Alegrett: Posición del Perú en el tema de integración es muy positiva
El Peruano
Por Damián Retamozo
Lima, 31 de agosto de 2001

La posición del Perú es extremadamente positiva y cada vez más constructiva en relación con la integración comercial y política de los países andinos, dijo el secretario general de la Comunidad Andina (CAN), Sebastián Alegrett.

"Vemos, tanto durante el gobierno de transición como ahora, en la administración del presidente Toledo, una posición muy coherente, seria y sólida de apoyo", manifestó.

En diálogo con El Peruano, el embajador Alegrett analizó los avances y el futuro de la CAN. A su juicio, el sueño bolivariano de la integración económica y política de Sudamérica, que hasta hace poco era sólo una aspiración lírica, una utopía, es una posibilidad real de la cual mostró varios hechos. El camino por recorrer es aún considerable, pero la ruta ya está trazada, aseguró Alegrett.

¿Por qué es necesario consolidar la Zona de Libre Comercio de la Comunidad Andina?

–Nosotros, en el ámbito andino, necesitamos formar un mercado común para el año 2005, avanzamos mucho en esto. Por lo pronto, creamos en 1992 una zona de libre comercio, a la cual se reincorporó el Perú en 1997, después de su distanciamiento en 1992.

En estos treinta años de vida de la CAN, el comercio entre los países andinos, que prácticamente era inexistente, creció a cerca de seis mil millones de dólares en el presente año.

Es muy importante considerar que cerca del 90 por ciento de los productos comercializados tiene valor agregado, y de esa cifra cerca del 70 por ciento son productos de muy alto valor agregado. O sea que generan mucha mano de obra, remuneraciones y otros.

¿Qué características muestra la Zona de Libre Comercio de la CAN?

–La Comunidad Andina de Naciones dispone de una zona de libre comercio que se perfecciona, que es hoy la más abierta del continente, que cuenta con reglas muy claras. Hay un tribunal, en Quito, que sanciona el incumplimiento de esas normas.

La propia secretaría general (de la CAN) vigila el cumplimiento de esas disposiciones. Diseñó la estructura jurídica que le garantiza una estabilidad y unas reglas de juego claras. Eso permitió que el comercio creciera como ha crecido.

Ahora que la zona de libre comercio es prácticamente una realidad, ¿cuál es el siguiente paso?

–La próxima etapa no es ya solamente tener libre comercio, sino perfeccionar nuestra Unión Aduanera. Es decir, contar con unas tarifas externas comunes que hoy en día sólo la tienen Venezuela, Colombia y Ecuador. Bolivia posee un trato preferencial y el Perú no aprobó en su momento la decisión del Arancel Externo Común (AEC).

¿Cómo observa la actitud del Perú respecto al Arancel Externo Común?

–Todas las señales evidencian que el Perú está muy interesado en integrar esto. Presentamos una nueva propuesta de AEC y aspiramos a que puedan aprobarla todos los países miembros y sea de aplicación universal antes de mediados del próximo año. En ese sentido, hubo un avance en la reformulación arancelaria del Perú durante el gobierno de transición respecto a la posición original (de la gestión del ex presidente Alberto Fujimori).

Y ojalá se produzca, entonces, una aproximación entre los cinco países para lograr la aprobación plena de este instrumento, con lo cual ya no seríamos sólo una zona de libre comercio, sino también poseeríamos una Unión Aduanera que todavía es hoy imperfecta.

En términos prácticos, ¿qué significa para los países andinos llegar a un acuerdo con el Mercosur?

–Una zona de libre comercio con el Mercosur implicaría tener acceso a un mercado de unos 320 millones de personas. Sólo la CAN es un mercado de 113 millones de habitantes. Con el Mercosur esa cifra se triplicaría. Las expectativas empresariales en ambos bloques es tener un mercado mayor y poder enfrentar con mayor éxito el proceso globalizador.

¿Qué obtendría la CAN al integrarse al ALCA?

–El ALCA se ve como un proceso de libre comercio en América, un acuerdo de libre comercio. La idea es ir eliminando, a partir del 2005, en un período que podría abarcar veinte años, las tarifas que ponen obstáculos al comercio.

De allí la importancia de que la CAN consolide nuestro frente externo, tanto en el ámbito andino como en nuestra relaciones con Mercosur, para mejorar nuestras condiciones de acceso a esos mercados.

Podremos negociar en condiciones más favorables que las que tendríamos individualmente cada país. Y esa es una de las grandes ventajas de la integración.

Existe un plazo –el 31 de diciembre del 2001– para la aprobación de la Zona de Libre Comercio con el Mercosur. ¿Confía en que se cristalizará antes de fin de año?

–Creemos que el plazo es suficiente. Son negociaciones complejas obviamente, como todas de esta materia, pero hay que apurar el paso.

En octubre seguirán en Lima negociaciones CAN-Mercosur

Del 22 al 24 de este mes se desarrolló en Montevideo (Uruguay) la Segunda Reunión Mercosur-CAN, con el objeto de continuar las negociaciones tendentes a la materialización de una zona de libre comercio entre ambos bloques.

Los delegados técnicos de ambos bloques examinaron la contrapropuesta de la CAN, que planteaba un programa de liberación del intercambio comercial y su normativa.

Como es natural, afloraron muchas divergencias entre ambas comunidades subregionales en materia comercial.

Otros temas sobre la mesa fueron la solución de controversias, salvaguardias, medidas sanitarias y fitosanitarias y otros, como información sobre aranceles y estadísticas de comercio.

Se acordó que la próxima reunión tendrá lugar en Lima el 17, 18 y 19 de octubre. La delegación de Mercosur propuso otras dos reuniones, una en Lima, a partir del 5 de noviembre, y otra en Montevideo, en la semana del 26 de noviembre próximo.

"Es indispensable que no perdamos el tiempo en materia de integración", reflexionó el embajador Alegrett.

"La integración ya no es una mera especulación, sino una realidad con frutos y beneficios tan rápido como nos integramos; de manera que hay que acelerar el paso", comentó.