La Iniciativa IIRSA: El Reto de Integrar el Espacio Físico de América del Sur

Por Rosario Santa Gadea
Doctora en Economía Internacional de la Universidad de París X y Fellow 95/96 del Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. Ha sido Coordinadora Nacional del Perú para IIRSA en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.  
Abril de 2005

La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) es un programa de los 12 países de América del Sur para la integración física en las áreas de transporte, comunicaciones y energía, que se originó en la primera reunión de Presidentes de América del Sur realizada en el año 2000, en Brasilia. Es un compromiso de los Gobiernos sudamericanos con la modernización y la integración de la infraestructura regional que las tres agencias multilaterales de desarrollo de la región están apoyando (la Corporación Andina de Fomento-CAF, el Banco Interamericano de Desarrollo-BID y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata-FONPLATA).

Los avances del programa IIRSA han sido importantes. Ellos se resumen en el diseño de 10 Ejes de Integración y Desarrollo en el territorio sudamericano; la identificación y ordenamiento de una cartera de 335 proyectos de infraestructura que se requieren para poner en funcionamiento estos Ejes, los cuales representan una demanda de inversión de 37 mil millones de dólares en el subcontinente sudamericano; y la definición de una “agenda de implementación consensuada”, que consiste en concentrar esfuerzos en 31 proyectos, seleccionados por su gran impacto en la integración física regional, que requieren una inversión de 4 mil millones de dólares en el periodo 2005-2010.

Los Presidentes sudamericanos, en su tercera reunión, realizada el 8-9 de diciembre de 2004, en Cusco y Ayacucho, Perú, reafirmaron su pleno respaldo a IIRSA y a sus avances concretos. En esta ocasión, los Presidentes decidieron la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones que se concibe como un espacio articulado en base a la cooperación política, la integración económico-comercial y la integración física. Tenemos pues un gran desafío por delante.

El Perú condujo los trabajos de IIRSA durante todo el año 2004. Paraguay lo está haciendo en el presente año y el año 2006 será el turno de Ecuador. En el presente año tendrán lugar 12 talleres nacionales sobre la Visión Estratégica de la Integración Física de América del Sur. Asimismo, se prevé realizar una reunión conjunta entre los Ministros que tienen a su cargo los asuntos de IIRSA (Transportes y Planeamiento mayormente) y los Ministros de Economía y Finanzas, para examinar el tema de la puesta en ejecución de los proyectos y los desafíos financieros a superar.

  • IIRSA, en fase de ejecución

Varios países de la región, entre ellos el Perú, están adelantando procesos de concesión al sector privado de los proyectos IIRSA bajo una modalidad de asociación público-privada o public-private partnership (PPP), en la cual el Estado ofrece al concesionario una garantía de ingreso mínimo que permite hacer viable la concesión de proyectos de infraestructura en los llamados “ejes emergentes”, con gran potencial económico, pero cuyos flujos actuales de tráfico son insuficientes para asegurar la rentabilidad financiera de los proyectos.

Es el caso del proceso de concesión del Corredor Vial Interoceánico Perú – Brasil (IIRSA Sur), red vial con una extensión de 2 603 km (de los cuales 1 071 km corresponden a vías por asfaltar) uniendo los puertos en el Océano Pacífico de San Juan de Marcona, Matarani e Ilo (al sur del Perú) con los Estados de Acre y Rondonia en Brasil, por valor de US$892 millones de dólares.

Asimismo, está en proceso de concesión, bajo la forma de un PPP, el Eje de Amazonas de IIRSA (Ramal Norte por el Perú), que corresponde a una extensión de 960 kms (de los cuales 114 km corresponden a vías por asfaltar) entre el puerto marítimo de Paita, al norte del Peru y el puerto fluvial de Yurimaguas, en la Amazonía peruana, representando una inversión referencial de US$ 158 millones de dólares. Desde este punto, a través de los ríos Huallaga, Marañón y Amazonas, se habilitaría la conexión fluvial con el Estado de Amazonas en Brasil, que alberga el importante Polo Industrial de Manaus. En el mediano plazo, la aspiración es concretar también el puente aéreo con Manaus para intermediar en el comercio entre el Polo Industrial y los países asiáticos.

También en proceso de concesión al sector privado se encuentra la tercera vía “transversal” entre Perú y Brasil que forma parte del esquema IIRSA, el Eje del Amazonas (Ramal Centro). Esta red vial tiene una extensión de 867 km desde Lima, donde se ubica el puerto marítimo del Callao (aunque falta por resolver las dificultades de acceso al puerto, por atravesar zona urbana) hasta Pucallpa, en la Amazonía peruana y requiere una inversión referencial de US$ 62 a 86 millones de dólares. La articulación con Brasil se puede completar a través de los rios Ucayali y Amazonas. La conexión vial directa Pucallpa-Cruzeiro do Sul, en el Estado de Acre de Brasil, es mucho más complicada por su alto costo e implicaciones ambientales.

Hoy estamos, entonces, en la fase de construir las obras de infraestructura que los Ejes requieren y, principalmente, son las inversiones en carreteras las que están concentrando los esfuerzos iniciales. Después han de venir los puertos marítimos y luego deberían serlo los puertos fluviales y las hidrovías. Este esfuerzo necesariamente tendría que ser conjunto entre el Estado y el sector privado.

  • ¿Porqué integrar la infraestructura?

Sudamérica solo podrá crecer de manera sostenida si incrementa su competitividad. Se trata de una región emergente con gran potencial de desarrollo y atractivo para las inversiones internacionales por su dotación de recursos, los procesos de integración regional en vigencia, sus sistemas democráticos. Para que ese potencial se realice, para lograr una inserción competitiva en el mundo, para aprovechar la potencialidades de la complementariedad regional, para todo ello, la infraestructura es central. Hay que revertir los déficit en la extensión y calidad de la infraestructura.

La visión geográfica sudamericana no muestra un territorio continuo sino un territorio fragmentado debido a barreras naturales como la Cordillera de los Andes, la Selva Amazónica, el Pantanal, entre otros. Los “Ejes de Integración y Desarrollo” que ha definido la Iniciativa IIRSA se conciben como los “puentes” más eficientes para vincular este espacio sudamericano discontinuo que, a su vez, es fuente de una riqueza en recursos naturales, biodiversidad y pisos ecológicos, entre otros.

Los Ejes son las grandes regiones de América del Sur, se conciben como franjas multinacionales que concentran flujos de comercio actuales (en el caso de ejes “consolidados”), o bien, espacios de interrelación cuyo potencial se espera liberar gracias a la construcción de la infraestructura de conexión (ejes “emergentes”).

Pero, no son sólo espacios de referencia para el comercio. La idea de generar desarrollo “a lo largo de los ejes” es un desafío más amplio. La Iniciativa IIRSA es la base de un programa cualitativamente más avanzado que involucra una visión geo-económica del desarrollo. Por ello, se trata no sólo transportes, sino también de energía y comunicaciones. Asimismo, hay que articular a la infraestructura otras iniciativas que componen el proceso de desarrollo (promoción de inversiones productivas, programas de medio ambiente, promoción e inteligencia comercial, construcción de capacidades tecnológicas, entre otros).

  • Visión de Negocios y Desarrollo Descentralizado

  • La integración de la infraestructura de América del Sur implica una importante proyección hacia el interior del continente y, en esa medida, se articula con una estrategia de desarrollo de nuestras regiones, incluyendo aquellas hasta ahora más postergadas, estrategia de desarrollo que está ligada a la internacionalización. De allí el concepto de integración regional descentralizada.

    Al mismo tiempo, la integración física sudamericana debe verse en un contexto de inserción internacional. Para países medianos como el Perú, se trata de establecer la “masa crítica” necesaria para proyectarse competitivamente hacia la Cuenca del Pacífico y hacia el mundo, Si se logra reducir costos logísticos, aquellos Ejes de IIRSA que atraviesan el subcontinente sudamericano podrán constituirse en alternativas de conexión entre los países del otro lado de la Cuenca del Pacífico y el interior del continente. Para el Perú, ello significa la posibilidad de mayores exportaciones, no solo de bienes, sino también de servicios y la oportunidad de poner en valor, como factor de competitividad internacional, su ubicación espacial en Sudamerica, buscando convertirse en un centro de la interconexión bioceánica.

    En la Iniciativa IIRSA se han identificado los dos Ejes consolidados actualmente existentes en Sudamerica que son base de mercados subregionales en el marco de esquemas de integración: el Eje Andino (entre los cinco países de la Comunidad Andina-CAN) y el Eje Mercosur-Chile.

    Junto a los Ejes consolidados están los Ejes “transversales” que articulan países tanto de la Comunidad Andina como del Mercosur. La mayoría de estos Ejes son espacios emergentes por construir. Ellos son: al norte, el Eje Escudo Guyanés (Venezuela, Brasil, Guyana y Surinam); en el centro, el Eje del Amazonas (Colombia, Ecuador, Perú, Brasil), el Eje Perú-Brasil-Bolivia; en el centro-sur, el Eje Interoceanico Central (Perú, Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil), el Eje Capricornio (Bolivia, Argentina, Paraguay, Brasil), el Eje Hidrovía Paraguay-Paraná (Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil); al sur, el Eje del Sur (Argentina-Brasil).

    Además, se ha definido también un Eje Andino del Sur entre Argentina y Chile.

    IIRSA se ha consolidado como una instancia central para la construcción de una agenda común de acciones y proyectos de integración física regional sudamericana. La conformación de una cartera de proyectos que sale de visiones estrictamente nacionales para pasar a una visión regional consensuada es un gran avance.

    El desafío actual está en lograr la puesta en ejecución de las inversiones. Las bases están sentadas para ello.