Estrechando lazos entre la UE y la CAN*
Por Benita Ferrero Waldner
Comisaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea

Hoy, 6 de diciembre, la Comisión Europea ha propuesto el lanzamiento de negociaciones para un Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y la Comunidad Andina (CAN). Si todo sucede como espero, durante el primer trimestre del año que viene los Estados Miembros de la Unión darán su autorización y la Comisión podrá comenzar a negociar con la Comunidad Andina.

El paso dado hoy por la Comisión es muy importante ya que constituye una de las últimas etapas para poder alcanzar el objetivo que venimos persiguiendo juntos desde la Cumbre de Guadalajara en 2004 y que es el de constituir una Asociación entre las dos regiones. Pero, ¿por qué es esta asociación importante para la Comunidad Andina y para Europa?

Antes de contestar a estas preguntas me parece necesario recordar que si hoy estamos a las puertas de las negociaciones es porque la Comunidad Andina, no sólo ha realizado importantes esfuerzos para profundizar su integración, sino que ha superado obstáculos y dificultades de gran envergadura. La última de estas dificultades fue la salida de Venezuela de la CAN, lo que además de sumir a la CAN en una profunda crisis, significó la pérdida de un socio importante para la región.

En esos momentos, muy pocos apostaban por la supervivencia de la CAN. Entre esos pocos se encontraba la Unión Europea que supo estar al lado de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, para reafirmar su apoyo al proyecto de integración andina y su voluntad de fortalecer los vínculos con la CAN a través de una futura Asociación.

La presidencia boliviana de la CAN y el firme compromiso de los actuales miembros con el futuro de la región fueron fundamentales para superar esta crisis de la cual la integración andina ha salido fortalecida. El ingreso de Chile como miembro asociado de la CAN y el fortalecimiento del diálogo con México, así lo demuestran.

El acuerdo de asociación que vamos a negociar tiene por vocación estructurar una relación global que incluya tanto aspectos políticos como económicos y de cooperación. El acuerdo de asociación implica el establecimiento de un marco normativo e institucional que en consonancia con la madurez de nuestros vínculos y la ambición de nuestro proyecto favorezca un desarrollo integral y armonioso de nuestra relación.

Concretamente, esta Asociación significará que la Comunidad Andina será un socio privilegiado para Europa a la hora de concertarse sobre temas como el cambio climático, la energía, la emigración o la lucha contra la droga que no sólo son vitales para nuestra relación sino que son también vitales para el conjunto del planeta. Por ello el diálogo político nos permitirá, además de acercar nuestras posiciones sobre estos temas, trabajar juntos para el fortalecimiento de un multilateralismo efectivo y de una gobernabilidad internacional que pueda dar respuesta a los retos mundiales del siglo XXI.

El capítulo político del acuerdo se verá acompañado por disposiciones cuyo objetivo es el incremento equilibrado y equitativo de nuestras relaciones de comercio e inversión. No sólo mediante la liberalización progresiva de los intercambios, sino también mediante el establecimiento de un marco normativo justo y transparente en temas como la competencia, las normas fitosanitarias o la protección de la propiedad intelectual.

Quiero subrayar que el objetivo del acuerdo, así como el espíritu de la negociación que lo precederá, es y debe ser el que ambas partes se beneficien de él. La Asociación no tiene ni sentido ni futuro cuando se construye a costa de una de las partes. La mejora de las condiciones en que inversores y exportadores podrán tener acceso a los mercados europeos y andinos debe beneficiar a ambas regiones.

El tercer pilar del acuerdo estará dedicado a la cooperación. De la amplia gama de sectores que serán cubiertos por el acuerdo, ambas partes darán prioridad a aquellos que revistan un interés estratégico, puedan reportar más beneficios o cuya urgencia así lo requiera.

En relación a este tema quisiera subrayar que la cooperación tiene dos vertientes: la que refleja la voluntad de trabajar en común e intercambiar experiencias y la que refleja la solidaridad hacia los pueblos y sectores sociales más pobres y más necesitados. Estos dos aspectos estarán presentes y serán complementarios en el desarrollo de nuestra cooperación. Importantes recursos financieros serán puestos a la disposición de esta cooperación para los próximos cinco años.

Sólo me cabe esperar que pronto podamos iniciar las negociaciones. Pero para que esto ocurra no sólo será necesario que el Consejo de Ministros de la Unión Europea autorice a la Comisión a negociar, sino también que los países andinos sigan demostrando su compromiso con la integración y que los trabajos que están llevando a cabo para profundizar la integración de la región en el ámbito arancelario, aduanero, de servicios y de transporte produzcan los resultados esperados.


* Artículo publicado en los diarios LA RAZON de Bolivia, EL COMERCIO de Ecuador y PORTAFOLIO de Colombia
6 de diciembre de 2006