“Es
todo un desafío que el TLC no disuelva
la Comunidad Andina”
Allan Wagner Tizón Secretario General de
la Comunidad Andina (CAN)
Fuente:
Palestra - Portal de Asuntos
Públicos de la Pontificia Universidad
Católica del Perú
Síntesis: El ex canciller del país y
actual secretario general de la CAN nos
habla del impulso que viene dando a la
integración regional dentro de un
enfoque de desarrollo integral, no solo
comercial, que busque la inclusión
social de la pequeña y mediana empresa y
de las poblaciones campesinas. Comenta
los desafíos, obstáculos y consensos que
priman dentro de la Comunidad para
converger, junto al MERCOSUR, hacia una
Comunidad Sudamericana de Naciones. En
ese contexto, no deja de mencionar el
crucial impacto que tiene el TLC en el
mercado andino.
Iván García/Palestra:
¿Qué nueva mirada o nuevo concepto del
desarrollo tiene hoy en día la Comunidad
Andina de Naciones (CAN)?
Allan Wagner: En
primer lugar, recuperar el desarrollo
para la agenda de integración. Este es
un tema que se había quedado un poco al
margen debido al énfasis que se puso en
los aspectos comerciales. Esto ocurrió,
en parte, debido a la nueva concepción
que había de las relaciones
internacionales y del desarrollo a
partir del Consenso de Washington. Hoy
estamos en una etapa post consenso. Esto
significa que, si bien reconocemos la
importancia que tiene la apertura de
mercados, el establecimiento de
políticas que busquen garantizar los
equilibrios macroeconómicos y la
iniciativa privada como motor del
desarrollo, estamos cuidando y alentando
que haya un desarrollo integral, es
decir, con inclusión social.
Este es el concepto
que estamos recuperando para la agenda
de la integración. En este sentido,
entonces, lo que estamos buscando es que
la integración se constituya en el eje
que articule las dos grandes agendas que
confrontan nuestros países: por un lado,
la agenda de la gobernabilidad, la
globalización y las negociaciones
comerciales internacionales; y por otro,
la agenda histórica que supone cerrar la
brecha social impuesta por la pobreza y
la desigualdad que se han acentuado en
los países de la subregión andina.
¿Cuánto obstaculiza
esta brecha social el proceso de
integración entre los países de la CAN?
La pobreza dificulta
la gobernabilidad porque al no poder
responder el Estado a las demandas
sociales, tal situación afecta la
estabilidad y la capacidad de generar
políticas y atraer las inversiones
necesarias para hacer crecer la economía
y, al mismo tiempo, propiciar la
inclusión social.
Es un factor, pues,
limitante pero a su vez es el acicate
que debemos tener para hacer que la
integración y el desarrollo sean
procesos incluyentes, es decir, que
incorporen a los grandes sectores
sociales como pueden ser, en el caso
urbano, la pequeña y mediana empresa, y
en el caso rural, las poblaciones
campesinas.
¿Cuánto se está
avanzando en este tema de la inclusión
social?
Estamos avanzando muy
lentamente porque en sus inicios la CAN
-o Acuerdo de Cartagena, como se le
llamaba entonces- fue planteado como un
proyecto de desarrollo y no como un
proyecto comercial. Sin embargo, los
instrumentos que se diseñaron
originalmente para impulsar el
desarrollo -concebido como una
planificación conjunta, sobre todo, de
la producción industrial- no fueron
efectivos.
Poco a poco esto
significó que la agenda de integración
se fuera apartando de las políticas
activas en función del desarrollo y que,
consecuentemente, dicha agenda se fuera
"comercializando". Esto es lo que
estamos tratando de revertir ahora, pero
no para dejar a un lado el comercio, que
es muy importante, sino para recuperar
esa capacidad de aplicar políticas
activas que propicien un desarrollo
incluyente.
¿Qué consensos priman
hoy dentro de la CAN y qué obstáculos o
desencuentros hay aún por superar?
En primer lugar, hay
que subrayar que los problemas de
carácter político vinculados a la
seguridad o los límites entre los países
de la CAN, ya han sido superados. De
hecho, los acuerdos de paz entre Perú y
Ecuador marcaron el cierre de esta
etapa.
En segundo lugar,
cabe destacar que hay un consenso amplio
entre los países sobre la necesidad de
encontrar soluciones en el marco de la
democracia, es decir, la posibilidad de
buscar atajos a través de caminos
antidemocráticos ha quedado bastante
relegada. Por consiguiente, hay una
opinión extendida en el sentido de que
debemos de trabajar para fortalecer una
gobernabilidad democrática.
Un tercer elemento,
éste sí más bien de carácter negativo,
es el hecho de que en estos 35 años de
integración en lugar de avanzar en
términos de nuestra participación en el
comercio internacional, hemos
retrocedido. Por otro lado, en este
mismo período han avanzado la pobreza,
la exclusión y la desigualdad.
Asimismo, nos ha
faltado masa crítica. Quiero decir con
esto que el mercado subregional andino
no es suficiente por sí solo para
sustentar un proceso dinámico de
desarrollo, por lo cual es necesario ir
hacia otros mercados.
En este sentido, el
proceso de convergencia gradual que
hemos iniciado entre la CAN y el
Mercosur para crear una Comunidad
Sudamericana de Naciones es algo muy
importante. También lo es el esfuerzo
para asociarnos para llegar juntos a los
grandes mercados mundiales.
¿Cuál va a ser el
impacto del TLC para la CAN?
Por un lado, va a
significar un gran impacto positivo; por
otro, un gran desafío. Y un impacto
positivo en la medida que el mercado
andino no es suficiente para sustentar
un desarrollo dinámico. En este sentido,
el mercado sudamericano, pero sobre todo
los grandes mercados mundiales, son
indispensables para generar las
inversiones que permitan desarrollar
nueva producción y empleo de forma tal
que por esa vía logremos un desarrollo
integral de nuestros países.
En esta perspectiva
el TLC es uno de los elementos
fundamentales en el proceso de
internacionalización de la economía.
Esperamos iniciar el
próximo año una negociación con la Unión
Europea para un acuerdo de asociación
que incluya un tratado de libre
comercio, y sin duda esperamos entablar
negociaciones similares con países
asiáticos.
Estas son las
oportunidades. Revisemos entonces cuáles
son los desafíos.
Entre otros,
realmente lograr que el TLC sea
beneficioso para nuestros países. Dicho
de otro modo, que el TLC se convierta en
una autopista de doble vía porque ya no
estamos hablando de regímenes
preferenciales unilaterales. Estamos
hablando, más bien, de libre comercio.
Por otro lado, es
todo un desafío que el TLC o cualquier
otro acuerdo similar, no disuelva la
CAN. Para tal efecto se ha tomado una
serie de acuerdos normativos a nivel
andino.
¿Es una posibilidad
real construir un mercado energético
común en el área andina? Es decir, una
plataforma energética desde la cual no
sólo se abastezcan los países de la CAN
sino también mercados fuera de este
espacio de integración.
Este es un tema muy
importante habida cuenta que hemos
identificado los llamados sectores
estratégicos, es decir, aquéllos en los
que tenemos ventajas comparativas y que
por tal razón son muy importantes para
nuestro desarrollo y para nuestra
inserción internacional.
En ese sentido, hemos
identificado dos sectores actuales y uno
que tenemos que trabajar a futuro.
Me refiero, en ese
orden, a energía, medio ambiente, y a la
sociedad de la información.
En cuanto a energía,
los países andinos tenemos 70% de las
reservas de petróleo de Sudamérica.
Igual ocurre en el caso del gas o del
carbón para citar sólo dos ejemplos.
Podemos decir que
somos una potencia energética. Pero se
trata de una potencia que debemos de
ponerla "en acto", vale decir, no sólo
desarrollar ventas sino integrarnos
energéticamente. Y, al mismo tiempo,
aprovechar esta energía para el
desarrollo, pero también para negociar
internacionalmente mejores ventajas en
nuestras relaciones con terceros.
En tal sentido, los
ministros de Energía, reunidos a fines
de enero en Quito, han decidido iniciar
este proceso que yo he denominado la
Alianza Energética Andina a partir de
tres aspectos fundamentales: la
interconexión tanto eléctrica como
gasífera; el desarrollo de polos
energéticos; y la negociación de
servicios de energía en el plano
internacional.
Esta es una tarea que
ya está en marcha. Es más, ya se aprobó
una norma jurídica andina que regula la
interconexión eléctrica, algo que ya
está funcionando entre Colombia y
Ecuador.
Lo mismo va avanzando
entre Venezuela y Colombia, Perú y
Ecuador, y Bolivia y Perú, con lo cual
pronto tendremos un sistema
interconectado eléctrico andino que
permitirá administrar la capacidad
energética de la región. El mismo
esquema viene siendo pensado para el
gas. Son éstas, pues, fortalezas
importantes.
Adicionalmente, esta
estrategia que se viene desplegando abre
la puerta para construir una seguridad
energética regional que es algo vital.
Acaso, uno de los
problemas más graves y complejos para el
área andina sea el del narcotráfico.
¿Qué se está haciendo desde la CAN para
combatir el tráfico y la producción de
drogas?
Hace tres años la CAN
aprobó el Plan Andino de Lucha contra
las Drogas. Se trata de un plan que
contempla acciones coordinadas en los
planos nacional, subregional e
internacional.
Pero recién este plan
ha comenzado a traducirse en acciones
concretas.
La primera de ellas
es la elaboración de un reglamento común
para el control de las sustancias
químicas empleadas en la elaboración de
drogas, es decir, los llamados
"precursores químicos". Confiamos en que
antes de fin de mes este reglamento sea
aprobado.
La segunda tiene que
ver con la línea de trabajo que viene
promoviendo el Comité Andino de
Desarrollo Alternativo cuyo objetivo es
impulsar un nuevo concepto de desarrollo
integral en las zonas cocaleras donde el
problema fundamental, es la pobreza.
Consecuentemente, lo
que hay que alentar son estrategias de
desarrollo, no sólo alternativo sino
también de tipo territorial con una
visión más integral.
Una tercera área de
trabajo tiene que ver con los temas
vinculados con las nuevas drogas
sintéticas y al aumento del consumo de
las mismas que se viene apreciando tanto
en países de la subregión como a nivel
internacional.
Todo este trabajo se
inscribe en un contexto más amplio como
lo es la decisión aprobada en la Cumbre
de Quito relativa a los lineamientos de
la política de seguridad externa común
que comprende una zona de paz pero
también planes de lucha conjunta contra
las drogas ilícitas, el terrorismo y la
corrupción.
¿Cuáles son los
mecanismos de preservación y promoción
de la democracia con los que cuenta la
CAN?
Tenemos dos
instrumentos. El Compromiso Andino por
la Democracia que establece una cláusula
por la cual, si en un país andino
hubiese un quebrantamiento del régimen
democrático, dicho país sería suspendido
en su participación en el proceso de
integración; suspendido en sus derechos
mas no en sus obligaciones.
El otro instrumento
es la Carta Andina de Derechos Humanos a
través de la cual se establece una serie
de estándares o pautas democráticas a
partir de los compromisos
internacionales contenidos en la
Declaración Universal de Derechos del
Hombre y en la Convención Interamericana
de Derechos Humanos.
Por tal razón,
recientemente, se ha acordado incluir al
sistema de integración el Consejo Andino
de Defensores del Pueblo de forma tal
que se convierta en un instrumento
eficaz en la promoción y aplicación de
la Carta Andina de DD.HH.
Asimismo, a partir de
estos instrumentos estamos trabajando
iniciativas como, por ejemplo, el
fortalecimiento de los partidos
políticos a través de la generación de
un foro de éstos a nivel andino. En
suma, la CAN continúa fortaleciendo la
democracia a través de una línea de
trabajo que supone robustecer la
institucionalidad en la región.