la CAN
era de 7,7%. En el 2003, su tasa de
desempleo promedio era del orden del 12
%. Las exportaciones comunitarias
ascendieron a 54.297 millones de dólares
en el año 2003, con una tasa de
crecimiento acumulada de 5,3 % promedio
anual durante el período 1994-2003. En
importaciones, en el 2003, se
registraron 37.634 millones de dólares,
con una tasa acumulada promedio anual de
2,5%.
A partir de la creación del Pacto
Andino, hace 35 años y su posterior
transformación en Comunidad Andina de
Naciones, el proceso de integración ha
experimentado importantes cambios
políticos, económicos, sociales y
culturales, lo que ha incidido de manera
significativa en los diversos ciclos
experimentados por este proceso.
En la década de los 60 y los 70, América
Latina estuvo fuertemente influida por
la lógica del fortalecimiento productivo
e industrial y la concepción cepaliana
de sustitución de importaciones y por
tanto de esquemas de “desarrollo hacia
adentro”. En la década de los 80 y los
90, estuvimos marcados por las políticas
de liberalización y ajuste estructural,
bajo la receta de Organismos
Multilaterales como el Fondo Monetario y
el Banco Mundial. En 35 años, los países
andinos y la CAN han recorrido y
experimentado visiones y tendencias
contrapuestas sobre el desarrollo y la
integración. En la actualidad, la
tendencia viene de vuelta hacia
posiciones mixtas, heterodoxas y
pragmáticas.
En el ámbito comercial, las
negociaciones y acuerdos andinos se han
concentrado entorno a las áreas de libre
comercio, de bienes y servicios,
circulación de capitales y de personas.
Los componentes de cooperación política,
fortalecimiento democrático e
institucional y agenda de desarrollo e
integración social han tenido una
preponderancia menor y asimétrica. Sin
embargo, es necesario destacar, la
acción multilateral de los Convenios
sociales como el Organismo Andino
Hipólito Unanue de cooperación en Salud
(iii) así como los Consejos Laboral y
empresarial andinos.
Si bien el proceso de constitución de un
espacio común andino ha estado
principalmente centrado en lo comercial,
no es menos cierto que hoy la CAN es el
único bloque en la región Sudamericana
que ha desarrollado una experiencia de
integración institucional incorporando
la cooperación política y el desarrollo
de un Plan Integrado de desarrollo
Social (iv). Ello la distingue en la
región al haber sostenido durante años
la idea de una integración estratégica
tipo Unión Europea.
Esta es probablemente su mayor fortaleza
debido a que su experiencia acumulada en
el campo de la cooperación política y de
agenda social, le permitiría
incorporarse con mayor dinamismo a un
proceso de confluencia sudamericana,
ampliando la integración a un ámbito
fundamental: el del desarrollo, la
democracia participativa y la cohesión
social como base para la construcción de
bloques integrados.
La nueva agenda andina, suscrita el
pasado 18 de junio en Lima, adquirirá
una mayor dinámica bajo la conducción de
su Presidencia Protempore asumida
recientemente por el Presidente de la
República Bolivariana de Venezuela, Hugo
Chávez Frías.
En diciembre de 2004, la ciudad del
Cusco, Perú, los Presidentes y Jefes de
Estado de América del Sur suscribieron
la creación de la Comunidad Sudamericana
de Naciones (v).
Esta histórica decisión, gracias, entre
otros, al decisivo liderazgo del
Presidente Luiz Inácio Lula da Silva (vi)
en la región, apunta a constituir un
bloque que progresivamente pueda
expresar una política externa común y un
proceso de confluencia institucional de
la Comunidad Andina y el Mercosur al
fortalecimiento de América Latina y el
Caribe.
La integración de políticas sociales de
lucha contra la desigualdad y la
exclusión, la Iniciativa de
Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA),
la creación de un Fondo de Emergencia
Social, la protección de nuestra
biodiversidad, la constitución de un
Banco de Fomento y Desarrollo
Sudamericano. Así como, la integración
energética regional (Petrosur) y el
fortalecimiento de nuestra integración
cultural a través de iniciativas como
TeleSur (vii), constituyen una gran
oportunidad para generar una vasta
corriente de dialogo y acción política
para fortalecer nuestra integración.
La Comunidad Sudamericana debe dar pasos
concretos y abrir mecanismos que
incorporen a las grandes mayorías para
convertirse progresivamente en una la
comunidad de los pueblos y ciudadanos de
América del Sur, con una fuerte impronta
social incluyente, democrática,
descentralizada, participativa y
progresista. La inspiración Bolivariana
es ciudadana del siglo XXI.
i En 1985, los presidentes Alfonsin
de Argentina y Sarney de Brasil reunidos
en Foz de Iguazú, ratifican la voluntad
de encarar un futuro conjunto. En 1991,
ambos países acuerdan una asociación
preferente. En 1991, Se adopta el
Mercado Común del Sur (MERCOSUR),
suscrito originalmente por Argentina,
Brasil, Uruguay y Paraguay.
ii Cifras proyectadas por la OIT.
Indicadores Económicos de la CAN
1999-2003.
iii El Organismo Andino en Salud
Convenio Hipólito Unanue, reúne a los
Ministerios de Salud de los 5 países
andinos más Chile. Es el único Organismo
del Sistema Andino de integración en el
que Chile forma parte.
iv Decisiones 553, 592 y 601 del Consejo
Andino de Ministros de Relaciones
Exteriores.
v Declaración del Cusco sobre la
Comunidad Sudamericana de Naciones .III
Cumbre Presidencial Sudamericana Cusco,
8 de diciembre de 2004.
vi La unidad sudamericana, y la
necesidad de integración de América
Latina y el Caribe, formaba parte de las
propuestas de Lula y el Partido de los
Trabajadores de Brasil desde sus
orígenes.
vii Al respecto, es interesante destacar
la Ley promulgada recientemente por el
Presidente Lula que establece como
segundo idioma obligatorio el español en
el sistema educativo brasilero.
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