Cita valenciana
Editorial de El Nacional
Caracas, 23 de junio de 2001

Este fin de semana tendrá lugar en Valencia la reunión del XIII Consejo Presidencial de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Durante varios días, los equipos técnicos, bajo la coordinación de la Secretaría General de la CAN, han estado dedicados al estudio de los diversos asuntos que serán objeto de las conversaciones entre los jefes de Estado. Nueve reuniones preparatorias de técnicos, expertos y ministros, han ido trabajando en Lima y Caracas. A Venezuela vendrán los presidentes de Bolivia, Colombia, Ecuador y el jefe del Consejo de Ministros del Perú. Al cabo de 30 años, la CAN se perfila como uno de los esquemas de integración con mayores posibilidades y perspectivas. La agenda de la XIII Cumbre lo comprueba: la integración política, el desarrollo social y el mercado común, son algunos de los enunciados generales del temario.

Su amplitud, variedad y complejidad traducen, paralelamente, los avances y el camino recorrido de manera persistente. Esos enunciados se subdividen en materias especificas como la coordinación de políticas macroeconómicas, (abordado en Caracas por los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales), políticas exteriores comunes, arancel externo común, políticas agrícolas comunes, etcétera. Para la toma de decisiones de los jefes de Estado en la XIII Cumbre figuran asuntos como la libre circulación de las personas. Se considera que un avance en esta materia implicaría mayor consolidación de la conciencia integracionista. En suma, todo aquello que va a conducir a nuestros países al Mercado Común Andino, cuya meta se estima posible para el año 2005.

Es comprensible que no sean las cumbres presidenciales las únicas instancias del proceso andino de integración. Durante todo el tiempo, bajo los auspicios de la Secretaría General y de sus equipos técnicos, el trabajo es permanente, tanto en lo que concierne al desempeño de los países y sus avances, como en las negociaciones que la CAN lleva a cabo con otros bloques. De estas, la más importante es la que tiene que ver con las relaciones CAN-Mercosur. Desde hace tiempo, ambos bloques vienen acordándose progresivamente. Se estima que para inicios del año 2002 esas negociaciones estén concluidas de forma efectiva.

Además de lo que podrían considerarse organismos estatales, dentro de la CAN funcionan los consejos consultivos empresarial y laboral. La participación de empresarios y trabajadores es sustancial. Entre el 18 y el 19 de junio, ambos consejos celebraron en Caracas la III Reunión conjunta. En la declaración aprobada en esta ocasión, se les reitera a los jefes de Estado el pedido formulado en la II reunión, (Arequipa, julio 2000) "para que las autoridades nacionales competentes establezcan con los sectores productivos un cronograma de trabajo para el análisis conjunto de las estrategias que permitan perfeccionar el funcionamiento de la unión aduanera". La palabra "reiterar" no puede pasar inadvertida: quiere decir, simplemente, que durante un año los gobiernos no han tomado las iniciativas correspondientes.

El atraso en aspectos como los observados por los consejos empresariales y laborales, debe ser objeto de la atención de los jefes de Estado. La integración tiene su ritmo; no pueden los Estados marcar un paso, y otro los organismos no gubernamentales, pero igualmente vitales. No hay manera de avanzar si los unos y los otros no se unen en el mismo esfuerzo. La integración, en gran medida, es un proceso de integraciones ordenado y consistente, que va desde la coordinación dentro de los países hasta de la CAN con terceros, como Mercosur, la Unión Europea, y Estados Unidos en asuntos como la renovación de la ley de preferencias arancelarias (ATPA) y la inclusión de Venezuela. Nada puede sustituir las negociaciones bloque a bloque, porque lo que un país decida afecta a los otros. De manera que se debe actuar en conjunto.

Además de los diversos asuntos de la agenda, los presidentes de Bolivia, Colombia, Ecuador, el jefe del Consejo de Ministros del Perú, y Venezuela, tendrán como es natural y ocurre con frecuencia, otros temas para el diálogo. Se entiende que Colombia abordará los problemas del narcotráfico. Otros presidentes traerán otras prioridades. El tiempo será breve para el análisis de tan diversas materias. Hay una realidad que los jefes de Estado reconocerán por igual: la dinámica de la integración, por sí misma, demuestra que es una de las alternativas más inteligentes para el combate contra la pobreza, el estímulo a la productividad y a la creación de empleos.