El ex canciller
peruano Allan Wagner Tizón es el
secretario general de la Comunidad
Andina (CAN) suscribió un convenio con
su homólogo del Sistema de Integración
Centroamericana (SICA), el salvadoreño
Oscar Santamaría. La firma del tratado
marca el inicio de un intercambio
comercial, y de cooperación y
desarrollo.
El Diario de Hoy
Entrevista de Francisco Mejía
San Salvador, 12 de noviembre de 2004
El peruano Allan Wagner, ex ministro de
Relaciones Exteriores de su país, augura
que la firma de un convenio entre la
Comunidad Andina (CAN, la cual preside)
y el Sistema de Integración
Centroamericana (SICA) es el inicio del
sueño de Simón Bolívar, el de reunificar
a Latinoamérica como un solo bloque. Los
beneficios de este tratado podrían
llegar a corto plazo y no sólo sería
enfocado al intercambio comercial,
aseguró el diplomático, quien estuvo de
visita en el país.
Esta es la primera vez que
representantes de bloques de integración
de países se reúnen para intercambiar
experiencias. ¿Qué provecho se le puede
sacra a este foro internacional?
Es un hecho muy importante que haya
habido esta convocatoria para poder
recoger experiencias de integración de
otras regiones del mundo. Es un
ejercicio que nos va a enriquecer a
todos; por otra parte, ha brindado el
marco para iniciar un proceso de
aproximación, convergencia y asociación
que esperamos entre la Comunidad Andina
con el Sica.
De hecho, ¿han firmado un convenio,
verdad?
Es un hecho que se produce en el marco,
primero de una decisión que tomaron los
presidentes andinos en la cumbre de
Quito. Ellos decidieron iniciar un
proceso de aproximación con
Centroamérica y con México a la par, lo
estamos haciendo con el MERCOSUR para
construir una comunidad suramericana. En
septiembre hubo una reunión de
cancilleres de CAN y Sica en Nueva York,
con ocasión de la Asamblea General de
las Naciones Unidas y ahora acepté esta
invitación para venir y, a través del
convenio, comenzar a operativizar esta
nueva relación.
Casi siempre las integraciones entre
países tienen orientación de tipo
comercial. En este caso, con la
Comunidad Andina, ¿cuál va a ser el
objetivo del acercamiento? ¿Irá más allá
que un tratado comercial?
Ese es el propósito. Este proceso lo veo
como el de rescatar una visión de
integración de América que hace treinta
años se fraccionó. La idea que veníamos
impulsando de una América Latina
integrada. La Asociación Latinoamericana
de Libre Comercio se fraccionó en varios
grupos subregionales, incluso algunos
países quedaron fuera. Treinta años
después, lo que estamos experimentando
es el comienzo de una articulación de
estos subgrupos. Los países de la
Comunidad Andina hemos firmado un
Tratado de Libre Comercio con el
MERCOSUR, estamos claramente en un
proceso de convergencia y de
construcción de una comunidad
suramericana que no es solamente
comercial.
La comunidad suramericana es un gran
proyecto de desarrollo para nuestros
países. Combina aspectos de comercio,
pero también de construcción de
infraestructura y generación de
economías regionales internas en el
continente, oportunidad única de
desarrollarse y proyectarse a los
grandes mercados mundiales. Es la misma
visión la que tenemos en esa
aproximación con Centroamérica y con
México. Los presidentes andinos en Quito
decidieron iniciar con Centroamérica un
camino en tres aspectos: la firma de un
convenio de diálogo político y
compensación, luego iniciar las
gestiones para un acuerdo de libre
comercio. Mientras, buscar participar en
los aspectos de infraestructura del Plan
Puebla Panamá.
¿Hacia ese rumbo está orientada la firma
del convenio?
Este convenio que hemos firmado con el
secretario general del Sica tiene por
objeto impulsar teóricamente estas tres
acciones a nivel de las secretarías, a
fin de proporcionar a los órganos
intergubernamentales tomar todos los
elementos necesarios para tomar las
decisiones correspondientes. El
propósito es llegar, en un plazo
relativamente breve, tal vez de un año,
a una asociación entre la Comunidad
Andina y el Sica.
El Presidente Antonio Saca dijo en su
discurso que la integración debe de
salirse de las oficinas burocráticas y
llegar a la población, ¿cómo traduciría
usted esto?
Nosotros estamos haciendo esto en la
Comunidad Andina. Una de las prioridades
que he señalado en el diseño estratégico
de la integración andina es lograr que
llegue al ciudadano de a pie. La
integración de nuestros países no tiene
base social y eso es indispensable para
dar sustentabilidad al proceso en el
largo plazo. Esto lo estamos impulsando
a través de tres conductos: incorporar a
los sectores sociales en el proceso de
integración; la segunda vía es bajar la
integración al nivel subnacional. Es
decir, hasta ahora hemos trabajado la
integración a nivel macro, a nivel de
las políticas activas y de los gobiernos
locales. En tercer lugar, se ha
aprobado, hace casi un mes, el Plan
Andino de Desarrollo Social que, a
través de veinte proyectos conjuntos,
busca construir sobre políticas
nacionales en materia de reducción de la
pobreza la exclusión y desigualdad.
Estamos creando redes de participación
andina a través del sector académico,
medios de comunicación y empresarios
para que el proceso de integración sea
más participativo y menos elitista.
¿Cómo pueden los ciudadanos comprender
los beneficios de la integración?
La gente no entiende muy bien qué
significa eso y cómo le afecta positiva
o negativamente. En el caso andino,
hemos logrado generar un comercio
interandino que era prácticamente cero.
Cuando comenzamos llegamos a $6,000
millones. Eso representa un 12% del
total de las exportaciones andinas para
el mundo, porque nuestra producción
primaria es fundamentalmente
exportadora. Lo importante de esto es
que son manufacturas y originan 600,000
empleos a nivel andino. Lo que tenemos
que lograr es que el ciudadano andino
perciba que los trabajos de esas 600,000
personas se han generado gracias al
proceso de integración.
De cara a al ALCA, estas articulaciones
que usted dice, ¿serían como una
plataforma para hacer un solo canal de
comercio en el área?
Las negociaciones del Alca han tenido un
paréntesis hace algunos meses. Se acordó
hacer un Alca de geometría variable, es
decir, un acuerdo general y acuerdos
específicos. Todavía falta determinar
cómo se va a proceder en el marco del
Alca. Nosotros continuamos, como
andinos, interesados en el Alca, porque
pensamos que un acuerdo de carácter
hemisférico sería importante para
nosotros, pero lo entendemos como un
modelo que se va armando en bloques. En
ese sentido, todo lo que estamos
haciendo contribuye a procesos más
amplios de internacionalización.
Lo que tenemos que hacer es negociar con
los grandes mercados, es obtener
oportunidades de exportación que
permitan atraer nueva inversión,
producción y desarrollar una economía y
ofrecer empleos. Esa es, básicamente,
nuestra negociación de acuerdo de libre
comercio. La integración
latinoamericana, Mercosur, Centroamérica
y México tiene otra finalidad, es que
son agendas de desarrollo. El comercio
es un componente importante, pero no es
la principal herramienta.
¿Cómo analiza el ingreso de China en la
Organización Mundial del Comercio (OMC)?
Es el caso de las cuotas textiles. Lo
que está provocando ahora gran
preocupación es la caída del sistema de
cuotas. Eso es lo que preocupa, porque
nuestros países tienen niveles
importantes de exportación de productos
textiles al mercado de Estados Unidos y
Europa. Con grandes desarrollos, incluso
tecnológicos, lo que se está orientando
en la Comunidad Andina es a trabajar
sobre la base de calidad y no de
cantidad. Pensamos que al concentrarnos
en ese tipo de productos vamos a
continuar teniendo nichos de mercado en
Estados Unidos y Europa. En nuestros
países no hay maquila, son cadenas
integradas de producción, de manera de
que es posible que nosotros podamos
defendernos mejor de aquellos países que
sí tuvieron que atraer maquila y que
ahora ven que esas plantas maquiladoras
se están marchando hacia otras regiones.
¿No se prepararon los países para
competir con China?
Los países centroamericanos y caribeños
están experimentando ese problema.
México también, pero sin duda China, es
un enorme desafío porque también es una
gran oportunidad hoy día. En el caso de
los países andinos, estamos
desarrollando mucho subcomercio con
China. Pienso que hay que buscar un tipo
de relación con China que nos permita
fortalecer las ventajas de la relación y
minimizar los inconvenientes.