Comunidad Andina versus ALCA: falso dilema
Por Alan Fairlie Reinoso*
Lima, 30 de abril de 2001

La reciente Cumbre de Quebec ha reavivado el debate sobre las prioridades en las estrategias de integración, así como la compatibilidad entre acuerdos subregionales y hemisféricos de libre comercio. A continuación presentamos algunas reflexiones para el caso del Perú y la Comunidad Andina.

LAS NEGOCIACIONES DEL ALCA

En la primera semana de abril, se desarrolló la reunión ministerial hemisférica en Buenos Aires, preparatoria de la Tercera cumbre Presidencial realizada en Quebec los días 20 al 22 de abril. Esta agenda no se agota en el aspecto comercial y económico, sino que incluye acuerdos sobre democracia, derechos humanos, narcotráfico, medio ambiente, educación, problemas de género, derechos de los pueblos indígenas, derechos laborales, entre otros.

También ha sido sistemático el llamado a la transparencia de las negociaciones, y que éstas tengan como objetivo no sólo el crecimiento, sino la reducción de las desigualdades y el combate a la pobreza. Esto muestra que se ha incorporado parcialmente las demandas de los grupos anti-globalización que se han venido manifestando de manera creciente en los diversos encuentros internacionales programados. Todo se detalla en un plan de acción que no comentaremos en esta oportunidad, para concentrarnos en el aspecto comercial.

Se ha ratificado la fecha del 2005 para el final de las negociaciones, habiéndose desbaratado (ya desde la reunión ministerial) el intento de Estados Unidos de adelantar el proceso de negociación con un desenlace al 2003. La firme posición brasileña jugó un papel preponderante en esta decisión.

Las posiciones de los dos países mencionados, han marcado el debate hemisférico. Estados Unidos ha insistido en la necesidad de la reducción arancelaria al más breve plazo posible, en el desmantelamiento de las restricciones al comercio de servicios y el respeto a la propiedad intelectual de las empresas transnacionales, el tratamiento igualitario a la inversión extranjera y el flujo de capitales. Brasil ha sido muy claro en señalar que así como Estados Unidos ha señalado que defiende su interés nacional, el gigante sudamericano sólo ingresará al ALCA si el acuerdo es compatible con su interés nacional. Eso implica la eliminación de barreras no arancelarias por los Estados Unidos, del abuso de mecanismos antidumping y en general de todos los mecanismos que impiden un acceso a su mercado.

Si Brasil no participa, difícilmente habrá ALCA el 2005. Este es un escenario que no debemos descartar y no asumir como un dato la consolidación de tal acuerdo. Brasil es consciente de los costos de una exclusión, pero también sabe que el objetivo principal de Estados Unidos es su mercado. Además es consciente de su poder como segunda economía del hemisferio, y está intensificando sus negociaciones con la Unión Europea y países del Asia-Pacífico como China.

En suma, dependerá del acuerdo entre ambos países si hay ALCA o no. Por eso, las cumbres y ésta en particular están enfatizando aspectos no comerciales ni económicos, lo cual permitiría seguir avanzando en negociaciones hemisféricas, aun cuando se presente un entrampamiento en el plano comercial.

LOS ACUERDOS REGIONALES Y EL ALCA

El presidente Cardoso recordó en la Cumbre que mientras el Mercosur es una realidad, el ALCA es un proyecto. Esto, independientemente de los conflictos comerciales con Argentina, y de la incertidumbre que ha generado la política económica de Cavallo y su política comercial y de integración. En efecto, Cavallo tiene una posición de impulsar el MERCOSUR como una zona de libre comercio (estadio inferior de integración al de la unión aduanera y el mercado común). Además, Cavallo ha señalado que no podría rechazar una invitación bilateral de los Estados Unidos.

Como se sabe, Chile tiene avanzadas negociaciones con Estados Unidos para un acuerdo de libre comercio que el presidente Lagos calcula debe culminar en noviembre. Esto provocó una firme reacción de la Cancillería brasileña, con propuestas que exigían absoluta reciprocidad e inclusive la eliminación del status de Chile como país asociado al Mercosur. Una política similar por parte de la Argentina, sería demasiado para el Brasil y cuestionaría la viabilidad del Mercosur.

En el caso de la Comunidad Andina también podemos afirmar que es una realidad, manteniendo el ALCA su condición de proyecto. Existen diversas limitaciones, pero las recientes medidas arancelarias del gobierno peruano hacen más viable el fortalecimiento de un Arancel Externo común. Además, está planteada la liberalización de los servicios, la coordinación de políticas macroeconómicas, una política exterior y una agenda social común. Esto se manifiesta en la meta de un mercado común andino para el año 2005, que coincide con la fecha de término de las negociaciones del ALCA.

Por tanto, este es un proyecto de integración mucho más profundo del que está previsto en ALCA. Se está negociando una Zona de Libre Comercio de Sudamérica, al concretar una convergencia con el Mercosur. Este proyecto es clave para el Perú no sólo como mercado de sus productos de mayor valor agregado, sino también de infraestructura, la construcción de corredores bioceánicos que potencien una relación con el Asia-Pacífico.

Esto supone tener una posición andina coordinada. Colombia ha manifestado su interés de fortalecer el denominado G-3 (con Venezuela y México) y buscar un acercamiento hacia Estados Unidos tipo Chile, aprovechando la coyuntura de la implementación del Plan Colombia. Venezuela, por su parte, ha declarado su voluntad de ingresar al Mercosur, si es necesario unilateralmente. Busca afianzar una alianza estratégica con el Brasil, que se ha manifestado con el apoyo que le brindó en la Cumbre de Quebec.

Los países andinos han solicitado a los Estados Unidos, que incluyan en la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas la cadena productiva de textiles y confecciones, sin poner como precondición la importación de insumos norteamericanos. ¿Qué pasará con estas preferencias en un ALCA constituido? Es un escenario que todavía no está claro. Pero, no debemos perder de vista el objetivo del mercado común andino y la construcción de la Zona de Libre Comercio de Sudamérica, para desde allí negociar con otros acuerdos a nivel hemisférico o extrarregional.

* Extractos del artículo publicado en el diario peruano Liberación del 30 de abril del 2001