La Clave de la Integración Sudamericana
Convergencia entre Mercosur y Comunidad Andina

Entrevista al Embajador Sebastián Alegrett, Secretario General de la Comunidad Andina, publicada el 1 de octubre del 2000 en el diario boliviano Presencia, suplemento especial Reportajes, dedicado a la Integración Sudamericana.

1. ¿La convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur podría constituirse en la base del proyecto de integración sudamericana?

La convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur es la clave de la integración sudamericana. Los países andinos tienen una población de 111 millones de habitantes y una superficie aproximada de 4.700.000 kilómetros. Es una subregión rica en recursos minerales y energéticos con presencia en dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, y un enorme potencial de desarrollo que se ha venido consolidando a lo largo de los 31 años de integración. La Comunidad Andina tiene, además, un marco institucional sólido que brinda seguridad jurídica y supone un avance importante en materia de integración porque no se limita sólo a los aspectos comerciales. Tenemos instituciones financieras, como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR); órganos comunitarios con sentido supranacional como el Tribunal Andino de Justicia y la Secretaría General de la CAN; instituciones consultivas como el Consejo Laboral y el Consejo Empresarial Andino, así como el Parlamento Andino que es un órgano deliberante.

Por otra parte, el Mercosur es un esquema de integración menos institucionalizado, pero que ha tenido un importante éxito comercial porque agrupa a los polos de desarrollo más importantes del continente y ha demostrado un gran dinamismo, pese a los problemas coyunturales que pueda atravesar. El Mercosur agrupa a países dotados de grandes recursos naturales con un desarrollo económico e industrial importante.

Si sumamos a Chile, el Mercosur y la Comunidad Andina estamos hablando de un gran mercado de 340 millones de personas, lo que nos lleva a pensar en una nueva dimensión de la integración latinoamericana que ofrece amplias perspectivas, no sólo en términos comerciales. La progresiva convergencia entre estas subregiones dará lugar a un espacio armónico y equilibrado que favorecerá nuestra inserción en la economía mundial en una posición competitiva y de incuestionable peso político en la escena internacional.

Desde nuestro punto de vista, la relación entre la Comunidad Andina y el Mercosur debe basarse en la profundización y consolidación simultánea de la integración dentro de cada grupo, en su creciente interconexión y en la rápida convergencia hacia el nuevo objetivo común. Esta relación puede ser mutuamente enriquecedora si comenzamos a abordar tareas específicas como la armonización de las normativas para la interconexión de los sistemas de telecomunicaciones, transporte, medidas sanitarias, procedimientos aduaneros y otras prácticas que permitan fomentar el comercio. Además, se puede avanzar en el desarrollo de infraestructura física en los cruces de frontera para hacer de esta zona geográfica un mercado verdaderamente activo y operacional.

2. ¿Cual es la situación actual de la CAN? ¿Todos los países que integran este proceso se benefician de la misma manera?

La Comunidad Andina es una zona de libre comercio muy activa y una unión aduanera aún imperfecta que cuenta con reglas claras de juego, lo cual es una gran ventaja porque brinda la seguridad necesaria para que este proceso de integración se fortalezca y sea previsible. La CAN ha desarrollado una importante legislación en diversas materias como inversiones, propiedad intelectual, normas aduaneras y transporte que constituyen una base importante para consolidar el proceso de integración.

La transformación del Pacto Andino en la Comunidad Andina abrió una nueva perspectiva con la institucionalización del Consejo Presidencial y el Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores que permiten abordar la agenda política y equipa mejor a la CAN para avanzar en el proceso de desarrollo creciente de la supranacionalidad.

Los países más pequeños de la CAN son muy activos en el comercio intracomunitario y su participación en el intercambio total suele ser mayor, en términos proporcionales, que la de los países más grandes. El caso de Bolivia es particularmente ilustrativo: más del 20 por ciento de sus exportaciones se destinan al mercado andino, siendo principalmente de origen manufacturado. Otro tanto ocurre en el caso de Ecuador que dirige el 12 por ciento de sus exportaciones hacia los países andinos y ahora se beneficiará aún más en términos comerciales, gracias al proceso de paz con Perú, todo lo cual augura la formación de un nuevo polo de integración dentro de la CAN.

Pero mucho más allá de lo comercial, la integración ha brindado a Bolivia y a Ecuador un inmenso apoyo en términos financieros. LA CAF está financiando obras de infraestructura para la interconexión de Bolivia, tanto hacia el Pacífico como al Mercosur, y en el caso de Ecuador también están previstos recursos para el desarrollo de infraestructura. Adicionalmente, el FLAR ha contribuido notablemente a la estabilidad financiera de las economías de Bolivia y Ecuador, inclusive en este último país con montos más significativos que los provistos por los organismos multilaterales, de manera que los países pequeños son realmente los grandes beneficiarios de la integración andina.

Por otra parte, cabe recordar que Bolivia, con el apoyo del Grupo Andino, se asoció en términos comerciales con el Mercosur y esta situación le traerá beneficios directos del proceso de construcción del espacio sudamericano al punto tal que lo que por mucho tiempo se ha considerado desventaja en el tema de la mediterraneidad se convertirá en una gran ventaja porque Bolivia será un punto de articulación privilegiado en los dos grandes mercados del subcontinente.

3. ¿Cuáles son los avances más importante de la CAN y cuáles son los problemas por los que atraviesa?

Alegrett: Considero que los avances más importante de la CAN se registran no sólo en el plano comercial, si bien es destacable el volumen de comercio intraandino que se situó en 1998 en 5.400 millones de dólares y, lo que es más importante aún, pese al impacto de la crisis asiática y de las turbulencias financieras que afectaron los intercambios, actualmente se observan signos de recuperación.

Pero uno de los avances más significativos del proceso de integración andino ha sido el crecimiento y fortalecimiento de sus instituciones. El caso de la CAF es realmente notable. El éxito de esta institución financiera y su calificación internacional le ha permitido canalizar hacia la región andina más de 20.000 millones de dólares durante la última década. En proporciones diferentes, también es destacable el papel que ha jugado el FLAR en apoyo a las balanzas de pago de los países.

Otro avance fundamental ha sido la creación del Consejo Asesor de Ministros de Hacienda, Finanzas, Planeamiento y Bancos Centrales que está abordando de manera seria y responsable la armonización de las políticas macroeconómicas. Simultáneamente se produjeron avances en materia de política agrícola común y en la concepción de la agenda social, así como las Decisiones adoptadas para el desarrollo de las zonas fronterizas, inclusive en el ámbito del transporte que, pese a los problemas de transbordo confrontados en la actualidad, sigue siendo una normativa muy amplia que ha permitido incrementar el comercio.

Por otra parte, a través del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores se aprobaron los lineamientos de la Política Exterior Común y en materia de relaciones económicas internacionales la Comunidad Andina negocia con vocería única en la conformación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), al propio tiempo que los esfuerzos de coordinación crecientes nos llevarán a actuar de manera más concertada ante la Unión Europea y la Organización Mundial de Comercio.

Sin duda que el mayor desafío que enfrenta la Comunidad Andina es la construcción del Mercado Común para el año 2005. Es un tema complejo y aspiramos a abocarnos pronto a la temática del Arancel Externo Común para perfeccionarlo y generalizar su aplicación. Y estamos trabajando desde ya en los aspectos vinculados a la libre circulación de las personas y a la liberalización de los servicios, la cual ya fue acordada por los países y se está desarrollando de manera progresiva.

Los problemas de la Comunidad Andina son muchos, derivados de la natural participación de los distintos intereses en un proceso económico de esta naturaleza. Además de los problemas del transporte que estamos buscando solucionar surgen otros, derivados del incumplimiento de las normas que se canalizan a través de los órganos juridisccionales y que, en general, van recibiendo una adecuada respuesta. Nosotros vemos como gracias a la existencia de estas normas se producen dictámenes y pronunciamiento del Tribunal Andino de Justicia, pero los países hacen el esfuerzo de ir cumpliendo. Lo importante a destacar es que la Comunidad Andina tiene una solución institucional a estos problemas, a través de su sistema de justicia.