La reciente Cumbre de
Quebec ha reavivado el debate sobre las
prioridades en las estrategias de
integración, así como la compatibilidad
entre acuerdos subregionales y
hemisféricos de libre comercio. A
continuación presentamos algunas
reflexiones para el caso del Perú y la
Comunidad Andina.
LAS NEGOCIACIONES DEL
ALCA
En la primera semana
de abril, se desarrolló la reunión
ministerial hemisférica en Buenos Aires,
preparatoria de la Tercera cumbre
Presidencial realizada en Quebec los
días 20 al 22 de abril. Esta agenda no
se agota en el aspecto comercial y
económico, sino que incluye acuerdos
sobre democracia, derechos humanos,
narcotráfico, medio ambiente, educación,
problemas de género, derechos de los
pueblos indígenas, derechos laborales,
entre otros.
También ha sido
sistemático el llamado a la
transparencia de las negociaciones, y
que éstas tengan como objetivo no sólo
el crecimiento, sino la reducción de las
desigualdades y el combate a la pobreza.
Esto muestra que se ha incorporado
parcialmente las demandas de los grupos
anti-globalización que se han venido
manifestando de manera creciente en los
diversos encuentros internacionales
programados. Todo se detalla en un plan
de acción que no comentaremos en esta
oportunidad, para concentrarnos en el
aspecto comercial.
Se ha ratificado la
fecha del 2005 para el final de las
negociaciones, habiéndose desbaratado
(ya desde la reunión ministerial) el
intento de Estados Unidos de adelantar
el proceso de negociación con un
desenlace al 2003. La firme posición
brasileña jugó un papel preponderante en
esta decisión.
Las posiciones de los
dos países mencionados, han marcado el
debate hemisférico. Estados Unidos ha
insistido en la necesidad de la
reducción arancelaria al más breve plazo
posible, en el desmantelamiento de las
restricciones al comercio de servicios y
el respeto a la propiedad intelectual de
las empresas transnacionales, el
tratamiento igualitario a la inversión
extranjera y el flujo de capitales.
Brasil ha sido muy claro en señalar que
así como Estados Unidos ha señalado que
defiende su interés nacional, el gigante
sudamericano sólo ingresará al ALCA si
el acuerdo es compatible con su interés
nacional. Eso implica la eliminación de
barreras no arancelarias por los Estados
Unidos, del abuso de mecanismos
antidumping y en general de todos los
mecanismos que impiden un acceso a su
mercado.
Si Brasil no
participa, difícilmente habrá ALCA el
2005. Este es un escenario que no
debemos descartar y no asumir como un
dato la consolidación de tal acuerdo.
Brasil es consciente de los costos de
una exclusión, pero también sabe que el
objetivo principal de Estados Unidos es
su mercado. Además es consciente de su
poder como segunda economía del
hemisferio, y está intensificando sus
negociaciones con la Unión Europea y
países del Asia-Pacífico como China.
En suma, dependerá
del acuerdo entre ambos países si hay
ALCA o no. Por eso, las cumbres y ésta
en particular están enfatizando aspectos
no comerciales ni económicos, lo cual
permitiría seguir avanzando en
negociaciones hemisféricas, aun cuando
se presente un entrampamiento en el
plano comercial.
LOS ACUERDOS
REGIONALES Y EL ALCA
El presidente Cardoso
recordó en la Cumbre que mientras el
Mercosur es una realidad, el ALCA es un
proyecto. Esto, independientemente de
los conflictos comerciales con
Argentina, y de la incertidumbre que ha
generado la política económica de
Cavallo y su política comercial y de
integración. En efecto, Cavallo tiene
una posición de impulsar el MERCOSUR
como una zona de libre comercio (estadio
inferior de integración al de la unión
aduanera y el mercado común). Además,
Cavallo ha señalado que no podría
rechazar una invitación bilateral de los
Estados Unidos.
Como se sabe, Chile
tiene avanzadas negociaciones con
Estados Unidos para un acuerdo de libre
comercio que el presidente Lagos calcula
debe culminar en noviembre. Esto provocó
una firme reacción de la Cancillería
brasileña, con propuestas que exigían
absoluta reciprocidad e inclusive la
eliminación del status de Chile como
país asociado al Mercosur. Una política
similar por parte de la Argentina, sería
demasiado para el Brasil y cuestionaría
la viabilidad del Mercosur.
En el caso de la
Comunidad Andina también podemos afirmar
que es una realidad, manteniendo el ALCA
su condición de proyecto. Existen
diversas limitaciones, pero las
recientes medidas arancelarias del
gobierno peruano hacen más viable el
fortalecimiento de un Arancel Externo
común. Además, está planteada la
liberalización de los servicios, la
coordinación de políticas
macroeconómicas, una política exterior y
una agenda social común. Esto se
manifiesta en la meta de un mercado
común andino para el año 2005, que
coincide con la fecha de término de las
negociaciones del ALCA.
Por tanto, este es un
proyecto de integración mucho más
profundo del que está previsto en ALCA.
Se está negociando una Zona de Libre
Comercio de Sudamérica, al concretar una
convergencia con el Mercosur. Este
proyecto es clave para el Perú no sólo
como mercado de sus productos de mayor
valor agregado, sino también de
infraestructura, la construcción de
corredores bioceánicos que potencien una
relación con el Asia-Pacífico.
Esto supone tener una
posición andina coordinada. Colombia ha
manifestado su interés de fortalecer el
denominado G-3 (con Venezuela y México)
y buscar un acercamiento hacia Estados
Unidos tipo Chile, aprovechando la
coyuntura de la implementación del Plan
Colombia. Venezuela, por su parte, ha
declarado su voluntad de ingresar al
Mercosur, si es necesario
unilateralmente. Busca afianzar una
alianza estratégica con el Brasil, que
se ha manifestado con el apoyo que le
brindó en la Cumbre de Quebec.
Los países andinos
han solicitado a los Estados Unidos, que
incluyan en la Ley de Preferencias
Arancelarias Andinas la cadena
productiva de textiles y confecciones,
sin poner como precondición la
importación de insumos norteamericanos.
¿Qué pasará con estas preferencias en un
ALCA constituido? Es un escenario que
todavía no está claro. Pero, no debemos
perder de vista el objetivo del mercado
común andino y la construcción de la
Zona de Libre Comercio de Sudamérica,
para desde allí negociar con otros
acuerdos a nivel hemisférico o
extrarregional.