Por Guillermo Fernández De Soto
Ministro de Relaciones Exteriores de
Colombia
Especial para
LA REPUBLICA
Bogotá, 12 de julio de 2002
En estos últimos
cuatro años, la política exterior de
Colombia estableció, como una de sus
prioridades, el fortalecimiento del
liderazgo del país en la concertación
política latinoamericana y en el proceso
de integración subregional.
Esta directriz no
ocurrió de manera caprichosa. Respondió
a una tradición histórica de liderazgo
de la diplomacia colombiana y, en
especial, a las oportunidades y retos
que está planteando la globalización. El
nuevo escenario internacional - aún en
configuración - ha obligado a los países
en desarrollo a buscar fórmulas para
adaptarse a un mundo cada vez más
interdependiente, pero con crecientes
brechas en la distribución equitativa de
los recursos de poder.
Concertación
política latinoamericana
Durante el actual
gobierno, Colombia se posicionó
efectivamente como una de las voces de
mayor resonancia en el continente. En
ejercicio de la Secretaría Pro-Témpore
del Grupo de Río, Colombia logró
robustecer la capacidad de interlocución
de este mecanismo multilateral, así como
su capacidad de generar consensos
sólidos y profundos sobre los
principales temas de la agenda regional
y global.
El país coordinó una
posición conjunta frente a los temas de
la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas
y presentó ante este foro un consenso
regional, como un aporte constructivo de
América Latina y el Caribe. A su vez,
Colombia logró alcanzar, por primera vez
en la historia del Grupo de Río, una
vocería única en el marco de la Cumbre
de las Américas.
El gobierno consiguió
valiosos respaldos de todos los países
latinoamericanos al proceso de paz de
Colombia y a la defensa de su
institucionalidad democrática. Uno de
los más representativos de todos éstos
fue el obtenido en la pasada reunión del
Grupo de Río en Costa Rica, en mayo de
2002, en donde los países miembros
manifestaron su solidaridad con Colombia
en su empeño por defender la democracia,
y reiteraron su voluntad de asumir la
responsabilidad que a cada uno compete
en el combate contra el problema mundial
de las drogas, al igual que el
imperativo de actuar coordinadamente en
la lucha contra el terrorismo, de
acuerdo con las disposiciones del
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Integración Andina
Colombia, desde el
inicio de la administración del
Presidente Pastrana, trazó como una de
sus prioridades la integración
subregional desde un enfoque
multidimensional, que va más allá de las
áreas comercial y económica e incluye
los aspectos sociales y políticos de
este proceso. Con ese criterio, Colombia
ha mantenido una posición clara y de
liderazgo en la CAN.
Durante su Secretaría
Pro-Témpore de la Comunidad Andina
(1998-1999), al igual que durante la XI
Cumbre del Consejo Presidencial Andino,
Colombia impulsó este concepto de la
integración, lo cual se ha concretado en
la adopción de políticas para el
establecimiento del mercado común, la
puesta en marcha de la política exterior
comunitaria, la implementación de una
agenda social y la promoción del
desarrollo fronterizo. Lo anterior
representa uno de los grandes aportes
del país al proceso de integración
subregional, para hacerlo una verdadera
realidad.
Al brindarle una
prioridad especial a la promoción del
respeto de los valores y principios
democráticos en la CAN, el Gobierno
lideró y logró la suscripción del
Protocolo "Compromiso de la Comunidad
Andina por la Democracia", cuyo
contenido determina la eliminación
progresiva de los derechos para
cualquier país miembro que sufra una
ruptura en su ordenamiento democrático.
A su vez, la
actuación de Colombia ha contribuido a
consolidar progresivamente la agenda de
la política exterior de la Comunidad
Andina. La Cancillería encabezó al
interior de la subregión las gestiones
conjuntas entre los países beneficiarios
para lograr la ampliación y renovación
del Atpa.
El gobierno ha
impulsado política y diplomáticamente
las relaciones entre la CAN y la Unión
Europea para la renovación del Sistema
General de Preferencias Andinas y la
constitución de una nueva asociación con
la UE. Y consiguió la creación del
Consejo de Comercio e Inversión CAN-USA.
Al asumir de nuevo la
Secretaría Pro-Témpore de la Comunidad
Andina, en julio de 2002, Colombia tiene
el reto de continuar ejerciendo un
liderazgo efectivo en la consolidación
de la CAN y su proyección como uno de
los actores de mayor importancia a nivel
hemisférico. Igualmente, se debe
trabajar de manera decidida en el
desarrollo de la agenda multidimensional
establecida.
Sin lugar a dudas,
una Comunidad Andina cooperante, que
acepte sus propias realidades, que
trabaje mancomunadamente en el bienestar
de cada uno de sus ciudadanos y que se
proyecte en el ámbito internacional con
una sola voz, contribuirá a lograr las
metas de desarrollo y de inserción
positiva en el mundo del siglo XXI.