Acuerdos son para mejorar condiciones
de vida de población, dice embajador
Fisher
Es muy importante
hablar como socios, no como si Estados
Unidos fuese el hermano mayor. En esos
términos se refirió el representante
comercial adjunto de Estados Unidos,
Richard Fisher, a la reunión que sostuvo
ayer en la mañana con los viceministros
Andinos de Comercio Exterior para
analizar las divergencias y
coincidencias que tienen con relación al
Area de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) y la Organización Mundial de
Comercio (OMC). Ambos entes sostendrán
reuniones ministeriales en noviembre
próximo.
Refiriéndose al ALCA,
el diplomático señaló que el objetivo es
avanzar a un texto preliminar para el
2001, de tal forma que se culminen las
negociaciones en el 2005, abriendo paso
a la zona de Libre Comercio de las
Américas para ese año.
Fisher dijo que para
Estados Unidos el ALCA es muy
importante, ya que el 38% de las
exportaciones estadounidenses se
orientan a los países latinos.
Agregó que en el ALCA
EEUU tomará en cuenta sus mejores
experiencias de negociación comercial
para sacarla adelante. «El ALCA tiene
que ser realidad y si no ocurre los
capitales de la región emigrarán a otras
latitudes», refirió.
En relación con la
OMC dijo que se busca llegar entre los
países Andinos y EEUU a una agenda más
manejable. Precisó que uno de los temas
de mayor preocupación, tanto de los
Estados Unidos como de los países
andinos, es la excesiva concentración de
subsidios en Europa, situación que
limita el desarrollo de las
exportaciones de los países del
continente americano. «El 85% de los
subsidios que hay en el mundo se
concentran en Europa. Es interés de los
países andinos y de Estados Unidos
reducir o eliminar estas barreras para
dejar libres estos mercados a sus
exportaciones», dijo.
Anotó que se intenta
en la OMC aumentar la transparencia de
esta entidad, así como la colaboración
del Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional en la elaboración de sus
políticas.
Agregó que también se
busca diseñar mecanismos que aumenten la
transparencia de las compras estatales.
Comercio Perú-EEUU
Fisher precisó que
actualmente el intercambio comercial
entre Perú y Estados Unidos suma US$
4,000 millones, con un ligero déficit
para la economía norteamericana. En
cuanto a inversiones estadounidenses en
el Perú detalló que suman US$ 2,500
millones.
«Es importante
mencionar estas cifras, por eso para
nosotros las relaciones con el Perú son
muy importantes», añadió. «Las
relaciones son buenas, hay pocas
fricciones bilaterales», agregó.
Con respecto al
acuerdo de inversiones con el Perú
mencionó la disposición de su gobierno a
continuar las negociaciones cuando su
similar peruano lo considere
conveniente.
Salarios y medio ambiente
Cuando se le preguntó
por qué Estados Unidos limita la
importación de productos manufacturados
con bajo costo en la mano de obra y sin
exigentes normas de control del medio
ambiente, Fisher respondió que estos
temas son importantes porque la sociedad
civil debe tomar interés en lo que hacen
los ministros de Comercio.
Agregó que hay
preocupación estadounidense por mejorar
la situación de los trabajadores. «Lo
que tratamos de hacer es trabajar para
mejorar las condiciones de vida de
nuestra gente. Queremos que el
intercambio comercial entre los países
andinos y los Estados Unidos mejore las
condiciones de vida de los trabajadores
de todos nuestros países».
En cuanto a los temas
de medio ambiente mencionó que también
tenían importancia en las negociaciones
comerciales, ya que se aspira a un
desarrollo sostenible en el que se
cautele la situación de los recursos sin
depredarlos.
«Queremos que haya
intercambio comercial, pero sin que esto
ocurra a costa del desarrollo de largo
plazo del Perú. Tenemos que balancear
las dos cosas», afirmó.
Sin embargo, el
diplomático estadounidense reconoció
también que es importante que los países
no utilicen los temas salariales y
ambientales para cerrar sus mercados.
Difícil que ingresen textiles
Fisher expresó,
asimismo, que en la cita se trató el
tema de la Ley de Preferencias
Arancelarias Andinas.
Sobre la probable
incorporación de Venezuela a los
beneficios de esta norma el embajador
Fisher lo consideró «factible». En
relación con la prórroga de esta norma
que vence en el 2001 anotó que dependía
de la decisión del Congreso de Estados
Unidos. «Vamos a ver», señaló
diplomáticamente.
Donde sí reconoció
notables dificultades fue con respecto
al probable ingreso de nuevos productos,
como los textiles, a las ventajas
arancelarias de esta norma. «Es lo más
difícil», reconoció explicando que el
temperamento de los empresarios textiles
norteamericanos ha cambiado después del
Nafta, solicitando la incorporación de
más insumos estadounidenses en las
importaciones textiles para la
aprobación de estos tratados. «Es muy
temprano para hablar de la extensión de
la ley a los textiles. Además en el 2005
las cuotas de exportación textiles van a
desaparecer», dijo.
Fisher, quien ofreció
estas declaraciones acompañado del
embajador de EEUU Alexander Hamilton,
reconoció la importancia del mercado
andino ya que en conjunto es más grande
que el brasileño y equivale a lo que
Estados Unidos vende a China.