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Fernández de Soto: "Hay que sincerar la
integración"
El
Canciller, Guillermo Fernández De Soto,
considera que a partir de una verdadera
voluntad política de los socios de la
CAN se podrá desarrollar la agenda
multidimensional que él propone y que
está fundamentada en cinco puntos
prioritarios.
Por
Rosalba Cubillos F.
Editora Internacional
Diario
LA REPUBLICA
Bogotá, 19 de julio de 2002
La
experiencia en el ámbito político
internacional que le ha dado el cargo de
Canciller al nuevo Secretario General de
la Comunidad Andina, Guillermo Fernández
De Soto, lo hace afirmar con mucha
certeza el norte que debe seguir este
bloque regional: "Hay que sincerar la
integración", afirma escuetamente.
Y ese
objetivo prioritario se podrá sacar
adelante con el desarrollo de una agenda
multidimensional basada en cinco
aspectos fundamentales: una política
externa común, una agenda social, una
política de desarrollo fronterizo y de
integración física y en la consolidación
del Mercado Común.
Claro
que el nuevo vocero de la CAN también es
muy realista y comparte la opinión de la
Ministra de Comercio Exterior en el
sentido de que, si no se puede lograr la
Unión Aduanera, el proceso de
integración es igualmente válido si se
consolida la zona de libre comercio.
Sobre
éstos y otros aspectos relacionados con
el nuevo rol que desempeñará en la
Secretaría de la CAN, habló Fernández De
Soto en nuestra sección "Diálogos LA
REPUBLICA".
AEC, la
prioridad
¿Será una
condición básica fortalecerse a nivel
andino para negociar mejor el Alca?
Las
negociaciones del Alca se inician en
octubre. Este gobierno ha trabajado con
el sector empresarial y con las
distintas instancias del gobierno para
estar mejor preparados. El gran objetivo
que tenemos los andinos es llegar con
una vocería única a la negociación del
Alca, y para eso es fundamental tener un
Arancel Externo Común integrado en la
Comunidad Andina. Ese es el mayor
trabajo técnico y político que
adelantamos en este momento en la CAN y
los ministros están avanzando en esta
dirección. Necesitamos un AEC para que
tengamos credibilidad en el proceso del
Alca.
La
negociación del AEC es difícil, e
incluso, la misma Ministra (de Comercio
Exterior) ha dicho que si es complicado
llegar a la Unión Aduanera, se debería
pensar en consolidar la Zona de Libre
Comercio. ¿Qué opinión le merece ese
planteamiento?
Es lo
que yo he dicho: hay que sincerar la
integración. No necesariamente tenemos
que dar todos los pasos, en una
coyuntura como ésta. Ojalá podamos
llegar a la Unión Aduanera, pero por lo
pronto el gran desafío es consolidar la
Zona de Libre Comercio. También hay que
entender que la integración no sólo es
administrar aranceles o salvaguardias.
Es un concepto político que va más allá
de los temas de comercio y el deseo de
los gobiernos es que en esta nueva etapa
de la CAN se ejecute esa agenda
multidimensional.
Precisemos
esa agenda multidimensional...
Básicamente están: la política externa
común, la agenda social, la política de
desarrollo fronterizo, de integración
física y, por supuesto, la consolidación
del Mercado Común. Estos aspectos
constituyen una agenda de una dimensión
enorme para los próximos años, que hace
posible que en una región donde hay
identidad de valores democráticos,
culturales y linguísticos, se pueda
avanzar en las diferentes fases de la
integración.
Integración débil con UE
La UE ve
muy incipiente y débil la integración
andina. ¿Está de acuerdo?
La
integración andina lleva 33 años de
existencia y tiene una institucionalidad
importante y fuerte, pues es la más
antigua del hemisferio y ha logrado
avances significativos. Sin embargo,
falta un camino por recorrer. Hay una
tarea por hacer, precisamente, para que
no nos vean como unas naciones
empobrecidas, sino que somos capaces de
tener decisiones políticas que hagan
efectiva la integración. Eso fue lo que
tuvimos la oportunidad de conversar con
la Unión Europea en la cumbre de Madrid,
donde se acordó avanzar un poco al ritmo
de lo que vaya ocurriendo en la nueva
ronda de negociaciones comerciales de
Doha.
Sin
embargo, hay muchas dificultades,
incluso dentro del libre comercio entre
los países andinos, lo que ha sido
notorio en el caso particular de
Venezuela.
En el caso
de Venezuela y de Colombia lo que ha
habido es un extraordinario avance de la
integración: pasamos de tener una
balanza comercial de US$500 millones en
1992 a cerca de US$3.000 millones el año
pasado. Además, la integración entre
estos dos países significa 500.000
empleos. Ese proceso es el mejor negocio
que pueden tener ambos países. Como en
todos los procesos se presentan
controversias y situaciones en que se
imponen obstáculos al comercio, pero si
se mira con ojos objetivos y con
criterio de largo plazo, la integración
para estos dos socios ha sido
trascendental.
No
obstante la crisis social y política de
algunos socios, la CAN tiene expectante
a toda la región...
Todos
tenemos dificultades, pero cada uno de
los Presidentes, cancilleres y ministros
de comercio han expresado la voluntad
política de avanzar en la integración,
pese a las dificultades que puedan
existir. Tengo la certeza de que tenemos
la suficiente madurez para avanzar en la
solución de los problemas que afrontan
los gobiernos y los países. La
integración es uno de los elementos para
mejorar la competitividad de nuestras
economías y darle mayor bienestar a la
gente.
Crisis
regional
¿Cómo se
afecta esa integración andina a raíz de
la convulsión que hay en América Latina,
incluso con la perspectiva de que este
año no haya crecimiento?
Son
ciclos coyunturales, difíciles, pero hay
que afrontarlos con valentía. Lo que no
podemos es detener la integración porque
hay crisis, pues hemos vivido otros
momentos difíciles como ocurrió en la
década los años 80. Esa crisis se vivió
con intensidad y la región la pudo
superar. Se vivió el esquema de reformas
estructurales en nuestras economías con
los procesos de apertura; esos ajustes
fueron difíciles pero la región salió
adelante. En los últimos tres años hemos
tenido tres crisis financieras
internacionales, además de la convulsión
política que pueda existir, pero eso no
puede detener la integración, pues ésta
tiene que seguir desarrollando los
aspectos de la agenda multidimensional
que permitan que el proceso no se
detenga.
¿Qué va a
hacer la CAN en el tema social ante el
preocupante aumento de los índices de
pobreza en la región?
La
Comunidad Andina no sustituye las
obligaciones que tienen los Estados,
pero efectivamente los índices de
crecimiento han disminuido en toda la
región de forma dramática. Ese será uno
de los grandes desafíos que tendremos a
la hora de sincerar la integración. Es
importante mirar en dónde hay que hacer
ajustes en la parte macroeconómica, por
ejemplo. Si no somos capaces de lograr
la Unión Aduanera en la región, lo
importante es consolidar las zonas de
libre comercio. No hay que asustarse
porque podríamos entrar en una etapa
recesiva, lo que aumentaría la pobreza
de nuestros pueblos.
Optimismo
por el Atpa
En este
momento está en juego la prórroga y
extensión del Atpa. ¿Qué fue lo más
importante que se logró en este tema con
Estados Unidos?
Lo
importante es que logramos que Estados
Unidos entendiera que la agenda con
Colombia no era simplemente el tema de
la droga. Construimos una agenda que
pasa también por el comercio y la
inversión, que nos permitió fortalecer y
modernizar nuestras fuerzas armadas.
Fue
favorable la aprobación de la Ley de
Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa)
por parte de la Cámara y el Senado de
ese país, y ahora esperamos que las
cosas salgan bien en la fase de
conciliación.
¿Es
optimista de lo que pasará en esa etapa
conciliatoria?
Creo que
habrá conciliación, es decir, se va a
llegar a un acuerdo y las gestiones que
los gobiernos están haciendo actualmente
están encaminadas a que la ampliación
represente lo mejor para cada uno de los
socios andinos. Me parece que si hay
algún recorte no se va a perjudicar al
empresariado colombiano, por el
contrario, creo que la ampliación y la
extensión para nosotros será muy
importante.
¿Eso qué
representa para Colombia y el resto de
países de la Comunidad Andina?
Significa tener unas reglas de juego
preferenciales para el ingreso de
nuestros productos al mercado de los
Estados Unidos, tanto para los que ya
gozaban de los beneficios de la ley
anterior como para los nuevos que se van
a incorporar. Segundo, representa
consolidar una especie de patrimonio
histórico comercial de los países Atpa
con relación a las negociaciones del
Alca. Tercero, significa mayores
oportunidades de empleo para nuestras
economías y reglas estables que
permitirán que los empresarios puedan
diseñar estrategias para que sus
productos lleguen al mercado de los
Estados Unidos.
Mayor
apoyo de EE.UU.
Durante su
visita a Colombia, el ex presidente
Clinton resaltó la importancia de apoyar
más a Colombia desde el punto de vista
social y económico. ¿Qué perspectivas
hay en ese sentido?
Pienso
que en este momento el gran desafío que
tiene Estados Unidos con Latinoamérica
es permitir que las negociaciones del
Acuerdo de Libre Comercio de las
Américas (Alca), sea generoso y abierto,
de tal manera que la región, en especial
los países andinos, reciban cooperación
permanente en lo que más nos interesa,
es decir, en comercio e inversión.
Creo
que se requiere un esfuerzo de parte de
los países andinos para poder atraer más
inversión. Hay preocupación y dudas de
muchos inversionistas frente a la
volatilidad política y económica de
nuestra región, y por ello se hace
necesario que mostremos que hay reglas
claras; sin embargo, creo que en este
camino hay muchas cosas por hacer.
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